Dysclaimer: Los personajes pertenecen a Suzanne Collins & la trama a Embracing-Immensity; yo solo soy responsable de la traducción.
Advertencia: AU. Bajo aviso no hay engaño.
Tú eres mi amor, mi alegría, la verdad de mi vida.
Salvando al chico.
Mr. Pingüino.
Mr. PingüinoTodo parece detenerse después de que suelta la bomba y de la nada todo se vuelve un caos, todo al mismo tiempo. La multitud estalla en estridentes aplausos y la cámara se enfoca en mí, no sé cómo manejar la noticia y solo me quedo mirando a Peeta en estado de shock, nuestros rostros con la misma cantidad de rubor.
Puedo oír a Caesar reírse. Él le da un par de palmadas en la espalda a Peeta haciendo un ruido sordo con cada golpe.
— ¡No te preocupes por eso! —dice Caesar. —No hay ninguna regla que te prohíba enamorarte de una mujer tan hermosa como Katniss.
—Eso es bueno. —dice Peeta, manteniendo su mirada en mí.
— ¿Sabes que también es muy bueno? —Pregunta Caesar. —Que tienes una mayor oportunidad de lo que piensas.
Antes de que Caesar pueda sacar al aire lo que le dije en mi entrevista, suena el timbre, justo a tiempo, sus tres minutos se han acabado y Peeta tiene que volver, pero antes de irse, Caesar le toma de la mano, dándole un fuerte apretón y le dice:
—Buena suerte, Peeta. No dudo que todos en Panem están apostando por ti.
Es arrogante decirlo, pero si el capitolio tiene un favorito, ese sin duda es Peeta. Él es el favorito de los 74° Juegos del hambre, Peeta le agradece a Caesar y rápidamente sale del escenario, tomando su lugar junto a Misu.
El espectáculo ha terminado, todos nos ponemos de piel cuando el himno comienza a escucharse, la pantalla sigue mostrando imágenes aleatorias de Peeta y de mí, en una de las imágenes que pasan de mí, me doy cuenta de que, Haymitch, a mi lado, está luchando para ocultar su sonrisa. No puedo creerlo, la noche ha ido exactamente a como Haymitch dijo, todo lo que recordaran de esta noche será a Peeta confesando su amor por mí.
Es obvio que Haymitch sabía todo acerca de los sentimientos de Peeta hacia mí, por supuesto que sí, eso lo explica todo.
Una vez que el himno ha terminado, todos nos dirigimos a los ascensores, pierdo a Haymitch en un momento durante el camino, pero de alguna manera logro encontrarme con Johana y Finnick, subiendo los tres juntos al ascensor.
—Eso fue divertido. —dice Finnick, recargándose en la pared. —No me esperaba que sucediera esto, está noche, ¿y tú Jo?
Johana pretende no oírle, se acerca a mí para estudiarme con curiosidad.
—Tú no sabías que iba a pasar.
Es una afirmación, no una pregunta pero decido responder de todas formas.
—No, fui sorprendida con la guardia baja.
— ¿No te lo dije? —dice Finnick a Johana. —Ese tipo de reacción no puede ser otra cosa más que real. Todos sabemos que Katniss es una terrible actriz.
— ¡No lo soy!
—Si lo eres, un poco. —dice Johana sonriendo.
—Actúo para las entrevistas todo el tiempo. —discuto. —Si fuera tan mala como dicen, nadie creería en mí.
—Bien, eres buena actuando como una chica boba y frívola. —reconoce Finnick. —Pero la mirada que lanzaste hoy está totalmente fuera de tu rango de actuación.
—La pregunta es si la confesión fue real o todo ha sido idea de Haymitch. —Señala Johana.
—No tengo la respuesta a eso. —respondo. —Es seguro que tiene que ver pero no sé hasta qué punto.
El ascensor se detiene en el piso 4 y Finnick sale, una vez que está fuera dice:
—Definitivamente fue real, porque una emoción así no se puede fingir tan bien, ni siquiera yo puedo.
—Espero que estés equivocado. —digo cuando el ascensor se cierra.
— ¿Ah, sí? —dice, Johana. —Porque no te creo. Puede ser más fácil para ti decir que prefieres que sea falso, pero estás feliz y se te nota por toda la cara.
— ¡Eso no es cierto!
—Si lo es. —dice Krilla, uno de los mentores del distrito 6. Ella se avergüenza con su comentario. —Lo siento, pero no pude evitar escuchar su conversación.
—Está bien. —dice Johana, en un tono inusualmente amistoso. —Acabas de dar un punto a mi favor, así que, gracias.
Krilla asiente pero ella todavía se ve incómoda y cuando el ascensor se detiene en su piso, ella sale casi corriendo, Johana se vuelve hacia a mí con una sonrisa divertida, pero no me siento para nada divertida.
—Eso no prueba nada. —digo, obstinadamente.
—Bien, ignora lo obvio. —dice Johana poniéndose seria. —Pero no ignores el consejo que te daré, dile lo que sientes antes de que se vaya a la arena mañana.
Eso me sorprende. —El otro día me gritaste por mis sentimientos hacía él, ¿y ahora quieres que le diga sobre ellos? No te entiendo.
—Tal vez fui un poco dura contigo. —Admite Johana. —No quería que estuvieras en esta situación pero ahora no hay nada que hacer con respecto a tus sentimientos y la única opción que tienes; es decirle antes de que sea demasiado tarde.
— ¿Cómo puede eso dejarme en mejor posición? —pregunto y maldigo que las puertas se están abriendo en el piso de Johana.
—No lo sé pero me arrepiento de no haberle dicho a Arik sobre los fuertes que eran mis sentimientos por él. —dice Johana, saliendo del ascensor con un encogimiento de hombros. —Pero depende de ti.
Las puertas se cierran y paso el resto del camino en silencio pero la tranquilidad no me dura mucho porque tan pronto como llego a la planta del distrito 12 me enfrento a una Misu muy molesta.
— ¡Debes estar muy feliz con el espectáculo de allá abajo! —dice ella, escupiendo sus palabras. — ¿Qué no tienes corazón? ¡Hacer que el chico haga el tonto antes de que lo maten! Me das asco.
—No hice nada. —digo, defendiéndome. —No sabía que diría eso está noche.
—Por supuesto que no. —dice, mirándome con sus ojos grises llenos de rabia. —Estás con él en este juego porque te enamoraste, por lo menos Peeta tiene suerte de que preocupes por él, a diferencia de Gale.
— ¡Me importaba Gale! —digo, ni siquiera sé porque me molesto en protestar, ella está muy convencida sobre esto. —Lamento que Gale muriera y lamento que él no haya devuelto tus sentimientos, pero ese no es motivo para que dirijas tu ira y odio hacia Peeta.
— ¡Excepto que ahora lo odio, también! —grita ella. —Si no hubiera sacado ese truco en las entrevistas, yo no lo hubiera culpado por nada, ¡pero tenía que hacerlo y verse más deseable! ¡Tenía que ser la estrella del espectáculo!
Estoy en mi límite con ella.
—Tu envidia hacia mí es agotadora, ¿por qué no descansas de ella por un rato?
Misu suelta un sonido inhumano, antes de darme cuenta la tengo sobre mí, empujándome hacia el suelo, solo me doy cuenta de que ella me ha golpeado cuando siento el dolor sobre la mejilla, espero más golpes pero estos no llegan, es cuando me doy cuenta de que Misu ha sido alejada de mí por Peeta. Cinna interviene de inmediato, poniendo más distancia entre Misu y yo.
Peeta se arrodilla a mi lado, comprando que me encuentre bien.
— ¿Estás bien?
—Estoy bien. —le digo, tocando con cuidado la parte en mi mejilla que me duele. —Me dio una bofetada.
Haymitch se pone furioso y toma del brazo a Misu de forma brusca, haciendo que Cinna la suelte. — ¿Qué ha sido eso?
— ¡Ella me provoco! —el grito de Misu suena atemorizante, más cuando ella trata de lanzarse sobre mí de nuevo, por suerte, el agarre de Haymitch sobre su brazo es fuere.
— ¿La provocaste? —me pregunta Haymitch.
—No. —respondo, aunque, sé que no es del todo cierto.
— ¿Dónde estabas mientras todo esto sucedía, chico? —pregunta Haymitch.
—Iba al comedor, tengo hambre. —dice, con una mirada avergonzada. —Pero me acerque cuando escuche los gritos.
— ¿Qué era lo que estaban gritando? —pregunta Cinna, Misu y yo nos fulminamos con la vista pero ninguna de las dos dice nada. — ¿Has conseguido entender algo?
—La verdad es que no. —dice, pero sé que está mintiendo, debió de estar lo suficientemente cerca para evitar que Misu me golpeara por segunda vez, tuvo que haber escuchado el final de nuestra discusión.
Portia se acerca y me ayuda a levantarme. —Vamos a buscar algo de hielo para esa mejilla, Katniss.
—Espero te salga un moretón. —dice Misu cuando Portia me aleja de ellos. —Un enorme moretón tan feo como tú.
Haymitch le da un fuerte tirón a su brazo para llamar su atención, comenzando a hablar con ella, no puedo escuchar lo que está diciendo pero sé que no va a ser agradable.
Soy llevada al comedor, donde me hacen sentarme mientras tanto Cinna como Portia me revisan la mejilla y me ponen hielo, Peeta se sienta a mi lado, mi mano encuentra la suya cuando Cinna da un toque en mi mejilla particularmente doloroso.
—No dejará marcas. —anuncia finalmente Cinna. —Y si la deja, no será muy grande, seremos capaces de cubrirla con maquillaje.
—Oh, bueno. —respira Effie, con evidente alivio en la voz, ni siquiera me había dado cuenta de que ella está aquí. —Lo último que necesitamos es que nuestra hermosa Katniss tenga que pasearse por ahí con un enorme hematoma en la cara.
— ¿Misu tendrás problemas por esto? —pregunta Peeta. —Sé que a los tributos no se les permite pelear contra otros tributos, pero, ¿hay alguna clase de regla que te prohíba pelear con tus mentores?
—No la hay. —le digo. —Pero definitivamente debería haber una.
Peeta me da un apretón en la mano antes de soltarme, me gustaría que no lo hubiera hecho. —Estoy de acuerdo contigo en eso.
Haymitch entra al comedor sin Misu, levanto la ceja en una pregunta silenciosa.
—Misu y yo decidimos que sería mejor que ella tome sola en su habitación la cena.
La cena transcurre tranquila, con una pequeña charla de aquí para allá. Me alegra ver que Peeta está comiendo casi atragantándose, sé por experiencia propia que en la mañana de los juegos es imposible poder comer algo por los nervios, por lo que, la cena del día anterior es esencial.
Hay una repetición en televisión de las entrevistas después de la cena, así que salimos del comedor y vamos hacia la sala para poder verlas; Effie pregunta si sería buena idea ir por Misu, pero incluso ella está de acuerdo en que será mejor que se quede en su habitación, para poder estar todos tranquilos.
Ahora que no estoy preocupada por la entrevista de Peeta puedo prestar atención a las entrevistas de los demás tributos, aun así, pocas de ella se destacan. En el distrito 1 hay una chica sexy y provocativa, lo cual no es ninguna sorpresa, todas las chicas de Cashemere recurren a eso, después de todo, a ella le funcionó muy bien. El chico del 2 expresa confianza en todo lo que dice. Yo no diría que es arrogante, ya que, por lo dicho por Peeta y Misu el chico tiene quien lo respalde.
Durante la entrevista del chico del distrito 4 no puedo evitar pensar que Finnick no ha sido tan duro en la descripción de su tributo. Me sorprende la chica del 5, hay algo en ella que recuerda a una comadreja y su clara inteligencia no hace nada para restar puntos a la obvia similitud que tiene en habilidades con el animal en cuestión.
Rue, la niña del distrito 11 es adorable y no puede evitar pensar en mi pequeña Prim, pero no, ese pensamiento no va a traerme nada bueno y me obligo a sacármelo de la cabeza. El chico del 11 no da mucho en las entrevistas pero su gran tamaño le va a dar un gran número de patrocinadores.
La cámara no favorece para nada a Misu cuando Caesar la compara conmigo, su verdadero yo salió y todo Panem lo vio y sé que será muy difícil que ella consiga patrocinadores.
No puede decirse lo mismo de Peeta después de su entrevista, no me sorprendería que los patrocinadores vinieran a mí para darle grandes regalos al encantador chico enamorado del distrito 12. Peeta aparta la vista del televisor cuando llega la parte en la que confiesa estar enamorado de su mentora.
No lo culpo, porque yo misma tengo que luchar contra el deseo de apartar la vista cuando la cámara se centra en mí, pero no puedo hacerlo, no después del comentario de Finnick sobre mi expresión, necesito saber cuál fue exactamente. Siento como si me hubieran dado un puñetazo en el estómago cuando comparo mi expresión con la de Peeta.
No hay duda alguna en que me veo como una chica enamorada.
El programa termina y peleo con la repentina aparición de emociones que no había atrevido a reconocer. Estoy tratando de ordenar la manera en la que me siento cuando soy distraída por un ruido, me toma tiempo reconocer que se trata de un sollozo, Effie está sollozando.
—Eres el chico más dulce y guapo con el que he tenido el placer de trabajar. —dice Effie, con las amenazantes lagrimas a punto de caer en sus mejillas. —Buena suerte, Peeta, querido.
Entonces, ella sale de la habitación, supongo que a poder calmar sus emociones, me pregunto si Effie irá a buscar a Misu para despedirse de ella. Cinna le estrecha la mano a Peeta y le desea suerte; Portia le da un rápido beso en la mejilla antes de decirle que lo verá por la mañana, para después de salir de la habitación acompañada de Cinna.
Y solo quedamos tres, me da miedo que si no hablo primero, Haymitch encontrará la manera de escabullirse y seré obligada a tener una conversación con Peeta que no estoy segura de querer tener.
Por lo que, le doy un fuerte abrazo mientras lucho contra mis lágrimas.
—No olvides que vas a pelear por mí. —digo.
—No lo haré. —dice, con voz ronca. —Pero no olvides lo que me has prometido.
—Si te pasa algo, no me voy a sentir culpable. —le digo, la mentira hace sentir a mi lengua sucia.
Dudo que me crea pero no discute conmigo, en cambio, besa mi frente y susurra:
—Gracias.
Eso es lo último y las puertas han sido abiertas*. Me doy prisa al salir de la habitación, casi corro todo el trayecto hasta la terraza. Me odio por mi debilidad, espero Haymitch me releve y le dé a Peeta los últimos consejos, los cuales son muy necesarios. Después de todo, aún recuerdo el primer consejo que me dio.
Mantente viva.
Mientras Peeta pueda seguir ese pequeño consejo, todo estará bien. Aunque sé, como no ha pasado mucho tiempo desde que estuve en la arena, que es más fácil escucharlo que hacerlo.
No sé cuánto tiempo llevo en la terraza, llorando. Estoy fría hasta los huesos, mi vestido sin mangas no me ofrece ninguna clase de protección contra el helado viento, pero no me imagino volviendo dentro, no por ahora, por lo menos. Un fuerte viento se lleva mis lágrimas y me hace temblar violentamente.
Estuve a punto de saltar cuando sentí una chaqueta caer sobre mis hombros, no necesito girarme para saber de quién se trata, solo me recuesto contra su musculoso pecho y lo dejo envolver sus brazos alrededor de mí.
—Sabía que estarías aquí, sin chaqueta, de nuevo. —die Peeta, acercándome a él.
—Gracias por venir y salvarme del frio. —le digo, con mi voz sorprendentemente estable.
Estamos en silencio por un momento mientras escuchamos a la gente del capitolio vivir su vida en la calle de abajo. Casi olvido que está podría ser mi última noche con Peeta, por lo que, me acurruco más contra él.
—Lamento si te avergoncé. —dice, su aliento se siente caliente en una de mis mejillas. —No era mi intención
—No te disculpes. Fue un buen movimiento de tu parte. —le digo. —Vamos a tener a los patrocinadores en fila, todos queriendo llenarte de regalos.
— ¿De verdad lo crees?
—No tengo ninguna duda al respecto. —le aseguro. —Así que, después de que me fui, ¿Haymitch te dio los últimos consejos?
—Sí. —dice, asintiendo. —Me dijo que no me involucrara en el baño de sangre inicial, que tan pronto como suene el cañón debo correr lo más lejos posible de la cornucopia y que mi primera prioridad después de alejarme de los otros tributos debe ser encontrar agua limpia.
—Es un muy buen consejo el del agua. —le digo. —Casi muero de deshidratación cuando estuve en la arena.
—Lo recuerdo. —dice Peeta con voz tan suave que me es difícil escucharlo por encima del viento y el ruido del capitolio que nos rodea. —Traté de conseguir el dinero suficiente para poder mandarte un poco de agua pero no lo logré, por lo que me alegre cuando descubriste esa corriente de agua.
—Eres demasiado agradable. —le digo. —Vas a la arena mañana y si sigues con esa actitud vas a lograr que te maten.
—Lo siento, pero no voy a cambiar por el simple hecho de sobrevivir. —me dice. —Estaré bien con la muerte, siempre y cuando muera siendo yo mismo.
Le agarro el brazo con fuerza y por un momento me temo que le estoy haciendo daño. —Escúchame bien, no estoy bien contigo muriendo, así que tienes que hacer todo lo posible por volver a mí.
—Está bien, Katniss. —dice, dándome un pequeño beso en la sien y no puedo evitar pensar que me lo está diciendo para calmarme.
—Así que, sí, aléjate de inmediato del baño de sangre y encuentra una fuente de agua, eso son buenos consejos, después de eso, necesitas encontrar algo para comer; lo hiciste bien en la sección de la plantas comestibles, ¿verdad?
—Tuve un pequeño problema con las bayas pero el entrenador me aseguro que voy a estar bien.
—Bien. Después de eso solo tienes que evitar a los profesionales a toda costa. —le aconsejo. —Y al chico del distrito 11, ¿de acuerdo? Y no confíes en nadie allí, especialmente en la chica del 5. Pero más importante que eso, es necesario que te olvides de cualquier alianza con Misu. Ella es peligrosa y está buscando matarte.
—No quiero matarla.
—Lo entiendo, pero si es entre ella y tú, ¿lo harás?
—Sí.
—Bueno. —digo. —Eso tendrás que hacer.
—Espero que no.
—Yo también. —le digo, porque estoy segura de que Peeta no saldrá inmune de algo como eso, por lo menos emocionalmente.
Nos quedamos en silencio de nuevo, sé que debo decirle que vaya a la cama, probablemente no vaya a poder dormir mucho, pero tengo que darle la oportunidad de dormir todo lo que sea posible. Pero no puedo hacerlo, por lo menos no hasta que le pregunte lo que quizás no debo preguntar.
— ¿Peeta?
— ¿Hmm?
— ¿Es cierto lo que dijiste? —le pregunto, dándome cuenta de que probablemente no tiene ni idea de lo que estoy hablando. — ¿Es cierto lo que le dijiste a Caesar en la entrevista? De mí, quiero decir.
Ni siquiera lo duda antes de responder. —Sí.
Me muevo en sus brazos para verlo a la cara, me doy cuenta de que él tiene una expresión de preocupación en el rostro. Entiendo que este podría ser mi último momento con él y que no puedo desperdiciarlo, tomo su rostro entre mis manos y lo inclino, para poder besarle.
Es mi primer beso, así que no tengo nada con que compararlo, pero sé que Peeta y yo estamos compartiendo algo especial. Una deliciosa calidez envuelve a mi cuerpo, perdiendo la noción de todo lo que está a mí alrededor, a excepción de Peeta.
Cuando el beso termina los dos estamos jadeando, el baja su frente hasta recargarla contra la mía, murmurando: —Wow.
Sé que es exactamente lo que quiere decir.
—Está bien. Ahora tienes que ir a la cama. —le digo, soltando su brazos de mi alrededor. —Sé que probablemente sea imposible pero lo poco que puedas dormir está noche puede salvar tu vida mañana.
Se ve sorprendido por mi repentino tono profesional.
—Oh bueno, supongo que debería irme, entonces.
Asiento con la cabeza y él me mira fijamente durante unos segundos antes de asentir para sí mismo y se aleja, está casi en la puerta cuando mi voluntad se rompe.
— ¿Peeta? —digo, pero él no se vuelve, el viento es tan fuerte que probablemente no me escucho. — ¡Peeta!
Esta vez me escucha y me mira por encima de su hombro. Está no es la forma en la que debería hacerlo, pero no tengo alternativa.
— ¡Te amo!
Su rostro pasa por diferentes emociones, al final, una resplandeciente sonrisa parece querer romperle la cara en dos.
— ¡Gracias!
Entonces, él regresa dentro, dejándome sola en la azotea, con la esperanza de que está no es la última vez que voy a tener la oportunidad de estar con él.
Mi bebé que me salta a los brazos de prisa, tú eres mi refugio y mi verdad.
¡Holis!
Ya sé que dije que traería maratón hasta la semana de navidad, pero no pude resistirme a traerles esto, en serio que no, amo a mis lectores, son lo mejor que me puede pasar en la vida, en serio, los quiero a montones, aunque no los conozca, nos une algo muy fuerte, el amor por la lectura y la escritura.
¡Además del amor por la trilogía!
Está traducción es muy importante para mí, me cala hondo, la amo y estoy super agradecida con la escritora por dejarme traducirla, porque así me siento parte de algo muy especial, como lo es Salvando al chico.
La verdad es que sé que muchos se han ido por mi falta total de responsabilidad, porque casi no actualizo y está historia tiene casi tres años, y no lleva ni la mitad, lo cual es triste, pero es una promesa, voy a estar aquí semanalmente o quincenalmente, este proyecto pasará a ser mi prioridad, ya es hora.
No sé la verdad si alguien lea mis notas, pero me gusta pensar que sí.
Por favor, dejenme saber que es lo que piensan, siempre me están llegando alertas de favoritos y follows, por lo que, si la ponen en sus favoritos es porque les gusta y si la siguen es porque quieren saber como continúa, nada les cuesta dejar un Review, recuerden que leer y solo dar favoritos es como venir tocarme una teta y salir corriendo.
Anímense, no muerdo, soy bien chila, lo juro.
Con respecto a la historia, estamos en lo mejor, lo mejooooooor, ya comienza el sufrimiento de Katniss y los problemas para Peeta, también veremos más de la relación de que Katniss tiene con Johana, Finnick y Mags, a parte de que tendremos un montón de oportunidad para odiar e insultar a Misu.
(Sí, yo también la odio, es una perra sarnosa.)
Esta nota se extiende.
Anímense a dejar Review. En serio.
Nos leemos pronto.
Besos, Nessy.
