agradezco sus reviews y agradezco infinitamente a MaryMorante por los dibujos que hizo de mi fanfiction (los cuales pueden ver en marymorante punto deviantart punto com)
una rápida aclaración, este fic está en parte inspirado por la película "el diablo viste a la moda" (en ingles the devil wears Prada) y es así como me imagino el acomodo de los escritorios de Arnold y Alice con respecto a la oficina de Helga.
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EL ASISTENTE DEL DIABLO
CAPITULO 3
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-¿Qué tal van esas correcciones Sr. Shortman?- dijo Helga mientras pasaba por el escritorio de su nuevo asistente
-¿eh? ah, van bien Srita Pataki, tenga por seguro que estará listo en su escritorio para mañana a las 8 en punto- dijo Arnold con una sonrisa totalmente fingida, pues era mentira. Ya que Helga le había pedido empezar desde cero, lo mas seguro era que no pegaría el ojo en toda la noche y con suerte lo tendría exactamente a la hora de entrega.
-eso espero Shortman, en un momento mas vendrán los técnicos del área de sistemas e instalarán su equipo de computo, está de mas decir que esta prohibido usar su computadora para actividades recreativas, sin embargo creo justo que si llegase a necesitarlo por motivos de su posgrado y tiene tiempo libre en el trabajo no es un inconveniente para mi- dijo Helga mientras revisaba la correspondencia que Arnold había separado para ella mientras esperaba que volviera de su reunión con Phoebe. Este comentario sorprendió mucho a Arnold pues él esperaba que Helga fuera estricta todo el tiempo, pero parece que tenia sus momentos -una cosa mas Shortman, necesito que vaya al área de copiadoras, esta al final de ese pasillo- señaló Helga -y saque 3 juegos de copias de este reporte de trabajo- Helga colocó otro machote de hojas en su escritorio, afortunadamente no se comparaba en grosor como al que recibió esta mañana- es mi reporte bimestral, cada editor entrega uno igual a los demás para que estén enterados de sus actividades- explicó Helga -entrégale una copia a cada editor en este piso, y el ultimo al Sr. Rogers tan pronto como te sea posible
-eh, disculpe Señorita Pataki, ¿solo 3 juegos de copias?- cuestionó su asistente -porque tengo entendido que son mas editores los que trabajan aquí
-es solo para los editores de este piso, White y Anderson, el otro es para el director, el Señor Rogers en el doceavo piso
-¿que hay del sr Grant? ¿no es un editor también?- dijo señalando la oficina de al lado
-,,,no es necesario Shortman, esa oficina esta vacía, hace mas de un año que yo me encargo del trabajo que hacia el sr Grant en esta casa editorial antes que decidiera marcharse
-de acuerdo, enseguida lo hago- Helga entró a su oficina claramente afectada por la sola mención del nombre Grant
Al marcharse su jefa el rubio escuchó una voz del otro lado del pasillo -Arnold ¿no es así?- dijo uno de los empleados quien asomaba su cabeza de uno de los cubículos que estaban cerca del escritorio del rubio-
-si, soy yo- confirmó este
-mi nombre es Harry, bienvenido a bordo por cierto-
-gracias- dijo un poco confundido
-pareces un buen sujeto, así que solo te recomendaré que no menciones al Sr. Grant frente a la Srita Pataki. la ultima vez que se vieron no quedaron en buenos términos y ella no soporta oír ese nombre- informó el empleado
-que dices?- el rubio cuestionó la nueva información
-oí que tuvieron una gran pelea en la oficina del Señor Grant acerca de un tiraje de libros que salió mal y después de eso él renunció, seguro no soportó las exigencias de Pataki-explicó Harry
-¡que tonterías dices!- se asomó otra cabeza de un cubículo cercano -soy Peter por cierto- dijo mientras hacia un saludo con la mano para saludar a Arnold - no fue algo de trabajo, yo oí que tuvo que ser algo personal, unos dicen que discutían quién de los dos era el favorito del viejo, otros dicen que tenían un amorío o algo por el estilo - aseveró el hombre de mediana edad
-tonterías ustedes dos!- dijo una mujer asomándose de otro cubículo- estoy segura que no ha sido mas que la actitud de Pataki que hizo que el Sr. Grant renunciara! ahhh que lastima, era tan guapo y tan galante!- dijo con sonrisa soñadora
-si, si debió ser la actitud de Pataki, se oyó decir en algunos otros cubículos quienes coincidían con la dama
-Tonterías! dejen de estar inventando semejantes tonterías!- dijo enfurecida Alice, mientras golpeaba con las palmas de las manos su escritorio para hacer mayor énfasis, a lo que todos callaron -dejen de hablar así de la Señorita Pataki, ella no es la villana que ustedes dicen que es, y mi jefe se fue por su propia voluntad! no tuvo nada que ver con la jefa de Arnold- aseguró la ex asistente del famoso Grant -ahora todos vuelvan a su trabajo si no quieren que llame a Pataki para que digan todo esto en su cara-
-de acuerdo pero no te pongas así Alice- dijo Peter mientras los demás se asombraban de la reacción de la joven embarazada. con dicha amenaza todos volvieron a sus labores sin decir una palabra mas
-Alice ¿estás bien? no creo que en tu condición sea prudente que te exaltes de esta manera- dijo mientras se paraba e iba frente a su escritorio -puedo ofrecerte un poco de agua?- dijo mientras la joven trataba de calmarse sobando su vientre y respirando por la boca
-gracias Arnold eso ayudaría bastante- el rubio le sirvió agua de un dispensador que estaba en un corredor contiguo y, regresando, lo colocó en su escritorio
-lamento mucho que tuvieses que presenciar eso, y aún más que oyeras comentarios tan negativos acerca de Helga, ella no es como todos en esta editorial la describen- aseguró la mujer
-entonces supongo que sabes lo que realmente ocurrió con el señor Grant ¿no es verdad?- cuestionó el rubio a lo cual no recibió contestación alguna por algunos momentos
Alice se mordió el labio inferior, pensó unos instantes su respuesta y dijo -el Sr Grant obtuvo una beca de postgrado en una prestigiosa Universidad de letras en Inglaterra, es por eso que se fue- esto lo dijo desviando la mirada de Arnold -yo...solo te pido que tomes con mucho cuidado los rumores acerca de la Srita Pataki, muchos de ellos no pasan de ser eso, solo rumores- dijo mientras ponía una sonrisa en el rostro
-lo se, estoy seguro que conozco a Helga más que todos ellos- dijo Arnold devolviéndole la sonrisa
-lo supuse. Cuando vi tu curriculum supe que Helga te estaba haciendo un gran favor al darte este puesto, ¡no digo que no seas capaz claro esta!- dijo mientras batía las manos en el aire como señal de disculpa -es solo que se nota que eres muy importante para ella si decidió darte este puesto. Nunca había hecho algo así por ninguno de sus amigos o conocidos antes, ni siquiera por el Sr Brian Williams y él si que era insistente- afirmó - aunque al parecer ahora es encargado de recursos humanos, me alegro por eso- dijo con sonrisa sincera 'él se preocupa mucho por Helga' pensó para sí la joven
-pues mas que un favor ha sido un reto- expresó el rubio -me ha contratado para saber cuánto tiempo duraré en el puesto. Eso es tan típico de Helga, solía retarme mucho cuando niños-
-¡tonterias!, estoy segura que lo ha hecho para ayudarte, seguro que su actitud ruda es solo para despistar a los demás- dijo sonriente
-una parte de mí también lo cree- dijo feliz mientras ponía las manos en sus bolsillos pues seguía de pie frente a Alice, tratando de conservar la platica fuera de oídos extraños -pero a veces quisiera que su actuación no fuera tan buena, porque me está convenciendo- este ultimo comentario hizo a los dos echar una pequeña carcajada. Con los ánimos aligerados Arnold volvió a su escritorio para terminar su trabajo, en ese momento llegó un técnico a instalar su equipo de escritorio
-comenzaré a instalar su computadora si no es molestia- dijo el técnico a Arnold
-claro, iré a la fotocopiadora mientras lo hace- dijo levantándose del escritorio con el reporte de Helga. El técnico comenzó a instalar la pantalla en la esquina derecha del escritorio de Arnold, al notar esto, el rubio le pidió que la instalase del otro lado y que dejase esa esquina libre
-¿hay algún problema con esta esquina Sr Shortman?
-no, es solo que me impide la vista para mirar a Hel...ajam- Arnold se puso mas rojo que un jitomate cuando se oyó a si mismo y a lo que estuvo a punto de decir -para mirar al ...este, ya sabe feng shui y esas cosas, jeje- dijo con una risita nerviosa mientras se frotaba el cuello con la mano derecha
-...de acuerdo- dijo un muy confundido técnico y se dispuso a instalar el computador del otro extremo del escritorio. Arnold aprovechó y fue a terminar el encargo de Pataki. Ya en el área de fotocopiadoras, comenzó a fotocopiar el reporte y aprovechó para seguir leyendo el manuscrito, había logrado sortear algunos capítulos, y a pesar de tratar de evitarlo con todas sus fuerzas, la narración siempre terminaba atrapándolo:
"el artista que haya pintado este cuadro es en demasía talentoso- oí decir, estaba impresionada, nunca antes había oído una opinión tan sincera de uno de mis cuadros a pesar que aquella voz no supiera que yo era el artista. Dirigí mi atención a aquella voz y me encontré con unos ojos verdes, brillantes e hipnotizantes a la vez, su sonrisa era sincera y su porte era el de un caballero, se notaba que no era mucho mayor que yo pero aún así desprendía un aire de madurez -esta es una hermosa pintura, se puede sentir la pasión en cada pincelada- dijo aquel joven misterioso mientras se ponía en frente de mi pintura, la que momentos atrás yo estaba observando
-no creo que sea para nada buena- le dije pues de verdad dudaba de mis habilidades -¿a que te refieres? ¡mira esos trazos!- me dijo señalando la pintura - se nota que el que pintó esto tiene fuego en el alma, esto grita desesperación y a la vez soledad- me dijo muy confiado de su interpretación del cuadro, vaya atrevimiento el suyo -solo son trazos- aseguraba yo -no son nada especial- dije con la mirada en el suelo, donde debía estar.
-te equivocas, quien sea que haya pintado esto, estoy seguro que es sumamente especial- dijo esbozándome una sonrisa cálida que me estremeció como hacia mucho nadie lo lograba. nunca nadie había dicho que mis pinturas fuesen especiales, y mucho menos nunca nadie me había dicho que yo era especia., Mis padres siempre trataban de hacerme ver que la pintura era solo una perdida de tiempo, que no tenía talento y que desperdiciaría mi vida si decidía dedicarme a ello, "nadie nunca querría comprar tus pinturas" era lo que mi padre solía decirme, mientras que mi madre alcoholizada no podía mas que estar de acuerdo con su impositor esposo.
La voz de aquel joven me sacó de nuevo de mi trance -mi nombre es John- el joven extendió su mano en busca de un saludo -He-helen- fue lo único que atine a decir. Por alguna razón su sola presencia me estremecía y mis palabras salían torpes de mi boca -y dime Helen, ¿que te inspiró a pintar esto?- me cuestionó John -¿qué te hace pensar que yo soy el artista? repliqué un tanto indiferente -tenias esa mirada en tu rostro- me dijo -la misma que los artistas tienen cuando no están conformes con sus obras, y definitivamente escudriñabas la obra como si tu misma fueses la autora- John acertó en su comentario, había tantas dudas y reproches para con mi trabajo dentro de mi mente
-no se de que hablas- mentí mientras me cruzaba de brazos y fruncía el ceño esperando que se aburriese de mi y se fuera, como todos lo hacían, como todos en mi pasado lo hicieron alguna vez -disculpa mi atrevimiento, pero yo creo que aquella persona que pintó este maravilloso cuadro debería estar orgulloso de si mismo, transmite exactamente lo que ha deseado transmitir- dijo admirándolo una vez mas con esos profundos ojos verdes. No podía resistirlo mas, definitivamente no estaba acostumbrada a los halagos, no de mi familia, mucho menos de un completo extraño, así que hablé nuevamente a la defensiva -esa es tu simple opinión pero no es la de un critico de arte- musité molesta, sin saber que, en efecto, él mismo era un artista
-es verdad, ¿quién soy yo para expresar mi opinión sobre tan sublime pieza?-si es posible que un comentario me ruborizase y molestase al mismo tiempo ese era. Debía estar mintiendo, tenía que ser una mentira, pero por alguna razón era una muy reconfortante -ha sido un placer conocerla señorita- John tomó mi mano y depositó en ella un beso -ha sido un verdadero placer- repitió mientras se marchaba, me quedé pasmada unos instantes pero no los suficientes para que se alejara completamente
-e-espera! ¿volveré a verte por aquí? pregunté curiosa, algo había en ese joven que me atraía irremediablemente, pero en ese momento no pude comprender qué era -téngalo por seguro señorita- y con tal promesa, se marchó. A partir de ese día y en adelante, yo iba a la galería todos los días a la misma hora y me sentaba a esperar a aquel joven en la misma banca donde nos conocimos, no sabia porqué, pero sentía que necesitaba oír de nuevo la voz de aquel joven, no me importó faltar a mi trabajo, sabia que cuando llegase a casa mi padre me regañaría y me exigiría cumplir horas extra, pero no me importaba, solo deseaba oír a aquel joven una vez más.
Esperé lunes, martes, miércoles, jueves sin resultado alguno, pues el joven no apareció de nuevo, finalmente el viernes, cansada de esperar, me levanté resignada lista para marcharme cuando oí de nuevo aquella voz -¿se va tan pronto?- me alegré al verlo por segunda vez, y esta vez nuestra conversación duró mucho mas tiempo. A partir de entonces fue costumbre vernos en el mismo lugar a la misma hora, no importase que fuese solo por unos minutos, no importase el tema, con tal que estuviéramos juntos todo estaba bien, esos momentos a su lado me hacían olvidarme de todo lo malo en mi vida, me hacia sentirme alguien, no necesariamente importante, solamente alguien.."
Arnold fue interrumpido en su lectura por el sonido de la fotocopiadora indicándole que había terminado su trabajo. hizo como Helga le pidió y entregó los reportes bimestrales a los editores del decimo piso y dejó una copia con la secretaria del Sr. Rogers en el doceavo piso, volviendo así a su escritorio a tiempo para continuar leyendo el manuscrito.
Eran las 4 pm, en un par de horas más su jornada laboral terminaría y se podría ir a casa. Arnold estaba planeando tomar una ducha relajante, comer algún bocadillo y prepararse una jarra enorme de café para terminar de leer aquel manuscrito, la buena noticia era que ya iba a mas de la mitad de su lectura y conforme continuaba leyendo se dio cuenta que esa novela no era el típico cuento de Hadas, donde la joven encuentra a su príncipe azul y viven felices para siempre. Helen, la protagonista de lahistoria, confió su felicidad y corazón a su coprotagonista, quien fue el primero en mostrarle compasión a lo largo de su miserable vida, y pronto se envolvieron en un amorío. John la alentó a dedicarse a su sueño de pintar y la ayudó a conseguir reconocimiento y fama ya que él mismo era un artista, pero prontamente se vio amenazado por el talento de su amada y la envidia le carcomía el corazón al punto de tratar de sabotearla por todos los medios posibles. definitivamente la novela no sería un cuento de Hadas con final feliz, pensaba Arnold, pero mas que eso se podía sentir empatía por cada uno de los sentimientos allí descritos, amores obsesivos y enfermizos, lazos familiares disfuncionales, secretos, celos, envidia, soledad, tristeza, desesperación, angustia...
-Shortman!- gritó Pataki mientras se ponía frente a él con las manos en la cadera y el ceño fruncido
-¿que? ¿quien?- dijo precipitadamente por ser sacado de su lectura tan bruscamente
-¡el teléfono ha estado sonando como loco los últimos cinco minutos! ¿es que acaso no planeas contestar?- efectivamente, el rubio estaba tan concentrado en la lectura que había olvidado todo a su alrededor y ni siquiera había oído el sonar del conmutador
-eh ¿perdón?- ofreció Arnold con una pequeña sonrisa, Helga rodó los ojos y contestó ella misma el teléfono
-editoriales Rogers, Helga Pataki al habla- dijo con tanta naturalidad -Sr. Rogers!...¿qué, como dice? ... cálmese!, enseguida voy- Helga tomó camino rumbo al elevador -te dije que no te enredaras en la trama Shortman! ya hablaremos de esto cuando regrese- amenazó seria. Arnold se sintió un poco aliviado, sabia que a su regreso el castigo sería menos severo pues había una pequeña probabilidad que Helga lo olvidase. continuó su trabajo ahora tomando en cuenta el anterior consejo de Helga. después de pasado un rato, Helga salió del elevador y entró furiosa a su oficina no sin antes pedirle a Arnold que entrase con ella haciendo que el rubio comenzase a pensar lo peor. Mientras la seguía, Helga se sentó en su escritorio, acomodando algunos papeles que estaban regados en el
-Shortman, en su escritorio esta un directorio de negocios, necesito que busque el teléfono de un traductor de español-ingles lo mas pronto posible, hay un problema con algunos de nuestros traductores y debo tener esa traducción cuanto antes, pregunta costos por hoja traducida y hazme saber el precio de inmediato, entre mas rápido se traduzca mejor. mientras tanto yo me encargaré de traducir algunos artículos que están en francés- Helga se apresuró a leer el texto y comenzó a escribir algunas palabras en una libreta, al observar que Arnold no se iba le cuestionó -¿entendió lo que le he pedido Shortman?
-yo...yo puedo traducirlo si así lo deseas- se ofreció tímidamente
-¿que?- dijo levantando una ceja un tanto incrédula
-¿acaso no recuerdas que tomé clases de español como segunda lengua en la preparatoria?
-pues vagamente si, también recuerdo haber tomado personalmente algunas clases pero no por eso sé hablarlo o entenderlo, y si mal lo recuerdo las clases de la preparatoria solo le enseñaron a decir "hola", "adios" y "enchilada", estamos hablando de artículos de corte científico Shortman!, están llenos de muchos tecnicismos y un vocabulario muy complicado, no te ofendas pero creo que no estas lo suficientemente calificado, sin embargo lo reconsideraré la próxima vez que necesite traducir una receta de cocina por ejemplo- le dijo burlona -ahora vaya y haga lo que le pedí- le ordenó molesta
-Basta Pataki!- Arnold golpeó el escritorio de su jefa con las palmas de sus manos lo que pasmó a la rubia, no recordaba que arnold fuese de esa manera -le demostraré que soy un asistente competente y lo haré! traduciré ese texto- afirmó
-Shortman no seas testarudo...no hay tiempo para tus despliegues de orgullo, tengo que tener listas las traducciones antes de la media noche! así que mueve tu trasero y contacta a un traductor ya mismo si no quieres que te despida!- lo decía agitando el artículo con la mano mientras lo amedrentaba. Rápidamente Arnold le arrebató el escrito y lo hojeó -¿que haces? devuélveme eso ya mismo!- dijo tratando de arrebatárselo a lo cual Arnold se resistió
-lo tendré listo en tres horas máximo, si no es así puedes despedirme- aseguró Arnold- no pierdes nada, si lo llegase a hacer mal, lo cual no pasará, cualquier traductor lo tendría listo antes de la hora de entrega
-pero Shortman!- dijo indignada por la actitud retadora de su asistente, nunca ningún empleado la había tratado de ese modo antes
-Pataki!-replicó Arnold profundizando su mirada retadora
-Shortman!-esta era una batalla que no perdería, no podía mostrarse débil ante él
-Pataki!- pareciese que ninguno de los dos se rendiría, mientras se retaban con la mirada ambos se acercaron entre si, no desprendiendo la vista del otro pero con el ceño fruncido,
Helga se preparó a replicar nuevamente -Shortmmm- Arnold cubrió los labios de su jefa con su dedo para callarla
-¡no seas terca! tal vez en la preparatoria no sabia nada respecto al español pero en la universidad tomé cursos del idioma y fui uno de los mejores de mi clase, incluso fui maestro suplente muchas veces
-pero mmm- Arnold volvió a callarla de la misma manera y en un español claro, le dijo -no te preocupes linda, estas en buenas manos- lo que la hizo sonrojar, si bien no tenia idea que significaba aquello, la actitud confrontativa de Arnold, así como su español, le resultaron algo muy atractivo. Helga no pudo hacer mas que sentarse nuevamente en su silla resignada, aun sonrojada por esa breve pero acalorada discusión
-así me gusta- dijo Arnold con una sonrisa, le guiño un ojo y salió de la oficina para comenzar con su trabajo
-¿que me esta pasando?- Helga estaba claramente agitada por lo de hace unos momentos, su corazón comenzó a bombear más sangre y sintió que todo su cuerpo estaba en llamas -creo que Phoebe tiene razón, he pescado un resfrío- trató de convencerse la joven editora mientras tocaba su frente para comprobar su temperatura corporal.
Arnold comenzó la traducción, no le costó mucho puesto que conocía el trabajo del autor, era un pedagogo colombiano muy reconocido y el rubio estaba familiarizado con sus teorías. en menos de lo que supuso terminó su trabajo y en su reloj de pulsera se leían las 7:35 p.m., hora y media pasada de su horario establecido. La mayoría de los empleados de aquel piso se habían marchado ya, dejando aquello muy silencioso e incluso algunas partes carecían de iluminación y Alice se había despedido de él no hacía pocos minutos
-Demonios Sam va a matarme si llego tarde, prometí llevarle algo de cenar camino a casa- Arnold tomó la traducción y la llevó a su jefa con el plan de llegar a su departamento lo mas pronto posible -¿Señorita Pataki?- Arnold asomó la cabeza a la oficina y vio que el escritorio de Helga era un desastre, papeles sueltos por todos lados, unos cuantos diccionarios abiertos, lápices y gomas de borrar tirados, Helga tenia una expresión de cansancio en el rostro, tenia puesto sus lentes, los cuales solo utilizaba cuando leía o escribía, se había quitado los tacones y mordía un lápiz con la boca mientras miraba muy concentrada su trabajo, y posaba sus codos muy pesadamente en el escritorio, parecía que ni siquiera lo había oído entrar. Si bien la traducción para Arnold fue un trabajo relativamente sencillo, no parecía ser lo mismo para Helga
-¿Señorita Pataki? se aventuró a decir de nuevo el joven, nuevamente sin conseguir la atención de su jefa -¡Helga!- dijo mas fuerte
-¿eh?- su concentración se rompió para mirar a Arnold -¿que pasa Shortman? dijo un poco molesta por haber sido interrumpida
-he terminado la traducción- le dijo mientras le mostraba el escrito
-¿tan rapido?- cuestionó
-le dije que soy muy eficiente- dijo orgulloso de su trabajo
-Ya veo que si- dijo tomando el escrito y colocándolo en su escritorio sin darle mayor importancia
-en vista que he terminado con la traducción supongo que me retiro, puedo terminar de corregir la novela en casa y traerla de nuevo muy temprano- Arnold no recibió respuesta de su interlocutora ya que ésta se había vuelto a concentrar en su trabajo
-¿Pataki?
-si, si Shortman esta bien, lo veré mañana- dijo sin despegar los ojos de aquel articulo que parecía causarle problemas
-¿acaso no se irá usted también a casa?- dijo un poco preocupado por ella
-no, aun no, todavía necesito terminar de traducir otros artículos y en casa no me concentro como aquí. Descuide Shortman, puede retirarse-
-de acuerdo, nos veremos mañana entonces- Arnold se despidió y salió de aquella oficina. Comenzó a reunir sus cosas cuando fue interrumpido por el sonido de su teléfono celular -¿diga?- se sentó en su silla y comenzó a ordenar su escritorio mientras sostenía el celular entre su oreja y su hombro
-mi amor, deberías estar ya en casa ¿donde estas?- cuestionó la novia del rubio
-lo siento Sam, sigo en el trabajo, estoy un poco retrasado- Arnold miró por la abertura dentro de la oficina contigua y vio a Helga a la luz de su lámpara de escritorio mientras ella escribía en su libreta con una gran concentración, era fascinante verla con esa mirada de decisión en su rostro, muy a diferencia de aquellos malos gestos que solía darle cuando niños, definitivamente Helga ya no era la misma de antes pensaba Arnold.
-¿pero que hay de mis bocadillos saludables que prometiste traerme?!- se oyó del otro lado de la línea -muero de hambre- dijo con una voz que mas bien sonaba a puchero
-¿que te parece si ordenas comida china nena?, creo que llegaré un poco tarde esta noche, aun no termino algunos pendientes en la oficina- Arnold no podía creerlo pero no dejaría sola a Helga con todo ese trabajo pendiente, si bien no le era posible ayudarla, le haría un poco de compañía
-¿QUÉ? pero Arnold me lo prometiste!-
-lo se y lo siento. ¿que te parece si te recompenso otro dia?- ofrecio como solucion a su problema
-Pero arnold!...-
-vamos nena, sabes que todo esto lo hago por ti-
-ashh! esta bien, pero a cambio tendrás que comprarme los zapatos Gucci que vimos el otro día en el centro comercial, ¡eran tan hermosos!
-¿Q-qué? pero ya lo discutimos, son muy caros para ser solo zapatos!
-¿y qué con eso? ¿no se supone que tu nuevo trabajo paga muy bien?- dijo molesta
-Pe-pero ese dinero es para...ah, esta bien, tu ganas- dijo rindiéndose -los tendrás
-ahhhh gracias amor! debo llamar a mi amiga Melissa para contárselo, ciao! muah!- antes que arnold pudiese despedirse Sam había finalizado la llamada
-adiós- resignado, Arnold volvió a su trabajo no sin antes mirar nuevamente por la abertura. entonces se le ocurrió una idea. Minutos después, el joven colocó una taza de té en el escritorio de Helga mientras sostenía la suya en la otra mano, recibiendo una mirada confundida por parte de la rubia
-creí que ya se había marchado Shortman-
-bueno, pensé que tal vez me concentre mejor aquí que en mi departamento- dijo con una sonrisa, tomó asiento del otro lado del escritorio y comenzó a leer el manuscrito, dándole un sorbo a su té
Helga tomó su taza y mirando el contenido dijo -no me gusta el té, yo solo bebo café- deslizó la taza hacia Arnold
-pues eso esta muy mal, el café no es bueno en exceso, además este té le ayudará a estar mas despierta, créame- su asistente deslizó de nuevo la taza hacia ella. Helga, con el ahora nuevo conocimiento de lo terco que podía llegar a ser Arnold, le dio un sorbo a su bebida resignada y para su sorpresa su sabor era muy agradable
-debo admitir que no esta nada mal, que clase de té es este?
-alguna clase de te oriental, Sam dice que es relajante o algo así- dijo a la ligera mientras estaba concentrado en su propio trabajo y le daba otro sorbo a su taza
-¿quién es Sam? dijo arqueando una ceja
-oh, es verdad, Samantha es el nombre de mi novia- dijo mientras esbozaba una sonrisa
-así que la futura señora Shortman ¿eh? felicidades- dijo sincera
-gracias- ambos volvieron a concentrase en sus respectivos trabajos
"¿porque lo hiciste?- le pedí que me explicase mientras por mis mejillas corrían lo que serían mis ultimas lagrimas, pues estaba cansada de llorar, cansada de ser lastimada, de ser traicionada... -¿porque más crees tú?- me respondió casi en tono indignado -¡por mí eres lo que eres!, me lo debes todo a mi, yo te hice, sin mí no eres nadie! pero te la pasas acaparando toda la atención, como si de verdad creyeses que tienes talento, ya nadie me miraba, nadie quería mis pinturas, todos buscaban un "Helen original", por eso lo hice, la gente debe admirarme a mi! ¡yo si tengo talento! tus obras no son tan buenas como la gente dice!- me gritó iracundo. ¿era acaso cierta esa acusación? ¿tenia yo también la culpa de lo que pasaba? no podía ser así, no.
yo misma odiaba mi trabajo antes de conocerlo, él fue quien me dio confianza, él insistió que mis pinturas tenían algún valor y ¿ahora venia a decirme que no era así? era obvio que lo controlaba el odio y la desesperación, y se encargó de arruinar cuantas oportunidades de crecer como artista me ofrecieron en los últimos meses. Podía perdonar y olvidar todo aquello pero, ¡no soportaría nunca más que alguien dijera que no era nadie o que no tenia ningún valor! así que con ira le abofetee el rostro, no mas, había tenido suficiente en mi vida de ser pisoteada, de creerme lo que la gente decía de mí, este era el fin, -entonces demuéstrame tu talento, arrebátame la fama de nuevo- le sugerí mientras me marchaba..."
-he terminado justo a tiempo- me informó con una sonrisa aliviada mientras miraba el reloj de su oficina que marcaba las 11:45 -debo entregar esto en el sexto piso, ya vengo- Helga tomó los artículos de su escritorio y se marchó mientras Arnold continuó con su lectura. después de pasados veinte minutos Helga ingresó de nuevo a su oficina -veo que estas por terminar Shortman- señaló su jefa
-si, solo me faltan 3 capítulos- dijo dirigiendo su vista a Helga
-creo que es hora de marcharnos, puedes acabar eso mañana Shortman y no te preocupes, creo que el mundo no acabará si entregamos a imprenta un poco mas tarde mañana, aprovecha y descansa esta noche
-pero Helga dijiste que la hora de entrega...
-no importa, aun estamos esperando que el autor nos proporcione el titulo de la novela para poder imprimir el primer tiraje, al parecer Geraldine tiene algunos problemas con decidirse por uno- mintió Helga '¡rayos! ¿qué paso con hacerle la vida imposible a Arnold chica lista? recuerda que no es tu amigo, es tu empleado' se maldijo a sí misma
-en ese caso seria un placer escoltarte a tu automóvil Helga- ofreció Arnold
-tan galante como siempre cabeza de balón- Helga tomo su bolso, lista para ser escoltada
-¿cabeza de balón? ¡hace tanto que no oía ese apodo!-dijo divertido -desde la preparatoria me parece!
-pues acostúmbrate a oírlo de nuevo- dijo Helga en son de broma, ambos salieron de su oficina, Arnold tomó su maletín y marcharon juntos hacia el elevador
-supongo que no eres la insoportable jefa que todos dicen que eres- lo dijo en tono de broma mientras colocaba una mano sobre el hombro de Helga, a lo cual ella quedó paralizada, Arnold había entrado ya al elevador y se dio cuenta que Helga permanecía afuera -¿qué pasa Helga? ¿acaso olvidaste algo?- la inexistente respuesta de la rubia lo hizo hablar de nuevo -¿Helga?
-Srita Pataki para usted- Helga respondió seria y mirándolo fijamente -lo siento, pero no somos amigos, nunca lo hemos sido, tenemos una relación laboral y así es como debemos tratarnos. Usted es mi asistente y yo su jefa, yo dicto las ordenes y usted obedece, así que mañana espero un café, no té, café negro sin azúcar en mi escritorio cuando llegue- Arnold estaba pasmado, la actitud de Helga había cambiado drásticamente en cuestión de segundos, ¿como era eso posible?
pero, Helga que...- antes que Arnold hablara una palabra mas, Helga oprimió el botón del elevador y las puertas se cerraron al instante separando a ambos rubios
-lo siento Arnold pero...no puedo permitirme volver a confiar- afirmó Helga mientras recargaba pesadamente su cuerpo en el elevador
Arnold estaba muy confundido, todo lo que pudo pensar durante su trayecto a casa era cual había sido su error, ¿acaso fue algo que dijo o hizo o era solo que los rumores acerca de Helga eran verdad y su actitud era el problema aquí? por fin, llegó a casa, y como no quería despertar a Samantha, se recostó en el sofá y sacó del maletín el manuscrito para continuar con su trabajo, esperaba que por lo menos eso le sacará a Helga y su extraña actitud de la cabeza.
"...desearía poder romper tus recuerdos en mil pedazos, tus cartas y tus fotos, aquellos dibujos y poemas que me diste, pero no puedo, pues aunque me deshiciese de ellos los llevaría dentro del corazón, y a pesar que lo quemase y echase sus restos carbonizados al mar, seguiría latiendo de amor. No niego que en estos momentos te amo perdidamente, pero también te odio con la misma intensidad y sé que este sentimiento hará sucumbir mi alma por tu causa, porque tengo alma de artista, y nosotros amamos hasta la muerte, es por eso que sé que moriré de odio desesperado y de amor indeseado, pero así como el artista ama a morir, también renace de sus propias cenizas, motivo por el cual soy optimista del futuro. El tiempo lo borra todo dicen, y hará efecto en mi, me alegro informarte que cada día pensaré un poco menos en ti, cada noche percibiré menos tu aroma y extrañaré menos tu cercanía, cada día te amaré menos y cada día te odiaré menos. Y si alguna vez te sintieses culpable por el daño que me causaste, ten la seguridad, mi amor, que no fuiste el primero ni tampoco serás el ultimo"
A la mañana siguiente Helga entró a su oficina a las 8 en punto para encontrarse un café caliente y el manuscrito corregido en su escritorio aunque Arnold no estaba en su puesto, la rubia temió lo peor, seguramente esa era la carta de renuncia de su asistente pensaba ella. Vaya que ahora se sentía culpable por lo que había hecho la noche anterior, Arnold no era culpable de sus inseguridades, mientras Helga se lo reprochaba internamente Arnold entró en su oficina
-Señorita Pataki...-
-¡Arnold! escucha, respecto a lo de ayer...-dijo apresurada pero fue interrumpida por su asistente
-no, no se preocupe, creo que comprendo porqué lo dijo y tiene razón, cuando me contrató usted me advirtió que esto no sería fácil
-pero Arnold yo...
-y concuerdo con usted, nosotros no somos amigos, ni nunca lo fuimos- esta afirmación fue en cierta medida dolorosa y desconcertante para la rubia, durante los años que llevaba de conocer a Arnold. éste siempre aseguraba que eran amigos, y si bien no unos muy cercanos, a fin de cuentas amigos, Helga permaneció callada
-si no me necesita mas, me retiro a seguir con mis labores- Arnold salió dejándola sola sin siquiera darle tiempo de responder
-¡que estúpida eres Helga!- se maldijo la joven
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CONTINUARÁ
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¿se nota que no tengo ni la mas mínima idea de lo que se hace en una editorial? ajajaja
todos los reviews son bienvenidos ;)
Zaijian!
