Si, se que ha pasado mucho tiempo desde que subí algo, pero en verdad la universidad y mis vacaciones (XD) no me dieron espacio para actualizar, aunque puedo decir que durante un tiempo escribí uno que otro one shot pero fueron un asco que no me atreví a subir XD así que como disculpa y todo eso subo el del maestro Daisuke, disfrútenlo :D
Con sabor a Tomate…y pasta.
Fue tal vez una semana antes de que todo sucediera cuando Daisuke había recibido una llamada desde el pueblo en el que vivía su abuela, pero al llegar a contestar,el teléfono silenció, y tras varios intentos de recuperar la llamada por fin se dio por vencido, ella era una mujer de edad avanzada y era poco probable que pudiera escuchar el sonido del teléfono.
Y como mencioné al principio, tras una larga semana de arduo trabajo creía que por fin podía descansar cuando la visita de su madre a las instalaciones de ***** en donde se grababa Hetalia interrumpió su ultimo día de trabajo.
-Te buscan Namikawa- dijo Yasumoto mientras volvía del pasillo con una bebida.
-¿a mi?, que raro, ¿te dijo su nombre?-
-no es una fan, será mejor que salgas rápido, es tu madre, se ve un poco agitada y le invité a pasar pero dijo que esperaría afuera.
-mi madre, que raro- contestó mientras salía rápidamente del Set. No pasaron ni 40 segundos después de que salió para que, por la puerta de cristal, los demás chicos del cast pudieran ver desvanecer lentamente a Namikawa, la triste noticia de que su abuelita había fallecido hacia un par de días le destrozó por completo. Ella solo le tomó de las manos para después abrasarlo, y aunque ninguno de ellos escuchó algo al respecto pudieron imaginar de qué se trataba.
-Estas bien- preguntó Takato cuando por fin regresó el chico quien aun afectado por la noticia no pudo contestar, todos ellos, como la familia Hetalia que eran solo pudieron dar su apoyo aun sin saber de qué se trataba.
Ninguno de los países se encontraba presente, era tanto el riesgo que correrían si Himaruya San los viera pasar por ahí así que habían decidido dejarlos salir con la condición de que no se aparecieran por el lugar. Pero eso no tenía nada que ver con el estado del seiyuu y tras la hora de la comida por fin todos se enteraron de aquel lamentable hecho, mas ninguno se quedó callado.
-mañana saldré, dijo mamá que debo ir a ver al notario por la herencia, que me importa en lo más mínimo pero el abogado quiere que me deshaga de ese asunto de una vez, no se preocupen estaré de regreso antes del lunes para no detener las grabaciones.
-Tomate tu tiempo, por lo del trabajo no te preocupes nosotros arreglaremos lo que sea necesario, además con Sugiyama san diciendo pasta tenemos para cubrirte un buen rato- bromeó Konishi dándole unas palmadas al chico.
-pasta~- gritó Noriaki
Daisuke suspiró, sabía que contaba con ellos, después de todo ya eran una familia pero tampoco quería quedar mal así que insistió en que regresaría tan pronto como pudiera.
-que no te preocupes por eso, nosotros nos hacemos cargo- repitió esta vez Yuki haciéndolo cambiar de opinión.
Los chicos le sonrieron dulcemente mientras este se levantaba de la mesa para después despedirse y salir del lugar, ya era tarde y necesitaba descansar, mas ninguno de ellos se sentía seguro de dejarlo ir como si nada así que por sus lados todos se encargaron de cuidar de Namikawa hasta llegar a su departamento.
-Tu no iras a verlo- cuestionó Onosaka a Yasumoto en una cafetería después de habérselo encontrado cerca de la residencia.
-no es que no quiera hacerlo pero sé que en estos momento es mejor que esté solo, además Ludwin no deja de marcarme y seguro a estas alturas cree que me sucedió algo.
-ósea que no vas air a verlo-
-claro que lo aré, pero más tarde, cuando esté eguro de que me abrirá la puerta, y tu ¿no quieres llegar a tu casa?
-aa~~ (suspiró) desde que Francis está ahí no hago más que escucharlo hablar sobre lo genial que ha sido su vida, ¿sabes lo que se siente que alguien como yo no pueda hablar? Es frustrante-
…..
Por fin después de un largo intento el dueño de la voz de las dos Italias abrió la puerta al "militar" que se encontraba llamando al timbre desde 30 minutos atrás.
-que molesto, haces mucho ruido- su voz sonaba mormada, producto de tanto lloriqueo y los 4 six pack que se había echado desde que llegó a su departamento.
-si no querías escuchar tantas veces el timbre hubieras abierto la puerta desde la primera vez que llamé!- regañó Yasumoto.
-que quieres bastardo, hip-
Hablar contigo, pero mírate, estas borracho-
El solo se hiso a un lado, para que después ambos entraran al lugar, una eterna platica les hiso caer dormidos en nadie sabe qué momento de la noche, extrañamente Daisuke pudo desahogar tanto estrés y tristeza que traía cargando desde hacía ya varios años.
A la mañana siguiente estaba solo, en su habitación y bien abrigado pues durante su borrachera había caído una fuerte nevada y su sistema de calefacción recién estaba siendo arreglado.
"Me levanté y tan pronto como lo hice me estaba preparando para salir, mientras más rápido mejor ¿no? Pensé mucho sobre la situación, pero me parecía que había sido un poco infantil, no pude controlarme y todos terminaron preocupados por mí. Tome las llaves y salí en mi auto camino al pueblo. 13 horas de viaje, eran alrededor de las 10 de la noche y ya estaba oscuro cuando, cansado de tanto conducir, quedé dormido al volante por cerca de 10 segundos, maldita autopista. No me percaté de alguna presencia, no había nadie más que yo en aquel largo y oscuro tramo y tuvo que ser a mí a quien le sucediera tal cosa. Sentí como golpee algo con el auto, algo duro y grande y me desperté, ¿una vaca? Así que me detuve y con una linterna bajé del auto para verificar mi sospecha. El miedo me invadía. Caminé lentamente rodeando el auto y al ver lo que había sido casi me da un infarto, arrollé a dos sujetos.
-a..a..arrolle a dos sujetos- dije en voz baja llevando mi mano derecha a mi boca. Como pude los subí al auto, mientras manejaba solo pesaba que haría, los dos estaban inconscientes y por el miedo no me atreví a verles el rostro, no quería ver aquellas grandes deformidades que según yo les pude acusar. No puedo llevarlos a algún hospital, soy una figura pública y si esto se da a conocer seguro mi carrera terminaría de la peor forma, entonces, ¿debería dejarlos en algún lugar de la autopista? Digo, nadie vio que fui yo así que no abría problemas. Me bofetee, como puedo estar pensando eso, valla idiota resulté ser. No, debo hacer algo por ellos, ellas o lo que sean, porque a decir verdad al levantarlos pude darme cuenta que estaban ligeros.
Fueron dos horas más de viaje, ninguno de los sujetos parecía recuperar la conciencia así que la angustia crecía cada vez más. Al llegar a casa de abuelita llevé el auto a la cochera, saqué a los dos tipos y los llevé a una habitación, no había nadie más que nosotros tres. En la sala solo deseaba que despertaran y se fueran como si nada pero no podía dejarlos en ese estado así que después de haber tomado valor me dispuse a subir y poner en práctica mis cursos de primeros auxilios. Tomé todo lo que necesitaría. Lo primero que hice fue descubrirle el rostro al más cercano a mí, así que mientras retiraba el cabello de su rostro una vez más el desconcierto me paralizó, quien se encontraba sobre la cama, mi antigua cama, era nada más y nada menos que Romano. Rápidamente descubrí al otro sujeto, Veneciano. Solo pasa en las películas, me dije a mi mismo, y reí tontamente tratando de entrar en razón cuando el más lejano comenzó a moverse.
-nmhh- se quejaba, tal vez el golpe si fue muy fuerte y las lesiones no eran solo físicas, si Ludwig se enteraré de esto seguro me pone de blanco en su siguiente entrenamiento.
-Veneciano, ¿estás bien? Pregunté acercándome a él.
-du..Duele- se quejó mientras se movía por la cama.
-no te muevas, espera traeré un analgésico- le contesté alejándome.
Tardé alrededor de 10 minutos, lo suficiente como para que Romano despertara y me esperara tras la puerta escondiendo a su pequeño hermano tras de él, para tomarme por la espalda.
-Espera que haces- dije mientras el sujetaba mi cuello con el brazo, tomando una de mis manos por la espalda.
-Quien eres, porque nos trajiste aquí-
-Nii chan, tengo miedo-
-espera, yo no los traje aquí porque quisiera, los atropellé hace unas horas, en verdad lo siento.
-de que estás hablando, nosotros estábamos en casa cuando de la nada aparecimos aquí, que esta sucediendo, que lugar es este- incluso después de tanto pensar como es que los demás habían llegado a este lugar no tenía la respuesta para ellos.
-no tengo ni la mas mínima idea ya te lo dije, así que suéltame, solo quiero ayudarlos.
-Nii chan, suéltalo- decía Veneciano jalando del brazo a su hermano.
Lentamente el italiano fue soltándome dejándome respirar, que si bien no era necesario que se portara de esa manera, yo me merecía algo de castigo por dormir al volante.
Tras un rato de haber discutido sobre como sucedió, logre tener algo de la confianza del los hermanos para poder entablar una amistad con uno, y conseguir algo de confianza del otro.
Estábamos sentados en la sala mientras me contaban lo último que hicieron para buscar alguna posible respuesta a su llegada, pero nada había sucedido, y una llamada de Yasumoto interrumpió la ya amena charla entre los tres.
-¡Idiota!- me gritó al momento que contesté el celular, ambos Italia parecieron reconocer al instante aquella voz, y era lógico, uno de ellos parecía estar enamorado del militar.
-Alemania! Gritaron ambos, y veneciano se acerco a mí a escuchar.
-espera un poco Yasumoto, le dije mientras bajaba el celular – espérenme aquí por favor- les dije saliendo de la casa al jardín. Aún no sabía cómo explicar eso, pues ni ellos se habían dado cuenta de que mi voz era la misma que el de los dos, y no quería que Roano intentara hacerme daño otra vez.
….
-¡idiota! Si estabas cansado debiste haber esperado, pudiste haber tenido un accidente aun peor- me regañó Yasumoto después de que le conté todo.
-pero estoy bien, no te preocupes, no hay de qué preocuparse.
-como que no, dime cuando regresas, yo iré por ti.
-no es necesario, además, ya te dije que no estoy solo, así que regresaré bien, tal vez incluso nos turnemos para manejar.
-no le prestes tu auto a esos dos, recuerda como manejan.
-no es necesario que los juzgues de esa manera.
-ya te dije, yo iré a recogerte.
Cuando regresé Veneciano dormía sobre las piernas de Romano, una escena que en Hetalia jamás había visto.
-después de todo parecen ser muy unidos- dije tras un rato de estar observándolos.
-si..siempre lo hemos sido, es culpa del macho patatas que casi no nos vemos- dijo con su ya conocido modo tsundere.
-ven llevémoslo a una habitación.
-porque nos tratas como si nos conocieras.
-digamos que así lo es.
-tú nos trajiste aquí.
-no empieces.
…
Resolví el asunto sin novedad, y los dos parecían haber disfrutado del pueblo, una completa tranquilidad. Así que cuando Yasumoto llegó para recogernos ambos tuvieron una sorpresa, Alemania le había acompañado, una escena conmovedora para ambos, ya que incluso Romano se sentía aliviado de ver a alguien conocido.
-¡Italias!- gritó Ludwig acercándose a ambos.
-Doisu!-
-Ma..Macho patatas."
México corrió a casa de Chile con una gallina negra en manos, parecía desesperado y sin aliento, como si llevara horas corriendo en busca de el.
-Manu.. manu..Manumanito ábreme- decía desde fuera de la casa, dentro, Manu estaba terminando de limpiar aquel viejo retrato de sus hermanos. "es Alejandro" pensó mientras una gota de sudor corría por su nuca.
-Y ahora que quiere- decía para sí mismo asomándose cuidadosamente sin que el otro lo viera.
-Manu se que estas ahí ábreme, o soplare y soplare y tu casa derribaré-
-¡Hey Mexico! ¡Chachate lo que estoy haciendo- dijo mientras se dejaba ver por la ventana para después comenzar a cerrarla lentamente sonriendo con picardía en los ojos.
-Manu, gracias a tata, estas ahí, Necesito tu ayuda- dijo brincándose la barda que separaba la gran casa del chile de la calle. –Ayúdame a capturar a Argentina para ofrecerlo a sacrificio.
CONTINUARA…
