Al despertar en la mañana, Isis aún dormía intensamente y enrollada entre las sábanas con la cabeza de lado en la almohada como si fuera su peluche favorito. Se veía bastante tierna. Estaba bastante cansada, así que decidí no despertarla. Al levantarme me di cuenta que ya el sol se asomaba en la ventana a través de las cortinas, estaba bastante fuerte, de seguro ya eran casi las 10 de la mañana. Salí de la habitación y me dirigí hacia la habitación de Mary.

-¿Mary?-Dije en voz alta mientras tocaba sin mucho esfuerzo la puerta. No estaba.

Sin saber donde se hallaba empecé a caminar sin sentido por los pasillos. El castillo era demasiado grande. Bastante grande, podrían vivir fácilmente 60 personas. Mientras iba recorriendo lentamente, observaba cada detalle. Había que admitirlo, esto era parte de un sueño cumplido. Ver como era el pasado… las personas, la historia, el lenguaje, la vestimenta; había tanto por conocer. Me sentía como sí contara mis pasos por mi lentitud, pero la verdad, no quería perderme de ningún detalle. Las alfombras de color rojo, las paredes delicadas, las grandes ventanas, las cortinas al lado de ellas, los candelabros en el techo y en las pequeñas mesas de los pasillos… era increíble. Me encantaba todo esto. Sin mencionar los grandes vestidos, como me encantaban.

-¡Ib!

Al escuchar mi nombre desperté de mis pensamientos y observé de donde venía el llamado. Y una puerta se estaba abriendo con lentitud dejando ver a Garry.

-Ven, vamos a desayunar.

No espere más y me fui hacia la puerta, no sabía porque estaba yendo apresuradamente, por no decir corriendo, claro. Al llegar donde estaba la puerta toqué levemente la manilla del interior mientras entraba. Era el comedor. La mesa al igual que el castillo… gigante. Era rectangular y había 16 sillas ¿Por qué tantas? ¿Por qué un castillo tan grande? ¿Era necesario? No comprendía porque tanta exageración. Iba cuestionándome mientras me acercaba hacia la mesa, está tenía muchas rosas rojas, azules y amarillas sobre hermosos jarrones de vidrio.

-¿Quieres jugo o agua?

-Em, agua, por favor.-Le contesté a Garry mientras tomaba la jarra de agua que estaba en la mesa y la servía lentamente sobre el vaso.

-Vamos, siéntate. No te quedes ahí parada.

-Ah, claro. Lo siento. –Y sin vacilar me senté.

-Tranquila. –Dijo al colocar el vaso de agua en la mesa al lado de un plato con panqueques.

-Espero que te guste. Si no pues puedo hablar con la cocinera para…

-¡No! Está bien así. Me gustan los panqueques. Muchas gracias, Garry.

Ha sonreído justo cuando mencioné su nombre. Mary de seguro tiene razón.

-¿Sabe dónde ha ido Mary?

-¿Mary? Ah, pues ella había dicho que iba buscar algo por los alrededores así que se fue en el carruaje.

-¿No dijo qué era?

-No, lo siento, Ib.

-Descuida. –Le respondí dándole el primer bocado a mi comida. – ¡Umm! Está delicioso.

-Me alegra que te guste. La cocinera es muy buena, hace de todo. Sí deseas algo puedo pedírselo…

-Gracias.

Y seguí concentrándome en mi comida. Saboreaba lentamente cada pedazo. Era exquisito ¡Y el sabor a mantequilla lo hacía quedar mejor aún! O quizás era sólo porque no había comido en 2 días… Quién sabe. Mientras lo hacía Garry no quitaba sus ojos de mí. Parecía estar disfrutando de verme devorar la comida. Así que me sentí algo apenada por parecer un animal.

-Lo siento de nuevo.

-Tranquila de nuevo. –Rió con mucho carisma.

-Oye, una pregunta… ¿vives tú sólo en este lugar tan gigantesco?

-Lamentablemente sí… Mis padres al dejarme el trono se fueron a otro lugar a "vivir" la vida que nunca pudieron tener por las responsabilidades reales. Y a los pocos meses de haberse ido comenzaron los conflictos. Y ahora me siento frustrado, que no ha logrado hacer bien mi trabajo.

-No es cierto. Eres muy buen Rey. Además, no ha sido culpa tuya, él fue el que llevó a Isis a la fuerza para inculparte.

-Quizás tengas razón.

-No quizás, la tengo.

-Bueno, tienes razón, Ib. –Y no pudo contener las carcajadas ocasionando que también me riera.

-Lo sé, lo sé.

-Al menos ahora no estoy tan sólo desde que llegaste… ¡desde que llegaron!-Corrigió rápidamente, pero aún así lo había escuchado jajaja.

-¿No tienes esposa o algo por el estilo?

-No, ahora sólo quiero concentrarme en darle bienestar al reino.

-Ya veo…-Hasta que por fin había terminado de comer tomé un sorbo largo del vaso de agua.

-Aún no sé qué hacer para regresar a la pequeña…

-Deberíamos intentar hablar con ellos y convencerlos de lo que en realidad ocurrió. Mientras pensamos bien en lo que diremos yo la cuidaré.

Sabía que lo único que me importaba era su bienestar. No quería que nadie la tocara y le hiciera algo. Era como… Una hija para mí.

-Gracias y tienes razón. Sin embargo, no sé como haremos para llegar a su reino, apenas nos vean nos reconocerán e intentarán asesinarnos…

-¿Señorita…?

De repente una pequeña y delicada voz llegó a mis oídos. Podía reconocer esa dulce voz en cualquier parte.

-¿Isis?-Dije al levantarme y acercarme a la puerta.

-¡Señorita! Y de repente esa linda niña de oscuro cabello salió corriendo y me abrazó por las piernas. Hacía que mi "corazón" se ablandara por completo. Le tenía tanto cariño.

-¡Isis!-Me dejé caer en el piso de rodillas mientras la abrazaba y reía por montones. Qué extrema felicidad.

-Al fin la encontré. No sabía dónde estaba, señorita. Pensaba que me había dejado…

-No lo haré, Isis. Nunca. Y ¿qué tal descansaste?

-Muy bien, señorita.

-Me alegro. Dime Ib ¿sí? Es que suena más bonito.

-Sí, es verdad. Es muy lindo. –Dijo viendo mis ojos como si fueran un juguete increíble. De seguro era la primera vez que veía unos ojos rojos.

-¿No tienes hambre?

-Sí.

Y luego de un alegre desayuno, todo había sido muy tranquilo y alegre. Había estado el día con Isis y Garry. Compartimos, jugamos, conversamos y sentía que se hacían más fuertes mis lazos con él… Cada vez había más simpatía, más confianza, a pesar de haberlo conocido desde hace un día. Era extraño, nunca había tenido tanta confianza en alguien sin haberlo conocido de años. Al llegar la noche, aún no había señales de Mary. No sabía dónde estaba, qué buscaba y qué hace. Ya había pasado un largo día, los tres estábamos agotados y ya era hora de descansar. Me acosté con Isis y hasta ahí terminó mí día.

O eso creía.

-¡Ib!

-¿Uh…?

-¡IB!

-¿Qué…?

-¡IB! ¡DESPIERTA!

Y abrí mis ojos. Una escena que nunca me hubiese esperado.

-¡¿Qué pasó?!

Rojo y naranja. Era lo único que podía ver a través de las ventanas. Un incendio, estallidos, armas… ¿ya existían en esta época? Pues sí.

-¡Tenemos que irnos, Ib!

-Garry… ¿qué está pasando?-Aún estaba desconcertada, no entendía lo que pasaba ya que acababa de despertarme, obviamente. Y a mi lado Garry estaba tratando de levantarme rápidamente con su mano izquierda, ya que en la otra tenía a Isis asustada aunque sorprendentemente calmada. Estaba tosiendo fuertemente y sus ropas estaban sucias de tierra por todos lados.

-¡No están atacando! ¡Debemos huir!

Dejé de preguntar y me levanté comenzando a correr por los pasillos. Al pasar por el pasillo principal que comunicaba las dos escaleras de la entrada el piso de abajo, era una escena horrible. Los sirvientes intentaban mantener la puerta cerrada mientras del otro lado se oían los disparos y los golpes en la puerta, se les estaba haciendo imposible. Garry en el medio de ambas no sabía qué hacer, estaba confundido y el humo le ponía peor la situación. Y de un momento a otro la puerta se había abierto. Lo que más me temía en el mundo. Las personas comenzaron a correr y Garry estaba a punto de hacerlo sí no hubiese sido porque se lo impedí. No pensaba huir, pensaba hablar y decir la verdad.

-¡Ib! ¡Vayámonos!

-¡No, me quedaré, hablaré con ellos! Tienen que creernos…-Por el bullicio teníamos que gritar para lograr entendernos. Ya estaban entrando y empujando el que estuviese a su alcance.

-¡Pero no quiero que te lastimen! ¡Tenemos que correr! ¡Vamos!

-No puedo. Tú cuida a Isis por mí.

-No te dejaré. –No sabía que pasaba o qué quería decir eso, pero mi corazón se aceleró, no entendía sí era la preocupación o sus palabras las que me desconcertaron. Y me miró a los ojos nuevamente con esa miraba peculiar e intensa y a la vez me apretaba con fuerza la mano. Sabía que no me dejaría aunque se lo pidiese.

-¡Tú!-Y entró el Rey. Todos se apartaron a su llegada haciéndole espacio. Tenía una espada en su mano y tenía intenciones no dejar salir con vida a Garry. Mientras más se acercaba más se aceleraba mi corazón

No sabía qué iba a pasar. No sabía que haría ese hombre. No sabía cómo estaba Mary. No sabía qué hacer. No sabía cómo impedirlo. No sabía porque quería… proteger ante todo a Garry.