Buenas noches/tardes/días(?
Sí, sí, el capítulo lo traje tarde, lo siento u-u Con los asuntos de navidad no pude terminar de escribir el capítulo y me tardé mucho. Así que como llegó el día festivo estuve con mi familia y no lo subí.
Hablando de eso ¡Feliz navidad! Espero que la hayan pasado muy bien y que lo más importante la hubiesen pasado con sus seres queridos:'3
Mejor tarde que nunca, dicen(? Veré sí el miércoles puedo subir el siguiente como corresponde D':
Y de nuevo, disculpas u-u
¡Adiós!
Unos segundos más tarde escuché como la puerta se abría y quité mi mano de la de él mientras volteaba con rapidez.
-¡Ib! Oye, tú…-Se me quedó observando de arriba abajo con atención, de seguro había quedado sorprendida por mí apariencia con el vestido, en toda mi vida no había usado muchos tan bonitos como este.- ¡Te ves preciosa!-Salió disparada Mary con su común alegría para abrazarme.
-¡Gracias!-Sabía que me había sonrojado un poco porque mis mejillas las sentía apretadas por mi inevitable sonrisa.- ¿Y tú? ¡Te ves hermosísima!-En cambio Mary tenía un vestido igual de extravagante que el mío pero con una variación del color verde y a la vez blanco, era precioso.
-¡Lo sé!-Ambas reímos con fuerza por el comentario de Mary, ella siempre con sus cosas. Cayendo en la realidad recordamos a las personas o persona presente en la sala y nos giramos. Mary y yo hicimos reverencia mientras ofrecíamos disculpas por nuestro comportamiento.
-No se preocupen… No hagan esas reverencias, por favor, no es necesario.-Dijo él sonriendo perfectamente.
-¿Eh?
-De verdad, luego de que podamos conversar pueden hacer lo que quieran. Primero que nada me gustaría saber sus nombres, sí no es mucha molestia, claro.-Pidió amablemente sin quitar esa sonrisa tan notable y claro, sin dejar de mirarme A MÍ.
-Claro, pues yo soy Ib Allen y ella…
-¡Mary! ¡Mary Grant!
-Mucho gusto, entonces señoritas. El mío es Garry Guertena. Pues se preguntarán porque quise hablar con ustedes… Pues, primero que nada quería pedirle disculpas por el comportamiento de mis guardias, me dijeron lo sucedido y por eso las liberé inmediatamente, sabía que no todas las personas son como aparentan… además, ellos han pasado por momentos terribles, han visto morir a nuestra gente; la guerra en la que estamos los ha vuelto cada vez más inseguros sobre quién confiar.-Su gigante sonrisa había desaparecido y se podía ver como sus labios se inclinaban hacia abajo, y sus ojos se entrecerraban, pareciera que estuviera a punto de llorar, pero no lo hizo.
-Oh, no sabíamos que estaban pasando por tanto…-Dijo Mary también entristeciéndose por lo que había dicho.
-¿Y desde cuándo están con esta horrible… guerra?
-Desde hace casi dos años.-Me respondió.
-¡¿Dos años?!-Dijo Mary.
-Sí. Esto nos ha traído tanta desgracia a nuestro hogar, a nuestras hermosas tierras, a las familias totalmente unidas, a nuestro alimento… No sabemos qué hacer.
-¿Han intentado hablar con ellos?-Cuestioné. Era la mejor solución ¿qué se ganaría con seguir arriesgando tantas vidas?
-Sí, pero ellos siguen amenazándonos y atacándonos. Piensan que nosotros hemos atacado sus mujeres, por eso, pensaron los guardias también que ustedes eran parte de una trampa.
-¿Y es así?
-No, no lo es, las personas de aquí no son de esa forma. Sino que aquí la gran mayoría de la población son mujeres pero no porque las "robemos" como ellos dicen. Miren el ejemplo, encontramos dos en la playa.-Respondió más aliviado y calmado.
-Pues sí, es cierto.-Reí. Comencé a detallarlo cada vez más y encontraba tantos detalles… Ojos grises, manos delicadas y suaves, piel blanca, su cabello lila y en el centro unos pocos mechones de un color más oscuro al resto, era bastante hermoso, parecía un muñeco, un muñeco con detalles tan perfectos.
-Bueno, sólo espero que pudieran quedarse un poco de tiempo…
-¿Un poco de tiempo? De verdad que no…
-Por favor, me gustaría que nos ayudaran con esto, veo que son muy inteligentes con este problema y saben muchas cosas que no vendrían bien…
-No pode…-Analicé un segundo lo que decía y recordé a la pequeña niña Isis, quizás podría él, no lo sé, liberarla a cambio de hacer lo que nos pide.-Con una condición.
-¿Cuál?
-Que liberen a una de sus prisioneras…Una pequeña niña.
-¿Una niña? Pero nosotros no tenemos niños en la cárcel, nunca permitiría eso.
-¿Qué? Pero sí hay una…
-¿De verdad? Necesito verla, y encontrar a quien la puso ahí.-De repente comenzó a caminar hacia la salida casi corriendo y bastante molesto, hasta yo estaba así cuando vi a esa pequeña.
-Iremos con usted.-Exigí.
-No, por favor, no quiero que presencien esto.
-Insisto. Así podré llevarla a casa con sus padres y hablar con ellos explicando todo.
-…De acuerdo.-Siguió caminando rápidamente y nosotras tratamos de alcanzarlo aunque se nos hiciera difícil por los vestidos. Bajamos rápidamente por las escaleras y salimos del castillo. Al llegar a las celdas los guardias se pusieron firmes y se inclinaron ante la llegada del Rey.- ¿Dónde está la niña?-Todos se quedaron confundidos, de seguro tampoco sabían que había una niña allí, pero alguno debía saber de qué se trataba todo.- ¡Alguien respóndame!-El me miró con otra mirada a diferencia de la que le puso a los guardias, más delicada y calmada.- ¿Recuerdas dónde está?
-Sí, está por aquí…-Caminé hacia la celda en la que estaba y en el fondo se veía nuevamente la sombra acercándose, era tan pequeña que de seguro nadie se había dado cuenta. Rápidamente el Rey quedó sin aliento y bastante indignado porque esto pasara frente a sus ojos. Busqué las llaves que estaban colgando en un clavo en la pared de piedras al lado de la celda. Abrí rápidamente la celda con fuerza.
-¡Isis!
-¡Señorita!-La niña salió corriendo hacia mí y yo me arrodille en el piso para abrazarla. No podía evitar contener las lágrimas.-Gracias por sacarme, señorita…-Isis metía su cabeza entre mi cabello mientras me abrazaba y me agradecía una y otra vez.
-Te dije que lo haría…-Y me levanté mientras cargaba a la pequeña Isis aún sí soltarme de su fuerte agarre. Me agradaba. Cuando me volteé el Rey no paraba de mirar a la niña, sus ojos estaban completamente abiertos. Y con la niña en brazos me le acerqué y puse mi mano lentamente en su hombro.-No es tu culpa…-Quitó su mirada de la niña por un momento y se fijo en mí, me observaba directamente a los ojos, sin moverse siquiera un poco. Y se giró hacia los guardias.
-¿Quién? ¿Quién fue?-Se acercó a uno de ellos que se veía totalmente indiferente al asunto.- ¿Fuiste tú, George?
-No…
-¿Seguro?-Se acercó a él y lo tomó por la camisa.- ¡Sé que fuiste tú! ¡No soy ciego! ¡Has estado últimamente muy raro!
-¡Sí! ¡Fui yo! ¡¿Y qué?! ¡Eso no lo sabe el enemigo! ¡Y ahora usted pagará las consecuencias!
-¡¿Consecuencias?! ¡¿De qué hablas?! ¡¿Ellos piensan que secuestramos a esta niña?!
-¡Sí! ¡Dígale adiós a su reinado!-Comenzó a reír descaradamente y Garry aún teniendo su camisa entre sus manos. "Lo va a golpear" pensé. Y con velocidad le di la niña a Mary y me le acerqué con cuidado.
-¡Deténganse!-Ambos voltearon a mí.-No hagan algo de lo que se puedan arrepentir… -Garry de inmediato quitó las manos de él y lo miró resignado.
-Te tienes que ir.-Pronunció luego de unos segundos de silencio.-Quiero que te vayas de este lugar y no vuelvas a pisar estas tierra. Me has decepcionado tanto…
-Pf.-Y se fue. Mientras nos quedábamos viendo por dónde había pasado en silencio.
-¿Ahora qué haremos? Todo por culpa de él… Y le hizo esto a una niña…
-Todo estará bien.-Dije ubicándome frente a él y subiendo a su cabeza para que me mirara a los ojos.-Te ayudaremos a salir de este problema, y cuidaremos a la niña hasta que nos crean lo que pasó…
-Lamentó haberme comportada de esa forma…
-¿Qué?
-Lamento casi haberlo golpeado…
-No, sólo estabas en un mal momento y perdiste el control. Eso es todo. No pasó nada.-Lo abracé para intentar calmarlo. Era frustrante. Dos años en una guerra por culpa de ese tipo. Había secuestrado a una niña. ¡Qué imbécil cobarde!
-Está anocheciendo. Deberíamos volver al castillo, el frío ya está comenzando.-Intervino Mary. Tenía razón. Debíamos ocuparnos del bienestar de esa niña desde ahora hasta que se la devolviéramos a su respectiva familia.
-De acuerdo, vámonos.-Contestó él. Y de inmediato nos fuimos de aquel lugar lleno de bullicio, miradas, ojos como platos y decepciones. No quería volver a estar en ese sitio más nunca en la vida. Al llegar al castillo Mary aún llevaba a Isis en sus brazos, y ambas algo cansadas. Las tres nos fuimos a mi habitación seguidas por el Rey para tratar de aliviar un poco las cosas, y al llegar a la puerta Mary entró con Isis y yo me quedé afuera con él terminando la conversación.
-Bueno, me alegro de que ahora ya esté más relajado.
-Sí, estoy bastante relajado, muchas gracias, señorita.
La forma que dijo "señorita" era peculiar, no era igual a la de los guardias o a la de las sirvientas. Lo decía con tranquilidad, como sí sus palabras se relajaran en el aire, con total delicadeza mientras salían de su boca y llegaban a mi oído retumbando mi cabeza. Era extraño.
-Espero que pronto se arreglen sus problemas, Rey. Mary y yo haremos todo lo que esté a nuestro alcance para ayudarlo y hacer que vuelva la paz a su pueblo.
-Gracias, valoro mucho su optimismo. Y por favor, llámeme por mi nombre simplemente, no hace falta formalidades conmigo, que sea el Rey no significa nada… Al fin y al cabo soy "agua y tierra" como todo el mundo.
-De acuerdo, nada de formalidades. Entonces, tú tampoco me llames señorita, llámame sólo Ib. Además, gastas menos saliva.
Y su risa se hizo notable, era demasiado femenina y suave, creo que la mía era más agresiva que la de él, siendo honesta.-Vale ¿Es un trato?
-Es un trato.-Y nos dimos un apretón de manos mientras sonreíamos alegremente. Por fin todo había estado marchando excelente.-Bueno, Garry, me retiro por hoy. Que tenga buenas noches.
-Hasta mañana, Ib. Qué descanse.
Al terminar de escuchar sus palabras cerré la puerta y me encontré a Isis durmiendo en la cama bien vestida y limpia. Mary la había arreglado y aseado muy bien, ahora se notaba su piel blanca la cual antes se había visto más oscura por la mugre que había en la celda.
-Gracias, Mary.
-No hay de qué. Ese tipo está detrás de ti moviendo la cola.
-¿Tú crees? Sólo parece amable. Aunque sí, su forma de hablar y sus miradas hacia mí no soy normales, son extrañas. Quizás quiera comerme.
-Sí, eso debe ser, te vez muy sabrosa. Hasta yo te comería.
Ambas reímos a carcajadas pero cuidando de no despertar a Isis. Casi que lloramos de la risa.
-Deja de decir esas cosas. Ella te puede oír.
-Bien, bien. Pero fue gracioso, admítelo.
-Sí, sí.
-Bueno, iré a dormir a mi habitación. Hasta luego.
-Adiós…-Mary salió y yo me acosté junto con Isis. Mientras intentaba dormir pensaba en Garry. ¿Será verdad que le gusto?
