La regla 34.


"Si existe, entonces debe tener una versión porno."


Abandono.

La relación que tenía con Rin era de constante abandono.

Se habían visto de niños y sin conocerle, le abandonó, aunque, como siempre, le dejó con su presencia.

En su reencuentro en la preparatoria, luego de un mal semestre de maltratos y rabietas, cuando Nitori por fin creyó que se había ganado el afecto de Matsuoka, éste le abandono sin más por Yamazaki, y el sentirse relegado se convirtió en un sentimiento cotidiano en el corazón del pequeño peligris.

De sentirse dichoso al ser tomado en cuenta por su adorado Senpai, pasó a sentir la impotencia de un rechazo al verse relegado en todas esas cosas que por medio año, disfrutó sin saber que acabarían. A veces tocaba la puerta de la habitación contigua para intentar tener un momento con Matsuoka y no dejar morir la vieja rutina, pero se encontraba con que este había salido con su amigo de antaño.

Sin más, se acabaron las salidas a almorzar y las invitaciones a trotar menguaron hasta volverse nulas. Las idas a Iwatobi cesaron de la noche a la mañana. Pronto, lo único que lo unía al pelirrojo fue la natación y se aferró a ella como un náufrago se aferraría a una pieza de madera.

Por eso le sorprendió que muy pronto a graduarse, el pelirrojo le buscó después del último festival escolar y le besó como siempre había soñado. De hecho, más allá del beso, se encerró con él en su antigua habitación y sin apenas desvestirse como era debido, lo poseyó con una entrega que jamás creyó Rin tendría para con él. Luego, antes de que la mañana llegara y sin decirle una sola palabra, le volvió a abandonar. Al día siguiente no le dio explicaciones y Nitori, por temor a romper nada de lo que había pasado, tampoco las pidió.

Los encuentros continuaron entonces. Sin explicaciones ni palabras de por medio, hasta el día de la graduación en la que no volvieron a hablarse. Rin se marchó sin más y al poco tiempo cambió de número y de mail.

A los dos años, cuando se reencontró por casualidad con Makoto en un tranvía en Tokio, éste titubeó nervioso cuando preguntó por Rin y la manera de contactarlo. Teniendo pena de meterlo en un aprieto, rápidamente retractó su petición y se dedicó a preguntar por los demás.

Dejó entonces de buscar sobre Mtsuoka en reportajes y revistas deportivas y se dedicó a vivir su vida. O lo intentó. Menos de seis meses después, fue el propio Rin quien le esperó fuera de la universidad.

Mucho más alto y más brillante, Matsuoka volvió majestuoso para verlo. Nitori nunca antes se había sentido tan pequeño a su lado. Al final le invitó una copa y habló como si nunca hubiera dejado de hacerlo. Nuevamente eludió el tema de haberle cortado comunicación y Aiichirou, temeroso de molestarle y hacerle marchar, nunca le preguntó.

Terminaron la velada en un hotel y la semana en el apartamento de Nitori, donde por cordialidad le invitó a quedarse en su estadía en Tokio sin real esperanza a que aceptara – siendo Rin una adinerada estrella deportiva — siendo una completa sorpresa el que aceptara.

Toda esa semana de sexo desenfrenado de apenas comer y dormir, Aiichirou faltó a la escuela, y el día que por necesidad requirió ir, al volver, se descubrió nuevamente abandonado.

De todas formas, Matsoka terminó siendo una constante en su vida. Regresaba cuando le placía y se iba cuando le apetecía. Nitori se acostumbró luego de unos años. Hasta que tuvo que rehacer su vida, porque eso dictaba la sociedad.

Ahora tenía 37 años y Rin cumpliría el mes siguiente los 38. Retozaba adolorido y lleno de semen en el colchón cubierto de viejas toallas de su apartamento, que ponía cuando sabía que al pelirrojo se le antojaba ser grotesco.

Matsoka se vestía con calma, checando en el espejo por cualquier posible marca que pusiera reñirle. Nitori lo miró perezoso, hasta que se puso su sortija.

La única pelea que recordaba haber tenido con él, en todo ese tiempo de acostarse a su merced, fue esa vez en la que antes de salir se colocó una sortija que guardaba en el bolsillo. Fue entonces cuando lo supo casado.

No le invitó a la boda y ni siguiera supo jamás que tenía novia, mucho menos prometida. Se enteró, por descuido de Gou, que todos fueron a la boda.

Cuando Rin se marchó, dándole un beso en los labios y prometiendo volver pronto, Nitori le sonrió en su suciedad, prometiendo que lo esperaría.

Pero no lo haría.

El recuerdo persistente del hombre poniéndose el reloj y acomodándose el puño derecho de la camisa, justo antes de sacar la sortija de su bolsillo, colocándola en su dedo anular, le llevó a sopesar todo lo que estaba haciendo con su vida.

Rin, por supuesto, había hecho la suya. Demasiado viejo ya como para continuar en la natación profesional, habiendo dado todo lo que, como deportista, había podido dar, ahora era Director Técnico, casado y con dos niños pequeños que apenas y llegaban a los 8 años.

¿Y él?

Nitori seguía estancado en ese abandono cotidiano en el que esperar por Rin le había sumido.

El gustillo horrible de semen en su boca, mientras lavaba su cabello pegajoso por ese juego depravado que Rin aprovechaba jugar con él porque su esposa era muy pulcra, le dieron la determinación de dar un paso adelante.

Al día siguiente renunció a su trabajo y se mudó de casa a otra región. No dijo nada a nadie, salvo a sus padres, a quienes Matsuoka no conocía. Era su turno de abandonarlo él.

Al cabo de un tiempo, se casó y tuvo su propia familia. Y de Rin, no volvió a saber jamás.

おわり


Me quedé dormida a nada de terminar. Me levanté y terminé tan rápido como pude.

¿Te has dado cuenta que en la mayoría los maltrato a los dos? Intentaré cambiar eso. Lo prometo. Por otra parte, eso del abandono es una cosa que no me he sacado de la cabeza desde el momento mismo en que Sousuke entró en la serie. Después de todo el trabajo que le costó a Nitori ser parte de lo que sea de Rin, este lo desplazó sin más cuando llegó Yamazaki. Kyoani introdujo a Momotarou para que ese abandono no se viera tan horrible y sin sentido, pero para mí fue una puñalada en la espalda, sucia y traicionera.

No te preocupes, seré constante.

Sin más por ahora (porque lo olvidé), hoy los abandono.

Los quiero : )

.Misao Kirimachi Surasai.