Dysclaimer: Los personajes pertenecen a Suzanne Collins & la trama a Embracing-Immensity; yo solo soy dueña de la traducción.

Advertencia: Spoiler & AU. Bajo aviso no hay engaño.


No sé qué pasa, pero él está siempre en mi mente.


Salvando al chico


El chico en llamas

·

El Centro de entrenamiento se ha convertido en uno de mis lugares favoritos en el Capitolio. Normalmente es el lugar donde se reúnen todos los mentores para ponerse al día con los demás. Y como todavía es temprano para la presentación de esta noche, suele ser muy relajante para los vencedores. Han pasado menos de un día desde las cosechas, por lo que la mayoría de los mentores no han tenido la oportunidad de relacionarse con sus tributos.

Peeta y Misu se habían ido con sus respectivos equipos de preparación hace más de una hora y yo fui casi inmediatamente abandonada por Haymitch; cuando se fue a buscar a Chaff y algo de alcohol, no necesariamente en ese orden. A solas con mis pensamientos, me senté cerca de las habitaciones designadas para el Distrito 12, sabiendo que pueden encontrarme fácilmente.

—Tú equipo ha hecho un trabajo exquisito—. Esa voz, deliciosamente amable y familiar, ha adquirido un exagerado acento del Capitolio. —Tienes que decirme, ¿Quien es el genio que diseñó tú vestido?

Cinna.

Sonriendo, me levanto de mi asiento y doy un giro. — ¿Te gusta? Lo diseñé yo misma.

Técnicamente, él es el estilista para la tributo del Distrito 12, pero su principal tarea es asegurarse de que me vea hermosa en todas mis apariciones en el Capitolio. Le debo mucho, y no tiene nada que ver con el hecho de que siempre parece encontrar el tiempo para asegurarse de que mi armario esté lleno de sus obras de arte.

— ¿Estás segura de que tú lo has diseñado? —pregunta Cinna, viendo el vestido. —No sé, he visto todas tus colecciones, y éste parece tan inspirado. Juro que debe ser hecho por un artesano.

—Hola, Cinna. Sí, el vestido es precioso, muchas gracias— Me río y el envuelve sus brazos alrededor de mí. —Te extrañé.

—Yo también te extrañé— dice en su tono de voz normal, y me da un último apretón antes de soltarme. —Por lo tanto, no llegamos a hablar ayer, después de la cosecha. Lo feliz que fuiste de que Prim no hubiera sido elegida ¿verdad?

—Fui feliz. Hasta que se dijo que el nombre del chico.

—Peeta, ¿verdad?—Asiento con la cabeza. — ¿Qué pasa con él?

—No hay nada malo con él. Es perfecto.

Me mira fijamente al rostro. — Katniss Everdeen. ¿Por qué me has ocultado cosas?

— ¿De qué estás hablando?

—Tú tienes un novio, ¿no?

— ¿Qué?... ¿Quién? ¿Peeta? ¡No!— Sólo sé que debo ser la copia exacta de un tomate —No existe nada entre nosotros.

—No suenas muy convencida, para que lo sepas— me dice. —Simplemente estaba bromeando sobre eso antes, pero ahora me tienes preguntándome lo que realmente está pasando entre ustedes dos.

—Deja de preguntarte, no está pasando nada. Soy su mentora, eso es todo.

— ¿Te gustaría que hubiera algo más?

—No puedo pensar eso— le respondo con sinceridad. Empujo la idea fuera de mi mente antes de que me conduzca a mí misma a lo que pasaría. —Es un tributo, ¿recuerdas? Tengo que mantenerme enfocada en entrenarlo, eso es todo.

— ¿Y qué si lo salvarás? ¿Qué pasaría?

Antes de que pueda detenerme, mi mente se llena con esa posibilidad. La sonrisa en mi cara es tan amplia que hace que mis mejillas duelan. Pero es erróneo pensar en esto, ahora mismo, fuerzo a mi cara a formar una mueca. Sin embargo, es demasiado tarde, puedo deducir por la mirada de Cinna al ver mi reacción.

—Creo que tengo mi respuesta— dice él, con un brillo malicioso en sus ojos verdes. —No te preocupes, va a ganar.

Sé que no puede estar seguro de eso, aunque me agrada escucharlo. — ¿Qué te hace estar tan seguro?

—Te conozco, Katniss, y tú eres una luchadora. Cuando te determinas a algo, lo logras— me dice. — ¿Recuerdas lo que te dije justo antes de ir a la arena?

—Me dijiste que si pudieras apostar hubieras apostado por mí.

—Eso es correcto y esta vez yo apostaría por él.

— ¡Gracias!— Envuelvo mis brazos alrededor de su cuello. —Por lo tanto, ¿Vas ayudarme?

—Portia y yo haremos todo lo posible para ayudar— me asegura. —Y no te preocupes, que va a destacar en la ceremonia de apertura.

Me separo de forma rápida y veo ese brillo en sus ojos, que significa que alguna clase de locura tiene planeada. —Oh, no. ¿Qué vas a hacer con él?

Se encoge de hombros: —Nada. Sólo le prenderle fuego.

—Espera... ¿Qué?

—Ya lo verás. — Me da una enigmática sonrisa que sólo me enfurece. Él me hace esto todos los años.

— ¡No le puedes prender fuego, Cinna! ¡Quiero que tenga la mejor oportunidad en la arena! ¡Que lo quemes no es propicio para mis metas!

—Relájate, yo sé lo que estoy haciendo. Por lo general. Va a estar bien, te lo prometo. — Él me da un golpecito en la nariz y tengo que recordarme a mí mismo de que Cinna nunca me ha defraudado. Por otra parte, nunca le ha puesto fuego encima antes a nadie, por lo es eso lo que me preocupa. Estoy a punto de protestar cuando Cinna se asoma por detrás de mi cabeza. —Mira, hay viene Finnick.

Me doy la vuelta para ver que, sí, Finnick viene hacia mí y Cinna tiene la oportunidad para huir. No es tan rápido como para no darme cuenta y se lo hago saber. —Vamos a hablar sobre esto más adelante. Y para que lo sepas, ya no siento lástima porque tengas que soportar a Misu.

—No me importa mucho, ella me recuerda a ti— dice, y me da un guiño antes de desaparecer en la habitación que ocupa Misu.

Finnick se detiene frente a mí, mira hacia lugar por donde ha desaparecido Cinna. —Por lo tanto, ha huido. ¿Qué pasa?

—Es que tú belleza es demasiado para la vista de un artista como Cinna—Bromeo.

—Obviamente— dice mientras abre los brazos. — ¿Vas a darme un abrazo o qué?—

Me arrojo a sus brazos, disfrutando de la sensación de seguridad que me da su amplio pecho. Puedo apostar que se sentiría igual si abrazara a Peeta. Salvo que él no dejaría caer sus manos en mis pechos.

Le doy una bofetada y me alejo lo más que puedo de él. — ¿Qué demonios fue eso?

Finnick me lanza una mirada repleta de fingida inocencia. — ¿Qué? Sólo quería ver si te había ido bien este año.

Envuelvo mis brazos alrededor de mis pechos para protegerlos. —No puedo creer que me hayas tocado de esa manera.

—Vamos, ¿qué es un poco de tanteo entre amigos?— Él sonríe diabólicamente. —En caso de que te lo preguntes, el año si ha sido bueno contigo.

—Estás enfermo. Ni siquiera sé por qué te hablo—le digo, sentándome en un sofá cercano.

—Estás de mal humor— afirma sin rodeos. —Las pesadillas de nuevo, ¿eh? ¿Es por esto que Haymitch insistió en que vinera a verte?

—No tengo ni idea de lo qué estás hablando.

—Me encontré con Haymitch. Me dijo que debería encontrarte porque necesitabas hablar conmigo. Y cuando le pregunté qué era de lo que necesitabas hablar, me dijo que tú me lo dirías.

— ¿Quién entiende a Haymitch? Él probablemente estaba borracho y confundido.

Se sienta a mi lado en el asiento de lujo, y no bromea más. — ¿Se trataba de tus nuevas tareas?

—Creo que hemos hablado más que suficiente de eso, ¿De acuerdo?— Ahí es cuando me doy cuenta de qué es a lo que Haymitch se refería. —Hay algo, sin embargo...

— ¿Qué es?

— ¿Cómo fue ser mentor de Annie?— Le pido a la persona que ha estado más cercana a mi situación actual.

Su cara se llena de sufrimiento, el recuerdo es, obviamente, uno doloroso. —Fue la peor experiencia de mi vida, incluso peor que estar en la arena. Cuando finalmente me di cuenta de lo mucho que me preocupaba por ella, yo no era capaz de protegerla. Todo lo que podía hacer era ver como cosas horribles estaban sucediendo a su alrededor. Annie se rompió en la arena, y yo no era capaz de sacarla a tiempo para salvar todas las piezas.

—Lamento haberte hecho revivir eso.

— ¿Por qué quieres saber?—pregunta Finnick, sacudiendo la cabeza. Se ve tan diferente al tipo bonachón al que estoy acostumbrada, sé que debo decirle la verdad.

—Quiero salvar a Peeta... Mi tributo masculino—. Añado la segunda parte, cuando me doy cuenta de la confusión en los ojos de Finnick.

Él vuelve de nuevo normal forma jovial. —Oh, ¿verdad? ¿Hay alguna razón en particular por la cual quieres salvarlo?

— ¿Necesito una razón distinta para querer tener un vencedor del Distrito 12? ¿Es demasiado difícil creer que sólo quiero un poco de comida para mi distrito?

—Por lo general, yo diría que no— dice, las comisuras de sus labios contraen hacia arriba. —Pero nunca me has preguntado por Juegos de Annie antes.

Era cierto, por lo general trato de alejar ese tema de Finnick. Johanna y Mags me había contado los detalles, por lo que yo había sabido que había sido dura con él. Por supuesto, eso significa que él sabe que yo no le hubiera preguntado sobre esto ahora, si no tuviera una buena razón.

—Tenía curiosidad— le digo, sabiendo que no me iba a creer. —Esto de ninguna manera significa que hay una similitud entre nuestras situaciones.

—Lo quieres— dice y se burla mí. Entonces sus ojos se abren y sugestivamente se lame los labios. —Oh, lo entiendo. Tú lo amas. Obviamente.

Sólo Finnick Odair puede hacer una palabra que es sinónimo del más puro afecto implique un acto pervertido.

— ¿Por qué todo el mundo inmediatamente salta a la conclusión de que Peeta y yo...—Guardo silencio tratando de encontrar una palabra con la que me sienta cómoda en esta situación. —Estamos saliendo? Nadie pensó eso acerca de Gale el año pasado, cuando yo quería salvarlo.

—Yo lo pensé por un minuto— admite Finnick. —Pero entonces los vi a los dos juntos, y supe que él te amaba pero que tú no le correspondías

Ha comenzado a alucinar. —Gale no se sentía nada por mí de esa manera.

—Por supuesto que sí, ardillita— Suena tan condescendiente que quiero darle un puñetazo. —Eras demasiado ciega para verlo.

—No me gusta cuando me llamas así— me quejo. Detesto ese apodo. Al parecer, me llamó así desde la primera vez que me vio subir a un árbol en mis juegos. Por desgracia para mí, sigue haciéndolo.

—Es por eso que lo uso muy a menudo.

Quiero rodas mis ojos, pero opto por ignorar su comentario. —De todos modos, no hay nada entre Peeta y yo. Sólo quiero ayudarlo a ganar en la arena.

—Bueno, al menos no es feo— dice Finnick. — ¿Has visto el que me toco este año? El destino fue cruel conmigo. La chica no es demasiado fea, pero el muchacho. Creo que su madre pudo haberlo procreado con una ballena.

— ¡Finnick!

Se encoge de hombros. —Él lo sabe. Tener una cara como esa, no creo que sea lo más feo que hayan dicho sobre él. O a él. Y para rematar es mudo como un poste, así que dudo que pueda comprender lo suficiente como para sentirse ofendido.

— Eres terrible.

—Tengo la esperanza de que no gane, porque no sé si podría soportar un año entero celebrando su éxito. —Finnick se frota la barbilla. —Así que, para salvar a mi estomago sensible, creo que voy a ayudarte a salvar a tú chico.

— ¿En serio? ¿Puedes hacer eso?— Niego con la cabeza. —No, Finnick, podrías meterte en problemas, estoy segura de que está prohibido ayudar a los tributos de un distrito diferente.

—Siempre y cuando no tenga que sabotear a mis propios tributos, no hay nada que diga que no puedo decir algo que sea útil para otros mentores. — Su voz baja de volumen. —Cuando Annie estaba allí, tuve ayuda. Estoy devolviendo el favor.

—Gracias.

—Así que, primero lo primero: va a tener que impresionar a la gente esta noche— me dice como si necesitara recordar. — ¿Cuál es el plan de Cinna para tus tributos?

—Él dijo algo acerca de prenderles fuego— le digo malhumorada. —Es por eso que huía de aquí de esa manera.

—Oh. Por lo menos van a destacar. Es una lástima, sin embargo.

— ¿Qué cosa?

—Es que Cinna parece haber ignorado por completo mis súplicas de traer de vuelta lo que era hace unos años.

Ya sé que no me va a gustar a dónde va esto, pero no puedo quedarme con la duda. — ¿Qué había hace unos años?

—En el año de Johanna—dice Finnick, atormento mi cerebro tratando de recordar qué era tan especial acerca de los trajes de ese año. Eso fue antes de que Cinna y Portia estuvieran trabajando con el Distrito 12, así que sabía que tenía que ser horrible.

—No recuerdo de lo que estás hablando, así que ¿Por qué no me refrescas la memoria?

—Ese fue el año en el que fueron desnudos y cubiertos de ese material negro. — Se ríe con fuerza. —Traté de convencer a Cinna que la expresión de tu cara cuando te dijera lo que haría valdría la pena, pero parece que no me escucho.

—Entonces gracias a Dios que no te tomo en cuenta. —Le digo. Pero no puedo dejar de preguntarme cómo se vería Peeta en ese traje. Aleje ese pensamiento con dificultad, y trate de no ruborizarme. Lo último que necesito es que Finnick adivine dónde está vagando mi mente. —Al menos has hecho un punto. Es peor estar desnudo que el que te prenda fuego.

— ¿Qué es peor que estar desnudo en él fuego?— Luego pone los ojos. —No te preocupes, se me olvidó de que estaba hablando.

—Tienes que saber que las personas normales no disfrutan el estar desnudos frente a todos. Como tú y Johanna— replico, a la defensiva. —Un poco de modestia nunca ha hecho daño a nadie.

—El único problema con tu argumento es que eres una vencedora, Katniss. Dejaste de ser una persona normal, en el segundo que entraste en la arena. Además, yo puedo apostar que nunca has sido normal, para empezar.

—Mira quién habla.

—Puede que tengas razón, tal vez eso es lo que define quién gana y quién muere.

Es una teoría interesante y no puedo llegar a un argumento que esté en contra de lo que él ha dicho, por lo que mejor no digo nada.

—Tú chico. ¿Es normal?

Pienso en Peeta y en su extraordinaria bondad. —No. Peeta no es normal en lo absoluto, él es especial.

—Entonces esperemos que mi teoría sea correcta.

. . .

Horas más tarde, me estoy paseando por la alfombra de felpa de la sala de estar. A los mentores no se les permite ver sus tributos hasta después de que la ceremonia de apertura haya concluido. Se supone que los ven por primera vez después de su transformación en televisión con el resto de Panem. Sin embargo, me hubiera gustado que se me hubiera permitido ir a ver a Peeta, porque estaba segura de que él estaba probablemente más nervioso que yo. Apuesta inteligente teniendo en cuenta que le iban a prender fuego.

—Cariño, me estoy cansando con solo verte— se queja Haymitch desde su sillón. —Siéntate, ¿Quieres?

— ¡No puedo! Te dije lo que Cinna está planeando hacer, ¿verdad?

—Sí— dice con paciencia exagerada. — ¿Y recuerdas lo que te dije en respuesta?

—Sí— contesto con el mismo tono. —Confío Cinna, lo hago. Es sólo que a veces tiene ideas muy extrañas.

Effie entra y me dispara una mirada curiosa. —Katniss, ¿Qué estás haciendo?

—Estoy nerviosa, Effie. Quiero que Peeta... y Misu sorprendan esta noche— le digo, recordando a la chica en el último segundo.

—No te preocupes, Cinna hará un trabajo magnífico como siempre— dice ella, obviamente, tratando de calmarme. Tristemente, es Effie, por lo que no puede dejarme convencer por ella. —Recuerda el año pasado; se las arregló para hacer al chico de mirada horrible, muy interesante antes de que abriera su boca y comenzara a hablar.

Haymitch me lanza una mirada de preocupación, pero yo le sonrió con tranquilidad. Estoy acostumbrada a Effie y sus comentarios insensibles y éste logró apaciguar los nervios; por lo que me centre en lo que está a punto de comenzar.

Me lance al sofá, ganando una mirada de desaprobación de Effie, ella odia cuando no hago caso de la etiqueta en su presencia. Pero realmente lo que diga no me interesa. Es inmaduro, lo sé, pero es mejor que dejar que conozca lo que realmente pienso de ella.

La televisión se enciende, indicando el inicio del programa. La música comienza la puedo escuchar desde fuera de la ventana; para luego comenzar en la TV con un ligero retraso, inmediatamente me da dolor de cabeza.

Los tributos de Distrito 1 salen primero, en su carro. La multitud grita y no me sorprende. Uniformemente atractivos y equilibrados, tienden a ser los favoritos del Capitolio cada año, con algunas raras excepciones. Me muevo en mi asiento, con nerviosismo, me están atacando de nuevo.

El distrito 2 aparece y reciben su parte justa del amor de la audiencia. Estos tributos no son tan agradables a la vista como los del Distrito 1, pero tienden a poseer un aura amenazadora, que es difícil de ignorar. Son muy peligrosos y no es casualidad que la mayoría de los vencedores vengan del distrito 2.

Poco a poco cada distrito hace su aparición. Hay un mucha atención para los tributos de los dos primeros distritos, pero hasta ahora todos los demás se les ha dado la cantidad adecuada de tiempo en la cámara.

Una vez que aparece el Distrito 11, con una pequeña niña y un gigante de compañero, aguanto la respiración. Empiezo a contar los segundos en mi cabeza, esperando a ver los caballos con pieles negras como el carbón.

Y ahí están.

—Oh— Effie respira con sorpresa. — ¡Se ven impresionantes!

Cinna no había estado bromeando, y yo debería haberlo sabido, confiaba en su juicio. Los tocados de fuego iluminan sus rostros cuando la cámara hacia zoom sobre ellos. El primer plano de la cara de Peeta es la que ocupa toda la pantalla, puedo ver el resplandor que se refleja en sus hermosos ojos.

Haymitch deja escapar un suspiro. —Bueno, sabía lo que Cinna tenía para nosotros, pero esta vez, se superó a sí mismo.

—Sin duda lo hizo— digo, manteniendo mis ojos pegados a la imagen de mi chico con el pan. No soy la única, ya que el tiempo dedicado a los otros tributos se ve significativamente reducido. Peeta sonríe, entonces llegan olas de suspiros y besos de la multitud, que comienzan a gritar su nombre. Incluso Misu parece haber quedado atrapada en la emoción, porque parece que no está frunciendo el ceño.

— ¡Les encanta!— Exclama Effie feliz. —No recuerdo la última vez que alguien hizo una excelente primera impresión.

Finalmente llegan a la ciudad, hacen el Círculo y se detienen frente a la mansión de Snow con el resto de sus compañeros tributos, la música baja poco a poco hasta quedar en silencio. El presidente aparece en el balcón ante el aplauso de los exuberantes ciudadanos del Capitolio. A medida que comienza a hablar, la atención es puesta en él, pero como va terminando los gritos para Peeta y Misu comienzan a aumentar.

Una vez que Snow ha terminado con su discurso de bienvenida, el himno comienza a sonar y los carruajes empiezan a moverse de nuevo. Ellos hacen una última vuelta por la ciudad, para permitir a la gente una última oportunidad para ver a los tributos de este año antes de que entren en el Centro de Entrenamiento, pero la cámara hace caso omiso de los otros distritos y se mantiene firme en Peeta y Misu.

Las puertas se cierran, ocultándolos a la vista y de inmediato los anunciantes comienzan a balbucear acerca de los 24 tributos. Por lo general, no presto atención a los comentarios estúpidos, pero este año tengo curiosidad.

Una persona a la que no soy capaz de distinguir entre si es mujer u hombre; comienza a hablar: —Simplemente me encantó, me encantó, me encantó, me encantó el Distrito 12 este año.

La co-anfitriona, una mujer regordeta con rubíes en los labios asiente con la cabeza. —Ah, ¡Ya sé, Reeq! Los trajes eran... me atrevo a decir que... ¡Calientes!

Los dos anfitriones comienzan a reírse. —Hablando de calor, Crize, ¿Qué te parece el muchacho, Peeta Mellark?

Crize pasa la lengua por sus repugnantes labios llenos joyas y sonríe a la cámara. —Creo que he encontrado mi nuevo novio.

Apagué el televisor, sintiendo arcadas en mi estómago ante la idea de que esa mujer tiene ese tipo de pensamientos sobre mí Peeta.

¿Mi Peeta? ¿De dónde viene eso?


Algo está pasando, mírame.


¡Hola!

Les debo una enorme disculpa. Enserio, lamento no haber actualizado. Debí hacerlo, pero realmente tuve muchas cosas en mi cabeza, y aunque intente no pude. Perdónenme, y espero de verdad les guste capítulo.

Este es uno de mis favoritos. Pero el que sigue chicas ¡Ya me muero porque lo lean! Espero leer sus reviews, estoy segura que conteste a todos. Y si no es así, prometo hacerlo esta vez.

¡Estoy muy feliz porque obtuve 17 reviews! Espero esta vez tener más, ya saben que entre más rápido los tenga, más rápido tienen su capítulo; porque de una vez le digo que ya estoy por terminar de traducirlo, a este nada más me faltaba darle una ree-leída para saber si entiende todo.

Bueno chicas y chicos. Nos leemos en el siguiente.

Gracias a los que dejan review anónimos, como no tienen cuenta no puedo contestarles, pero déjenme decirles que si los leo y me encanta que los dejen.

Los quiero a todos.

~Nessy!