"Un mystère c'est la plus profonde chose qu'il y ait pour l'imagination humaine"

"Un misterio es la cosa más profunda que pueda haber para la imaginación humana"

[Desde la perspectiva de Masaya Onosaka]

Después de haber dejado a Konishi en su casa regresé rápidamente a la mía, la lluvia seguía cayendo y al bajar del auto corrí a la puerta de mi acogedora nueva casa, entré rompiendo mi propio record de 3 segundos en atinarle a la llave correcta y corrí a mi sala quitándome en el trayecto los zapatos y el abrigo ahora mojado.

Estuve sentado en ese lugar alrededor de 10 minutos, dejando mi mente en blanco y viendo los leños que se quemaban en mi chimenea encendida desde hacía 2 horas, ¿Qué me estaba pasando? Me dije a mi mismo mientras daba ligeros golpecitos a mis mejillas. La repentina separación de Noriaki de nuestro alegre trió nos había dejado a Katsuyuki y a mi estupefactos, pero ninguno de los dos dijo nada hasta hace un rato, cuando él no dejó de ver esa fotografía.

Me dirigí a mi habitación, entonces había un silencio enorme, y al subir las escaleras los pasos parecían retumbar por todo el lugar, pero entre los truenos, las luces de los relámpagos que se veían por las ventanas y el susurrar del agua cayendo fuera, hubo un sonido que llamó mi atención.

-Are!- grité tras meditar escasos 2 segundos sobre el extraño sonido, era como algo cayendo en mi azotea, quizá alguien intentaba meterse a robar, así que tomé un bate que parecía estar preparado para cualquier situación y me dirigí al lugar.

Al abrir la puerta no pude ver más que las gotas golpear contra el suelo, el sonido de cada una de ellas era lo que más me daba miedo, no había nada que me explicara el origen de aquel perturbador sonido.

-debió haber sido un gato de nekotalia , o un perro, que se yo, tal vez Pierre o Gibird- dije en voz alta al momento que comencé a cerrar la puerta, pero el sollozo de un pequeño me impulsó a abrirla nuevamente y revisar tras ella.

-Bonne nuit Sherry- dijo la voz de lo que parecía ser una niña acostada en medio del aguacero, dándome la espalda, tenía cabello largo rubio y piel blanca, vestía lo que parecía ser un vestido blanco, nada más.

Quizá pasaron 10, no, 30 segundos e instintivamente la tomé entre mis brazos y entré a toda velocidad. Al llegar a la sala la acosté en el sofá más cercano a la chimenea y busqué un par de toallas así como algo de ropa para la chica con el cual intercambiar la mojada que ya tenía.

Oi, oi, niña, despierta- decía mientras le movía, pero no había respuesta ¿Cuánto tiempo había pasado desde que escuché el ruido y salí a verla? Además hacia mucho frio allá afuera, quizá la pequeña moriría de hipotermia, pero no podía permitir tal cosa. El hospital está muy lejos de aquí, y hablar con alguno de mis compañeros a esa hora era una locura, seguro ya estaban dormidos, ¿Qué hora era? ¿Las 3 am? No lo sabía, así que desnudé a la pequeña y para mi sorpresa no era ella, sino el, que mas importaba, debía secarlo y tratar de recuperar el calor que había perdido, en ese momento no me importó estar empapado, cuando minutos atrás al regresar a casa era lo que menos quería.

Niño, debes recuperarte pronto o estaré metido en problemas - le decía mientras secaba su blanco cuerpo, verdaderamente parecía muerto. Mientras lo tenía sobre mis piernas le vestí con una ropa del sobrino de Konishi que había olvidado en casa la última vez que cuidamos de él, ya había pasado mucho tiempo así que no importaba, ese conjunto le quedaba perfecto, ahora si parecía un niño. Al quietar el cabello que le caía por la cara por primera vez vería el rostro de ese pequeño problema, y al hacerlo un relámpago iluminó la sala, fue terrorífico, el pequeño recostado en mis pernas era Francis Bonnefoy.

Il fait froid- se quejó, por suerte ya conocía esa frase, aprendí mucho sobre el francés a causa de hetalia, decía que tenía frío.

Traeré algo con que mantenerte más caliente, espera- le dije al tratar de levantarlo dispuesto a ir por una manta mas, por lo menos había dado una señal de vida y dentro de mi pensé "es una alivio" .

Je vous remercie beaucoup- ahora me lo estaba agradeciendo, haa pequeña molestia, pero no me explicaba cómo es que estaba en ese lugar, tal vez en esta ocasión el borracho era yo y no Konishi, o quizá ya estaba dormido y todo esto era un sueño. Al regresar volví a tomar al pequeño y lo puse nuevamente en mis piernas, el me abrazó y fue tan real que descarté el hecho de que fuese un sueño, para entonces ya me había cambiado de ropa. Toque su frete, la fiebre ya estaba bajando y al momento que calló un relámpago se sujetó fuertemente a mí.

Comment t´appelles-tu?- le pregunté su nombre para verificar que siguiera consiente, y aun mas para salir de dudas, ¿estaba equivocado? Esperé uno segundo y

Je m´appelle Francis Bonnefoy- fue su respuesta, no había duda, era ese tipo de Hetalia, al que yo daba voz.

*Osaka estaba cansado por su trabajo, cargar con su amigo y ahora cuidar de un pequeño de dudosa procedencia, se había quedado dormido sin darse cuenta, los primeros rayos de sol entraban por las puertas de cristal despejadas de las cortinas, y todo estaba en su lugar, parecía haber sido un sueño, no había señales de ropa mojada, tampoco las mantas que había llevado, mucho menos del pequeño rubio que había rescatado, entonces ¿estaba equivocado?*

Una luz me despertó, las puertas estaba descubiertas, así que me incorporé para cerrarlas, hacia un bonito día, el cielo parecía limpio, también el jardín verde y lleno de vida, nada como una buena magnifica agua refrescante para dar un poco de vida a una ciudad llena de malas noticias, entonces unas imágenes de la noche o madrugada anterior vinieron a mi mente, giré rápidamente para buscar al pequeño, pero no había nadie.

Yokatta!- grité quitándome el peso del problema en el que seguro me hubiese metido por tener un niño en casa, pero mi felicidad calló por los suelos al ver, detrás de un arbusto tomando una rosa roja de mi jardín al tipo de cabello rubio con lo que parecía ser algunas de mis ropas, abrí la gran puerta deslizante de cristal.

Bonjour sieur- dijo mi voz sin voltear a verme. - Avez-vous bien dormi? (Dormiste bien?)- me preguntó al mismo tiempo que nuestras miradas por primera vez se encontraban

Cla..claro, claro que he dormido bien, pero que estás haciendo aquí, porque usas mi ropa- dije levantando la voz, es algo que simplemente no puedo evitar, siempre que lo hago en público pareciera que a todos les causa risa.

Haaa? ¿Después de que te arropé antes de salir para que no tuviera ni un poco de frio? Eres muy poco considerado- me dijo levantando también la voz.

Pero si fuiste tú el que llegó sin previo aviso, es más no deberías estar aquí, porque estas en este lugar, este no es tu mundo, es más tu mundo no existe-

Tienes razón este no es mi mundo, es feo, mira estas dimensiones, son raras, en donde está mi perfil luminosos, los brillos en mis ojos, la fascinante textura de mi ser-

Fascinante? ¿Estás bromeando? Siempre presumes de lo que no eres, te crees el mejor cuando Igirisu es mejor que tu, incluso América es mejor que tu, idiota sexual-

Como es que sabes de America e Iirisu- me cuestionó cambiando el semblante, ahora el pervertido parecía ser yo, porque lo dije como si lo espiara o algo así. –Esto está mal, tú no deberías estar aquí, debo hablar con alguien sobre esto-

También estoy preocupado, se supone que entraría a junta con los demás países del G20 pero ahora estoy aquí, ¿exactamente qué pasó?-

Ni yo lo sé, pero lo voy a averiguar, mientras ven, tengo hambre, prepararé el desayuno, tienes suerte de que hoy me toque estar todo el día en las grabaciones de Hetalia-

¿Hetalia? ¿Como la canción que cantamos todos por culpa de Italia?- me dijo un poco sorprendido.

Vamos, mas tarde lo entenderás- le contesté al momento que entraba nuevamente a la casa.

Tras desayunar y prepararnos para salir al trabajo llegamos al set de grabación. Y al entrar pudimos ver a otro rubio sentado con las piernas cruzadas al lado de Noriaki.

Igirisu!- gritó sorprendido el francés.

O..omai- respondió el Ingles poniéndose de pie, esto se estaba volviendo un problema.