Subiendo el segundo capítulo de una vez, probablemente en unas horas suba el tercero y de ahí me plantaré hasta la otra semana~.


MAGIA

CAPÍTULO 02: FELICITACIÓN


~8u8~

Había pasado más de media hora desde que Shizuo había entrado en la habitación y todavía no había señal de que fuera a salir pronto. Por un momento, Izaya llegó a pensar que podría estar muerto o algo por estilo, ya que eso sería lo único que podría explicar el silencio que se respiraba en el ambiente. Por esto, rápidamente él se levantó de su puesto para ir en busca de Shizuo.

Disculpa, Shizuo-san… ¿Sigues vivo? – Izaya tocó levemente la puerta, pero no hubo respuesta.

¡Ah, qué problema! ¡Tendré que llamar a la otra chica para que me ayude a sacarlo! ¡Quizás se desmayó! – Dijo el recepcionista en voz alta a propósito para captar la atención del que estaba adentro.

¡Espera! ¡No te atrevas a hacer eso! – La puerta de la habitación se abrió levemente, dejando pasar un poco la cabeza de Shizuo.

Entonces me estabas escuchando perfectamente. ¿Por qué no respondías? – Izaya pidió una explicación, acercándose un poco a la puerta.

Porque estaba ocupado obviamente. – Dijo Shizuo mirándolo mal.

¿Todavía…? Eso no debería durar tanto. No me digas que ya tienes impotencia a tan temprana edad. – Se burló el recepcionista.

¡Cierra la maldita boca! ¡No es eso! Es que no… ¡Olvídalo! ¡Solo no molestes! – Gritó Shizuo muy fastidiado.

¿Es que no…? ¿Qué pasa? Si no me dices, no te puedo ayudar. Ya sabes, ellos toman en cuenta hasta la duración. Si demoras mucho entonces no te aceptarán. – Dijo Izaya solo molestando, de cualquier forma de eso último ni él estaba seguro.

Él solo era un recepcionista después de todo.

¿De verdad…? Lo que pasa es que no puedo acabar… - Shizuo soltó la verdad. Ni siquiera las revistas que él consideraba que eran buenas en su forma podían ayudarlo. Si ellos le hubieran dado ese envase para llevárselo a su casa, todo hubiera sido más fácil porque podría hacer eso sin problemas. Pero no, la vida siempre tenía que molestarlo de alguna manera.

¿Y cómo sé que no estás mintiendo? Nos está separando una puerta. ¿Sabes? – Izaya estaba por decirle que mejor viniera mañana, pero Shizuo habló de nuevo.

Si… Lo sé. – Shizuo no soportaría volver a hacer todo esto el día siguiente. Por ello, abrió la puerta para dejar ver su gran "problema" a Izaya.

Uuhh… Qué doloroso es quedarte a medio camino. – Dijo Izaya entendiendo que Shizuo se había quedado sin inspiración en la recta final con una erección del tamaño de la Luna. No poder calmar aquello podría ser una gran tortura que no se la desearía ni al peor de sus enemigos y eso que él era sumamente rencoroso.

Ya lo entiendes. No es que esté impotente, idiota. Ahora déjame solo. – Shizuo volvió a la silla con dolor.

Si, ya sé que no mentías. Pero… - Izaya se sentó con aburrimiento en el suelo ante los ojos perplejos de Shizuo, quien no entendía por qué estaba haciendo eso.

¿Pero…? – El rubio vio como la mano de Izaya se extendió hacia su parte baja casi conteniendo la respiración.

¿Acaso iba a hacer lo que él estaba pensando?

No, eso era imposible.

Ambos eran hombres y eso era muy extraño.

Yo me quiero ir temprano y tú eres el único donante en toda la clínica. No hay nadie además de nosotros. – El recepcionista esbozó una sonrisa maquiavélica entre tanto rodeaba suavemente con sus dedos el miembro ajeno. De inmediato, una frialdad se desplazó por la espalda de Shizuo quien no esperaba un toque como ese en aquella parte tan sensible. Casi le aliviaba el dolor que sentía, pero por otro lado le perturbaba que un hombre le estuviera dando ese placer.

Considera esto como un premio por tu dura batalla por venir hasta aquí. Digamos que me caes bien y por eso haré esto. – Claramente, Izaya mentía en la mitad de lo que decía. Para ser exactos, amaba esa expresión de estupor que Shizuo hacia cuando acariciaba con celeridad la zona. Ya se podía ver el líquido pre-seminal escurriendo por los dedos de Izaya, cuando Shizuo no había podido lograrlo antes.

¡Para! ¡No nece-necesito qu-…! ¡Mhhgm! – Shizuo trató de alejarlo, pero Izaya presionó su pulgar sobre la cima de su pene.

Jajajaja. ¿Estás seguro? Me parece que comenzamos a tener resultados. Me dijiste que necesitabas 20,000 yenes para evitar quedar en la calle. ¿No? Necesitarías al menos 4 frascos con muestras muy buenas para lograr tu meta. – Él tomó un frasco de los que habían disponibles y los dejó cerca de él para cuando llegara el momento.

¡Voy a matarte! – La pobre víctima de las "buenas" intenciones se levantó dispuesto a tomar a Izaya por el cuello y estrangularlo, sin embargo, un apretón repentino en sus testículos le obligó a detenerse.

Así que para colmo eres así de feroz. No, no puedes matarme aún. Estamos recolectando muestras, procura portarte bien para ver si ambos podemos irnos de una buena vez~. – Izaya aumentó la velocidad de sus masajes, sin soltar el frasco que tenía en su otra mano.

V-Voy a asesinarte por e-esto… - Gruñó Shizuo antes de que derramara el contenido de su furiosa excitación en el frasco que Izaya puso en medio, justo en el momento indicado.

Vaya. ¿Tan bueno fue, Shizu-chan~? – Izaya se rió a carcajadas. Era la primera vez que él hacía algo así para otro hombre y dudaba mucho que hubiera sido tan excelente como para llegar a ese resultado. Solo quería fastidiarlo un poco, Izaya no esperaba que llegara hasta el final.

¡Si tocas a alguien de esa forma, no puedes esperar otra cosa! ¡Claro que va a reaccionar! – Dijo sin aliento Shizuo, no tenía fuerza para moverse porque sus piernas se sentían un poco cansadas.

¿O sea que estás diciendo que un hombre no puede excitarte? – Izaya había detectado un reto en las palabras de Shizuo. Su ego no le permitía dejar pasar aquello, incluso cuando se tratara de otro hombre.

Con mirada sombría y molesta, Izaya aprovechó la ligera debilidad de Shizuo para sujetarlo de la cintura y con su otro brazo dejarlo de cara a la pared sobre el respaldar de la silla. Shizuo se tensó al percatarse de lo fácil que había sido para Izaya ponerlo en esa posición y levantó la pierna para patearlo, lamentablemente de esa forma solo se puso más al descubierto para su asaltante.

Es perfecto que tú mismo hagas los honores de ponerte en bandeja de plata para mí. ¿Debo tomar eso como que te gusto o algo así? – Él empujó la pierna de Shizuo sobre el brazo de la silla y puso presión sobre ella para mantenerlo quieto.

Dudo que le puedas gustar a alguien, maldita rata de alcantarilla. – Respondió Shizuo furioso. Su propio pantalón le impedía dar otra patada y más ahora que este estaba siendo bajado por una suave mano desde su parte posterior.

Qué cruel eres, Shizuo-san~. Espera, ese nombre es muy difícil de pronunciar en momentos como este. ¿Qué tal si te llamo, Shizu-chan~? – Pidió Izaya buscando el segundo frasco con dificultad por los forcejeos de Shizuo.

¡Si te atreves a llamarme así, te juro que te estrellaré contra una pared! ¡Y ya suéltame de una maldita vez! ¡Tienes la desgraciada muestra! ¡Quítate! –Shizuo lo empujó hacia atrás con torpeza para librarse del peso de Izaya, usando su cabeza como arma para golpear la nariz de este.

¡¿Tienes que ser tan violento?! ¡Eso dolió! – El adolorido hombre metió la mano dentro de la camisa de Shizuo para piñizcar uno de los pezones de este como venganza. Sin embargo, la respuesta que salió de la boca del Heiwajima no fue precisamente un insulto, sino un gemido lo bastante audible para Izaya.

Jeh~. ¿No habías dicho que un hombre no podía excitarte? Ni siquiera te he tocado mucho para que sueltes semejante "felicitación" para mí. – Izaya hizo la observación con una clara burla. Por contraste, Shizuo no sabía qué decir de ese gemido, no había sido algo que él hubiera dejado ir por voluntad propia. Simplemente salió del fondo de su ser cuando Izaya lo tocó de esa manera.

¡Y lo sostengo! Ahora muévete si no quieres terminar con otra herida y-… - Cuando estaba por alejarse de la silla, su miembro había comenzado nuevamente a despertarse por más difícil que fuera de creer para él.

¿Había sido por "eso" último que había hecho Izaya?