Dysclaimer: Los personajes pertenecen a Suzanne Collins & la trama a Embracing-Immensity; yo solo soy dueña de la traducción.
Advertencia: Spoiler & AU. Bajo aviso no hay engaño.
Sí aun nuevo amor. Sí a tú corazón.
Salvando al chico
El tejado
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Juego con el rico postre que está en el plato delante de mí, es delicioso. O supongo que lo es, en realidad no lo he siquiera probado. Mi objetivo ahora es tratar de comprender ese pensamiento que llego a mí.
¿Mi Peeta? No soy su dueña y lo sé. Sí, soy su mentora y soy responsable de él, en cierto modo, pero aun así, esos sentimientos de posesión están completamente fuera de lugar. Se sentía extraño y diferente, pero voy a ser honesta, no me sentía del todo antinatural.
¡Y maldita sea! Eso hace todo aun más confuso.
La situación no se ha hecho más fácil de comprender con Peeta sentado tan cerca de mí y conmigo tratando de comer el suficiente alimento para pasar la noche. Me siento muy inquieta en este momento, mientras él se ve perfectamente a gusto, saboreando su comida; con ese olor a canela y especias que comienza a identificarlo.
¡Oh, acaba de comer tu pastel, Katniss!
Mastico lentamente a medida que trato de ubicar la conversación que he estado ignorando. No es sorprendente que todos parecen estar hablando de los trajes en la Ceremonia Inaugural.
Haymitch se ríe de una broma que debo haberme perdido, de alguna manera me imagino que debe haber sido de mí. —Eso suena bien. ¿Qué pensaron cuando se enteraron del plan?
Una Misu con mejillas rosadas le da una sonrisa perezosa. —Pensé que no podría ser peor que algunas otras cosas que he hecho.
Me llama la atención la diferencia en su comportamiento hasta que veo como termina el líquido en su copa de vino. Por la mirada que Effie tiene en su cara y los gestos que hace conforme Misu habla, puedo suponer que no debe ser su primera copa de la noche.
—Lo admito, yo estaba preocupado...— Peeta comienza, con cuidado.
— ¿Preocupado?— resopla Misu y toma un trago de su copa. — ¡Estaba aterrorizado! Él dijo que iba a romper su capa y si me gustaría que hiciera lo mismo con la mía.
Peeta se sonroja y baja la mirada, avergonzado. —Creo que fue un poco más que solo preocupación. Realmente debí haber confiado más en Portia y Cinna.
—No te disculpes, era mucho para asumir solo con fe—Salto en su defensa —Sólo llegaron y te dijeron que iban prenderte fuego. Nadie podría culparte por tener dudas
—Fue una reacción totalmente comprensible— Portia está de acuerdo y le disparo una mirada de agradecimiento.
—Mira a tu mentora en eso— dice Haymitch, señalándome con su bebida. —Katniss confía en Cinna plenamente, y aun así estaba muy preocupada por cómo todo iba a salir.
Peeta vuelve sus ojos azules hacia mí. — ¿Tú también te preocupaste?
—Un poco— le digo, restando importancia a mí angustia de antes. En retrospectiva, puedo admitir que es posible que pudiera haber tenido una reacción exagerada. —Pero todo eso es culpa de Cinna por dejar caer la bomba sobre mí y después de huir de mí como un cobarde.
—Espera un segundo, déjame aclarar las cosas aquí— afirma Cinna. — Me fui, sí, pero fue porque tenía que atender algunas cosas que necesitaban ser terminadas antes de presentarme frente a Misu.
— ¿Y yo que tengo que ver?— Misu pregunta, con la mirada perdida.
—Ha terminado cuatro vasos de vino— murmura en voz baja Peeta. Soy capaz de escucharle y no puedo evitar pequeña risa que se me escapa.
Haymitch se inclina y se mueve la copa de Misu fuera de su alcance. —Creo que has llegado a tú limite, cariño.
Misu eructa y murmura algo que no soy capaz de entender. Y eso que soy bastante buena en la comprensión de balbuceos incoherentes con eso de tener que lidiar con Haymitch borracho y entablar una amistad con Mags.
Effie les hace señales con los dedos a los sirvientes para que se acerquen, y cuando lo han hecho, hace un gesto hacia Misu. —Ella no se siente bien, por favor ayúdenle a llegar a su habitación.
Los dos asienten y cada uno toma uno de sus brazos y suavemente ayudan a Misu levantarse de su asiento. Por suerte para todos los involucrados, está demasiado borracha para ponerse irritante y en silencio deja que la guíen a su habitación.
Una vez que se ha ido Misu, Effie parece relajarse. —Bueno, todo ha estado delicioso. Vamos a ver el resumen en la televisión.
La ceremonia de apertura había sido transmitida a través de Panem en vivo, pero la mayoría de las personas que viven en los distritos estaban en sus puestos de trabajo cuando sucedió. El trabajo y la escuela no se detienen durante los Juegos del Hambre y los acontecimientos que condujeron a ella, sin embargo, el horario lo hace. No importa lo que vivas en el distrito o cualquiera que sea tú ocupación, el trabajo termina y eres libre. Da el tiempo suficiente para asegurarse de que todo el mundo pueda ver los resúmenes de la noche. Libre no es la palabra correcta, supongo, ya que es de visión obligatoria.
Todos hacemos nuestro camino a la sala de estar, donde Peeta y yo terminamos sentados en el sofá. Estamos tan cerca que nuestros hombros y las rodillas se tocan, y puedo sentir su calor en estas partes. De repente me doy cuenta de que todo el mundo, -con excepción de Effie- nos está mirando.
— ¿Qué?—pregunto, un poco molesta por la atención.
—Nada—responde Haymitch, con una sonrisa en los labios. —Me preguntaba si se sentían cómodos, cariño.
—No creo haber escuchado nunca el término 'cariño' con tan poco afecto—dice Peeta, sonriendo, pero puedo ver que no le llega a los ojos. —Fuera de mi casa, quiero decir.
No puedo dejar de recordar la horrible persona que es la mujer del panadero y me pregunto si alguna vez ha sido amorosa con sus hijos. Imágenes de ronchas, moretones y los labios partidos aparecen en mi mente y sé que tengo mi respuesta. Es curioso, siempre pensé que los chicos de comerciantes vivían mejor que nosotros en la veta, pero de todas las cosas que nos faltaban a Prim y a mí; el amor nunca fue parte de ellas.
Tal vez todos perciben la verdad en su intento de humor, nuestros estilistas deciden aclarar la situación. Portia se inclina hacia Peeta y en susurros de complicidad le dice: —No haga caso de su tono de voz, la verdad es que él se preocupa mucho por ella.
—Eso es cierto— Cinna se une—Y no importan lo que digan. El sentimiento es mutuo.
—Solo cuando no es tan irritante— le digo. —Tristemente, te darás cuenta de que no es muy frecuente.
—Muy bien, muy divertido. Pero ya es suficiente— dice Effie, batiendo sus palmas para llamar nuestra atención. —El programa está comenzando.
Sí, toda la diversión que tenemos se va cuando comienza lo obligatorio. Puedo suprimir un gemido y me giro para mirar la pantalla. Que incluyan un comentario continuo a esta versión hace que sea aún más insoportable, especialmente con la necesidad de Effie de estar de acuerdo con todas las opiniones. Estoy a punto de decir algo sobre el asunto cuando Peeta y Misu llegan a la pantalla y los locutores comienzan a hablar maravillas sobre ellos.
Tal vez no es tan malo después de todo.
—Wow, ¿Es que cómo me veía?— pregunta Peeta con asombro. —No debería extrañarme que todos gritaran. Gracias Cinna y Portia.
— ¿No te veías en las grandes pantallas que estaban en todas partes?— Le pregunto, sabiendo que cuando estaba en sus zapatos, había prestado mucha atención a ellas para ver cómo lucía.
Peeta sacude la cabeza hacia mí. —No podía hacerlo. Tenía miedo de que si lo hacía, perdiera mi agarre en el carro, y terminaría en el suelo; nunca me recuperaría de tremendo ridículo
—Haymitch constantemente se cae y se hace el ridículo— le recuerdo. —Siempre se recupera lo suficiente como para hacerlo de nuevo.
—Cariño…— Inicia Haymitch, en voz baja.
— ¡Shhh!— Effie indica en la pantalla. — ¡No puedo oír lo que están diciendo!
Ellos están divagando sobre lo bien que se veían los tributos del 12 y el talento que Cinna y Portia tienen. Incluso le dan a Misu un par de elogios, pero está claro que la estrella de la ceremonia es Peeta.
Con cada comentario elogioso que los locutores hacen de él se vuelve una cortina muy profunda de color carmesí. En un comentario inadecuado de su trasero...Baja la cabeza con timidez y no la levanta otra vez hasta que el presidente Snow aparece en la pantalla. Incluso los parlanchines anfitriones guardan silencio durante la totalidad del discurso del presidente, el cual no mejora al verlo por segunda vez.
¿Es mi imaginación o el discurso es un poco más largo que el que dio antes? No sería la primera vez que se añaden o eliminan imágenes, para servir a sus necesidades. Me doy cuenta de que no hay fotos de los tributos durante el discurso, así que supongo que Snow debe haber dicho algo sobre el gran número de elogios recibidos a mis tributos, mientras él ha estado hablando.
Afortunadamente, el discurso termina con el tiempo y a continuación la imagen de Snow se sustituye por una de Peeta. A continuación, la cámara recorre cada uno de los carros mientras hacen su última vuelta del Círculo de la ciudad antes de que se remonte a Peeta y Misu. Y esa es la escena final cuando el programa termina.
Effie aplaude esta vez con emoción. — ¡Lo hiciste muy bien! Misu también lo hizo bien, todo era tan fantástico que era difícil recordar que eran del Distrito 12.
—Gracias, Effie—se las arregla Peeta para decir, pero puedo ver que sus manos se hacen puños en su regazo.
—Sí, sí. Lo hicieron bien— dice Haymitch. —Pero una buena actuación en la ceremonia de apertura sólo significa que la gente está hablando de ti en estos momentos, días antes de que los Juegos comiencen. Y eso es bastante inútil a menos que podamos hacer que la gente siga hablando y preocupándose por ti, incluso después de que hayas salido de la arena.
— ¿Y cómo lo hacemos?—pregunta Peeta, volviéndose hacia él.
—Bueno, por ahora, vete a la cama; vamos a hablar de ello después—le dice Haymitch sin rodeos. —El entrenamiento comienza mañana, así los veo mañana en la mañana. Los quiero a ti y a Misu para darles instrucciones.
—Supongo que los veré mañana en la mañana— dice y se levanta del sofá, y al instante siento la pérdida de su calor en mi rodilla y mi hombro. —Buenas noches a todos.
Peeta se despide de nosotros y sale de la habitación, donde nos sentamos en silencio hasta que Effie se excusa a sí misma. La cortesía forzada entre Haymitch y Effie no ha disminuido nada desde que yo era un tributo, y sólo en raras circunstancias se quedan en la presencia del otro, cuando no es obligatorio hacerlo.
No es hasta Effie ha cerrado la puerta detrás de ella que Haymitch se relaja visiblemente. —Por lo tanto, hicieron un fantástico espectáculo los dos.
Cinna sonríe, —Lo hicieron. Todos sabemos lo que la gente del capitolio ama los espectáculos.
—Exacto. Y esta noche aman a Peeta y Misu—dice Haymitch antes de hablarle a Portia. —Katniss le dijo a Cinna, pero no sé si te hicieron consciente de todo, pero estamos tratando de salvar a Peeta.
Portia asiente: —Sí, Cinna me lo dijo.
—Bueno, al menos no tengo que explicarlo— dice con aspereza, manteniendo su atención en la estilista. —Por lo tanto, tú tienes que pasar la mayor parte del tiempo con él, ¿cuál es tu impresión del chico?
—Él es muy dulce— responde Portia, una sonrisa aparece en su rostro. —Más de lo que debería.
—Tiene una manera especial de entrar en su corazón. ¿No es así?— Haymitch me mira mientras dice esto.
Quiero protestar porque nunca le dije que estaba en mi corazón, pero eso sería perder un tiempo que no tenemos. Además, no quiero pensar por qué me sentiría como si jugara con un anillo de falsedad. En lugar de eso digo: —Peeta hace que sea muy difícil no quererlo.
—Su equipo de preparación ya lo adora—dice Portia—Y todos sabemos que a ellos no les gusta a nadie.
—Por lo tanto, el consenso general es que tenemos uno bueno, al menos en lo que respecta a conseguir patrocinadores, ¿verdad?— Haymitch nos mira a su vez, y nos da a todos un guiño. —Ahora váyanse todos ustedes. Tengo que pensar.
Sé que en realidad va a beber hasta el cansancio, pero aun así no discuto. Nosotros tres salimos de la sala de juntas Portia y Cinna metidos en sus ideas para los trajes que usaran en las entrevistas. Están tan absortos que dudo que siquiera escucharan mi despedida. Les sonrío agradecida de tener personas que se preocupan tanto por la supervivencia de los tributos, que el resto de Panem ya los ha tachado como desechables.
Al pasar la zona de comedor en mi camino a mi cuarto, me doy cuenta de que Peeta está ahí. Se da cuenta, también, y me da una sonrisa. —Hola. Eso fue rápido— dice él, caminando hacia mí. — ¿O es que a ti también te mandaron a la cama?
Me río. —Un poco de ambas cosas, en realidad. ¿Qué estás haciendo aquí?
—Acabo de llegar a aquí— dice encogiéndose de hombros a mí. —Sé que debería estar tratando de dormir, pero ni siquiera estaba cansado pensé en caminar por el pasillo hasta aburrirme. No le dirás a Haymitch, ¿verdad?
—Tu secreto está a salvo conmigo.
—Lo último que necesitamos es que Haymitch se enoje conmigo— dice, sonriendo. —Me imagino que tenerlo con su lado malo no será nada agradable
—En realidad, no es muy diferente de su lado bueno, a menos que casi no te hable. Por lo tanto, no es realmente algo malo— le digo. —Además, él va a estar bebiendo por un largo tiempo. Así que estás a salvo.
—Me alegro. No tengo muchas ganas de volver a mi habitación por el momento.
—No tienes por que hacerlo. ¿Has estado en el tejado?— Sacude la cabeza. Le agarro la mano y lo llevó por las escaleras que conducen a la salida.
— ¿Puedo subir?— pregunta Peeta con cautela, da un vistazo rápido al pasillo mientras lo llevo.
—No está prohibido— le digo, mientras abro la puerta para salir al intenso clima del capitolio. —Cinna me trajo aquí en mi primera noche y se convirtió en mi lugar favorito para venir y pensar.
— ¿Entonces vienes aquí mucho? Sé que yo hubiera venido aquí una docena de veces en la última hora.
—No tantas como parece.
Puedo ver que él no me cree. — ¿No?—
—En realidad no, pero te acostumbras a estar aquí— le digo. —Bueno, tal vez...Con suerte...Te lo haré saber.
Puedo ver que él está sonriendo mientras caminamos a la barandilla. —Sé que nunca voy a acostumbrarme a esta vista.
—No podría ser más diferente al Distrito 12—le digo. Una ráfaga fuerte de viento me congela hasta los huesos y me estremezco.
— ¿Tienes frío?
—Un poco— lo reconozco. —Por lo general, cuando vengo aquí traigo una chaqueta o algo para mantenerme caliente.
—Aquí tienes— dice, suelta mi mano llevándose con él la última porción de calidez de mi cuerpo. Se quita su chaqueta y la coloca sobre mis hombros, pasando sus manos sobre mis brazos para calentarlos. — ¿Estas mejor?
—Un poco— le digo.
—Está bien—Y envuelve sus fuertes brazos alrededor de mí, pegándome a su pecho. — ¿Y ahora?
Tengo forzar mi voz para que suene lo más normal posible. —Sí, gracias.
—Es para mí un placer.
—Pero, ¿Qué hay de ti? ¿No tendrás frío?
—Todavía estoy vestido de manera cálida —señala. Luego tira más de mí. —Además, estás tú para mantenerme caliente.
No sé cómo responder a eso, así que simplemente opto por cambiar de tema. —Sabes, le pregunte a Cinna porque les permitían a los tributos estar aquí, que si no temían que algún tributo se cayera 'accidentalmente'
Peeta aprieta con fuerza sus puños, probablemente comprendiendo exactamente lo que estaba preguntando. — ¿Qué te dijo?
—Él me dijo que había las precauciones necesarias para garantizar la seguridad de los tributos— le digo. —Hay un campo de fuerza invisible en este lugar para evitar esos desafortunados accidentes.
Sin previo aviso, me suelta y mete la mano.
¡ZAS!
Peeta retira su mano y envuelve sus brazos alrededor de mí otra vez. —Sólo comprobaba
Vuelvo la cabeza para mirarlo. —Yo también hice eso, cuando Cinna me lo dijo. A pesar de que sabía que definitivamente estaba ahí, tenía que asegurarme.
Peeta asiente con la cabeza. —Sé lo que quieres decir. Tengo que admitir que tenía la esperanza de que cuando metiera la mano no estaría ahí.
Un hueco vacío se abre en mi estómago. — ¿Qué pasaría si no estuviera ahí? ¿Qué habrías hecho?
—Nada, no soy ese tipo de persona— me dice y baja la voz. Hubiera sido imposible escucharlo en el viento si no hubiera estado tan cerca de mí. —Pero todavía habría estado bien que se les diera la opción, incluso si se trataba de algo así.
Eso es hablar peligroso, incluso si no hay ninguna posibilidad de ser oído. — ¿Sabías que hay un jardín aquí? ¿Quieres verlo?
—Por supuesto— responde. Cuando llegamos allí, él se separa de mí y se inclina para examinar una flor.
—Es muy raro ver algo como esto, ¿no?— Le digo. Me muevo por lo que estoy de pie junto a él. —Para encontrar algo tan simple y hermoso y natural aquí, sino que sólo parece fuera de lugar.
Peeta me mira y se calla por un instante. —Sí, lo es. —dice
¿Por qué tengo la sensación de que él no está hablando de la flor? Otros fuertes aires hacen que mi cuerpo tiemble con violencia.
Se levanta y me envuelve en sus brazos. —Vamos, está haciendo más frío. Vamos a entrar antes de que te congeles.
Permito que me lleve de vuelta al calor del Centro de Capacitación. Cuando la puerta se cierra detrás de nosotros, se aleja de mí. Tomando la indirecta, me quito la chaqueta y se la devuelvo.
Él la toma, pero no se la vuelve a poner. —Así que gracias por mostrarme el techo, Katniss.
—Eres bienvenido— le digo. —Pensé que merecías un lugar no tan secreto al cual correr si quieres escapar un rato.
—Pero, ¿dónde vas a ir tú cuando quieras escapar?
—No me importa compartir— le digo. —Siempre y cuando lo mantengamos entre nosotros.
Nos detenemos frente a la puerta de su habitación. —Por lo tanto, creo que voy a ir a la cama ahora mismo.
Asiento con la cabeza. —Sí, eso es lo mejor.
Nos quedamos ahí con torpeza por lo que parece una eternidad, ninguno de nosotros está seguro de qué decir o hacer. Estoy empezando a preguntarme cuánto tiempo vamos a seguir así cuando la puerta del otro lado del pasillo se abre y por ella sale Misu.
Ella, Peeta y yo nos miramos a los ojos durante unos segundos a medida que continuamos nuestro extraño cara a cara. Luego Misu hace un sonido bajo y gutural, algo entre una tos y una risa, y nos dice: —Déjense de mirar el uno al otro y se bésense ya, viéndolos a ustedes dos mi estomago se revuelve.
Y en caso de pensar que estaba mintiendo, su rostro se torna verde y desaparece de nuevo en su habitación.
Le doy una risa nerviosa. —Probablemente debería encontrar a alguien que limpie el desorden que ella está haciendo.
—Deberías hacerlo— dice y suena tan ansioso como yo. — Por lo tanto, nos vemos mañana. Buenas noches.
—Buenas noches, Peeta— Le digo y lo veo entrar en su habitación. Como puedo hago mi camino a mi cuarto, no puedo dejar de sentir un conflicto acerca de la interrupción de Misu. Por un lado, ella se las arregló para poner fin al punto muerto en el que Peeta y yo quedamos atrapados, pero por otro lado, ¿Por qué dijo que nos besáramos? ¿Dijo eso para ser molesta o vio que yo quería darle un beso a Peeta?
Fue entonces cuando una pregunta más complicada me golpea; ¿Peeta quería darme un beso?
Y no sé la respuesta a eso.
Con la fuerza del amor nos liberamos.
¡Hola! Y aquí tienen el quinto capítulo. Espero de verdad les guste. Sé que les va a gustar, hay más interacción entre Peeta & Katniss, y eso les tiene que encantar.
Bueno les digo que ¡18 reviews! No podría estar más feliz *-* De verdad, que no. Les diré como va esto de las actualizaciones, yo normalmente actualizo cuando tengo el mismo número de reviews que él último capítulo, pero a veces que no puedo por x o y. Trato de hacerlo lo más rápido posible.
Aclarado este punto, porque ya varias personas me lo han preguntado, les digo también que esta historia es una traducción. Arriba lo dice.
Buenos eso es todo es pero lo hayan disfrutado.
~Nos leemos.
-Nessy!
