¿Hay alguien aquí?

Soy la peor persona del mundo y lo sé. Ustedes lo saben, si es que están por aquí. Dije que no iba a abandonar la historia y no lo he hecho, sólo me tome muuuucho tiempo sin seguirla :c Por una u otra razón no podía o no sentía las fuerzas para seguir, pero aquí estoy.
Tengo muchos follows y favs, eso me hace sentir muy bien porque esta es una de las historias de las que más me ha gustado el resultado.

Gracias por haber venido, quería tratar de recapitular lo anterior, seguro luego de tanto ya nadie se acuerda xd no me maten, todavía.


VIII

Haber llegado a Wammy's había sido toda una experiencia. El sube y baja de emociones iba a acabar con él si no lograba adaptarse. Conocer a Mihael fue algo que jamás imaginó, su actitud y sus secretos le habían intrigado incluso después de recibirlo con un golpe y muchos gritos. El resto de las personas de la casa habían llegado a Mail de una forma u otra, algunos eran intrigantes como Nate y otros le daban escalofríos como Beyond. Pero nadie, ninguno de ellos se comparaba a lo que el rubio le hacía sentir.

Hacerle caso a Mihael fue difícil, incluso cuando le había ordenado (no pedido, sino mandado) que no tomara sus medicinas la noche anterior, Mail lo había hecho y luego, en la madrugada había sufrido un cambio desde adentro.

Había ocurrido poco a poco antes, cambiar de nombre a Matt y llamarle Mello al rubio mandón que lo había agarrado para desquitarse, ver las cosas diferentes y sentirse en paz ahí, por lo menos mejor que de vuelta en casa con esa pareja que había fingido ser sus padres.

Pero el cambio en la madrugada fue casi místico. Sentía los efectos de la medicina en su cabeza, haciéndolo sentir sueño y a la vez las manos de Mello le sacudían para mantenerlo despierto.

Matt había accedido a hackear el sistema de seguridad de la casa como él le había pedido, sin pago alguno ni explicación de qué pasaría luego de eso. Era cierto que acababa de llegar a Wammy's y de conocerlo, pero no se sentía listo para estar ahí sin él. Mello le había prometido los secretos y consejos para sobrevivir en ese lugar, y sin él no estaba muy seguro de qué hacer.

Cuando se quedó dormido tuvo una pesadilla del rostro de Beyond con ojos rojos encendidos frente a su cara.

-o-

Despertó horas después en su cama. Sentía que había dormido poco, muy poco, que apenas luego de cerrar los ojos había aparecido ahí, entre sus sábanas y el sol había salido en segundos. Incluso llegó a pensar que todo lo del sótano había sido un sueño… Se levantó tratando de ubicarse, la habitación estaba clara gracias a la luz que entraba por la ventana, Nate no estaba en su cama, pero ésta estaba arreglada y sin juguetes encima, tampoco había ninguno en el piso. Matt se talló los ojos y luego se dio cuenta que tenía los goggles colgados del cuello. Sonrió contento, gritando de gusto y luego se los puso enseguida sobre sus ojos, había pensado que no los recuperaría nunca más.

—¡Siiii! —los había extrañado, aun después del golpe días atrás, necesitaba sentirlos sobre sus ojos para cambiar el color de las cosas.

Se puso de pie, se cambió a unos jeans y se calzó las botas antes de abrir la puerta y salir por el pasillo. Se detuvo de golpe al ver todo. Confundido se bajó los lentes de los ojos y miró por el pastillo, a ambos lados. No entendía. Se los puso de nuevo, veía lo mismo pero amarillento y más oscuro. Las paredes ya no eran blancas, sino de madera. Madera como la que había visto en el sótano la noche anterior. Pero era su habitación, la misma ¿no? Estaba en su cama, junto a la de Nate, Near o como fuera que se llamara. Estaban sus cosas, su maleta con la ropa colgando hacia el suelo, y oficina de donde entregaban las medicinas, pero la ventanilla ya no era de cristal, sino de madera, y de una muy bonita. Era como si hubieran remodelado la casa a otra diferente, una que no le molestaba por su estúpida blancura sucia, sino igual al lugar a donde Mello lo había llevado anoche. ¿Cuánto tiempo había dormido? ¿Por qué estaba así? Linda pasó delante suyo y Matt se arrojó hacia atrás sosteniéndose de la puerta para no caer. Ella rió y se paró ahí mirándole. Se veía diferente también, había perdido ese toque loco que tanto le incomodaba, se veía como una simple niña.

—¿Te sientes bien? —se atrevió a preguntarle y ella sonrió contenta, llevaba un cuaderno de dibujo bajo el brazo y una sonrisa radiante. Linda asintió diciendo que sí y se marchó hacia la sala. Matt recordó que Mello les había dado sus cosas de vuelta, que por eso tenía sus goggles puestos. Sonrió y caminó hasta la sala sintiéndose más tranquilo.

Pasó ahí un rato hasta el desayuno, fue hasta entonces que se enteró. Las personas comenzaron a cuchichear en voz baja y cuando se acercó a preguntarle a Nate qué había pasado sólo obtuvo una respuesta simple:

—"A" murió.

-o-

No se encontró con Mello el resto del día. Durante un rato estuvo bien, se sentía libre, no había ido ninguna enfermera a decirle qué hacer, pudo salir al jardín junto con los demás y no cuestionó nada, al contrario, lo aprovechó. Por la tarde quiso entrar a la biblioteca pero Beyond llegó por el pasillo detrás de él y se le plantó en frente antes de que llegara; Matt de nuevo sintió cómo sufría un ataque al corazón de susto, todavía no estaba acostumbrado a su presencia y tal vez jamás lo haría. Mientras, el moreno parecía no inmutarse por aquello, al contrario, tenía la vista clavada en el pelirrojo como si nada. Matt se le quedó mirando, notando que su rostro estaba pintado con algún tipo de maquillaje que le hacía ver más pálido y con los ojos cansados, aunque todavía rojizos, como irritados, no encendidos cual demonio como lo había visto anoche.

—No pudo con tanto... —dijo Beyond—. La presión es mucha a veces~ —soltó sonando un tanto divertido y Matt tuvo la necesidad de preguntar a qué se refería pero luego una idea cruzó su mente y mejor se quedó en silencio, pensando que quizá él tenía la culpa de lo que había ocurrido con quien fuera que haya sido A, la persona que había muerto. Prefirió no decir más y buscó una forma de escapar de ahí, sin lograrlo. Beyond soltó una risa y se dio la vuelta para marcharse. Matt se sintió aliviado ligeramente y antes de poder irse escuchó la voz del mayor a lo lejos. Volteó para verlo una vez más y lo vio alzando la mano para despedirse.

—Adiós, ¡adiós!

Matt se encogió de hombros y huyó hacia la biblioteca.

-o-

Horas más tarde, luego de leer sobre computadoras y sistemas de seguridad (nunca creyó encontrar algo así ahí dentro, pero tuvo suerte) se estiró sobre la cómoda silla y miró al techo. Se puso sus goggles de nuevo y el techo blanco se tornó naranja. Sonrió, se sentía bien. Pero sentirse así, en el silencio de la habitación le hizo pensar en Mello.

Se reincorporó a la silla y volteó a todos lados, parecía no haber nadie cerca, ni Near ni Mello. Cuando se dispuso a salir no se dio cuenta que se había llevado el libro consigo, llegando a su habitación, al abrir la puerta, se encontró con Mello sentado en su cama. Llevaba puestos los pantalones de cuero ajustado de la noche anterior y un chaleco medio abierto que dejaba ver su blanca piel y su pecho moviéndose a cada respiración.

—Hey…H-hola. —le saludó. Mello le indicó con la mirada que cerrara la puerta y lo hizo antes de acercarse a él. Hasta que estuvo frente a él Mello le sonrió. Matt sintió su pecho encenderse y se sentó a su lado. El rubio se lanzó a besarlo como si nada y Matt se quedó helado de la sorpresa.

—Hmmf… —le fue imposible hablar por lo que le pareció una eternidad al momento en que Mello le besaba, pero cuando por fin se detuvo tuvo que tomar aire y recuperare. Sintió sus mejillas encendidas y su pecho vibrar de la emoción. Mello estaba como si nada, mirándolo sin querer perderse un detalle.

La mirada de Matt bajó del rostro de Mello hacia su pecho y más abajo hasta sus piernas. La forma en la que estaba vestido le hacía ver extremadamente atractivo y luego de ese beso no sabía qué pensar ni qué hacer. Mello alzó su mano para acercar el rostro de Matt al suyo y hacer que lo mirara.

—Tranquilo, fue sólo un beso.

—¿Por qué fue?

—Porque me vas a ayudar, ¿no, Matty?

De pronto fue como si agua helada le cayera en la cara. Recordó la petición que le había hecho antes, la razón por la que todavía tenía ese libro en sus manos. Mello sonrió ante la reacción del otro y se acercó para darle un último beso en la mejilla antes de ponerse de pie.

—Va a ser esta noche. —dijo mirando el rostro del pelirrojo, sus ojos abiertos en sorpresa y también decepcionado, Mello imaginó que por ser tan pronto.

—¿Hoy?

—Sí, no tomes ninguna pastilla para dormir, ¿está bien? Por primera vez hazme caso.

Matt asintió sin tener otra opción y Mello se alejó hacia la puerta, dispuesto a salir.

Pero fuera había ruido, gente yendo y viniendo por el pasillo y Roger hablando con alguien más, claramente molesto.

—Mierda… ¿qué pasó ahora? —dijo Mello y salió de ahí. Matt se levantó para seguirlo lo más rápido que pudo, arrojando el libro hacia la cama sin fijarse dónde caía y corriendo para tratar de alcanzar a Mello. Cuando llegó a la salida, donde él estaba, ya era tarde. Una camioneta había salido por el patio a toda velocidad y Mello iba de vuelta hacia adentro con el ceño fruncido y la rabia en los ojos. Matt se acercó a interceptarlo pero Mello pasó por su lado empujándolo y gritándole que se quitara del camino, yéndose.

-o-

Un par de horas más tarde Matt se encontró comiendo solo. Los demás chicos estaban ahí, pero casi en silencio, las voces apenas como un murmullo que hacía que Matt se sintiera aterrorizado. Buscó a Mello pero de nuevo no hubo rastro de él y cuando se dio por vencido se encontró con Near.

—¿Qué está pasando?

—Todos están mal por lo que pasó, no saben controlarse y tienen miedo de ser los siguientes.

—Pero… ¿cómo pasó?

—Roger no quiere creerlo pero Beyond lo mató.

Matt tragó saliva y miró a todos lados en busca del mencionado, Near se dio cuenta del miedo en sus ojos y antes de levantarse e irse le dijo:

—Ya no está aquí.

Para cuando atardeció se volvió a topar con Mello, estaba peleando con Linda, gritándole quién sabe cuántas cosas; Matt corrió a detenerlo y el rubio le hizo caso cuando se cansó. Matt preguntó qué ocurría y no obtuvo respuesta. Siguió al rubio hasta su habitación, entrar ahí le causó recuerdos de lo ocurrido y un escalofrío recorrió su piel. Haber sido tocado de aquella forma le apenaba todavía, incluso tenía las palabras de Mello en su mente "eres virgen". Trató de ignorar eso y volvió a enfocar su atención en lo que quería preguntarle.

—¿Qué sucede?

—Por culpa de Beyond estoy aquí atrapado. Luego de lo que hizo es más difícil escaparme, peor aún si tú no estás familiarizado con el sistema.

—He estado estudiando…

—No es suficiente. —contestó enfadado. Se echó a la cama y Matt bajó su mirada por todo el cuerpo del rubio, sus largos y delgados brazos, su pecho moviéndose en cada respiración y su abdomen asomándose bajo el chaleco, la blanca piel que se escondía bajo sus pantalones de cuero y…

—¿Estás pensando en mí? —preguntó Mello de la nada.

—¿Qué? ¡No!

Mello se rió. Abrió los ojos y los posó en el otro, sin quitar esa sonrisita suya y puso a Matt un poco incómodo. Le dijo que se sentara a su lado y dudó un segundo, pero luego lo hizo. Le gustaba, demasiado, pero no estaba seguro todavía de qué hacer cerca suyo, porque no sabía si esperar un beso o un golpe.

—Dime qué ves.

Matt lo miró extrañado. Mello no repitió nada hasta que el otro habló.

—¿Dónde? ¿De qué hablas?

—De la casa. Dime cómo la ves.

Mello sabía. O eso era lo que Matt pensaba, que Mello sabía que todo había cambiado. Las paredes blancas ya no lo eran y todo se veía diferente, pero él no sabía explicar qué era.

—¿Sabes dónde estás, Matty?

—En… Wammy's. —contestó dudoso. Mello resopló y se levantó para encararlo y tenerlo más cerca. Matt se alejó un poco pero el otro no hizo nada ante eso. Lo miró fijamente a los ojos, Matt podía sentir su respiración.

—¿Qué es este lugar? —preguntó Mello.

Matt no sabía la respuesta. Era como esas veces en que le habían preguntado si quería matarse, no estaba seguro, de nuevo no estaba seguro de nada.

—Una escuela.

Mello rió una vez más, bajito, y volvió a acostarse. Jaló la playera a rayas e hizo que el otro se acostara a su lado, Matt volteó para mirarlo mientras Mello veía al techo sin mirar nada en realidad.

—Estás perdiendo la cabeza, pero eso me gusta. Dime qué más ves. Cuéntame lo que piensas, Matt.

—Ésta es una escuela y tú eres el más inteligente de todos.

—Ah, mira. ¡Eso es verdad! —rió Mello.

—Y…

—¿Y?

—Nate… también es muy bueno pero es un idiota y por eso se odian.

—Odio a ese pendejo por lo que es: un pendejo. —dijo Mello con el tono de voz diferente, Matt supo que se había molestado por mencionarlo y trató de buscar algo para cambiar el tema pero Mello habló antes.

—Si alguien te dice que esto no es una escuela, no le hagas caso. Son las pruebas, Matt. Te harán creer cosas que no son y tratarán de medicarte. Hazme caso sólo a mí, ¿entiendes? —eso último lo dijo girando su rostro para tenerlo frente al de Matt. Le quitó los goggles esperando su respuesta y Matt asintió. Mello se acercó a darle un beso en los labios y se paró de la cama cual rayo.

Salió de la habitación dejando a Matt ahí, solo de nuevo.