Si te preguntas porqué el milagro de dos actualizaciones en menos de una semana, la respuesta es dos palabritas: LA TESIS (ósea, necesitaba distraerme para no terminarla ya que hacerla a última hora es mi estilo, soy bien hardcore :v)

Se aprecian todos los reviews y favs. Se agradecen las recomendaciones que hacen de mis fics con sus amigos. Como siempre dedicado a todos ustedes que se toman el tiempo de leerme.

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

El Asistente del Diablo

Capítulo 7

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

-AHH! ¿Qué demonios? ¿Shortman? mmmm...

-Shhh, ¡por favor no digas mi nombre!- Arnold había irrumpido en el vestidor de manera abrupta, estaba pálido y muy inquieto -¡Samantha, acaba de entrar a la tienda y no me puede ver aquí!

-mmmph?- se dio cuenta que aún tenía su mano sobre la boca de su jefa y rápidamente la apartó no sin antes excusarse

-¿y solo por eso entraste al probador?

-lo siento pero no había otro lugar donde esconderme!

-¡eres un tonto por poco y me encuentras desnuda!

-¿qué?- miró hacia abajo, Helga no tenía más que el conjunto interior que le había mostrado anteriormente y era ahora que se daba cuenta que la sostenía de los hombros y la mantenía muy cerca de él, -¡Discúlpame!- muy avergonzado se dio la media vuelta

-¿y por qué te importa si te ve aquí? no es como si la estuvieses engañando, solo estas acompañando a tu jefa de compras-

Arnold aprovechó el momento y se asomó un poco por la cortina para ver en qué área se localizaba Samantha, ¡iba justo a ese vestidor!. Arnold se giró de nuevo sin siquiera oír los reclamos de su interlocutora a quien le cubrió la boca… de nuevo.

-shhhh, Helga escucha esto es muy importante para mí, necesito que me ayudes solo esta vez! Sam viene para acá y no me puede ver aquí y menos en esta situación, en un vestidor con una chica semidesnuda!

-pues eso no es más que tu culpa! tú fuiste el que entró aquí ¿porque no te quedaste afuera?

-lo hice sin pensar, es algo que ya no puedo cambiar. Solo hazme este favor por lo que más quieras!- Helga no podía desaprovechar la angustia de su asistente, se sonrió mientras una inocente jugarreta cruzaba su mente

-¿qué tal si abro la cortina justo cuando pase tu noviecita?

-no Helga! por favor!

-o mejor aún, puedo gritar tu nombre entre ge...-

-Helga, ya basta!

-disculpe ¿hay alguien en este vestidor?- demasiado tarde, Sam estaba afuera. Arnold miró a Helga con ojos suplicantes para que no hiciese algo impulsivo que pudiese poner en conflicto su relación amorosa

Helga dio un gran suspiro, parecía que esta vez la oportunidad de torturar a Arnold se le había ido de las manos -sí, está ocupado

-ohh, de acuerdo, gracias- Sam continuó su camino

El rubio soltó el oxígeno que había estado conteniendo y agradeció a su jefa. Helga no le respondió, en cambio solo agachó la mirada -¿y ahora cuál es tu plan genio? ¿Quedarnos aquí hasta que se vaya? ¿Y qué tal si se queda horas? no podemos estar aquí por siempre, este lugar es pequeño para dos y estoy...

Arnold la miró nuevamente de pies a cabeza, era obvio que Helga estaba incomoda por la situación pues mantenía los brazos cruzados, tratando de ocultar la mayor cantidad de piel posible lo cual era francamente inútil

-tengo una idea, sal y mira dónde está Sam y si sigue en el vestidor yo corro a la salida

-¿Yo? ¿Y por qué tengo que ir yo?

-bueno no puedo ir yo!

-duh, eso ya lo sé, me refiero a ¿por qué tendría que hacerte ese favor cabeza de balón?

-¡me lo debes!

-¿qué? claro que no!

-claro que sí Pataki! todos esos años de tormentos, cada bolita de papel, cada broma, cada apodo cruel cuando éramos niños! creo que me debes mucho!

-¡ja! yo no tengo la culpa de que no supieras defenderte, además era una niña tonta. La gente hace cosas así cuando se es inmaduro

-pues lo sigues haciendo- le reclamó

-¿qué dices? claro que no, si te molesta que te mande a hacer tu trabajo entonces no estas hecho para esto

-no me refiero a eso! me refiero a que me mandas todos los días por una taza de café que no bebes! eso es prueba de que aún no maduras

-¿Qué? ¿Cómo...? 'demonios'

-crees que soy idiota pero no es así. Me debes esto Pataki! solo hazlo!- sin más Arnold empujó a Helga fuera del vestidor

-ash, pero que bobo!- Helga observó a Samantha mientras disimulaba ver más modelos en las estanterías. Era la primera vez que Helga veía (de frente) a la prometida de Arnold y justo en ese momento tenía que estar en paños menores.

Aprovechó para mirarla bien, y compararse con ella inconscientemente. Era una mujer alta, seguramente de la estatura de Helga a no ser por esos masivos tacones que llevaba puestos, era visiblemente más delgada, y más proporcionada, o por lo menos eso le parecía a la rubia. Su cara era angelical, su labio inferior era carnoso, su nariz pequeña y perfecta, sus orejas de tamaño normal a comparación con sus propias orejas de chivo, su cabello era largo y de un color castaño, justo como al que Arnold le gustaba, su piel mostraba un toque bronceado, nada que ver con la palidez de su propia piel. Pero sin duda la mejor cualidad de aquella mujer eran sus ojos, castaños pero absolutamente hermosos. Era entendible que cualquier hombre amara a una mujer de semejante belleza.

La rubia salió de su estupor y regresó al probador

-sigue allí- le informó al rubio. El silencio se hizo presente en el vestidor, por un lado Helga seguía pensando en cuán diferente era de Sam, por otro lado Arnold tomaba valor para preguntar algo a lo que deseaba una respuesta franca y sin evasivas -¿por qué lo haces?

-¿qué?- dijo muy confundida

-tratarme como me tratas

-no sé de qué me hablas cabezón- Helga se cruzó de brazos y desvió su mirada fingiendo molestia

-¡basta! no me engañas. Todos en la oficina me han dicho que es imposible que pudiese durar tanto puesto que no te habías portado con ninguno de tus asistentes tan exigente como lo has hecho conmigo y sabes qué, tienen razón. Estas últimas semanas me has torturado de mil y un maneras! ¿Es acaso que me odias tanto? ¡Porque si es así solo despídeme y me largaré de una vez por todas, no me volverás a ver!

-Que dices cabezón si yo no he hecho nada más que pedirte que hagas tu trabajo!

-mi trabajo dices, ¿Te refieres a comprarte todas las mañanas el café que ni siquiera bebes?

-me viste esta mañana tomar dos tazas, como puedes decir que no lo tomo!

-porque el otro día te vi tirándolo en la maceta junto a tu escritorio, además todos los días después de traerte el café me aseguraba tratando de oler rastros de su aroma en ti

-¿Todos los días has estado buscando mi aliento a café? 'Es por eso que se me acercaba tan de repente ¡claro! Soy una estúpida' - malditos perfumes franceses tan costosos- musitó para sí

¿Qué?

-nada…dije que eso no prueba ninguna de tus sospechas

-¿Ah no? No es solo el café Helga, me hiciste quedar hasta tarde traduciendo cosas que no tenían sentido alguno! porque alguien querría que le tradujeran la canción de la cucaracha? Me das trabajo en exceso y por último me pones a hacer mandados personales! Si no fuera por ti ni siquiera estaríamos metidos en esta situación!

-si no te parece lo que te pido porque no simplemente te vas y ya!

-no me obligarás a renunciar! si quieres despídeme pero por mi parte no verás una carta de renuncia ¿qué demonios pasa contigo Pataki?

Tantos interrogatorios estaban colmando su paciencia -¡eres un idiota! ¿Porque no puedes entender?

-¿entender qué? dímelo de una vez por todas ¿Que pretendes con todo este montaje?

-yo...ash, olvídalo, eres un idiota y no lo entenderías

-pruébame

Helga lo veía fijamente sin poder resolverse a decirle la verdad 'porque Samantha no es la indicada para ti' pensaba ella 'que esperas niña, díselo!' -porque...- Helga no pudo proferir otra palabra pues Arnold la interrumpió frenéticamente

-porque eres una lunática, estas totalmente loca! y me quieres volver loco a mi también!- dijo bastante molesto, nadie podía sacarlo de sus casillas más que Helga -yo no tengo la culpa que estés celosa!-

-¿celosa dices? ja! no me hagas reír! ¿De qué podría estar celosa?

-pues en primer lugar estas celosa de que yo si tengo una vida social, una novia y unos amigos con quien pasar el rato al salir del trabajo, en cambio tú llegas a un departamento vacío, tu única amiga es Phoebe por que, por alguna razón, te encanta alejar a todos los que desean conocerte a fondo y sobre todo estás celosa que me enamoré de alguien más y no de ti, no creas que no sé que te gustaba cuando éramos niños!-

-¡eso fue hace muchos años! vaya ego el tuyo, no eres más que un idiota!- De nuevo Helga salió para asegurarse que el campo estuviese libre, no podía soportar un momento más a su lado pero fue interceptada por una vendedora -¿le gustó ese conjunto señorita?-

-¿eh? ah, sí claro. Definitivamente me lo llevaré- Sam se dirigía hacia la vendedora cuando vio el conjunto que Helga tenia puesto

-pero que lencería tan mas adorable! Señorita, me gustaría probarme uno como el que tiene esta chica, a mi novio le encantará- dijo entusiasmada

-por supuesto, enseguida se lo traigo- cuando la vendedora fue a buscar el modelo ambas chicas quedaron frente a frente en espera del arribo de la señorita. Nunca en su vida Helga G. Pataki se había sentido tan incómoda como en ese momento.

En cuanto la vendedora entregó la prenda a la castaña y Helga se asegurara que entrara a un vestidor, corrió al suyo. Lo último que quería era enfrentar a su empleado pero deshacerse de él era ahora su prioridad. Entró y encontró a Arnold sentado en el pequeño asiento que suelen tener todos los probadores

-es tu oportunidad de salir de aquí de una buena vez Arnold, tu noviesita está en un vestidor al fondo de la tienda- mientras decía eso Helga asomaba la cabeza para asegurarse que Sam no apareciera de repente. Sin darse cuenta, su posición comprometió la vista que recibía el rubio de su cuerpo. Si había alguna parte del cuerpo femenino, al cual Arnold sintiese más atracción, eso era las caderas amplias, lo cual Helga poseía en gran medida

'No, no, no, no! Demonios ¿por qué me pasa esto a mí justo ahora?' Arnold inmediatamente cubrió su entrepierna justo a tiempo ya que Helga dirigió su mirada nuevamente hacia él

-¿Arnold que estás esperando? Sal de una maldita vez

-n-no puedo…- dijo visiblemente nervioso a lo cual ella lo miró confundida

-Solo hazlo maldita sea, no es momento para juegos tontos-

Arnold trató de ganar más tiempo –pero tengo que decirte que lo siento…ahh- Como pudo Helga logró empujarlo abruptamente del vestidor haciendo que cayera al suelo, por suerte no notó el creciente problema de Arnold

–No tienes por qué disculparte, tienes toda la razón- su mirada mostraba enojo –por suerte no tienes que soportarme más tiempo- hizo una pausa -Estás despedido- finalmente desapareció tras la cortina.

Lo que pasó había sido tan rápido que Arnold apenas si tuvo tiempo de reaccionar, se levantó lo más rápido que pudo y salió de la tienda a toda prisa.

Por fin fuera de esa situación incómoda, sola en el vestidor, Helga se tomó su tiempo para pensar todo lo que Arnold le había dicho y sinceramente se sentía terrible. No solo el hecho que pensase que era una pésima persona, ese era un sentimiento común en toda la gente que la conocía, es más, ya estaba acostumbrada; pero había dos cosas que más le molestaban y entristecían, lo primero, el hecho que le dijera que en todos esos años de conocerla su carácter no había cambiado nada, porque a fin de cuentas si ella deseaba cambiar, la manera correcta de hacerlo no era solo cambiar su guardarropa.

La segunda cosa que le dolió fue su confesión de que todo ese tiempo supo lo que ella sentía por él. Había sido muchas veces ignorada por todo tipo de personas, incluyendo a su propia familia pero si alguien la había notado en todos esos años de soledad había sido Arnold Shortman y ahora, con ese nuevo conocimiento, entendió que en realidad él la había ignorado más que los demás, a él simple y sencillamente no le importó lo suficiente para siquiera rechazarla.

De alguna manera, era un alivio que no tuviese que volver a verlo.

¿Verdad?

Y este es el FIN

x) nahh, claro que no. obvio que Arnold hará algo para obtener su trabajo de vuelta, si no, este fic sería muy aburrido. Espero no estar haciéndolo muy dramático. Saludos