Dysclaimer: Los personajes pertenecen a Suzanne Collins & la trama a Embracing-Immensity; yo solo soy dueña de la traducción.
Advertencia: Spoiler & AU. Bajo aviso no hay engaño.
Nadie se imagina lo que tú me has dado.
Salvando al chico
Interrumpidos
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No sé cuánto tiempo estuvimos así sentados mirándonos a los ojos, hasta que Effie se aclaro la garganta y se levanto. Fue cuando aparte la mirada de la de Peeta, avergonzada de haber sido atrapado en lo que se sentía ser un momento íntimo.
Me volví para hacerle frente a Effie, esperaba pacientemente a tener toda nuestra atención, entonces hablo. —Bueno, yo debería estar a la cama. Ya sabes, Peeta, tenemos un gran día mañana, muy grande, por lo que debes dormir lo suficiente. No quieres estar cansado y de mal humor mañana que lleguemos al capitolio.
—No, por supuesto— él está de acuerdo, pero puedo decir que está tratando de seguirle la corriente. —Buenas noches, Effie.
— ¡Oh! ¡Qué buenos modales! Nada que ver con ese otro— Su rostro, que se había llenado de placer con la cortesía de Peeta, se oscurece considerablemente cuando menciona Misu. No estoy sorprendido de que a Effie no le guste nuestra otra tributo, pero se siente extraño que después de tantos años de conocerla, por fin tenemos algo en lo que podemos estar de acuerdo. Su mal estado de ánimo no dura mucho tiempo y se ilumina cuando ella se dirige de nuevo a nosotros. —Bueno, entonces buenas noches a los dos. No se acuesten muy tarde.
Inmediatamente, el silencio lleno el espacio dejado por la ausencia de Effie y me quedo mirando la televisión para cubrir cualquier molestia, casi al instante me arrepentí. Con los resúmenes finalizados, la programación cambió a un segmento con el ganador del año anterior. En la pantalla esta Berer Lect; es entrevistado acerca de los próximos Juegos del Hambre, lo que él piensa de los competidores, quien piensa que va a ganar, cuántos no llegaran más allá del baño de sangre inicial, etc
Lo hacen todos los años, como un último recordatorio de que un juego del hambre no termina hasta que uno nuevo comienza. Y para Berer Lect, esta será su última parte de la atención que recibirá. Porque él no es tan sorprendente como Beetee, o tan encantador como Finnick, o incluso tan memorable como Johanna, en verdad, él es más bien era mediocre en todo. Y por eso, desde mañana volverá a ser uno de los vencedores olvidados, los que ni siquiera son lo suficientemente digno para ser mentores.
Y no podía estar más celosa.
—Lo siento— dice Peeta en voz baja, rompiendo el hilo de mis pensamientos. Veo que él tiene el control remoto en la mano y parece decidido a apagar el televisor. Es mucho más avanzado que lo que parece, probablemente, tenga que presionar todos los botones para encontrar el que apague esa cosa —Sé que debe ser difícil de verlo. Debido a Gale...
—Es difícil, pero no es como si él mismo hubiera matado a Gale. Me alegra, sin embargo, saber que no voy a tener que verlo en los Juegos— le digo, eligiendo mis palabras con cuidado. Se me está haciendo sumamente difícil pensar en Gale con Peeta presente, no está poniendo su dedo en la llaga, pero se siente mal y desleal.
— ¿Quiere decir que no lo verás en los Juegos? ¿No va a hacer mentor?
Niego con la cabeza. —Si hubiese sido de otro distrito, probablemente lo hubiera sido. Pero él es del Distrito 2 y la tutoría de los chicos es el trabajo de Brutus. Y no hay manera de que él vaya a renunciar a su puesto por voluntad propia.
Peeta hace un ruido que no puedo descifrar, pero cuando lo miro me parece que de su rostro ha sido eliminada cualquier expresión. —Por lo tanto, Brutus realmente debe de disfrutar del Capitolio.
—Es eso, o simplemente disfruta de ver a sus compañeros vencedores— le digo, sabiendo que es una mentira. A decir verdad, dudo mucho que sea eso, a Brutus solo le interesa los sangrientos que sean los juegos.
Peeta me mira, y yo veo la sorpresa dibujada en su rostro. —Por lo tanto, es verdad. ¿Que algunos de ustedes en realidad son amigos entre sí? Siempre pensé que era algo exagerado para las cámaras.
—No, es verdad. En realidad es bastante fácil de hacer amistades con otros vencedores, porque son los únicos que realmente entienden lo que pasó. Es refrescante. No necesitas explicaciones y excusas. No me malinterpretes, hay algunos con los que ni siquiera puedo soportar estar en la misma habitación, pero no puedo dejar de sentir un parentesco con ellos. Todos fuimos a la arena, luchamos para sobrevivir y luego lidiamos con la supervivencia del día a día.
Él se está callado por un momento, su rostro es un remolino de emociones, él mira hacia abajo directo a sus manos. —Eso suena... terrible.
—Lo es— admito, me preguntaba si debería haber mentido sobre eso. Pero recuerdo que él va a estar en la misma posición el año que viene, por lo que lo mejor es que conozca la verdad ahora. —Pero, créeme, hay cosas peores.
—Lo siento mucho, Katniss. — Su voz es tan suave, que por un momento, estuve a punto de creer que me lo imaginaba.
Necesitaba romper la tensión que había en la sala. Así que le doy una sonrisa irónica. —Te disculpas por un montón de cosas que no son tú culpa, ya sabes.
Se encoge de hombros, pero todavía mantiene su mirada en sus manos. —A lo mejor, tienes razón, pero no puedo dejar de sentir...— Él se detiene y se queda en silencio durante unos segundos. Entonces dice: —Yo sólo desearía hacerlo más fácil para ti.
Sus palabras me tocan de una manera que yo no había experimentado en mucho tiempo, no desde que murió mi padre, por lo menos. Un calor familiar se extiende desde mi pecho y no puedo evitar la sonrisa que aparece en mi rostro. —Ahora lo haces—
Él mira hacia arriba en busca de algo mis ojos. Debe de haber encontrado lo que estaba buscando, porque él comienza a sonreír. —Hay algo que te quiero decir…
— ¿Sí?— Pregunto.
Pero antes de que se pueda decir algo, escuchamos un fuerte ruido justo fuera del compartimiento; lo que nos hace dar un salto. Un asistente asoma la cabeza, se disculpa por las molestias y nos deja solos de nuevo, pero eso no importa. La interrupción había sido suficiente para romper el hechizo.
Me río entre dientes nerviosamente. —Por lo tanto, ¿Qué estabas diciendo?
Peeta sacude la cabeza y se niega a verme. —Sólo quería decirte que yo confió en ti y no me importa que seas mi mentora.
Tengo la extraña sensación de que no era en absoluto lo que había querido decirme, pero no digo nada. —Gracias. Y si soy sincero, prefiero pasar mi tiempo contigo que con Misu.
Él se ríe. —Ella parece... difícil. Pero estoy seguro de que es sólo un acto porque estas asustada.
—Puede que tengas razón, pero si quiere llegar a alguna parte va a tener que cortar el acto y rápido.
—Bueno, ha sido un día largo— dice mientras se levanta del sofá. —Parece que tengo uno igual de largo por delante mañana, así que supongo que debo tratar de dormir un poco.
—Eso no es una mala idea— le digo, pero la verdad es que no quiero que se vaya todavía. Tengo curiosidad por saber lo que iba a decirme antes de la interrupción, puedo asegurar que era algo importante. Tengo la esperanza de que si nos sentamos aquí el tiempo suficiente podría llegar a saberlo.
Pero no hubo suerte, porque se va. Tengo la más mínima esperanza de que haya cambiado de opinión cuando se detiene en la puerta del compartimiento y se vuelve hacia mí. —Deberías dormir un poco, también. Te ves cansada.
Me toco la cara maquillada, el resultado del trabajo de mi equipo de preparación. —Eso es gracioso. Todas estas cosas en mi cara se supone que deben cubrir eso.
—Cierto. Pero no pueden ocultar tus ojos— me dice y luego se aleja de mí. —Buenas noches, Katniss.
—Buenas noches, Peeta—le digo a su espalda. Él asiente con la cabeza y sale, me deja con mis pensamientos. Pasa un tiempo y solo consigo reforzar mi determinación. Ahora estoy más decidida que nunca para asegurarme de que Peeta sobreviva en la arena. Haré lo que sea que haya que hacer para asegurarme de que eso suceda.
. . .
A la mañana siguiente, no estoy muy contenta de ver que yo era la primera en llegar al comedor. La pesadilla de la que me había despertado; no era nueva por lo menos no toda, ahora en la última pesadilla había visto el de cuerpo Peeta medio destrozado y él me acusaba de no haber podido salvarlo. Tenía la esperanza de que al despertar todo se calmara, pero no fue así, nunca era así.
Por lo general, yo siempre era despertada más temprano; para tener mi cabello y maquillaje listo, pero no hoy. Hoy esa una de esas pocas veces al año, en que las cámaras no se centraban en mí. Peeta y Misu eran ahora las estrellas del momento, para que yo pudiera llegar a ser la Katniss normal un día. Esto era algo que tiendo a disfrutar, pero hoy no, hubiera querido un poco de mi equipo de preparación (incluso el parloteo insulso de la Venia, Octavia, y Flavius) para dejar de pensar en las horribles pesadillas que cada noche estaban conmigo.
Me dejo caer en la silla que había ocupado la noche anterior y de repente hay un plato de comida delante de mí; colocan una taza de chocolate caliente y de inmediato envuelvo mis manos frías alrededor de ella, calentándolas en el calor que desprende. Los sueños de muertos siempre parecen dejar caer la temperatura de mi cuerpo.
Haymitch tropieza en el comedor, bastante borracho como para mantener a raya a la resaca, pero lo suficientemente sobrio para la función, es un estado que parece haber perfeccionado en los años desde que gané. Estuvo a punto de caer durante el viaje de camino a la mesa, pero afortunadamente se recupero lo suficiente para evitar su caída.
—Te echamos de menos ayer por la noche— le digo, viendo cómo se sienta. —Tu pequeña Misu es todo un reto.
Se ríe de esto. — ¿Demasiado como tú?
Frunzo el ceño. —No lo creo. Ella es terca, obstinada y muy indignante.
—Así que es exactamente igual a ti, ¿quieres decir?— Y entonces se empieza a reír más, disfrutando de la situación; demasiado para mi gusto.
—Sí, sí. Todo es muy divertido— le digo. — ¿Sabes qué más es gracioso? Ayer por la noche en la cena, ella dejó en claro que no quiere que yo sea su mentora. Al parecer, no confía en mí después de lo que ocurrió con Gale.
La risa se detiene de golpe y de repente Haymitch es la viva imagen de seriedad. — ¿Dijo eso?
—Lo hizo, pero está bien.
Coloca una mano sobre mi hombro y le me da un apretón antes de regresar a su bebida. —Lo siento, preciosa. Voy a tener una charla con ella sobre eso.
—No, eso sólo va a empeorar la situación, además, estoy bien con que tengas Misu y yo a Peeta.
— ¿Es eso cierto? ¿Eso es lo poco que te gusta?
—No tiene nada que ver con su personalidad ganadora. Es sólo que Peeta y yo pasamos algún, tiempo juntos anoche— le digo. Levanta las cejas un poco y de inmediato se a dónde su mente se ha ido. Y le doy un puñetazo en el brazo.—No, yo no quise decir eso ¡Eres horrible!
Él sonríe. —Bueno ilumíname. ¿Qué quisiste decir?
—Hablamos, ¿de acuerdo? Eso es todo. —No iba a entrar en detalles porque lo que ocurrió anoche entre Peeta y yo era privado, era especial. Y Haymitch no necesita saber todos los detalles.
— ¿Todavía vale la pena salvarlo?
—Es una muy buena persona— le doy como respuesta y él asiente con la cabeza, satisfecho. —Voy a admitir algo sin embargo.
— ¿Qué cosa?
—Voy a disfrutar viendo como intentas hacer frente a Misu—. Le doy la sonrisa más dulce que puedo.
—He tratado contigo, ¿no?— Haymitch me sonríe. —Por lo tanto, creo que voy a manejar a Misu muy bien.
Le gruño y su sonrisa se ensancha. Antes de que pueda empezar a decir impropios hacia mi antiguo mentor, se escuchan los fuertes pasos de Peeta en el comedor. Nos ve a Haymitch y a mí, sin duda siente que ha interrumpido algo. —Oh, lo siento, no quise interrumpir. Voy a volver más tarde
—No, muchacho— Haymitch llama a Peeta. —Quédate, siéntate a comer. Estábamos hablando, discutiendo las estrategias es todo.
Peeta asiente con la cabeza y toma asiento a mi lado, me da una pequeña sonrisa. —Buenos días Katniss
—Buenos días. ¿Cómo has dormido?— Le pregunto, disfrutando de la sensación de que está sentado tan cerca de mí de nuevo.
—Dormí muy bien. La cama era muy cómoda y creo que estaba muy cansado. — Él dice. Mientras colocan el desayuno y el chocolate caliente sobre la mesa para él. Se vuelve al camarero —Gracias.
Haymitch me lanza una mirada y sé lo que piensa porque yo también lo estoy pensando. Él es tan amable, demasiado amable, incluso. Lo que generalmente se considera una característica positiva podría muy bien llegar lo que lo mate en la arena. Pero tengo que recordarme a mí misma que si él hubiera sido menos compasivo, probablemente no hubiera estado viva para ir a la arena en el primer lugar.
—Esto esta bueno— dice Peeta, de repente. Dirijo mi atención a él y veo que está haciendo un gesto hacia su bebida.
—Es chocolate caliente. Me ha encantado desde la primera vez que lo probé—. Lo veo meter un poco de su rol en el líquido y se lo come. —Sabes, yo nunca he pesado en sumergir el pan en el antes.
—Deberías probarlo. Es bueno.
Hago lo que dice y tiene razón, es bueno. Saco un suspiro involuntario de placer y no puedo creer que hice ese sonido con Peeta tan cerca de mí. Puedo sentir el calor en mis mejillas.
Me parece Haymitch nos está mirando y cuando nos miramos a los ojos, me recompensa con una sonrisa de satisfacción y puedo sentir que el calor en mi cara se intensifican. —Dicen que siempre se puede confiar en un panadero para conocer la mejor manera de disfrutar el pan.
—Ah bueno— dice Misu, entrando en la habitación con Effie detrás de ella. —Haymitch está aquí. Tenía miedo de tener que sufrir otra comida a solas con esta gente.
Haymitch le dispara una mirada afilada y suspira. —Es suficiente, Misu. Siéntate y pasa un buen desayuno, ¿De acuerdo?
Para mi sorpresa, realmente hace. Tal vez Haymitch sólo tiene el talento de ser capaz de manejar el carácter fuerte de chicas como Misu. Y como yo, supongo, pero yo no voy admitirlo ante nadie. Aún así, creo que estaba siendo demasiado duro, cuando él hizo el comentario acerca de que somos muy parecidas. Quiero decir, obviamente, nunca ganaría ningún premio por mi personalidad, pero en comparación, soy prácticamente agradable.
Nadie más habla, y acabamos de empezar a terminar con nuestros desayunos en silencio. Como vamos comiendo, puedo ver que Misu ha seguido mi consejo, al fin y come su desayuno con precaución. Estoy muy tentada a preguntarle acerca de cómo le fue la noche anterior, pero entonces lo pienso mejor. No es necesario tratar de sacar su antagonismo cuando me parece que pueden hacerlo muy bien sin siquiera intentarlo. De un momento a otro ella me descubre mirándola comer y Misu me lanza una mirada feroz.
Oh, sí, ella me está enfureciendo.
Después de que todos hemos comido nuestro desayuno y Effie ha dejado de hacer los últimos preparativos, el tren entra en el túnel que significa que estamos cerca de llegar al Capitolio. Haymitch se reclina en su silla y se examinan a los tributos de cerca. —Muy bien, levántense y pónganse ahí— dice señalando el centro de la habitación. Peeta se pone de pie y vacilante avanza hacia la zona designada, pero ¡Oh sorpresa! Misu hace caso omiso de la orden y sigue sentada. Él le da una mirada severa y la tiene corriendo a su lugar junto a Peeta.
—Bueno. Ninguno de los dos es sordo y son capaces de seguir las instrucciones. — Él da a Misu otra mirada. —Bueno, en su mayoría.
Haymitch se levanta y camina hacia donde nuestros tributos estás de pie, mirando a cada uno con profundidad. Él camina alrededor de ellos, los examina desde todos los ángulos hasta que está de pie delante de ellos otra vez y se detiene.
Se vuelve hacia mí: — ¿Qué crees tú? No está tan mal este año, por lo menos en cuanto a apariencia se refiere. Y los dos se ven saludables. Bueno, lo más sano que se puede en el Distrito 12.
Tiene razón en eso. Misu, a pesar de sus expresiones desagradables, en realidad es bastante atractiva, sobre todo en esos raros momentos en los que ella no está con el ceño fruncido, tiene una bonita cara. Es alta y delgada, pero con la cantidad justa de curvas femeninas. Crecer en la veta, me había dado la oportunidad de ver a un montón de gente muerta de hambre y era obvio para mí que había pasado mucho tiempo desde que ella se había quedado sin comer. Lo que hace que me pregunte de qué cama se calienta ahora después de que Cray ha desaparecido...
Peeta, con su pelo rubio y ojos azules, sin duda, será uno de los favoritos en el Capitolio. Tiene una altura suficiente para él, y aunque sólo tiene dieciséis años, ya está construido como un hombre. Años de trabajo en la panadería de su padre le han construido unos sólidos brazos fuertes y unos anchos hombros. Él se agita bajo la mirada de Haymitch, pero sonríe cuando me ve que lo examino.
Esa sonrisa solo nos puede hacer ganar fácilmente media docena de patrocinadores.
—Portia y Cinna han hecho maravillas con menos— le digo de acuerdo, finalmente, alejando mis ojos de los de Peeta, tratando de ocultar el rubor que parece haberme atacado por alguna razón.
Misu hace un ruido y Haymitch se dirige a su rostro pétreo. — ¿Tienes algo que decir?
—No— dice ella, cruzando los brazos. No podía ser menos convincente, pero al menos está tratando.
—Bueno, yo sí. Katniss y yo, somos sus mentores, te guste o no. Aunque sea tan difícil de creer para ti, estamos tratando de mantener con vida. Por lo tanto, a menos de que tengas un ingenioso plan para saber que hacer tan pronto como estés en la arena, es posible que desees considerar la posibilidad de escucharnos a nosotros.
—Está bien— dice Peeta en respuesta, pero estoy segura de que él es consciente de que las palabras Haymitch no estaban dirigidas a él.
Haymitch lo reconoce con un gesto. —Estoy tan contento de que estén a bordo. ¿Y tú, Misu?
—También.
—Ahora que eso está arreglado, vamos a estar llegando al Capitolio en cualquier momento y cuando lo hagamos, los dos van a ir a ponerse presentables— Haymitch les informa y compartimos una mirada rápida, Asiento con la cabeza a él para que continúe. —No voy a mentir cuando les digo que la experiencia no va a ser agradable, pero hay que morderse la lengua y sufrir en silencio.
—Estoy segura de que voy a estar bien— dice Misu y tengo que contener una carcajada. Ella no tiene idea de lo que se le está reservado. El proceso de eliminación del vello es tan terriblemente doloroso que yo estuve muy feliz cuando había sido clasificado como muy importante para el tratamiento permanente.
—Estoy seguro de que lo harás— dice Haymitch, pero puedo ver que está reprimiendo una sonrisa, sin duda pensando en lo mismo que yo. —Pero estoy hablando en serio, no quiero oír ninguna queja de su parte. Hagan lo que los estilistas les digan que hagan, no importa qué. Lo último que quiero es que su estilista se enoje con ustedes y los vistan en un saco. Así que sean buenos y obedezcan, ¿Soy claro?
Misu y Peeta asienten, dando por entendido su comprensión. En ese momento sentimos que el tren comienza a disminuir velocidad. Las ventanas que estaban a oscuras son ahora brillantes como los extremos de túnel y estamos inundados de la luz solar.
—Les presento... el Capitolio— dice Haymitch, con un gesto hacia las ventanas.
Peeta y Misu se mueven hacia ellas sus rostros muestran la admiración que seguramente era evidente en mi cara la primera vez que vine.
—Es muy colorido— dice Peeta, y la forma en que lo dice lo hace sonar como que no es la gran cosa.
Sé exactamente lo que quiere decir. Todo en el Capitolio es muy vibrante, luminoso y natural. Lo odio. Eso según mi opinión, sin embargo. En lugar de eso dice: —Sin duda, es diferente de la casa, ¿no?
— ¡Uf! La gente se detiene para mirarnos y señalarnos— dice ella, alejándose de la ventana. Peeta se queda donde está y empieza sonriendo y saludando a la multitud. Misu se le queda mirando. — ¿Qué estás haciendo?
Él se vuelve hacia ella, sorprendido por su tono enojado. —Sólo pensé que sería inteligente hacer una buena primera impresión. Esas personas podrían tener el dinero lo que significa que podrían ser potenciales patrocinadores...
La mandíbula Haymitch se cae y puedo sentir que yo estoy boquiabierta, también. Peeta desvía la vista hacia abajo, avergonzado. —Lo siento. No quise…
—No digas lo siento, chico. Eso fue inteligente— le dice Haymitch, interrumpiendo la disculpa Peeta.
Peeta suspira, aliviado. —Ah, bueno, por un momento tuve miedo de que me había metido algo grave.
—No, lo hiciste bien— reitera Haymitch y asiente con la cabeza, la sonrisa de Peeta se ensancha y relaja los hombros.
Luego Haymitch pone un brazo alrededor de mis hombros y me lleva lejos de Misu y Peeta. Se inclina a mi oído, susurrando como para asegurarse de que yo sea la única que le oye. —Bueno, ¿Sabes que, cariño? Parece que en realidad podrías ser capaz de salvarlo.
No hace falta que nadie comprenda que esto no es un sueño, es una realidad.
¡Hola! Aquí tienen el tercer capítulo traducido. Si me preguntan, creo que este es más un capítulo de relleno. Pero espero les guste y me dejen un precioso review, que si de nuevo vuelve a ver tan buena aceptación les traigo el cuarto cuanto antes. Realmente estoy muy agradecida porque en este capítulo ha habido ¡13 reviews! Woooju, en el primero tuve 9 que también me hicieron muy feliz. Espero ahora tener más.
& ya saben como yo las quiero mucho, estoy aquí a las dos de la mañana actualizando solo para complacerlas. :) Muchas gracias a todas, las que comentan y a las que no espero que lo hagan. Trato de contestar a todas sus reviews pero a veces no puedo, lo intentare ahora con este tercer capítulo. Así que dejen reviews.
Bueno nos leemos; para las leen el otro fic de 'Peeniss' mañana o ahora no sé que es ya x) subiré la tercer viñeta. E invito a los que no lo leen a que le echen el ojo, a lo mejor les gusta.
Es todo me despido. Un beso y nos leemos después.
~Nessy!
