Hi, para naokouchiha (wow, creí que tu nombre era Nobuchika, como el tipo de Psycho Pass *trauma*) la peli no era sucker punch, aunque se parece un poquito, ¿cierto? Para M, sí, era Inocencia Interrumpida (¿o perdida, me dijiste?)
La que es con Winona Ryder y Angelina Jolie, la estaba viendo luego de muchos años de no prestarle atención y me llamó la atención que la principal llevaba el cabello corto y una blusa a rayas blancas y negras como Matt...y luego se encuentra dentro del manicomio con una mujer rubia de caracter, hmm ¿cómo decirlo? ¿como Mello? Seeh, Jolie es Mello. (aunqueMadonnafuelaquehizocosplaydeMello)
Pues de ahí la idea. ¡Gracias a todos por sus reviews! *les da un pedazo del chocolate que le robó al rubio* No le digan que se lo quité, vale?
Ahora sí, ¡al fic!
Tomó los goggles con una mano y jaló lo suficiente como para que, al soltarlos y gracias al resorte, le diera un buen golpe a Mail directo en los ojos. El pelirrojo se quejó de dolor y cayó al piso de rodillas, llevando sus manos hasta su rostro, intentando no llorar. El rubio que apenas había llegado se quedó de pie mirándole hasta que dos de los enfermeros llegaron a sostenerle por los brazos para inmovilizarlo y alejarlo de ahí antes de que comenzara a patear.
—¿...P-por qué hiciste eso? —preguntó Mail, levantando el rostro. Sus ojos apenas se abrían, estaban llorosos y una marca roja comenzaba a aparecer sobre su piel con la forma ovalada de los goggles. Roger llegó justo para indicarles que llevaran al otro fuera de ahí y el rubio empezó a gritar cosas a la vez que era arrastrado por el par de hombres vestidos de blanco.
—¿¡Quién eres tú!? ¡Lárgate de aquí! ¡Ni creas que te la pasarás bien aquí! ¡Suéltame! ¡Roger, diles que me suelten! —gritó mirando al pelirrojo en el piso.
—Mihael, compórtate. —contestó el hombre y luego entró a la habitación donde todavía estaba tirado Mail en el piso.
—¿Te encuentras bien?
El pelirrojo alzó la mirada, todavía le dolía y la marca se veía más oscura, pero no había sangre, por suerte no había heridas más que el ardor del golpe. Asintió y Roger le ayudó a levantarse, luego lo dejó en la cama, sentándose a su lado. Nate se había levantado del piso para subirse a su cama, desde donde le miraba, recargado contra la cabecera. Mail se sobó el rostro despacio, se sacó los goggles y Roger le extendió la mano para tomarlos antes de que el chico los arrojara lejos.
—Voy a tener que llevarme esto..., por seguridad de todos. —Mail le miró abriendo los ojos lo más que el dolor le permitía y se quedó así unos segundos pensando en lo que le acababa de decir. Iba a quitarle lo que le permitía bloquear el mundo de fuera cuando lo sentía necesario, y entonces ahí pensó en su videojuego, otra cosa que le ayudaba a bloquear lo demás que no fuera saltar entre niveles por una vida nueva u obtener los logros. ¿Iban a quitársela también? ¿Qué iba a hacer sin ella? Se aburriría, aparte de que no tenía idea de cuánto tiempo iba a estar ahí. Luego se dio cuenta que no quería volver a casa, aunque extrañaría sus consolas, no quería regresar a esa casa donde estaban esas personas que ya no conocía. No, ese lugar, el misterioso Wammy's se veía un poco más interesante.
Entregó los goggles luego de haberse quedado mirando al hombre en absoluto silencio causando que se asustara un poco, al pensar que había sufrido un shock y que no entendía ya las palabras, pero por suerte, reaccionó; sólo había estado pensando. Pensó en el rubio que se había ido maldiciendo ¿Mihael?, gritándole a los enfermeros de lo que se iban a morir. Mail notó que sus gritos ya no se escuchaban, que quizá le habían llevado lejos o que lo habían metido a una habitación cerrada. ¿Para seguridad de él o de los demás?
Roger se puso de pie y miró a ambos chicos, luego añadió:
—Nate será un buen compañero, te dejaré aquí y más tarde te mostraré el resto de la casa, ¿te parece? —Mail asintió, no era como si pudiera hacer otra cosa, Roger salió de la habitación, dejando la puerta abierta. Mail soltó el aire que no sabía que había estado conteniendo y tocó sobre la tela del pantalón el videojuego portable que llevaba guardado en el bolsillo. Esperaba no tener que entregarlo pronto, al igual que sus cigarrillos, no quería quedarse sin nada. Nada…sus cosas no estaban en la habitación, se habían llevado la maleta a otro lado, ¿quizá para revisarla? Verificar que no trajera nada peligroso, así como le habían quitado los goggles. Si con ese simple accesorio el rubio había logrado atestarle un buen golpe, no se imaginaba lo que haría si trajera alo más, como alguna navaja u otro tipo de arma. Mail no llevaba nada escondido, más que los cigarrillos y el juego en sus pantalones, así que no le molestó el no tener su maleta ahí en ese instante. Quien nada esconde, no debe temer. Volteó a ver las paredes, una vez que Roger se perdiera de vista por el pasillo mientras él se quedaba pensando; eran azules, muy claras y limpias. Las camas eran individuales, con sabanas blancas con dibujitos azules, ¿qué eran? Nubes, flores, manchas, no entendía, no le inteersaba. Nate estaba sentado de una manera extraña sobre la cama, Mail se le quedó mirando un instante, sin importarle si estaba siendo indecente o no. El chico era blanco blanco a excepción de sus ojos, que parecían ser más negros que un abismo donde Mail sentía que podía caer si los miraba por mucho tiempo. Aún así, sus ojos se cruzaron, verde y negro, ambos brillantes. El rostro de Nate se veía inocente, debía ser menor que Mail, aunque no quiso preguntar todavía.
—¿Qué quieres saber? —se atrevió Nate a preguntarle. Mail tenía muchas dudas, algunas de ellas incluyendo al inquilino que le había dado una extraña pero buena bienvenida con un golpe de regalo directo a la cara, pero no sabía por dónde comenzar. Si mencionaba su nombre, ¿sería extraño?
—¿Es…Mihael? —preguntó para verificar que estaba en lo correcto, era un nombre que iba a vincular con el ardor que traía en el rostro de ese momento en adelante. Iba a dejar moretones, una marca algunos días, como si fuera el nuevo en el rebaño, pero ya no podía hacer nada al respecto. Nate asintió tranquilo, se podía ver una pequeña curvatura en sus labios, una sonrisa escondida.
—Él es inestable —le dijo—. Mihael Keehl, es la persona más inestable de este lugar.
-o-
Para cuando Roger regresó, con el cabello,el poco que tenía, totalmente despeinado, Nate ya le había contado a Mail un poco de lo que sucedía con Mihael. Era la segunda vez que escapaba de Wammy's, y Nate había comentado que la seguridad seguía siendo un tanto incompetente, al menos lo suficiente como para que alguien como el rubio lograra hacerlo dos veces. El albino había dicho que si a él se le diera la gana, ya habría escapado también, pero que no quería hacerlo. Le divertía estar ahí dentro, y le divertía también ver cuando Mihael volvía. Nate era frío, o eso era lo que pensaba Mail, le parecía extraño, parecía que nada le alteraba, que nada le afectaría, que era todo lo contrario a Mihael, quien había explotado sin razón y, gracias a la idea que le estaba metiendo Nate en la cabeza, aasí iba a ser siempre, durnte el resto de su estancia ahí. También había dicho que era un huérfano, y Mail sintió como si algo se prendiera dentro de su cabeza, era también un huérfano, como él -desde que se había decidido por no tener padres-, y resultaba que Nate estaba en la misma situación. Mail comprendió que quizá todos estaban ahí por lo mismo, por no tener otro lugar mejor a donde ir. ¿pero a dónde iba Mihael cuando escapaba? No se atrevió a preguntar eso, dejó que Nate le contara lo que quisiera, y le explicó que el dueño del lugar era un genio de apellido Wammy, que había fundado la casa y puesto a su amigo Roger al cuidado de ella. Mail quería saber el porqué de esa casa, ¿porqué ellos estaban ahí? ¿Cómo era el señor Wammy? Quienes eran los demás chicos que vivían ahí, y cómo eran...
Roger entró para llevar a Mail a conocer el resto de la casa, le llevó por el largo pasillo al lado contrario de la reja que los separaba de la recepción y la salida, y le mostró una sala, que se encontraba casi vacía, y un cuarto grande e iluminado donde había muchos sofás y algunas mesas, ahí se encontraban los demás chicos que vivían en ese lugar, muchos de ellos platicando, otros cuantos mirando por la ventana en silencio, otros más que parecían estar pensando mucho y de vez en cuando hablaban solos; un par volteó para ver al nuevo inquilino de Wammy's. Había una chica, de cabello castaño largo hasta los hombros que sostenía unas hojas bajo el brazo, tenía la mirada más amable de todos ahí, se veía más o menos de la misma edad que Matt, quizá un par menos. El otro era lo contrario, alguien alto y delgado de mayor edad, con el rostro casi pálido y el cabello negro y alborotado, cubriéndole un poco el rostro. Estaba tirado en el suelo, había estado mirando al techo, hasta que Mail y Roger llegaran, luego había volteado a verles, sin moverse de ahí. Vestía unos viejos jeans y una playera negra de manga larga, sonrió un poco al ver a Mail, y luego se volvió a echar al piso, a mirar al techo como antes.
Mail recorrió el resto del lugar con la mirada, luego Roger puso una mano sobre su hombro y le sacó de ahí antes de que le dejara fijarse en más personas ni en los detalles. Volvería ahí después.
—Tenemos una biblioteca, bastante grande, a los chicos les gusta estar aquí, pero las visitas son supervisadas y programadas. A Nate le gusta visitarla seguido, ¿a ti te gusta leer?
Mail se encogió de hombros mientras miraba hacia arriba, para cruzarse con los ojos de Roger, luego miró al frente. El lugar estaba cerrado, pero se podían ver los libreros llenos hasta el tope. Si en verdad le confiscaban el videojuego, ahí podría pasarse un buen rato, y quizá sería su única opción. No le disgustaba leer, si podía encontrase algunas novelas interesantes estaría bien. No era un gusano-devoralibros tampoco, pero no era un retrasado.
Roger le llevó luego a la parte trasera de la mansión, había una puerta que abrió con llave que los dirigía a un gran jardín, bastante sereno. Aunque Mail no era fanático de estar al aire libre, no le parecía un mal lugar. Quizá en esa banca, bajo la sombra de un árbol, o algo así.
—Aquí pueden salir a tomar un receso, aunque la mayor parte del tiempo los mantenemos dentro. En unas cuantas horas podrán salir, luego de la comida y antes de que se ponga el sol; ahora vamos al comedor. —y le llevó. Estaba como se acomodaban los comedores de las escuelas que salían en todas esas películas que Mail había visto, varias mesas separadas, con cuatro o seis sillas cada una, acomodadas en todo el lugar, suficiente espacio para que cupieran todos los chicos que vivían ahí, y la puerta que él supuso que era la cocina. Su estómago cobró vida en cuanto pensó en la comida, Roger se dio cuenta.
—En quince minutos será hora de que vengan todos a comer. —dijo mirándo el reloj que colgaba de una de las paredes del lugar. Mail iba a conocer a los demás, y la verdad era que le intrigaba. Nate podía contarle todo, ya que compartían habitación, pero fuera era el lugar en el que podía ver qué clase de chicos estaban ahí y con los que iba a compartir la gran casa de Wammy. ¿Habría más chicos como Mihael? ¿Habría peores?
