Por fin me digné a corregir el tercer capítulo XD.


MAGIA

CAPÍTULO 03: FANTASÍA


~8u8~

Jajajaja, eso te pasa por golpearme. Diviértete lidiando con tu segundo gran problema del día. – Izaya hablaba raro por estar tapándose su ya no tan sangrante nariz.

¡Esto es tú culpa! ¡No puedo irme así…! – Shizuo se tocó la frente con desgano, esto dolía un poco. No tanto como al principio, pero seguía siendo una gran molestia.

¿Mi culpa? Hace un momento dijiste que seguías sosteniendo que yo no había provocado nada. ¿Por qué tengo la culpa, Shizu-chan? – Respondió sin más él.

Porque lo digo. No hiciste nada en mí, pero tienes la culpa y punto. – Dictaminó Shizuo.

¡Eso no tiene sentido! Como sea… Mejor ve vistiéndote, ya voy a cerrar. – Él quería ver las caras de las personas cuando vieran a Shizuo con su nueva erección paseando por la calle. Ya podía visualizar la etiqueta de pervertido en la frente de Shizuo que se le quedaría por el resto de su vida mientras siguiera viviendo en aquella ciudad.

¡No puedes dejarme así en la calle…! – Ok, ya Shizuo podía ver que las cosas se estaban poniendo muy malas para él. Si tenía la mala suerte de encontrarse con alguien conocido en la calle de esa forma, entonces su reputación empeoraría más de lo que ya estaba.

Bien, te lo dejaré más sencillo con solo dos opciones. Uno: sigues con eso de que yo no hice nada pero tengo de igual manera la culpa y te vas de aquí, así como estás; o dos: aceptas que yo lo provoqué y te ayudo a salir de esta sin que quedes como un pervertido ante la sociedad. Elige. – Izaya se sentó en otra silla mientras limpiaba la sangre que seguía corriendo desde su nariz.

Con cualquiera de las dos opciones quedo como un pervertido ante la sociedad si lo pienso profundamente… ¿Qué tal si agrego la tercera opción? Yo me quedo aquí y termino por mí mismo. – Shizuo se acomodó el pantalón con dolor y echó a Izaya de la habitación para su sorpresa.

¡Oye! ¡¿Qué te pasa…?! Como quieras, te doy quince minutos. Si no terminas cuando pase ese tiempo, te dejaré encerrado y mañana cuando todos lleguen diré que eres un ladrón que se metió a robar. – Se pudo escuchar como los pasos enfadados de Izaya se alejaban hasta la recepción.

Él estaba por fin solo otra vez en la habitación.

Esto debería ser fácil, no es peor que antes… - Shizuo se puso manos a la obra apenas sintió que estaba solo. Su pensamiento se centró en hacer lo mismo que había hecho Izaya antes, pero la sensación no era igual de placentera. Seguía faltando algo que no comprendía qué era y si no lo descubría pronto, mañana estaría en una celda por robo a una clínica de esperma.

Nada más pensar en el título del cargo era absurdo.

¿Quién demonios se metería a robar esperma para empezar?

Seguramente nadie que no fuera un pervertido. O al menos, eso es lo que pensarían los que escucharan la noticia.

Vamos, rápido. Quiero irme ya a mi casa. – Él no entendía cómo las cosas habían terminado así de disparatadas con el recepcionista. No obstante, su parte baja comenzaba a pensar que hacía falta ese individuo en aquel sitio.

"¡Usa tu imaginación, maldita sea!" – Shizuo se concentró como si su vida dependiera de ello. De pronto, el ambiente cambió dentro de su cabeza dejándolo con su fantasía favorita. Una mujer mayor con delantal y mirada gentil lo observaba con ternura mientras se acercaba con el objetivo de desaparecer todos sus problemas de la faz de la Tierra.

Sí, eso era lo que tenía que haber estado faltando.

Él estaba tan nervioso que no había podido pensar eróticamente en sus propios gustos con tranquilidad.

La mujer mayor sujetó con firmeza su falo para darle un jalón que era protagonizado en la vida real por su mano, pero en su fantasía era ejecutado por aquel ángel que él consideraba caído del cielo. Veía como aquella fémina friccionaba una y otra vez, aproximando sus labios hasta su cuello para posiblemente susurrarle algo tierno pero sensual.

Shizuuuu-chan~, date la vuelta para que pueda hacerte disfrutar más. – En vez de salir una femenina voz de la mujer, en su lugar apareció la voz del recepcionista que tanto empezaba a odiar.

¡Gyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¡No arruines mi fantasía con tu presencia! – Shizuo destrozó el brazo de la silla por el horror causado por la repentina aparición de Izaya en medio de lo mejor de su fantasía. Poco faltaba para que él se pusiera a llorar de la estupefacción, tal vez hasta tendría que ir a psicólogo después de esto. Una pulga absorbía sus buenas fantasías y las reemplazaba por cosas abominables que nada tenían que ver con él.

Si, el nombre de pulga le iba de anillo al dedo a ese maldito que se había aventurado a llamarlo Shizu-chan en su cara.

Shizuo bajó su mirada en dirección a su regazo con más espanto que antes al percibir otra sensación familiar en él.

No puede ser… Ese tipo de seguro me hizo algo. – El problema se había multiplicado por dos, por así decirlo, ya que su extensión estaba como cuando Izaya llegó la primera vez.

¿Sería posible que esto fuera a causa de escuchar la frase rara de Izaya en su fantasía?

Shizuuuu-chan~, date la vuelta para que pueda hacerte disfrutar más.

La mente Shizuo repetía la frase ficticia, dándole unos escalofríos que eran disfrutables para su fogoso cuerpo. Él tragó saliva inconscientemente, pasando su mano por el sitio que Izaya había piñizcado antes y ese algoque lo encendía volvió aparecer. Su sistema nervioso le estaba diciendo lo qué era eso que hacia la diferencia.

Si, era la magia de esos dedos.

Magia y nada más que magia.

Solamente algo sobrenatural podría explicar que alejaran su fantasía predilecta para introducir a ese individuo perjudicial que llevaba apenas una hora de conocer. Esa magia maligna se había apoderado de su cerebro y destruía la poca razón que le quedaba de todo ese horrible día. Y para rematar, en lo pésimo de toda esa pesadilla, Heiwajima Shizuo no podía evitar preguntarse qué era lo siguiente que la mano del desvergonzado estaba por hacer cuando lo interrumpió.

Tendría que estar demente para exteriorizar eso que estaba por decir en alta voz ahora que los quince minutos habían pasado.

Más te vale que hayas terminado porque si no mañana tú v-… - Antes de que Izaya pudiera terminar la amenaza, una mano lo jaló hacia el interior de la habitación.

S-Si me asesinas aquí, habrá mucha evidencia en tu contra. – El pelinegro manifestó desde el sitio en donde Shizuo lo tenía acorralado.

No he dicho que te voy a asesinar. Termina lo que empezaste y si no lo haces, de verdad te asesinaré. – Sentenció el rubio viendo como el desconcierto golpeaba al menor. Izaya estaba al tanto de que no tenía idea de cómo seguir desde donde había quedado, porque su pensamiento inicial era solo fastidiar a Shizuo hasta que huyera con la cola entre las patas.

Esto era algo que él no había previsto.

Hey… Te estoy hablando, idiota. – Lo llamó Shizuo.

No me llamo idiota, Shizu-chan. – Se quejó el otro.

Es verdad, no sé cómo demonios te llamas, pulga. – Shizuo por fin se percataba de ese singular detalle.

Preferiría que me llamaras por mi nombre que es Izaya en vez de pulga. – Corrigió Izaya.

Primero llámame Shizuo-san de nuevo y lo pensaré. – Condicionó el rubio.

No, primero muerto~. – Contestó el más bajo apartándolo un poco.

Tú… - El asesinato volvía a ser la mejor opción de todas para Shizuo.

Y pensándolo un poco mejor ahora, este era otro detalle importante que Shizuo conocía de la persona que tenía en frente además de su nombre. Izaya parecía ser la clase de persona que le gusta llevar hasta el límite de la paciencia a la gente para verlos perder la cabeza. Este tipo de sujetos eran los que no le gustaban.

Irónicamente…

Bien, podía pensar en ello después de que todas sus neuronas no estuvieran concentradas en la actividad de su entrepierna.


Quien sabe qué pasará con estos dos ahora que uno no tiene de cómo seguir apropiadamente y el otro ya ha mandado a volar la razón solo para salir de su segundo "problema" del día XD.