La regla 34.
"Si existe, entonces debe tener una versión porno."
Instinto
Lo único que Aiichirou tenía claro, ahora que Rin lo mantenía preso dando cara la pared, era que estaba en esa situación a causa del instinto ¿Qué instinto? No estaba seguro de cual, de entre todos los posibles podría ser, pero sí era por culpa de un sentimiento atávico el que ahora tuviera un poco de hormigón raspándole la boca.
De cualquier forma le parecía injusta la situación en la que estaba, y no precisamente por tener ese gustillo horrible de la cal de la pintura entre los labios, sino porque su senpai se estaba comportando como un imbécil.
Colocó las palmas contra el muro y haciendo fuerza empujó su cuerpo y arquear la espalda, obligando a Rin a retroceder, y aún si este había vuelto a acorralarle contra la pared, al menos ahora se veían cara a cara.
La mirada del pelirrojo le miraba con furia animal y aun así, Nitori no se amedrentó ni un poco. Al contrario, le sostuvo el duelo con los ojos más firmes que nunca ¿Qué derecho tenía el capitán Matsuoka de ponerse como una bestia? Dolorosamente Aiichirou se había declarado días atrás, preso de un pánico repentino a la próxima graduación y el tiburón le hubo rechazado de una manera tan magistral, que se había sentido como golpeado con guante blanco.
—No me mires así — el pelirrojo arrastró las palabras, siseando como una mamba negra.
A eso, Nitori le miró con ojos envenados.
— ¿Así como? —le siseó de vuelta, toxico como una taipán.
El instinto asesino de Matsuoka se intensificó de una manera escandalosa. Nitori casi pudo ver al malhumorado senpai con quien compartió habitación en su primer año en Samezuka. Y esa era la segunda vez en el día.
La primera, hacía no más de veinte minutos, mientras un miembro del equipo de futbol le pedía un favor. Las bondades de la vida le habían enredado una hoja en el cabello y ese acto de compañerismo por parte del futbolista, quien simplemente se la quitaba de la cabeza, le hieran a Rin confundir el favor con una coquetería descarada en medio del pasillo.
El instinto animal despertó en pelirrojo y el de supervivencia en el acompañante de Nitori, quien huyó con rapidez, buscando su propia preservación. Al final, el peligris había sido tomado del codo y arrastrado por medio instituto hasta los vestidores del club.
Sinceramente, el de segundo año no entendía por completo la molestia de su superior. Él mismo le había dado el "Gracias, pero no gracias" y ahora le hacía una escena de algo que no terminaba de comprender.
— ¿Qué pasa con usted, Senpai? ¡Hace unos días usted mismo me dijo que no!
Rin le tembló el labio incapaz de contestar. Una furia más allá de la humana reflejada en su mirada sanguinolenta. Gruñó como fiera antes de golpear con su puño el muro contiguo, aún con los ojos anclados a él.
Y tal vez fuera por el instinto de que eso era lo que debía hacer, Aiiichirou estiró los brazos, atreviéndose a jugarse la suerte una vez más, y le rodeó la nuca con las manos antes de atraerlo a sí, para besarlo en la boca.
Rin, para sorpresa –o tal vez no tanta, viendo como se había puesto por esa escena de la hoja- le devolvió el beso, acorralándolo con ambos brazos apoyados en el mutro tras Nitori.
De ahí, todo fue tan natural, o al menos todo lo natural que la antinaturalidad que es el que dos hombres se enrollen entre sí, que parecía que sabían exactamente lo que hacían.
La ropa sobrando, las caricias robando suspiros a la vez que resbalaban por la piel. Los gemidos acallados con mordidas en los brazos. E incluso el sexo oral con el que Rin le sorprendió, parecían parte de algo que debía de ser.
La naturaleza les mostró qué hacer y cómo.
おわり
Bien, no tengo perdón de Dios (bueno, no es que no esté ya condenada por escribir porno gay). No había tenido oportunidad de entrar a y ya que al fin pude, éste decide fallar todo el día.
Si en la mañana el servidor no sigue de nena, subiré otro más y así, porque llevo esto con retraso.
Antes que lo olvide, la Mamba Negra es una serpiente proveniente de África cuyo veneno es sumamente poderoso. Pocas veces uno puede vivir para contarlo. Su toxicidad paraliza el cuerpo y provoca la muerte por sofocación. Se me ocurrió esta serpiente porque es mortal y también la más rápida del mundo, así como Rin, además de que es sumamente agresiva (así como el pelirrojo en la primera temporada). Por la elección de la Taipán, cuyo hogar es mayormente Australia, es la más venenosa del mundo. Su ponzoña es capaz de matar alrededor de 100 hombres adultos, suele ser entre 200 y 400 veces más toxica que las cobras y el cascabel, aunque afortunadamente es difícil de ver y por lo general no es agresiva, justo como Nitori.
Nos leemos en unas horas.
.Misao Kirimachi Surasai.
