¡Mil disculpas! Sé que no hay nada peor que una persona deje su fic a medias, esta vez espero actualizar más seguido, aunque los capítulos sean más cortos. Tomen en cuenta que a veces las exigencias de la vida diaria nos pueden llegar a agobiar más de lo que uno quisiera. Como siempre, les dedico está actualización a todos ustedes y en especial a MaryMorante quien como siempre me da muchas de las ideas para este fic y su apoyo incondicional, TQM amiga.
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EL ASISTENTE DEL DIABLO
CAPITULO 6
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Después de unos minutos más, Helga salió nuevamente del vestidor usando otro vestido strapless banco pero esta vez largo, no le quedaba nada mal y era aceptable para Arnold
-wow Helga, luces fantástica con ese vestido
-¿eso crees Shortman? aun no estoy muy segura ¿qué piensas de la parte posterior?
Helga dio media vuelta y sacó a relucir que el vestido tenía un escote en la espalda que llegaba hasta la parte inferior de la columna, dejando su espalda completamente descubierta y el vestido era tan ajustado que su trasero se distinguía claramente. Arnold cambió su opinión, '¡para nada aceptable!'
-¿qué tal si te pruebas otra cosa? creo que ese tampoco sería muy propio para ir a una fiesta formal
-si tu insistes Shortman- Helga entró nuevamente al vestidor. En ese momento Arnold corrió con la vendedora que le había dado los vestidos a Helga y quien se encontraba a poca distancia de sus clientes
-señorita, ¿cree que podría subir el aire acondicionado? está haciendo mucho calor aquí-
-por supuesto señor- la joven soltó una risita y se marchó a cumplir la solicitud de Arnold
Después de varios vestidos ajustados, Arnold había podido ver más piel de Helga en un día que la que había visto en todos sus años de adolescencia.
Nuevamente Helga salió con otro vestido atrevido, Arnold trató de la manera más suave de decirle que era demasiado -Helga, creo que todos esos vestidos son lindos pero no me parece que sea tu estilo- dijo rascándose la nuca -además todos esos vestidos atraerían la atención incorrecta ¿Qué te parece si me dejas elegir uno por ti?
-pff como quieras cabeza de balón- Helga se cruzó de brazos y cayó rendida en el sofá –pero espero que tengas buen gusto- Arnold se puso de pie entusiasmado y fue acompañado por la vendedora a buscar nuevos modelos
Después de poco tiempo volvió con un par de vestidos -aquí tienes Helga, pruébatelos
-como sea- Helga los tomó pesadamente y se dirigió al mostrador, el primero que se probó era un vestido rojo, largo, no podía creerlo pero se veía espectacular. Después de mirarse unos minutos en el espejo, y dejar caer su cabello, salió para mostrárselo a Arnold quien en cuanto la vio se quedó mirándola fijamente y sin palabras.
-y bien ¿qué te parece?- dijo nerviosa
- te ves...wow...te ves...WOW- Helga estaba totalmente sonrojada por la mirada de Arnold quien pareciese que estaba viendo y admirando una obra de arte
-deja de mirarme así- dijo apenada mientras desviaba su mirada al suelo
-lo siento, pero es que estás... wow. Creo que encontramos tu nuevo estilo- dijo sonriendo, complacido por haber elegido el vestido justo.
Helga se sonrojó aún más si eso fuera posible y buscó la etiqueta para mirar el precio. En cuanto lo vio se olvidó de lo bien que la hacía sentir esa prenda -qué demo... ¿de qué está hecho este vestido? ¿Oro?-
-¿qué pasa?
-de ninguna manera compraría este vestido, es demasiado caro para ser solo ropa! ya encontraremos otra opción - trató de no demostrar su decepción pero fue bastante obvio para Arnold. Se acercó para ver el precio, si creía que los zapatos Gucci de su novia eran ridículamente caros, este vestido lo era tres veces más, tendría que morirse de hambre un mes para pagar esto -wow-
-así es, wow. Iré a quitármelo antes que me cobren por respirar sobre él- regresó al vestidor. Los rubios terminaron comprando un par de vestidos que, si bien no le quedaban tan espectaculares como aquel vestido rojo, eran mucho más baratos.
Ambos salieron de aquella tienda con muchas bolsas y cajas, las cuales contenían su compra y obviamente Arnold era el responsable de cargarlas todas -ughh, esto está muy pesado Helga, por favor dime que es todo por hoy
-supongo que sí... rayos, ese vestido rojo era genial, lastima de no poder pagarlo-
-en efecto el vestido es muy costoso Helga, pero pensé que alguien como tú podía darse esos lujos
-¿Alguien como yo? ¿A qué te refieres con eso de alguien como yo?- inquirió Helga
-b-bueno, tengo entendido que tu paga es muy buena, se ve que llevas una vida muy modesta y supongo que no gastas mucho en ropa así que darse un lujo de ese tipo de vez en cuando no estaría para nada mal...- concluyó, tratando de no decir algo que pudiese irritarla pero obviamente algo había dicho mal
-¿por qué dices eso? ¿Porque siempre uso la misma ropa anticuada?-
-¿qué? Helga eso no es para nada lo que quise decir!
-Gano más de lo que tu tonta cabeza en forma de balón pudiera imaginar algún día y si quisiera podría comprarme un guardarropa completo al mismo precio que el tonto vestido rojo- ahora era el turno de Arnold de estar enojado ¿Era posible que alguien más lo sacara de sus casillas tanto como Helga?, No.
-Eso no es lo que traté de decir y lo sabes. Tu actitud me hace suponer que el problema no es el precio, tal vez no quieras lucir otro tipo de vestimenta por inseguridad- dijo claramente enfadado
-¿inseguridad? ¿Inseguridad en qué cabeza de balón?
-Pues veras... yo...- bajó la vista y se le quedó viendo a su busto -yo…- era obvio que Helga no tenía por qué sentirse insegura, pero era entendible que toda mujer, en algún momento de su vida, se sintiese incomoda con su apariencia física, en especial una mujer como Helga.
Helga entendió la mirada del rubio, la cual se enfocaba en su cuerpo 'conque ese tipo de inseguridad zopenco' -¡Helga G. Pataki no es insegura, además nadie te pidió tu opinión psicoanalista barata!-
-No, no lo hiciste- rodó los ojos 'típica actitud' y añadió en un murmullo -si lo hubieses hecho debería haberte cobrado.
La rubia oyó su comentario pero trató de mantenerse tranquila '¿guerra es lo que quieres Shortman? bien, ¡pues guerra tendrás!' -acompáñame tarado- Helga prácticamente arrastró a su asistente hacia un nuevo rumbo 'Así que cree ese idiota que siento inseguridad con mi cuerpo. ¿Yo? insegura con mi cuerpo...veamos quién se pone inseguro con mi cuerpo' pensó mientras se dirigía a una tienda a la cual sabía que Arnold no podría más que rogar por salir de allí, Victoria's Secret.
-¿a dónde vamos?
-olvidé que aún me hace falta algo –
-¿de qué hablas Pataki? ya compraste ropa para oficina, informal, zapatos y accesorios, creí que era todo lo de la lista
-no todo- Helga caminó con paso firme hacia la tienda de lencería
Su asistente prontamente comprendió a donde se dirigía -¡oh no! no! no me harás esto Pataki! de ninguna manera, nunca jamás! no me podrás convencer de entrar allí!-
-no puedo creer que me convencieras de entrar aquí- dijo molesto mientras se cruzaba de brazos
-sabes, tú lo facilitaste. Yo solo sugerí conseguir un nuevo asistente y entraste disparado
-eso fue un truco bajo Pataki- 'soporto esto solo porque esta quincena me llega la cuenta de mi tarjeta de crédito'
-vaya, parece que no me conocieses Shortman, lo que Helga quiere Helga obtiene- dijo mientras le sonreía victoriosa. Ambos fueron recibidos por una vendedora quien los acomodó en un sofá frente a los vestidores
-quédate aquí cabezón, ya vengo- Helga y la vendedora dieron un vistazo a la tienda y su jefa volvió con unos conjuntos de ropa interior – ¿cuál prefieres este o este?- preguntó mostrándole su selección pero Arnold estaba tan avergonzado que no despegaba los ojos del suelo -el de la derecha-
-¡pero ni siquiera los has visto!
-¡no me hagas esto Pataki! es demasiado vergonzoso-
-si no me das tu opinión ahora me obligarás a enseñártelos puestos- ante tal advertencia Arnold elevó la vista más rojo que un jitomate -el...el negro de encaje con listones rosas-
-muy bien, ya vengo cabezón- Helga entró a un probador y comenzó a desvestirse, quedando solo en su ropa interior 'creo que debería atormentarlo y mostrarle el conjunto, así le demostraré que no soy insegura- peroHelga lo pensó mejor, mostrárselo implicaba mostrarle más piel de lo que su asistente ya había visto rato atrás- será mejor que no. Es demasiado mojigato además que tiene razón, no quiero llamar la atención de algún hombre de mala manera y menos que Arnold crea que quiero seducirlo! Ja! no hay nada más alejado de la realidad que eso'
Helga había terminado de probarse el conjunto y había resuelto llevárselo. Estaba a punto de desabrocharse el sostén cuando de repente la cortina se abrió y volvió a cerrar, Arnold había entrado.
CONTINUARÁ…
