GRACIAS POR SUS REVIEWS Y FAVS! Me animan a seguir escribiendo :3
Por cierto, los invito a leer mi one-shot "Helga va al dentista" espero les guste ^o^
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EL ASISTENTE DEL DIABLO
CAPITULO 4
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Durante el resto de la semana la dinámica entre Arnold y Helga permaneció solo en el ámbito profesional, ella le indicaba su trabajo y él lo hacía a la brevedad, no se quejaba ni cuestionaba, solo decía "como ordene Srita Pataki" y se marchaba, siempre manteniéndose en línea. Era obvio que más que molesto, estaba decepcionado por la actitud de su jefa, creía que Helga había cambiado con los años pero parecía que era la misma fría e indiferente que alejaba a todo aquel que quisiera acercársele. Después de una semana de la misma rutina, Arnold trayéndole café a su oficina a las 8 en punto y saliendo un poco más tarde de la hora debida, llegó por fin el viernes
-Arnold ¿acaso ha pasado algo entre ustedes?- preguntó Alice notando la seriedad entre su compañero laboral y su jefa.
-Para nada, solo nos mantenemos al margen de los asuntos personales del otro, ya sabes, para mantener alejados a los ojos curiosos- aseguró con una sonrisa para tratar de tranquilizarla, pero en cuanto ella volteó a seguir con su trabajo, su sonrisa rápidamente se desvaneció. Sin querer pensar más en su jefa se dispuso a dar un último esfuerzo para acabar sus deberes y marcharse a casa no sin antes echar un breve vistazo adentro de la oficina de su jefa, a través de las persianas, cosa que ya era costumbre en él.
Al llegar la hora de salida, Alice se despidió tanto de Arnold como de Helga pues era su último día de trabajo, había llegado el momento de tomar su licencia de maternidad. Ambos rubios le desearon lo mejor en esa nueva etapa de su vida y la despidieron con una sonrisa
-¿necesita algo más antes que me retire Pataki?- cuestionó Arnold sin siquiera dirigirle la mirada a su superiora mientras se mantenía en el margen de la puerta de su oficina.
Resignada a su trato indiferente, Helga respondió negativamente y se despidió -nos vemos el lunes Shortman, que descanse- sin más Arnold se retiró
El sábado comenzó tranquilo para Helga, había prometido a Olga que llevaría a su sobrina a pasear. Su relación fraternal mejoró mucho durante su adolescencia, tenía en ella una amiga, si bien no se abrió por completo a su hermana, y aún le tenía un cierto rencor por haber acaparado la atención de sus padres cuando era niña, todo cambió el día en que su sobrina nació. Cuando Helga la sostuvo en los brazos se enamoró por completo de ella y no les fue posible arrebatársela de las manos, como una muestra de amor para con su hermana, Olga le nombró Geraldine, en honor a ella. Para Helga era la bebe más hermosa del mundo y procuró darle todo lo que necesitase con su precario salario de medio tiempo y solía ofrecerse a cuidarla cada que se presentase la oportunidad. Al pasar los años la niña creció viendo en Helga, más que una Tía, una amiga y confidente, a sus ocho años de edad la joven niña era el vivo reflejo de Helga. Aunque tuviese mayor parecido físico a su madre, su personalidad era igual a la de su tía, reservada pero argumentativa, muy inteligente y confortativa.
Después de llevar de compras a su sobrina, se detuvieron a comer algo en un pequeño restaurante dentro del centro comercial, ambas charlaban amenamente y se ponían al día
-así que fue allí cuando golpee al niño gordo y le rompí el diente, mama dice que hice mal pero él se lo merecía ¿verdad tía Helga?
-bueno, tu madre me ha pedido que no aliente tu comportamiento antisocial, así que debería decir que lo que hiciste no fue lo correcto...pero se lo merecía- dijo Helga con una cómplice sonrisa
Geraldine era una niña muy inteligente y sabía que algo le molestaba su tía -¿cómo va tu trabajo tía Helga?- dijo para intentar averiguar qué le ocurría
-todo va bien, he tenido mucho que hacer y es por eso que estoy un poco agotada- dijo calmada para no preocuparla
-he oído decir a mi madre que tu última novela saldrá a la venta mañana, seguro se venderá como pan caliente- aseguró muy feliz la niña -¡y en cuanto salga me haré de una copia y lo leeré!
-no creo que sea una buena idea, este libro no es exactamente para niños
-¡yo ya no soy una niña!, leeré tu novela y tú me dedicarás el libro como con todos los demás- dijo tercamente
-está bien, si tu mama consiente te daré un ejemplar con todo gusto
-¿de verdad?- dijo entusiasmada
-lo prometo, ahora ve a lavarte las manos mientras pago la cuenta
-de acuerdo- La niña se marchó al baño cuando Helga oyó un par de comensales sentarse en la mesa trasera sin darle gran importancia hasta que algo llamó su atención
-estoy segura que pronto mi novio me hará la gran pregunta- dijo una de las mujeres
-¡amiga felicidades! pero ¿estas segura que él es la persona indicada para pasar el resto de tu vida a su lado?
-¡por supuesto! lo amo como amo a mis nuevos zapatos Gucci!- dijo la joven mientras presumía su nuevo par de zapatos
'¿qué demonios le pasa a esa idiota? mira que comparar a un hombre con un par de zapatos! pero que mujer tan superficial'
-estoy segura que Arnold será un esposo encantador!
'A-arnold!? ¡No puede ser, están hablando de Shortman!, calma Helga, en lo que a ti respecta, podría tratarse de otro Arnold' dijo para tranquilizarse, cosa que no produjo resultados 'si claro como hay tantos Arnold en esta cochina ciudad'
-y tus zapatos son hermosos! pero creí que habías renunciado a tu trabajo hace poco, ¿cómo los pagaste?
-es cierto, pero Arnold ha conseguido un nuevo trabajo en una editorial o algo así, dice que su jefe es insoportable pero al parecer le pagan muy bien y me quiso comprar estos zapatos. Yo insistí en que no los necesitaba pero ya sabes cómo es él, le gusta consentirme!- con ese comentario Helga ya no tenía duda alguna, estaban hablando del mismo rubio tonto con cabeza de balón
-¡Pero qué hombre tan maravilloso es! seguro que te hará muy feliz
-por supuesto que sí, y si no funciona, no hay ningún problema, los divorcios son de lo más común hoy en día- dijo despreocupada
Este último comentario le hizo hervir la sangre a la rubia, estaba tan furiosa, ¿cómo era posible que esa mujer se atreviese a tratar su relación con Arnold tan a la ligera? y ¿cómo se atrevía a considerar el matrimonio como algo tan simple y banal? ¿Es que acaso no sabía que tenía a un gran hombre a su lado? ¡Lo que ella daría por estar en su situación! pero lo que más molestó a Helga no eran los comentarios de esas tontas, sino que Arnold aun no aprendía la lección después de todos esos años! todas sus novias solo eran mujeres superficiales sin nada más en la cabeza que aire, ¿acaso no se daba cuenta que todas de ellas estaban lejos de merecerlo?
El mesero se acercaba con las bebidas que las dos mujeres habían ordenado previamente y Helga vio una oportunidad de oro para darles una lección a esas dos. Rápidamente Helga colocó un pie en el camino del mesero para hacerle tropezar, su plan salió a la perfección y el pobre mesero dejo caer la charola derramando las bebidas en la mesa de las mencionadas mujeres, haciendo que les salpicase sus ropas
-¡Ahhh! ¿Pero qué te pasa?- dijo Samantha muy molesta
-¡discúlpeme por favor!- soltó a decir el mesero muy avergonzado por el incidente. Aprovechando la distracción, Helga se apresuró a colocar un billete de alta denominación en su mesa como disculpa para el mesero y se marchó a la entrada desde donde Geraldine pudo ver todo, pues hacía solo unos momentos que salió del baño.
-¿Tía que paso? ¿Acaso te molestaron esas señoras?- cuestionó la niña
-digamos que se lo merecían- ambas rubias salieron de aquel restaurante -¿qué te parece si camino a casa te compro un Helado?
-¡si! ¿Slausens?- dijo emocionada olvidando lo sucedido
-Slausens será, pero no se lo digas a tu madre, sabes que no le gusta que te consienta mucho- tía y sobrina compartieron un helado y después Helga se dirigió a la casa de sus padres para dejar a Geraldine, quienes la cuidaban mientras Olga salía de su trabajo
-¿Bob, Miriam? ¡Estamos en casa!- anuncio Helga, mientras entraba a la sala de estar
-¡abuelos!- la niña fue a abrazarlos, 'por lo menos son mejores abuelos que lo que fueron de padres' eso era algo que a Helga le tranquilizaba
-Helga, que bueno que pasas a saludar, Olga nos contó de tu nueva novela, felicidades querida- dijo Miriam muy feliz y evidentemente más despierta, pues había superado su problema de bebida hace tiempo gracias a la insistencia de su familia
-gracias Miriam- dijo sincera pero distante
-si felicidades, pero aun no entiendo ¿por qué te reúsas a firmar tus libros con tu nombre completo? de qué sirve el seudónimo si nadie sabe que la que lo escribió es una Pataki?- la voz de Bob se dejó oír desde el fondo de la sala, donde permanecía sentado
-ya lo hemos discutido papa, me gusta mantener mi privacidad- dijo rodando los ojos
-como sea- dijo Bob mientras regresaba su atención al televisor
-me tengo que ir, nos veremos después-
-Helga espera, ya sabes...felicidades, espero que tu novela sea un éxito- dijo el rey de los localizadores con dificultad pues aun en la actualidad del costaba expresar sus sentimientos con libertad
-gracias Bob-
Sorprendentemente la relación con sus padres también había mejorado un poco, desde aquella vez que Bob tuvo un infarto la familia se unió más y Bob lo vio tan cerca que quiso enmendar un poco su pésima actitud con su familia, ahora era más atento y trataba de involucrarse un poco más en las vidas de sus dos hijas, gesto que Helga apreciaba, pero todos aquellos años de sufrimiento eran difíciles de borrar.
Helga subió a su coche y se puso en marcha. De camino pensó en cómo decirle a Arnold lo que escuchó esa mañana en el restaurante -Helga niña, lo único que tienes que hacer es decirle a Arnold, de una manera sutil, que su novia es en realidad una arpía, ¡genial! aunque se lo dijera él nunca me creería! mucho menos después de lo que pasó la última vez, Arnold me dirige la palabra solo lo estrictamente necesario y creería que lo trato de engañar o que le quiero hacer la vida imposible. Por ningún motivo puedo decírselo, ese estúpido cabeza de balón! ¿Por qué no tiene mejores gustos en mujeres?-
Después de mucho pensar Helga llegó a una solución, un antiguo método que utilizaba en la preparatoria para asegurarse de mantener a las chicas bobas lejos de su entonces amado cabeza de balón. Cuando Arnold comenzaba a salir con alguien que no fuese lo suficientemente buena para él, Helga saboteaba sus citas de alguna manera para que fracasaran, Arnold nunca sospechó nada, y si no lo hizo entonces, no lo haría ahora
-lo único que debes hacer es colmarlo de trabajo como para que no vea a su novia en un buen rato y ella se harte de esperarlo todas las noches y los fines de semana, lo dejará en un dos por tres! y es imposible que Arnold deje el trabajo, parece lo suficientemente orgulloso para demostrarme que durará en el puesto, además que lo hace por su novia!, de nuevo me toca cuidar del zopenco para que no cometa un error casándose con esa niña consentida.
Muy bien Helga, de ahora en adelante esta decidido, le darás a Arnold tanto trabajo que lamentará el día que decidió meterse de nuevo en el camino de Helga G Pataki y la mejor parte es que, con Alice tomando su licencia de maternidad, Arnold creerá que el exceso de trabajo es algo normal, pero ¿de dónde sacaré tanto trabajo? lo único que puedo hacer es mantenerlo distraído con actividades irrelevantes y al último momento darle un trabajo de última hora, vaya zopenco, no sospechará nada- pensó mientras se frotaba las manos
El siguiente lunes por la mañana Helga estaba lista para hacer del día de Arnold un verdadero infierno y para tal objeto procuró llegar más temprano que su asistente, para cuando Arnold entró a dejar la taza de café en el escritorio de su jefa como lo venía haciendo desde una semana atrás, se encontró con ella ya laborando en su escritorio
-Buen día Pataki- dijo pesadamente mientras le extendía su acostumbrada taza de café,
-Buenos días Shortman- Helga tomó la taza y le dio un sorbo preparándose para su actuación
-¡iac! este café sabe horrible Shortman, ¡sabe a agua de calcetín!
-no lo entiendo- dijo verdaderamente confundido -es exactamente el mismo que le he traído todas las mañanas- dijo extrañado
-pues hoy sabe especialmente horrible- Helga extendió la mano y le devolvió la taza
-enseguida le traigo otra taza de café- dijo molesto
-no ese café desabrido del estante! Se me antoja algo con más sabor, ¿qué tal un capuchino expreso?
-pues no sé si haya de eso en la cafetería, si quiere puedo revisar
-ughh no! se me antoja de uno en particular, de la cafetería que está sobre la avenida Lincoln y la veintidós, allí sí que venden un buen café- dijo la rubia
-pero eso está como a 20 cuadras de aquí Pataki-dijo molesto
-te recomiendo que vayas a pie entonces, el tráfico a esta hora es insoportable
-¿en verdad desperdiciará mi mañana por su antojo de café?
-es un café exquisito el que preparan allí Shortman, además asolearte un poco no te hará mal, te estás poniendo muy pálido- dijo con mofa
-...ya vengo- dijo mientras salía de su oficina claramente molesto y resignado
Después de 30 minutos Arnold regresó con la bebida que Helga le había pedido -aquí lo tiene Pataki, capuchino expreso
-¿doble?
-no dijo nada de eso
-estoy segura que lo pedí doble Shortman, pero si no se siente lo suficientemente capaz de traerme un simple café supongo que puedo conseguirme a alguien más...eficiente
-capuchino expreso doble, lo tengo- Arnold salió de nuevo con rumbo al café visiblemente más molesto que antes pues a su salida azotó la puerta
-vaya bobo- Helga tomo un sorbo del café que Arnold le había traído -nada mal, pero odio el expreso- dijo Helga
Cuando por fin Arnold trajo el encargo Helga había conseguido nuevos artículos para que hiciese las debidas correcciones, eso lo mantendría distraído por un buen rato.
La segunda semana fue en su mayoría aburrida y tediosa. Sin Alice cerca Arnold se la pasaba en su escritorio corrigiendo textos sin nadie con quien hablar, las horas se le hacían eternas y su trabajo era tal que siempre salía tarde de la oficina, cansado, solo llegaba a dormir y por la mañana se despertaba tan temprano que nunca tenia oportunidad de charlar con Samantha.
Si Arnold creía que las dos semanas anteriores habían sido malas no sabía lo que le esperaba en la tercera semana, esta vez Helga había planeado otras actividades aún más distractoras y los días transcurrían rápida y pesadamente para Arnold ya que Helga lo tenía de un lado para otro haciéndole hasta el más ridículo de los mandados "ve por mi ropa a la tintorería", "tráeme una hamburguesa y una malteada", "sácale punta a mis lápices, están chatos como una tarde de té con la aristocracia", "pule mis zapatos", "tráeme un docena de rosquillas rellenas de chocolate, con cubierta de glaseado rosa y chispas en forma de corazón" y cosas semejantes, pero por fin era viernes y la hora de salida estaba muy cerca y como pudo había terminado el ultimo encargo de Pataki -¡por fin!- dijo dejándose caer en su silla, solo moría por caer rendido en su cama inconsciente y no saber nada hasta la mañana siguiente. Justo en el momento en que se disponía a retirarse Helga salió de su oficina
-Hey Shortman!, Rogers tiene un encargo grande y le aseguré que usted es el hombre perfecto para el trabajo, ¿no es eso genial?- dijo Helga con una sonrisa diabólica en el rostro
-¿qué tiene de genial?- musitó Arnold con un gesto de enfado
-El gran jefe necesita que traduzcas esto para el lunes- Helga dejó caer pesadamente un texto en su escritorio
-¿qué? pero si esto es casi del tamaño de un libro! ¿Qué pasa con tus traductores? creí que la última vez había sido por motivos únicos!- dijo molesto
-entiendo Shortman, si es demasiado para ti, supongo entonces que es hora de conseguirme a otro asistente - con calma Helga tomó de nuevo el texto y se preparó para marcharse
Molesto, Arnold le arrebató el manuscrito -estará listo el lunes por la mañana-
-no esperaba menos de usted Shortman, que se divierta en su fin de semana- dijo con sorna, mientras se retiraba de las instalaciones de la editorial
Si alguna vez Arnold pensaba que, por más odiosa que Helga fuese, le era imposible odiarla, en ese momento no pudo más que detestarla con todas sus fuerzas, le hervía la sangre, estaba totalmente molesto por la situación y la actitud de Helga y solo habían pasado 3 semanas… tres largas e interminables semanas. 'calma Arnold, seguro que mañana será un mejor día' se dijo a sí mismo para tranquilizarse sin saber que nunca había estado más equivocado.
CONTINUARÁ
Disculpen la tardanza y lo mal escrito del capítulo :( pero tenía que postearlo ya y tengo dificultades para escribir últimamente :p espero entiendan
Me voy a la playa! ^_^
Zaijian!
