Dysclaimer: Los personajes pertenecen a Suzanne Collins & la trama a Embracing-Immensity; yo solo soy responsable de la traducción.

Advertencia: Spoiler & AU.Bajo aviso no hay engaño.


Si me pierdo esta noche, será a tu lado.


Salvando al chico

Mr. Pingüino


La puntuación.

#

Los días pasan más rápido de lo que esperaba, antes de que me dé cuenta es el último día de entrenamientos para los tributos. No he tenido el tiempo para estar con Peeta y Misu como mentora, los tres nos hemos mantenido muy ocupados. Ellos, por supuesto, pasando la mayor parte de su día en las salas de entrenamiento; mientras que yo he estado visitando a los habitantes más ricos del capitolio, los futuros patrocinadores; solo he sido capaz de verle en las mañanas en el desayuno, ya que ellos toman el almuerzo con los otros tributos y por las noches tengo que asistir a las cenas de los aspirantes a patrocinadores.

Mis ojos se desvían al reloj de la pared, es hora del almuerzo, lo que significa que las sesiones privadas de entrenamiento están por comenzar, me gustaría estar con Haymitch en el centro de entrenamiento esperando por Peeta y Misu para saber qué fue lo que hicieron en su sesión privada, pero no puedo. En su lugar, en este momento tengo que esperar a que la entrevista de Finnick termine para poder subir al escenario, por suerte, soy la segunda, así que no voy a perder todo mí día aquí como Johana, quien está programada para ser la última.

El público comienza a aplaudir y a corear el nombre de Finnick así que supongo que la entrevista debe estar por terminar, cuando las cortinas se abren, Finnick mantiene la mitad de su cuerpo fuera, dándole al público una última mirada, acompañada de su seductora sonrisa, apenas salió de la vista del público la sonrisa se va y sus hombros caen, toma una fuerte respiración, entonces, la postura y la sonrisa vuelven, deja un beso en la frente de Johana y en la mía.

—Traten de no avergonzarse, chicas, voy a estar viéndolas. —dice antes de salir de nuestra vista.

—A veces lo odio tanto. —murmura Johana a mi lado.

— ¿A veces? —pregunto.

—Bueno, no me gusta mucho este Finnick. —Explica. —El Finnick de todos los días es mucho mejor.

Antes de poder decirle que le entiendo, soy llamada al escenario, tengo el tiempo justo para darle una sonrisa antes de atravesar las cortinas.

El público da un grito y comienza a aplaudir salvajemente, hago mi camino a la silla junto a Caesar y me siento.

Él se pone la mano en el pecho y me sonríe. —Puedo decir, Katniss, que usted está sencillamente deslumbrante con ese vestido.

—Gracias, Caesar, tú siempre igual de amable. —Le digo, lucho contra el impulso de cruzar los brazos sobre mi pecho, tres días no es suficiente tiempo para que me acostumbre a mostrar más piel de la usual. —Pero ambos sabemos que todos los halagos deben dirigirse a Cinna.

— ¡Por supuesto! —Exclama. —Como siempre Cinna, un fantástico trabajo, ¡Y muchas gracias por su nuevo look!

Caesar se gira a la derecha y le da un guiño a Cinna.

Me muerdo la lengua para no soltar que la idea del cambio de look fue idea de Snow, no de Cinna, en su lugar, sonrió hasta sentir como mis mejillas de a poco de entumen.

Caesar se vuelve de nuevo hacía a mí. —Así que ahora que los halagos a tu estupenda imagen han acabado, ¿por qué no me cuentas de tus tributos?

— ¡Sabes que no puedo hablar de ellos! —Le digo, aunque sé que esa es la razón principal de la entrevista. — ¡Va contra las reglas!

—Lo sé, pero no voy a decir nada. —promete, hace una pequeña cruz en su corazón, se acerca a mí para susurrar: —Va a ser nuestro pequeño secreto.

Sí, nuestro pequeño secreto que será televisado por todo Panem. Es nuestra rutina, todos los años hacemos lo mismo, funciona, así que se mantiene.

—Supongo que si prometes no decir nada, puedo decirte un poco. —le digo y dejo caer mi voz con una pizca de complicidad. — ¡Tengo dos increíbles tributos este año!

— ¡Se veían fantásticos en la ceremonia de apertura! —dice Caesar y el público grita en aprobación. —Nadie podía dejar de hablar de ellos, el distrito 12 consiguió muchos espectadores este año.

— No están nada mal, ¿no? —le digo al público para que comience a gritar. —Especialmente Peeta.

—Él está muy guapo. —Caesar está de acuerdo. —No es Finnick Odair pero tiene su club de fans.

¿Él lo tiene? No lo sé, pero me alegra que el Capitolio lo esté recibiendo de esa manera. —No me sorprende y sin duda después de su entrevista habrá un par de nuevos miembros, es mejor que lo veas por ti mismo, Caesar, estoy segura de que él se llevará tus pantalones por delante.

—Gracias por el aviso, me asegurare de llevar un par extra esa noche. —dice y la audiencia se ríe con él. —Por lo tanto, es seguro decir que estás teniendo un Crush con él, ¿no?

—Se podría decir, también se podría decir que soy un miembro no oficial de su club de fans. —digo y suelto una risita, incluso a mis oídos suena estúpido, pero el capitolio ama esta versión de mí, así qué, ¿qué puedo hacer?

—Katniss, ¿qué estás tratando de decirnos? —Caesar se acerca a mí y retuerce las cejas sugestivamente. — ¿Hay algo más que solo una relación de Tributo-Mentor?

Tal vez me estoy pasando un poco, pero un vistazo al público me hace saber que todos están cautivados. — ¿Estás tratando de meterme en problemas? No hay nada pasando entre nosotros y estoy segura que si pasará sería mal visto, aunque eso sí, no hay nada de malo en tener un pequeño Crush por él.

—No tiene nada malo. —Caesar está de acuerdo. —No cuando el chico ha cautivado los corazones de tantas chicas.

—Exactamente, no hay manera en la pudiera haber salir librada, también soy humana. —le digo, tratando de forzar un rubor. —No sé lo dirás, ¿no?

—Katniss, me conoces mejor que eso. —dice, acariciando mi pierna y lo conozco, así que sé que sacará el tema en su entrevista con Peeta. —No voy a decir ni una palabra.

Deje escapar un exagerado suspiro de alivio. — ¡Oh, gracias! No sabría cómo comportarme alrededor de él si lo supiera.

—Y no queremos eso.

—No, no lo queremos. —De repente ensancho los ojos mostrando sorpresa y le doy una palmada juguetona a Caesar en la pierna. — ¡No puedo creer que me hayas hecho hablar de esto! ¡Eres terrible! Siempre hablo demás contigo.

—Tienes razón, soy terrible, pero no estás molesta conmigo ¿no?

—Tal vez un poco. —le digo, encogiendo un poco los hombros. —Pero te perdonare si cambiamos de tema.

—Por supuesto. —Dice asintiendo con entusiasmo y rápidamente me pregunta acerca de mi línea de ropa.

Seguimos con temas intrascendentes durante unos minutos antes de que mi entrevista termine, el público me aplaude y me lanza besos mientras salgo del escenario, al igual que Finnick les doy una última mirada antes de salir por completo, les lanzo un beso y por fin, he terminado.

Estoy recogiendo mis cosas para salir cuando siento como Johana me hala del brazo hacía un rincón lejos de donde los demás vencedores esperan su turno para ser entrevistados.

— ¿Qué diablos fue eso? —Johana pregunta.

—Un entrevista. —respondo, tirando mi brazo, hago una mueca al ver la marca roja que dejo su mano en mi brazo. —Gracias, Jo, ahora tendré un moretón ahí.

— ¿Cuánto de todo eso es cierto? —Pide Johana, ignorando por completo mis quejas.

— ¿De qué estás hablando?

—Lo del chico. ¿Cuánto de todo eso era cierto?

Trago saliva, dejando caer mi mirada al suelo. —Solo un poco. Él es guapo y encantador, no exagere en eso.

— ¿Y qué es eso del Crush por él? —pregunta, casi escupiendo la palabra. — ¿Qué fue eso?

— ¡No lo sé! ¿Por qué te importa de todos modos? —pregunto con rabia, pero incapaz de levantar la mirada hacía ella.

Puedo sentir su mirada estudiándome y me dan ganas de gritarle, pero no lo hago, en su lugar levanto lentamente la mirada hacía ella, cuando la miro, deja escapar una palabrota.

Ella me mira un poco más antes de negar con la cabeza. —Sin cerebro, ¿cómo puedes ser tan estúpida?

Johana debe estar muy molesta conmigo porque ha utilizado el apodo de Sin cerebro. — ¿Qué hice mal? Pensé que la entrevista había ido excelente.

— ¡No estoy hablando de la entrevista, estoy hablando de ti! —Exclama Johana con dureza, de pronto me mira y me habla suavizando su tono. —Pensé que serías más inteligente para no enamorarte de un Tributo.

Puedo sentir mi mandíbula caer. — ¡Nunca dije que estuviera enamorada de él! ¡Dije que era un pequeño Crush!

—Y esa es la mentira más grande que has dicho, porque es muy obvio que lo que sientes por el chico va más allá de un simple Crush. —Ella gime, pasando sus dedos por su castaño cabello en señal de frustración. — ¿Qué no sabes que eso nunca termina bien?

—Finnick y Annie…—comienzo

Ella me interrumpe de inmediato. — ¿Vas a utilizar eso como ejemplo? Annie esta tan rota que no puede ser reparada y Finnick con tal de que le dejen en paz se entrega sin rechistar a toda esa bola de ricos del Capitolio, aunque tienes razón, son el mejor ejemplo de todo el montón.

—Sé…—comienzo, pero de nuevo me interrumpe.

— ¡No sabes nada! —Johana está casi gritando, unos cuantos giran la cabeza en nuestra dirección, por lo tanto, ella se ve obligada a bajar la voz. —Estuve en esa situación una vez.

— ¿De verdad? ¿Cuándo?

—Tu año. —dice, sus ojos me miran sin verme, ella está concentrada en algo que va más allá de mí. —Su nombre era Arik, él era la persona más hermosa que yo jamás había visto, me hizo enamorarme de él, a la vez que me hizo creer que saldría con vida de la Arena, pero no lo hizo, él no salió.

Mi boca está seca, lo que me impide tragar el nudo que se me ha formado en la garganta. Atormento a mi cerebro para que recuerde a ese chico que se ha significado mucho para mi amiga pero ni siquiera puedo obtener una imagen clara de él, lo que si recuerdo es que yo no soy la responsable de su muerte y estoy agradecida por eso.

—No, tú no lo mataste. —me dice como si pudiera leerme el pensamiento. —La chica de Finnick le abrió el estómago en el baño de sangre inicial, diez minutos después de que los juegos comenzaron él estaba tendido en el suelo, muerto, con sus intestinos entres las manos y en la forma que lo veo, de los dos él es el más afortunado.

—Johana, lo siento mucho, yo no lo sabía

—Nunca se lo había dicho a nadie, ni siquiera a Finnick. —dice ella, con aspecto cansado, la furia ha pasado. —Y no quiero tu compasión, sin cerebro, solo quiero que te des cuenta de lo que te acabas de echar encima.

—Sin embargo, no estoy enamorada de él.

Ella se ríe sin gracia. —Sigue pensando eso, tal vez de esa forma sea más fácil para ti verlo morir, como sea, estoy harta de esta conversación.

Observo como se da la media vuelta y se une de nuevo al grupo de vencedores, todos la miran con ojos curiosos pero cuando ella no dice nada las miradas se desplazan hacia mí, ellos tampoco obtendrán nada de mí, así que simplemente me voy.

Siempre sentí que había algo de Johana hacía a mí, no sabía que era, pero ahora lo sé y me gustaría no haberme enterado nunca.

Devuelta en el piso 12 del Centro de entrenamientos, Peeta y Misu han pasado por sus sesiones privadas de entrenamiento; pero con lo que Johana me ha dicho no puedo simplemente dejarlo ir, por lo tanto, me decido por pasarme el resto de la tarde encerrada en mi habitación.

Al principio intento con todas mis fuerzas recordar al chico del siete de mis juegos, Arik, me recuerdo que era ese su nombre, pero él no debió de dejar ningún tipo de impresión en mí porque no consigo recordar nada sobre él, no recuerdo como se veía, ni cuál fue su puntaje en el entrenamiento, ni que fue lo que dijo en su entrevista. Y me odio por no poder recordar, se merece algo mejor que ser totalmente olvidado por alguien que estuvo en los mismos juegos que él.

La próxima vez que pasen mis juegos por televisión, me asegurare de verlos y de poder recordar a todos aquellos que murieron para que yo pudiera vivir.

Las lágrimas vienen de forma espontánea y lloro sin saber cuál es la emoción exacta, pero no importa, simplemente me dejó llevar por el dolor, no sé cuánto tiempo estuve entre las garras del dolor, pero después de un rato, me quedó dormida.

Me despierto con unos golpes ligeros en la puerta, es Effie y ella me dice que es hora de la cena. La pequeña siesta no me ha ayudado en nada con mi agotamiento físico y mental, pero me siento extrañamente más libre, le grito a Effie que me daré una ducha y que saldré en unos minutos.

La ducha se siente increíble y la caída del maquillaje es algo simbólico, rápidamente acomodo mi cabello en una trenza y me visto con ropa cómoda, para después hacer el recorrido hasta el comedor.

Para el momento en el que llegó, la mesa está llena, parece que todos, a excepción de Misu, han esperado por mí, todavía debo tener algún rastro de llanto en mi rostro, porque cuando Peeta, Cinna y Haymitch me miran se dibuja una máscara de preocupación en sus rostros, les dedico una sonrisa que parece satisfacerlos, menos a Peeta, quien me estudia por unos cuantos segundos más antes de volver la atención a su sopa.

Haymitch mira a Misu y pregunta: — ¿Cómo fue la sesión de entrenamiento privada?

Misu le mira como un gato que se comió a un canario. —Todo salió bien.

—Entonces, dinos al respecto. —digo, a pesar de que tengo la clara sensación de que no quiero saber.

—No hay mucho que contar. —dice. —El punto de las sesiones es mostrar nuestras habilidades, ¿no? Pues eso fue lo que hice.

Haymitch parece desconfiar, por lo tanto, insiste en el tema.

—Misu, ¿qué fue lo que hiciste?

—Les mostré que es lo que puedo hacer con el cuchillo. —dijo, tomando uno de la mesa y colocándolo sugestivamente sobre sus labios. —Más bien con el mango…

No estoy muy segura de lo que ella está diciendo hasta que mete el cuchillo en su boca, entonces no hay nada más interesante en Panem que el plato de sopa frente a mí.

— ¡Oh mi…!—exclama Effie y escucho el peso de algo cayendo sobre la mesa.

—Misu. —Cinna suena cansado. — ¿Por qué has hecho eso?

—Eso es lo que mejor hago. —dice ella desafiante. —Además, todos estaban tan borrachos y aburridos que dudo que alguno se haya dado cuenta de que fue lo que hice.

—Si te sirve de consuelo—dice Peeta, puedo ver por el rabillo del ojo que sus orejas están de un rojo brillante y que él mantiene su mirada abajo. —Ella está diciendo la verdad, cuando pase, ninguno de ellos presto atención hasta que lance un maniquí sobre el suelo y estoy seguro de que solo lo hicieron porque el ruido los sorprendió.

Me aventure a darle un vistazo al rostro de Haymitch para saber qué es lo que está pensando, pero su expresión no se puede leer, al final, le hace una seña al avox para que rellene su bebida y comienza a comer su sopa. Cuando Misu hace amago de decir algo más, él la hace callar con una mirada.

Nadie trata de iniciar una conversación por el resto de la cena.

No es hasta que estamos comiendo el postre que Haymitch decide romper el silencio, se pone de pie y comienza salir del comedor.

—Terminemos con esto. —murmura él.

Todos seguimos su ejemplo y caminamos hasta la sala de la televisión para poder ver los puntajes, la tensión en la sala se podía corta con un cuchillo, más después de que Misu explico su talento especial con el mango del cuchillo, aun no puedo creer que ella haya hecho eso, admito que mi comportamiento durante mi sesión no fue el mejor de todos pero por lo menos yo había mostrado una habilidad útil; Misu solo se estaba burlando con todo este asunto.

Todo lo que puedo esperar es que esto no afecte también a Peeta.

El programa comienza y muestran a los tributos, primero los varones; la mayoría de los profesionales consiguen ochos o nueves, en el distrito dos un chico consigue un diez, el resto de los tributos se mantienen en un rango de cuatro a seis, a excepción de la niña del once, ella consigue un siete.

—Así se hace, Rue. —dice Peeta a mi lado, le miro sorprendida porqué él se tomó el tiempo de recordar el nombre de la pequeña niña, él se da cuenta de que lo miro y se encoge de hombros. —Ella se volvió una sombre detrás de Misu y de mí en las sesiones de entrenamiento, es una pequeña cosa dulce.

Antes de que pueda responder, están mostrando la foto de Peeta, esperamos y un número nueve aparece debajo de él, todos nos animamos, mientras Peeta mira con incredulidad hacia la televisión.

—Deben haber estado prestando más atención de la que pensabas. —Dice Haymitch y le da a Peeta un guiño.

—Supongo que sí. —dice y se frota la parte posterior de su cuello, incomodo.

Pero la alegría se ve interrumpida cuando la imagen de Misu aparece en la pantalla con un siete debajo de ella.

¿Siete? ¿En serio?

La sonrisa de Misu es suficiente para saber que ella está satisfecha con su puntuación, se deja caer hacía atrás en su silla y dice:

—Estoy contenta de que los vigilantes sepan reconocer el talento cuando lo ven.

—No lo entiendo. —le digo a Haymitch. — ¿Por qué le han dado una puntación tan alta?

—Por la misma razón por la que a ti te dieron un once cuando les disparaste una flecha. —Me recuerda. —Le gustan los tributos con carácter porque eso hace los juegos más interesantes.

—Espera, ¿disparaste una flecha a los vigilantes? —Peeta se vuelve hacía mí con la sorpresa grabada en su rostro.

Miro con furia a Haymitch, ¿por qué ha tenido que decir eso en frente de ellos?

—No fue a ellos, fue en su dirección, realmente yo le estaba apuntando a la manzana que el cerdo que iban a cenar tenía en la boca.

—Wow, eso simplemente no tiene precio. —Dice Misu, sacudiendo la cabeza. —Estabas juzgándome cuando lo que hiciste es cien veces peor.

Por suerte, Cinna interviene antes de que puede demostrarle físicamente cuanto es lo que ella me desagrada. —Esas fueron unos increíbles resultados, felicidades a los dos.

— ¡Lo hiciste muy bien, Peeta! —Dice Effie, dándole la espalda a Misu. —Estamos muy, muy, muy orgullosos.

—Fue más que aceptable. —dice Haymitch restándole importancia a la situación. —Ahora, tienen una oportunidad más grande de impresionar y ganarse a la audiencia.

—Y haciendo bien la entrevista con Caesar es la oportunidad para conseguir patrocinadores. —digo y es verdad.

Dependiendo de que también lo hagas en la entrevista son tus posibilidades de conseguir dinero de los patrocinadores.

—Sabemos que gracias a Cinna y Portia ustedes, al menos, se ven bien. —dice Haymitch. —Y en cuanto a lo demás, mejor esperamos a mañana para saberlo.

— ¿Qué significa eso? —pregunta Misu.

—Lo sabrás mañana. —responde Haymitch. Él me lanza una mirada y sé que esta hablado más para mí que para ella. —Va a ser un largo día.

Tengo la sensación de que esta en lo cierto.


Puedes ver tu vida fuera de la ventana esta noche.


No tengo perdón de Zeus.

Si alguien aún esta esperando por aquí, bienvenido sea, estoy avergonzada, soy una irresponsable pero que más da lo hecho, hecho esta, no prometo nada, pero si digo, está traducción va a ser terminada, poco a poco, pero lo haré.

Un beso.