EsclavizadA
La siguiente historia es de Jaid Blac, es la secuela de el vestuario de la emperatriz esta es una adaptacion con los personajes de naruto
Konoha, Pais del fuego
Tierra de la Primera Dimensión
4 de Julio de 1967 A.D. (Anno Domini)
Habiéndose quitado el poncho que llevaba puesto, Tenten Tamura de veintiún años giró con orgullo sobre el armado escenario para enfrentar al mar de paparazzi. Solo llevaba jeans, un brasier, un par de sandalias Birkenstock, dos chongos recogiendo su hermoso cabello castaño y una actitud muy indignante.
Su valentía titubeó un poco cuando se dio cuenta que los fotógrafos reunidos alrededor del podio que estaba cerca a la puerta que conducía a la Cede central del Hokage estaban tomando fotos de ella más rápido de lo que ella podía pestañear. Podía ella en verdad hacer esto? se preguntó un poco cautelosa. Podía ver esta protesta del Día de la Independencia del modo en que ella e Ino la habían planeado?
Sin justicia! No hay paz!
Sin justicia! No hay paz!
Sin justicia! No hay paz!
Tenten resopló con bronca mientras los manifestantes por los derechos de las mujeres comenzaban a gritar. Ella repasó mentalmente la lista de razones que la habían llevado desde Sungukure a marchar en Kohona.
La igualdad de derechos.
Las mujeres en posiciones de poder.
La libertad de expresión.
La libertad de elegir.
Basta de pantimedias en el trabajo! Las malditas siempre se corren.
Gruñendo bajo, Tenten se juró fervientemente a sí misma mientras sus dedos se elevaban para desabrochar su corpiño que ella seguro llevaría esta protesta a buen término. El girasol que Ino había pintado en su mejilla se torció auguriosamente cuando ella se quitó su corpiño y, con un rugido estridente que avergonzaría a Tarzán, lo lanzó a la hoguera encendida.
Los miles de manifestantes por los derechos de las mujeres aglomerados abajo comenzaron a alentar, dando a Tenten las agallas para levantar dos puños enojados ante los reporteros y gritar como un alma en pena.
Un alma en pena con pechos desnudos. Sin justicia! No hay paz! Sin justicia! No hay paz!
La multitud comenzó a alentar, los jaleos se hicieron un fuerte griterío. Llena de triunfo,Tenten levantó su cabeza para señalar a Ino, dándole a saber a su amiga que era el momento de unirse en el escenario central y quemar su corpiño para la muchedumbre reunida.
Los ojos de Ino se agrandaron nerviosamente. Tragó saliva al echar un vistazo al mar de caras allí abajo. No hizo ningún movimiento para unirse a Tenten en la plataforma, optando en cambio por escabullirse sin ser vista y salir correteando por la parte de atrás de las escaleras del podio.
- Uy!
Tenten resopló mientras miraba a su amiga irse de la demostración como si los demonios del infierno estuviesen mordiendo sus talones. Toda esta idea de quemar el corpiño en el escenario había sido de Ino, pensó tristemente. Y sin embargo a la hora de los golpes, Ino la había dejado hacer la hazaña sola.
Volviéndose para enfrentar la multitud, Tenten se dio cuenta por primera vez que ella era la única persona de toda la concurrencia que era mujer y que andaba topless. Nadie más había dicho que planeaba quemar sus corpiños con ellas hoy. Pensó que para el momento en que ella y Ino hubieran quemado sus corpiños, las otras en un acto febril habrían hecho lo mismo.
Los ojos de Tenten se entrecerraron mientras echaban un vistazo a la multitud gritando debajo de ella. Muchos estaban frenéticos pero ni uno de ellos se había quitado su camisa.
Uy!
Tenten maldijo por lo bajo mientras caminaba con soltura por el campo que había sido establecido por los manifestantes como un complejo comunal de casas durante su estadía en el capitolio de la nación. La comuna se sitúa solo a veinte minutos en un área arbolada de Konoha.
Dispuesta a descubrir a Ino y matarla, ella se sentía frustrada y más que un poco desilusionada cuando un manifestante que llevaba el sobrenombre de Hombre de la paz le informó que Ino ya había empacado y se había vuelto a casa.
- No lo puedo creer!- dijo Tenten, sus manos al punto de sujetar sus caderas. - Volvió al pais de la lluvia?-
-El brinco de Ino fue alto,- declaró el Hombre de la paz en tono bajo, sus ojos apartándose sospechosamente una y otra vez para asegurarse que ningún policía estuviera por las inmediaciones. -La policía la debe haber asustado como hacerla ir-. Sus labios se pusieron tensos. - Odio la maldita policía!-
Tenten suspiró, se dio cuenta que el Hombre de la paz estaba tan en lo alto como un barrilete. Dudó que pudiera obtener información muy útil de él. Y también dudó de que Ino hubiese volado a Konoha para eludir la policía. No, pensó ella con los labios inferiores levantados, probablemente había volado para eludir la cólera de Tenten.
Ino, admitió denodadamente, era más inteligente de lo que parecía.
-Tú sabes, Tenten,- dijo el Hombre de la paz arrastrando las palabras, sus ojos negro echando un vistazo al poncho y los pantalones de pata de elefante que llevaba puestos, -ese fue un espectáculo lamentable el que hiciste hoy-.
Tenten asintió, entibiando así el tema. Ella había trabajado mucho como para asegurarse que todo saldría hoy sin ninguna complicación. Y por casi todo había sido así. Si pasaba por el alto el hecho que había estado gritando en un podio con los senos desnudos y sola , aunque si lo pensaba bien era mejor estar en topless que con ese ridiculo traje verde que llevaba el hombre de paz.
-Salió de mi alma, Rock Lee-. Sus ojos se achicaron en especulativa contemplación. -Ya era hora de mostrar a los cerdos del gobierno que las mujeres de este país no van a ser más oprimidas. Vamos a subvertir el paradigma dominante y reclamar nuestros derechos ancestrales como antepasados de esta nación y de esta gente-.
Los ojos brumosos del Hombre de la paz no pudieron empañarse más. Su cara se estrujó en una mirada que claramente dijo que él no tenía idea de lo que ella estaba hablando. -Todo lo que quise decir es que tienes un buen par de tetas-. Se rascó su cabeza mientras la miraba, la vincha de cuero que él llevaba puesta con un signo de paz grabado en el medio se le arrugaba en su frente. -Pero el resto de lo que dijiste suena genial también y Tenten por favor no me llames por mi nombre-.
Los labios de Tente se fruncieron en un gesto. Ella apuró su paso mientras se iba, decidió que algunos comentarios no merecían una respuesta. En especial cuando el que hacía el comentario había fumado tanta marihuana que ella dudaba que él recordase su conversación de aquí a una hora.
Bueno, pensó con resignación, al menos algo bueno de este día. Un hombre le había dicho que ella tiene un buen par de tetas.
Uy! Qué día de porquería! Y sobre todo si venia de Rock Lee.
Los siguientes cuarenta y cinco minutos, Tenten anduvo sin prisa y sin rumbo fijo por los suelos arbolados de la comuna, teniendo como único objetivo realizar una caminata ligera, ella sola. Las fogatas estaban encendidas por todo el lugar. El olor del incienso quemándose y la marihuana era tan insoportable que sus ojos comenzaron a lagrimear.
Podía oír rasguidos de guitarras cerca de las fogatas en toda dirección, los otros hippies que pasarían otra temporada en el capitolio moderándose luego de la protesta de hoy del día de la Independencia y en preparación para la caminata de vuelta a sus variados hogares.
-Paz-.
Tenten asintió con la cabeza a otra manifestante e intercambió el signo de paz con ella mientras continuaba caminando por los suelos comunales sin detenerse a charlar. Ella estaba, simplemente, sin ánimo de estar con otra gente.
Unos minutos después, su ritmo disminuyó cuando se encontró en un angosto lecho de río que ella no había visto antes. Pero luego otra vez, ella no se hubiera nunca atrevido a ir tan lejos de la periferia de la comuna tampoco.
El sonido de algo silbando y cayendo con un ruido sordo sacudió el suelo, haciéndolo vibrar por una milla en toda dirección. Tente gritó, y se detuvo como muerta a la orilla del río.
Sus ojos se achicaron confusamente. Movió sus manos agitadamente para quitar el aire de cigarrillo de marihuana, tratando de hacer lo posible por ver lo que recién había caído a tan solo un pie de ella.
Allá estaba.
-Un meteorito-, ella murmuró, arrodillándose a su lado a la orilla del río, -genial-.
El trozo deforme de masa carbonizada parecía hirviendo de caliente al tacto, por eso ella no puso su mano cerca. Una atmósfera bizarra parecía rodear el pedazo de roca, deformando el aire a su alrededor.
Tenten meneó su cabeza para aclarar su mente, pensó que había inhalado mucha marihuana barata. El aire que rodeaba al meteorito se llenó de estática y sin sentido, como en la televisión cuando no hay programas al aire en un canal particular.
-La estoy perdiendo-, se dijo con tristeza, colocando una mano sobre su frente, -esto es muy raro-.
Un sonido como de silbato perforó el aire otra vez, haciendo que Tenten gritara y mirara hacia arriba. Sus ojos grises claros apenas tuvieron tiempo de registrar el hecho de que un segundo y mucho más grande meteorito estaba catapultándose de los cielos antes de caer, un pedazo roto de éste, cayendo a sólo unas pulgadas de su cuerpo.
- Mierda!-
Tenten gritó cuando la masa sólida del pedazo más grande cayó al río con tal fuerza que ella fue elevada sobre sus pies y lanzada al agua con tanta potencia que podría haber roto cada hueso de su cuerpo pero no lo hizo.
Ella rompió la superficie del río frío y cayó en picada, el shock de la temperatura helada fue un contraste agudo con el aire de la húmeda noche de arriba. Ella se estaba moviendo rápido, increíblemente tan rápido que
Sus ojos sobresaltados se abrieron y ensancharon.
Tenten se dio cuenta con un agudo sentido de pánico que no solo estaba bajo la superficie del río sino que también estaba conduciéndose a una velocidad sorprendente hacia el pedazo de roca cuya caída la había tirado hasta aquí. Gritó mentalmente, sabía que moriría cuando la golpeara.
Pero no, no murió. Ella…
Oh dios, Qué estaba pasando?
Tenten vio una luz y luego de repente su mundo entero giró y se desvió. Ella continuó moviéndose y moviéndose tan rápido, más rápido que una bala, más rápido de lo que fuera posible.
Todo su cuerpo se catapultó por la confusa atmósfera que rodeaba al meteorito y luego lo sobrepasó. Ella continuaba yendo, yendo, yendo, más rápido y más rápido, más lejos y más lejos.
Pero adónde? Qué estaba pasando?
Ella salió disparada del aire confuso y todo a su alrededor parecía irreal, como si ella estuviera flotando a una velocidad retorcida en cierto tipo de vacío morado. Peleó consigo misma por no gritar, por no seguir tragando pulmonadas de agua fría que la ahogarían, su cuerpo entero en modo de lucha o de vuelo.
Estaba yendo muy rápido, no podía darse cuenta de nada.
Tenten continuaba conteniendo su respiración, no vaya a ser que se ahogara. Sus ojos miraron a su izquierda y reaccionaron en forma tardía. Lo que vio la asustó lo suficiente como para hacer que dejara de respirar y de gritar.
Se vio a sí misma.
Y entonces estaba en frente de sí misma, viajando a una velocidad tan intensa que tuvo que dejarse a sí misma detrás.
Dejarse a sí misma detrás?
Si Tenten hubiese sabido la primera cosa sobre viajar más rápido que la velocidad de la luz, hubiera sabido porque se había visto y pasado a ella misma. Hubiera sabido que ella se arrojó a las dimensiones del tiempo y del espacio más rápido que lo que la retina del ojo podía captar y mantener como imagen.
Oh dios! Su mente gritó en agonía. Qué está sucediendo?
Su cara comenzó a ponerse morada como el vacío en el que viajó cuando la necesidad de aire se hizo primordial. Ella se iba a morir, pensó en forma histérica. Ella se iba a…
Su cuerpo se catapultó en una confusa atmósfera, dejando atrás el morado. Miró hacia arriba cuando la estática comenzó a aclararse y se dio cuenta que estaba por salir a una superficie de agua. Trató de lograrlo, de mantener su respiración por unos segundos más…
Ella volvió desesperada por aire, tomándolo por los pulmones. Cerró sus ojos brevemente mientras continuaba jalando el aire, bebiendo el alimento de oxígeno mientras sus células se estabilizaban y se calmaban. Ella permaneció así hasta que sus pulmones dejaron de quemar y pudo respirar casi en forma normal.
Tenten abrió sus ojos lentamente y llorisqueó.
- Dónde diablos estoy?- murmuró.
Sus ojos boquiabiertos de desconcierto, Tenten nadó lentamente hacia la costa, notando a la vez que el agua de la que ella había sumergido era tan plateada y brillante como un espejo. Cuando alcanzó el banco de la costa, ella lentamente subió y se quedó allí como paralizada. Nada era como debía ser.
Cuatro lunas llenas colgaban de un cielo negro, cada una de un azul apagado. Por lo que el ojo podía ver en lo que presumiblemente parecía noche donde fuese que ella había sido catapultada, la mayoría del piso estaba hecho de una gema de roca dura refulgente de alguna clase. La gema era de un color perlado azulino, que parecía transparente y opaco a la vez.
El suelo azul perlado era interrumpido a veces por partes ocasionales de arbustos fluorescentes, vida de plantas como de neón que tenían tres o cuatro tonos de azul. Tenten se agachó para tomarlo con su mano, agarrándolo con un aullido cuando la mordió.
Tragando bruscamente, ella se paró y se fue lo más lejos posible de la planta carnívora. Miró su manó, dándose cuenta enseguida que la mordida era profunda y que necesitaba ayuda.
-Oh dios-, suspiró, - dónde estoy?-
Tente pisó el siguiente junco de suelo de gema perlada, con cuidado de saltar sobre la planta azul ubicada entre las dos zonas de gemas. Una ola horrible de nausea y mareos la sobrepasó, induciéndola a agarrar su corazón y tratar de respirar aire.
-Ayúdenme-, resolló, tropezando sin sentido hacia atrás. Sin pensar, pisó una zona de arbustos, haciéndose unos pocos rasguños en el tobillo.
-Oh no. Oh dios no-.
Los ojos de Tenten se ensancharon con horror cuando se dio cuenta de que las plantas la estaban matando. La habían mordido y envenenado, ahora solo estaban esperando que ella colapsara de un ataque al corazón como para que cuando su cuerpo cayera fláccido, lo pudieran comer a su gusto.
Respirando enorme cantidad de aire, ella trastabilló hasta el banco de agua plateada como espejo, tan lejos de las plantas como fuera posible. Con sus pulmones quemando, se agachó con sus manos y rodillas ante el agua y en forma ausente echó un vistazo.
-Oh Jesús-, suspiró.
El latido del corazón de Tenten se aceleró y sus claros ojos grises se ensancharon en la forma de grises piletas cuando vio su propio reflejo. Volvió a mirar. El reflejo fue claro como el espejo y horriblemente confuso.
Su pelo castaño, alguna vez corto y recogido en dos chongos, había crecido como si nunca hubiese sido cortado por una década. Su cara, alguna vez rellena y redonda como la mayoría de las chicas en sus veintipico ahora estaba conturbada y madura con pulcras líneas y esculpido sus uñas estaban demasiado largas.
- Qué estaba pasando?- gritó, su confusión y miedo multiplicándose a pasos agigantados.
Otra ola de mareos y náuseas la asedió, haciendo que Tenten agarrarara su corazón y gritara. Tantas preguntas daban vuelta en su mente cuando ella se desmayó al tratar de recobrar aire.
Adónde estaba? Qué le estaba pasando? Por qué lucía como si hubiese envejecido diez años? Por qué se sentía como si hubiese envejecido diez años?
-Quiero ir a casa-.
No había una casa donde ir, sólo que Tenten todavía no se había dado cuenta de eso. Cuando se cayó renga en el banco de agua por el veneno que las plantas le habían inyectado, no tenía forma de saber que la casa como ella la conocía no estaba más.
En lo que a Tenten le representó un mero minuto de viaje de alta velocidad, habían pasado diez años Yessat. En la tierra, sus amigos se habían casado, habían tenido hijos, sus hijos habían tenido hijos y ellos habían muerto.
Ino que habia escapado de esa ola y dejado a su amiga atrás no esperaba un acciden en el cual todos fueron proclamado cuerpo incluso la misma tenten, los restos de cenizas mescladas se hayaban esparcidos según la voluntad de ambas o de una, para todos Tenten Habia muerto al igual que su amiga Ino Yamanaka
