"La luz da en mi rostro haciendo que despierte gradualmente, poco a poco comienzo a abrir mis ojos que pesan más de lo que deben, ayer bebí sin moderarme seguro y lo hice porque mi cabeza duele y el olor a alcohol es muy fuerte en mis almohadas. Me pongo de píe con intención de darme un baño pero al volver la mirada a la cama la sorpresa me ha dejado inmóvil, un cuerpo semi-desnudo descansa entre mis sabanas, un cuerpo blanco mas no pálido, pero el hecho de que sea una espalda amplia lo único que puedo ver me deja en claro que no es una mujer, por fin el miedo ha dejado que de mi interior salga un grito a todo pulmón.
-n..no puede ser, yo no puede haberlo hecho con un hombre, seguro es una mujer… esto debe ser un error- digo mientras muevo la sabana para sin querer descubrir las piernas notándolas pobladas de bello rubio, lo cual quita puntos a mi esperanza de que sea una chica, y finalmente despojo las telas de encima de aquella figura, desgraciadamente lo que vi fue el cuerpo desnudo de un hombre, rubio sin duda, el cual lentamente se movió para quedar completamente despierto, y dirigiéndome una mirada que al igual que sus movimientos tardó en reacción se pudo de pie casi de un salto y pegó un grito aún más fuerte que el mío.
-wwwwwwhat!-
Ambos estamos igual de confundidos, no tal vez yo lo esté aun mas, tal vez el alcohol que aún estaba dentro de mi organismo aún jugaba con mi lógica, no era posible que Alfred estuviera en mi casa.
-quien..Quien eres tú, y porque estoy desnudo.- me preguntó sonrojado mientras tomaba la sabana para cubrir su desnudo cuerpo.
-Más bien que haces tú en mi casa, y porque, porque en esas condiciones.
-es lo mismo que te pregunté!-
-da igual, pe..Pero como es que sucedió.
-Qué lugar es este, en, donde estamos-
-primero debemos averiguar, que…que sucedió ayer. –me senté en la cama recargando los codos en mis rodillas enfocándome en lo que pudo pasar pero por más que intenté por cerca de 30 segundos fue la imagen del rostro de Alfred acercándose al mío lo que me sacó de mi profunda concentración.
-Estas bien?- me preguntó tocando mi hombro, de cierta manera creo que sentía ese lazo que según los demás seiyuus describían sus personajes al encontrarse con ellos.
creo, pero ¿acaso no hay nada que tú puedas recordar?- le pregunté debido a que la incertidumbre me tenia de los más nervioso. –tal vez, tal vez recuerdes algo que nos pueda explicar esto- dije volteándome y tomándolo de los hombros quedando extremadamente cerca.
Escuché que la puerta mi habitación era abierta y al dirigir la mirada a ese lugar pude ver el rostro perturbado de Noriaki quien al vernos en esa situación se limitó a salir y cerrar la puerta rápidamente.
Mi reacción fue automática, me puse de píe y seguí a Noriaki quien bajaba por las escaleras como escapando de mi.
San!.. no, Noriaki!- grité provocando que el chico detuviera su paso así que detuve mi andar solo hasta llegar cerca de él –Esto no es lo que parece- tomé su mano.
-Lamento haber llegado en un momento indebido, no volverá a pasar- dijo mientras soltaba mi agarre y comenzaba a caminar.
-entonces que se supone que es- contestó casi imperceptiblemente.
-Noriaki, en verdad, no sé que sucedió-
-es Alfred el de tu habitación? No te preocupes, no diré nada a Arthur, por suerte él se quedó en el auto, solo vine porque todos nos preocupamos por ti, tu celular estaba apagado y no fuiste a trabajar, así que… no diré nada, me voy, ha, cierto por favor comunícate con los demás, ellos están preocupados por ti.- parecía que estaba verdaderamente enojado, pero era curioso que no lo demostrara, conservaba esa expresión blanca que no decía mas.
-Noriaki- volví a decir pero el caminó por el recibidor, y antes de llegar a la puerta nuevamente sostuve su mano. –en verdad, no.. no-
-Katsuyuki San, debo irme, hasta luego- dijo antes de comenzar a girar la perilla de la puerta.
-Dis.. disculpa. En verdad no es lo que crees!. El y yo no…!- gritó Alfred.
Tal vez Inglaterra escuchó la voz del rubio porque fueron escasos los segundos que bastaron para que el anglosajón llegara a toda velocidad abriendo la puerta y corriendo hasta e comenzó de las escaleras mi casa, para ese momento Alfred ya estaba vestido con ropa mía que había tomado de mi closet.
. - dijo el cejón mientras sus ojos se ponían cristalinos, y el americano bajó lentamente dos escalones.
-Igirisu- dijo en voz baja.
Ambos cortaron distancia lentamente hasta quedar cerca el uno del otro, no era que me gustara el USUK pero esa escena se prestaba para diferentes interpretaciones.
Pude escuchar la risita divertida de Noriaki, y al bajar la mirada para encontrar su rostro solo tapó su boca con el dorso de una de sus manos al tiempo que se giraba para evitar que lo viera.
-¡De que te ríes!- gritó Igi volviendo la mirada a su jefe con el rostro sonrojado a más no poder.
-yo, lo siento- contestó Sugiyama mientras dejaba salir las carcajadas que pedían salir a todo pulmón.
-Que..Quienes son ellos Igirisu- preguntó Alfred algo desconcertado.
-más tarde te lo explicarán-
-Pero..- su frase fue cortada por un gruñido de su estomago, el silencio invadió el lugar para después ser interrumpido por los gritos de Inglaterra y las carcajadas de Noriaki
-Supongo que ahora él es mi responsabilidad, venga vamos a cambiarnos de ropas y vallamos a algún lugar a comer, Noriaki, cejonsito, espérennos no quiero contárselo solo.- dije comenzando a subir las escaleras dirigiéndome a mi habitación. Nuevamente comenzaba a llover pero el ambiente no era triste en lo absoluto, más bien era acogedor. El estadounidense me siguió como si fuera un patito tras su mamá"
Sugiyama e Inglaterra esperaban en la sala de la enorme casa, ambos ya estaban acostumbrados a la compañía que se hacían pero incluso siendo los que más tiempo llevaban de conocerse ese silencio era incomodo.
contento de volverlo a ver ¿cierto?- preguntó el seiyu.
-uhm… contestó afirmando la pregunta el inglés mientras dirigía la mirada al jardín oscuro del dueño de la casa, Non-tan solo sonrío y se dirigió a la cocina. –oOy Non…Sugiyama- dijo el extranjero para llamar la atención de su jefe.
-que sucede-
-porque andas en esta casa como si fuera tuya- le regañó.
-oh, era eso? No es la primera vez que estoy aquí, el y yo tenemos mucho tiempo de conocernos- dijo entrando a la cocina, Igirisu regresó la mirada sobre la chimenea y pudo ver un porta retratos, dentro había una fotografía de Onosaka, Konoshi y su jefe, los tres como los mejores amigos jamás conocidos.
-Igirisu!- gritó Alfred mientras bajaba corriendo y se detenía justo frente a su protector.
-América- dijo con su típico tono roñoso mientras nontan y konitan regresaban a la sala.
-nos vamos?- preguntó Konishi tomando cuatro sombrillas y descolgando las llaves del auto.
