En el anterior no lo puse, pero ahora sí: Personajes propiedad de Kishimoto Masashi.
Café por la mañana
Karin estaba acostumbrada a un café por la mañana. Ella no existía sin haber bebido su tan amado café y que se salve el pobre incauto que se encuentre con ella sin cafeína por la mañana. Ya de por sí tenía mal carácter ¿Se imaginan una Karin sin café? Era Satanás encarnado. Por lo que fue raro el que no hubiera café en la despensa.
Gruñendo y maldiciendo en voz alta, se cambió y se preparó para salir a la calle. Dejando atrás su camisa rota y el pantalón rosa de Hello Kitty y, usando ropa decente, fue como un torpedo hacía la primera tienda abierta que tuviera café en la despensa.
Lo encontró. Era un pequeño mercado, a sólo un par de cuadras lejos de su casa. Entró como rayo asustado a un pobre chico que atendía la tienda con su cara de asesina en serie y perro bulldog entremezclado.
¡Demonios! Por eso odiaba no tener café en casa ¡El chico de la tienda era lindo! Y seguro que luego de ver esa cara de recién levantada no volvería a hacerle un descuento. Ni modo, aún estaba el otro chico de la tienda a tres calles más adelante. Aunque el aro en la lengua no la convencía.
Le brillaron los ojos cuando divisó uno de sus preciados tesoros en este mundo; el café. Agarró el paquete más grande que encontró de su marca favorita, uno con un leve sabor a canela, y se disponía a ir directo a la caja para pagar cuando unas voces ahogadas se le hicieron familiares.
—… ¡Sólo quédate así! —La primera voz sonaba exasperada —. Ahora voy a ponerlo ¡Pero quédate quieto!
—Pero… no sé, no creo que esto esté bien —Susurró la otra voz —. ¿Por qué tenemos que hacerlo justo aquí?
Karin parpadeó mientras se acercaba al baño para hombres del personal que tenía el lugar. Los reconoció al instante, eran Juugo y Suigetsu. Desconocía totalmente que el chico pez y Juugo trabajaran en la tienda cerca de su casa ¡Y esos bastardos jamás le dijeron nada! ¿Cuántos posibles descuentos se perdió todo este tiempo?
Se desconcentro tanto que pegó un salto cuando escuchó un quejido bajo… muy bajo. Curiosa por el sonido, apoyó el oído contra la puerta.
—Te digo que está bien. ¿Qué hay de malo en hacerlo acá? Será rápido.
Escuchó el sonido del plástico crujir y el sonido de una tapa abriéndose. Ambos guardaron silencio por un rato antes de escucharse un siseo.
— ¿Lo pusiste?
—No, todavía no. Agradéceme que te estoy ayudando con esto. Bien, ahora voy a meterlo.
—Hazlo rápido.
Karin retuvo la respiración.
¡No! ¡No puede ser!
La nariz había comenzado a sangrar casi de inmediato. Karin sentía su cara arder, tenía que detener un chillido de histérica emoción que quería escaparse de su garganta. Aunque nadie pudo detenerla de hacer movimientos raros y un tanto excitados que parecían ser un baile.
El chico que atendía la tienda la miraba desde el pasillo como quien mira a un loco. No lo culpaba. Era normal que la gente la mirara así cuando entraba en ese estado. Pensó en dos opciones; entrar en el baño y ver, sólo echar un vistazo y posiblemente ser descubierta, o correr lo más rápido a casa a contar la gran noticia antes de que otra se enterara y la divulgara.
Abrazando su paquete de café y con una cara de pura felicidad fue hasta la caja y pagó el café. Luego se fue saltando, como Heidi por el campo, hacía su casa.
¡Esto lo tenían que saber las chicas! ¡El Suugo existe!
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En la tienda, el chico lindo miraba con miedo a la pelirroja que había llegado siendo una furia para terminar yéndose siendo la representación misma de la felicidad.
Y él que había pensado en invitarla a salir el próximo domingo ¡La mujer estaba loca! O en su ciclo menstrual. No, señor, él no se iba a arriesgar a salir con una loca. Pero si estaba en su ciclo...
Suspiró.
—Todas las mujeres están locas.
— ¡Eh, Toru, gracias por dejarnos usar el baño!
—De nada, Suigetsu ¿Y? ¿Qué tal fue?
—Todavía me duele —Suspiró Juugo.
— ¡Sólo fue una perforación de oreja, hombre! Por cierto, Juugo, son cinco mil setecientos yens.
5700 yens = 49 dolares o por ahí
¡Vuelvo con todo el poder de una segunda parte! Oh, shiiii, baby ¿Y qué mejor que nuestro gigante y nuestro pez? Sin duda me quede con ganas de ver un poquito más de este grupo de fujoshis de Konoha haciendo estragos como ellas solas. Las victimas Juugo y Suigetsu (Y el chico de la tienda, pero él poco importa JAJAJAJA). Pero claro, todo fue parte de la imaginación de Karin... ¿o no? ¡Sólo ellos lo saben!
Una duda me surgió escribiendo esto ¿soy la única que alguna vez vio algo entre Juugo y Suigetsu? Y si es así; me lo dicen en los comentarios, y si no; pues también. Otra cosa: Según tu parecen ¿quién es uke, quién el seme? ¡En los reviews, queridos!
Criticas, arreglos de ortografía (Soy un asco, pero hago lo que puedo con amosh 3), y todo cuanto se les ocurra será bienvenido. Un beso, queridos, y que tengan lindas vacaciones, para los que están de vacaciones, y lindas semanas, para los que no.
~Goodbye~ (-w-)/
