Merecen matarme, soy una incumplida de lo peor.
Lo siento askjkasd ¡gracias si están aquí todavía! No me había dado cuenta que tengo 22 follows
*llora* ¡eso es tan hermoso! ¿Saben qué me mantuvo alejada de esto tantos meses? Las matemáticas.
Antes de matarme, ¡cúlpenlas a ellas! Quizá me maten ellas primero…
VII
Le había pasado que, cuando estaba por quedarse dormido, sentía que caía y pegaba un brinco abriendo los ojos para reubicarse y darse cuenta que no estaba en un abismo, sino en su habitación, en su casa, con sus consolas y sus juegos. Una vez le pasó que despertó, abriendo los ojos pero sin poder mover su cuerpo, se había quedado congelado, esa había sido una sensación extraña también. Pero esa noche abrió los ojos porque sentía algo, como si le estuvieran mirando fijamente. Fue ahí que brincó de susto, de nuevo, de ver a Mello con el rostro sobre el suyo. Estaba hablándole y diciendo que despertara, al menos eso supuso Matt al verlo de aquella manera, casi sobre él en la cama. Se incorporó alejándose del rubio y trató de despertarse por completo, sintiéndose un poco drogado y cansado por culpa de la medicina. Volteó a los lados, notó a Nate sentado en la cama, despierto y jugando con algo pequeño; miró a la ventana, era de noche y la luna no podía verse, pero la luz que reflejaba iluminaba un poco afuera, y vio que estaba tranquilo y que la cortina se movía por la ligera brisa. Volteó a ver a Mello de nuevo, el rubio llamaba su nombre, le empujó el hombro y luego se giró para alejarse. Matt se talló los ojos, de nuevo extrañaba sus goggles, miró al pequeño buró con un cajón a un lado de su cama, encendió la lamparita que estaba ahí y Mello se regresó para apagarla de golpe.
—No hagas ruido, no enciendas eso, idiota. —Matt bostezó y se sentó en la orilla de su cama, no entendía nada. Mello miraba a Nate, el albino se puso de pie juntando cosas en las bolsas de su pijama blanca y luego ambos miraron a Matt.
— ¿Qué?
—Levántate, rápido.
Mello abrió la puerta de la habitación con cuidado, Matt se levantó y se puso los pantalones, alzando la mirada de vez en cuando como cuidando que los otros dos no le vieran en ropa interior. Ninguno lo hizo, Nate se paró detrás de Mello, el rubio se asomó al pasillo. Matt se estaba poniendo los zapatos y entonces Mello volteó a verle.
—Si te los pones más te vale que no hagas ruido, o mejor no los lleves. —y ahí se dio cuenta que los otros dos iban descalzos, al final optó por irse igual.
Se levantó, se acercó a los otros y trató de ver fuera de la habitación, poniéndose de puntitas para ver sobre la cabeza de Mello. Vio una figura alta y oscura caminar por el pasillo y Matt sintió un escalofrío como si hubiera visto un fantasma, se hizo hacia atrás, casi tropezando con uno de sus zapatos y Mello volteó a verle como si quisiera golpearle por hacer ruido.
—Mail, quédate callado al menos unos minutos. —en seguida salió por la puerta y Nate lo siguió, el pelirrojo fue detrás de ellos, tratando de no hacer nada que le molestara al mayor, no tenía idea de lo que estaba pasando, todavía se sentía cansado, quería volver a su cama y dormir hasta la mañana siguiente. Tampoco sabía la hora, no estaba muy consciente de las cosas.
Cuando estuvieron afuera se dio cuenta que la figura oscura había sido Beyond. Él todavía le causaba escalofríos, peor aún de noche. Matt lo vio caminar por el pasillo hacia la ventanilla donde entregaban las medicinas, era una oficina pequeña, pero ahí dentro las luces estaban prendidas. Matt supuso que ahí se encontraba alguien cuidando, que por eso no debían hacer ruido. Y de aquel lado era donde Mello quería ir, luego de la sala y el resto de los pasillos. Matt esperó, observando al pelinegro abrir la puerta de la pequeña oficina, en silencio, aunque sin importarle que le vieran.
Casi grita al ver aquello.
— ¿Qué va a...?
—Shhh. —Mello le calló. Él se quedó detrás, Mello esperando a que Beyond hiciera lo que tuviera que hacer. El pelirrojo se puso de puntitas para acercarse y por la ventanilla pudo ver las siluetas de Beyond y la enfermera. Él le dijo algo que Matt no logró escuchar, y la mujer negó, como si tratara de no ser convencida por el chico. Era más alto que ella, era el mayor de todos los que había visto Matt internados ahí, y ella era una joven bella de cabello negro que bien podría caer bajo el encanto de alguien si se esforzaban. Matt supuso que eso era lo que Beyond tramaba. La llevó detrás del escritorio, ella negó una vez más, pero sonriente, y al final terminó yendo, justo donde perdía de vista el pasillo, y fue ahí que Mello jaló la playera de Matt y les hizo salir junto con Nate. Matt avanzó torpemente, Mello se adelantó mientras el pelirrojo miraba dentro de la pequeña oficina y trataba de buscar a la enfermera. Por la ventanilla de cristal entreabierta pudo ver las siluetas de ambos otra vez, Beyond estaba muy cerca de la mujer, le sonreía de nuevo, y ella parecía estarse resistiendo todavía, Matt esperó, curioso de lo que pasaría, y notó como Beyond se acercaba a ella y la envolvía en un abrazo, justo para susurrarle al oído. Matt esperó, Mello comenzó a llamar su nombre en susurros al ver que el gamer no avanzaba por el pasillo y regresó por él. Matt no quiso moverse, no fue capaz de despegar sus ojos de la ventanilla, necesitaba saber qué pasaría, aparte de que Beyond causara una distracción, temía por la enfermera.
Luego la silueta de la mujer se desvaneció y Matt creyó ver cómo la enfermera caía inconsciente al suelo. Beyond alzó la vista y se cruzó con la de Matt. Los ojos brillando rojos, Matt parpadeando para alejar la ilusión que parecía verdad.
—¡Vámonos ya, cachorro! —le dijo y lo jaló de nuevo, hasta el final del pasillo, fuera del alcance de toda guardia; pero esa vez, para sorpresa del pelirrojo, le llevó tomado de la mano.
…
Al terminar el pasillo, Mello sacó de su bolsillo una llave y abrió la puerta de la biblioteca, haciendo que él y Nate entraran. Matt no se dio cuenta cuando otros chicos se acercaron luego de salir de sus habitaciones. Mello le miró, haciéndole recordar que no debía hacer ningún ruido todavía y le hizo pasar después de los otros; el rubio entró al final. Nate y los otros avanzaron primero, Matt esperaba que Beyond entrara después, pero no lo hizo, y en cierta forma, le dejó más tranquilo. Linda y otros tres que no conocía por nombre, pero había visto, entraron también y se metieron al mismo pasillo entre los libros. Sabían a dónde iban sólo porque Mello les había dicho antes. Matt los siguió torpe, y Mello le dio un empujoncito para que avanzara sin miedo. Cuando llegó al final, todos estaban frente a un estante viejo con pocos libros empolvados. Matt esperó hasta que Mello, sintiéndose el líder, avanzó y se acercó a Nate, estirando la mano para que le diera algo. Matt creyó que se pelearían a golpes o algo, esperó todo menos que Nate sacara de su bolsillo algo metálico y se lo diera sin ningún problema y sin gritos de parte del explosivo rubio. Luego Mello, con una seña silenciosa, le indicó a dos chicos que se veían mayores, que se acercaran al estante. Ambos chicos lo movieron de lugar, levantándolo para no hacer ruido y éste reveló una puerta. Mello se acercó para abrirla con lo que Nate le había dado, y una vez que logró hacerlo, con un poco de esfuerzo, los otros chicos cruzaron primero y Nate después, cuando Mello le regresara lo que había usado para abrir. Luego solo quedaron ellos dos y Mello le obligó a entrar de nuevo.
Al cruzar el umbral todo cambió. Las paredes no eran iguales a las del resto de la casa, esa parecía ser una parte de la Wammy's que no estaba adaptada para la parte donde ellos vivían, porque las paredes no eran blancas, sino oscuras y de lo que Matt pensó que era madera. Era como una verdadera mansión antigua, con muebles viejos y empolvados, dándose cuenta de eso porque había marcas de dedos en una de las mesitas que sostenía una lámpara rota, seguro de alguien de los que iba delante. Sintió la necesidad de pasar su mano por ahí, pero no lo hizo por miedo a que Mello le dijera algo. Las lámparas que estaban en las paredes se encontraban apagadas y abandonadas, tenían que caminar casi a tientas con la única luz que entraba por una solitaria ventana que daba al exterior de la casa e iluminaba un poco. Mello cerró la puerta por donde entraran y el lugar se puso un poco más oscuro, a Matt se le dificultó ver y por lo visto a los demás también, porque se detuvieron un momento para acostumbrarse a la oscuridad y luego siguieron avanzando. Frente a él había una puerta que se veía pesada y vieja como todo lo demás ahí. Matt se había desorientado y no sabía en qué área de la casa se encontraban, Mello avanzó pasando a todos y abrió la puerta sin necesidad de llave. Todo adentro se veía más oscuro que el lugar donde estaban y a Matt le dio un pequeño escalofrío, y quiso volver a su cama.
—Hay escaleras hacia abajo, no quiero que hagas una idiotez y te caigas. ¿Oíste? —le dijo y en seguida indicó a los demás que bajaran. Algunos se sostuvieron de la pared, y luego se perdieron en las sombras.
Mello y Matt esperaron afuera hasta que el rubio le volvió a tomar de la mano y Matt se sintió un niño chiquito siendo guiado. Mello le llevó, aunque Matt sintió miedo de adentrarse a la oscuridad, y se sostuvo de la pared como pudo para no caerse ni perderse, cerrando los ojos primero por miedo a encontrar algo horrible, pero luego abriéndolos solo para no ver nada de todas maneras. Mello le jaló un poco y al final de varios escalones encontraron otra habitación. Matt se detuvo al no saber si había terminado la escalera y luego Nate encendió una luz en el techo cegándolos un momento, y Matt volteó a todos los lados y luego detrás de él para ver la puerta abierta arriba y la poca luz que entraba desde allá pero que era nada comparada con la bombilla sobre ellos. El cuarto parecía abandonado y estaba lleno de cosas. Era más grande que el pequeño recibidor o lo que estuviera antes de bajar las escaleras pero estaba adornado parecido. Había un par de sofás, que pronto fueron ocupados por los chicos, Matt supuso que nunca habían estado ahí, porque se encontraban mirando todo lo que les rodeaba y tocando cosas, levantando juguetes y ropa, cosas que Linda estaba inspeccionando y tratando de ver el tamaño de todo. Había vestidos, un par muy provocativos y había abrigos y demás. Mello se le acercó y le arrebató a la niña algo de las manos. Matt volteó a ver a los demás, Nate estaba ya sentado en el suelo, rodeado de juguetes, como si no tuviera ya suficientes. Luego el albino se levantó, Matt escuchó que le llamaban y lo vio irse, él aprovecho para sentarse en el suelo también. Tenía sueño, después de todo era de noche y no tenía idea realmente de qué hora era, pero era de madrugada, y las medicinas le ponían así. Escuchó las voces de los demás, hablaban ya sin miedo a que les escucharan y entonces sintió que se le quitaba un peso de encima, y que si hacía algo Mello no le reclamaría.
Matt notó los muñecos que había dejado Nate en el piso, estiró su mano para tomar uno y después de verlo lo soltó. El títere, porque eso era, un títere para ponérselo en los dedos, rebotó por ser de goma y rodó hasta donde estaban los demás. Lo que había visto el pelirrojo había sido el rostro de Nate en uno de los muñecos. Había más de ellos, y eran los demás, los siete que estaban ahí y otros que no reconocía. Incluso estaba el doctor Yagami y el hombre Watari y su acompañante. Luego había uno rubio junto a uno pelirrojo. Eran Matt y Mello. Estiró la mano para tomar el que era suyo, incluso llevaba una camiseta a rayas y unos jeans como a él le gustaban. Lo sostuvo en su mano, sintiéndose a la vez maravillado por verse en un juguete, pero también extrañamente asustado por lo mismo y por espeluznante que todo eso era. Luego tomó el del rubio, lo volteó para ver su cara y soltó jadeo asustado sin poder resistirse por lo que veía. Una gran mancha en el rostro como si el muñeco hubiera sido quemado o derretido con algo y Matt se sintió enfermo al pensar que Nate podría hacer algo así. Verlos a todos ahí, en muñecos que se veían iguales aunque con rostros feos y caricaturescos le causó un terrible escalofrío y una sensación de nauseas que empeoraba. No entendía por qué el de Mello estaba así, y el suyo parecía estar manchado de algo oscuro en el pecho y en el rostro.
Mello se acercó y le llamó la atención, Matt soltó ambos muñecos haciendo que cayeran al suelo, y el rubio le jaló del brazo para levantarlo a la fuerza. Matt se ayudó con las piernas y trató de sostenerse del brazo del otro.
—Ven conmigo, no te duermas.
—No me estaba durmiendo.
—Se te ve en la cara. Te dije que no tomaras las pastillas, pero no me hiciste caso. ¿Cuándo harás lo que te digo, Matty? —el pelirrojo tragó saliva sintiéndose extraño, por qué le llamara así. No estaba acostumbrado y eran tantos los apodos que le ponía que ya no sabía cuál le gustaba y cuál no.
Mello le guió hasta donde estaban los demás sentados, todos tenían algo en las manos, Matt no pudo ver bien qué y mientras trataba de ver lo que ocurría, Mello le jaló hacia uno de los escritorios y se sentó sobre la gran silla, llamando la atención de Matt para que le mirara. Y luego de eso alzó la mano para entregarle algo que Matt tardó en descifrar unos segundos. Su rostro se iluminó por la sorpresa y tomó los goggles de las manos de Mello, poniéndoselos sobre el rostro en seguida y acomodándolos en sus ojos como si fuera algo sagrado. Sonrió sin poder evitarlo, sentía que una parte suya había sido devuelta y claramente eso le ponía mejor. Mello se le quedó mirando como quien observa a un animalito y Matt se sonrojó volteando al otro lado para evitar la mirada del rubio clavada en su rostro. Todos los demás obtuvieron cosas que él supuso que también les habían sido arrebatadas. Linda había comenzado a pintar sobre un lienzo, tenía ya manchas de pintura en la ropa y en el suelo, y Nate estaba construyendo un castillo con bloques de colores. Se veían contentos como no los había visto desde que había llegado, y él se sintió igual un momento al saber que tenía de nuevo aquello que le daba un poco más de seguridad al no tener que hacer un contacto visual tan directo con las personas. Mello le tocó el brazo para llamar su atención y él volteó para ver cómo Mello se levantaba de la silla y hacía que él se sentara en su lugar. Luego la giró para que le diera la espalda a los demás y Mello se puso delante suyo. La silla era alta lo suficiente como para cubrir un poco a Mello de la vista de los otros, pero de eso Matt no se dio cuenta hasta después, cuando Mello se sacó la playera y Matt se inquietó sin saber qué haría.
—Mih- Mello... ¿Qué haces?
—Me cambio. ¿No ves? —le contestó, pero para su sorpresa, no lo hizo de mala gana. Hasta le dedicó una pequeña sonrisa antes de que Matt intentara voltearse para no verlo y Mello se pusiera ropa de la que había encontrado ahí.
—Aunque te pongas eso en la cara puedo ver que te sonrojas. —añadió el rubio para hacer que volteara y en ese momento se sacó los pantalones.
—¡...eh! No es cierto... —la risa de Mello llenó el lugar, nunca lo había escuchado reír de esa forma, no era grosero pero parecía que en verdad se sentía bien y eso era extraño. Matt todavía no comprendía ni una parte de lo que el rubio era y no sabía ni qué esperarse.
Matt trató de no mirarle, de no bajar la vista mientras el otro sacaba la prenda de sus piernas, pero no pudo hacerlo, la curiosidad le ganaron por mucho. Agradeció al menos que el otro no le estuviera viendo mientras él lo hacía y que tuviera los goggles puestos para no verse tan indiscreto como lo estaba siendo. Mello se puso unos pantalones negros y ajustados, se veían nuevos comparados con los que había usado como pijama antes que ya estaban rotos en varias partes. Esos los botó sin fijarse a donde y luego rodeó el escritorio para ir al otro lado con los demás. No le dijo nada a Matt, y él trató de no seguirle con la mirada o llamarle, y solo giró la silla para poder acomodarse frente al escritorio. Había papeles ahí, viejos expedientes. Recordó que Mello había dicho que sabía sobre el expediente de Matt. Sabía ahora que podía entrar a oficinas porque tenía llaves o podía abrirlo a la fuerza. Más que el poder sobre la gente que Mello tenía, Matt sabía que si quería algo iba a conseguirlo, o que al menos trataría. El haber hecho lo que hacía, entregarle a los otros cosas que les habían sido arrebatadas, le parecía un gesto bastante cálido, algo que contrastaba con lo poco que sabía de Mihael. Supuso que detrás de todo eso había mucho más y quería saber, quería ver de qué tanto era capaz. No le había golpeado desde que estuvieran ahí, si acaso solo recordaba lo que le había hecho en su habitación, y se preguntaba si las cosas se calmarían pronto y si quizás Mello encontraría en él algo más que un saco de pelea con el cual divertirse.
No se dio cuenta cuando comenzó a quedarse dormido hasta que sintió el peso de alguien más sobre sus piernas. Mello se había sentado en su regazo y le tenía de frente. De nuevo se lanzó para atrás, intentando alejarse y Mello se le quedó mirando sin moverse ni quitarse. Alzó los brazos para rodear el cuello de Matt y él no supo si negarse o simplemente dejarse con el temor de que le hiciera algo de nuevo, como arriba contra la puerta de su cuarto. Deseó que por haber gente ahí no hiciera nada. Volteó para asegurarse que no estuvieran solos, pensando que quizá mientras se quedara dormido los hubiera corrido para tenerlo ahí solo para él. Por suerte ahí seguían, despiertos todavía sin indicios de estar cansados a pesar de la hora. Mello se acercó al rostro de Matt y le sonrió casi imperceptible.
—Muévete. ¿O quieres que me quede aquí arriba?
—¿Moverme?
—Para sentarme en la silla, Matt.
—Ah, ya... —y trató de levantarse pero Mello no se movió— ¿te levanto, o..?
—Idiota, solo hazte para allá, para poder sentarme aquí contigo. —y luego Matt se recorrió sobre la silla para hacerle espacio. Ambos eran delgados y la silla era lo suficientemente grande para los dos, cadera con cadera, sus piernas una junto a la otra y Mello todavía con un brazo rodeando el cuello del pelirrojo. Él se sentía extraño, no tenía idea de lo que haría. Alzó la mirada para ver a los demás, Linda parecía estar perdida en lo suyo y no había rastros de Beyond por ahí, cosa que le tranquilizó.
—Necesito que cortes el sistema de seguridad de la casa. —soltó de la nada. Matt giró la cabeza para poder mirarle, estaba demasiado cerca. A pesar de usar los goggles era mucha cercanía para tenerlo tranquilo.
—¿Y yo cómo voy a hacerlo?
—No creo que sea muy difícil, ¿no? Tu expediente dice que tienes algo por las computadoras.
—Pero...son videojuegos lo que-
—¿Puedes o no?
—¿Para qué lo quieres? ¿Te irás otra vez?
—Matt. —la forma en que había soltado su nombre le hizo guardar silencio un momento. Y aunque quiso seguir hasta obtener la respuesta a eso, no pudo cuando Mello le interrumpió el tren de pensamientos— Te estoy tratando bien...
—Pero...
—Matty...Necesito que lo hagas.
—¿Te irás de la casa?
—No creo que te importe ¿o sí?
Se limitó a quedarse en silencio, sin responder realmente que sí. En lugar de eso aceptó que lo haría. Acordó que sería la noche siguiente o en dos, si Mello lo requería así. No le dijo que no se fuera, porque pensó que sería realmente estúpido desear algo así, luego del maltrato. Pensó que una casa sin Mello sería bastante tranquila, y también pensó que sería muy aburrida. De todas formas aceptó, por temor a que le soltara un golpe ahí mismo.
El brazo del rubio nunca le soltó, y él, luego de aceptar y quedarse en silencio, se sintió cansado otra vez. Quería dormir, pero quería preguntarle cosas y no deseaba quedarse ahí solo. Su cabeza se recargó en el otro, y Mello no objetó nada, por lo que cerró los ojos y se quedó así.
..
No sabía si estaba soñando o Mello lo había despertado. Estaba sobre el corredor angosto mirando hacia arriba de las escaleras a la salida del viejo sótano. Allá al final estaba la figura de Beyond, la silueta que creaba la poca luz que entraba por la solitaria ventana empolvada. Matt se sentía avanzar sin necesidad de hacer esfuerzo alguno. Pudo sentir la presencia de alguien a su lado y volteó apenas para mirar las hebras doradas de Mello con el rostro cerca del suyo. Luego Matt volteó hacia arriba y el rostro de Beyond apareció frente al suyo. Matt gritó y cerró los ojos una vez más.
