Capitulo 2

"Estoy embarazado". Kurt sonrió y colocó una mano sobre su vientre.

"¡¿Qué?!" Los dos niños exclamaron al mismo tiempo, sorprendidos por la noticia.

"Bueno, papá está embarazado. Se agranda la familia" Respondió Blaine a la pregunta retórica de sus hijos. Blaine y Kurt se miraron y sonrieron felices.

"Espera, espera…" Liz levantó su mano, tratando de comprender. "¿Ustedes… ustedes siguen haciendo… eso?" Preguntó ella arrugando la nariz.

"¡Elizabeth!" Regañó Kurt con las mejillas sonrojadas. Blaine se llevó una mano en la frente y negó con la cabeza. Parece que Liz no se estaba tomando bien la noticia.

"¿Haciendo qué?" Preguntó inocente Tory.

"Bebes" Respondió Liz y Tory asintió con la cabeza en señal de comprensión. "No entiendo… papá, tienes como cuarenta y cinco años" Ella señaló.

"¡Treinta y ocho!" Aclaró Kurt. Blaine lo miró levantando las cejas.

"Cuarenta, cariño" Susurró Blaine dándole un beso en la mejilla a su marido.

"Y muy bien llevados" Kurt levantó su mentón con orgullo.

"Entonces… quiere decir que… ¿voy a tener un hermanito o hermanita?" Preguntó Tory.

"Si, hijo. Pero hay algo más. ¡Voy a tener gemelos!"


2 semanas antes

Kurt estaba sintiendo los síntomas: nauseas, fatiga, cambios emocionales, aumento de peso... Él ya se imaginaba a que podría venir esto. Pero como estaba demasiado ocupado con sus negocios, los ignoró.

Desde hace seis años que Kurt tiene su propia empresa, sus diseños son los más vendidos entre mujeres adolescentes y mujeres adultas. Su empresa, que lleva su mismo nombre, logró un rápido y excelente ascenso en la industria de la moda. Muchas mujeres de Hollywood llevaban un 'Kurt Hummel' original en las alfombras rojas de los grandes eventos, él sentía orgullo de sí mismo cuando grandes actrices y modelos mencionaban su nombre. 'Kurt Hummel' no solo era vestidos y ropa bonita, sino también perfumes, bolsos y muy pronto zapatos. Kurt estaba muy feliz con lo que había logrado. Tenía un edificio entero que era de su propiedad, donde se encontraba los talleres de costura, el piso de diseñadores y un piso entero con oficinas, donde se encontraba la suya. También había incluido una guardería para empleados con hijos.

Necesitaba entrevistar a algunos diseñadores de zapatos para poder agrandar su negocio. Y no era una tarea para delegar a nadie, él mismo quería ver cada uno de los posibles nuevos diseñadores para su empresa.

"Brenda" Llamó Kurt a su asistente desde el intercomunicador, sentado en su oficina. Brenda era la misma asistente que tenía hace años, él le ofreció trabajo y ella aceptó con gusto. "Que pase el próximo candidato, por favor" Ordenó él, sintiendo como la bilis comenzaba a quemar su garganta. Tomó un vaso de agua mientras veía que Brenda le abría la puerta a una joven muchacha rubia de unos veinticinco años, ella llevaba consigo una carpeta.

"Buenas tardes, Sr. Hummel. Es un placer conocerlo, soy Jean Hurley" La chica dijo presentándose y estrechando la mano de Kurt.

"Igualmente" Kurt sonrió e invitó a sentarse a la mujer. Mientras le hacía la entrevista, Kurt miraba la carpeta con las creaciones de la joven y quedó muy sorprendido, esa chica es muy buena en lo suyo. De pronto, Kurt se sintió mareado y con náuseas, cerró los ojos, dio unas respiraciones profundas y se agarró de su escritorio porque sentía que el cuarto le daba vueltas.

"¿Se siente bien, Sr. Hummel?" Preguntó la chica.

"Uhmm… si, un poco mareado." Respondió con una falsa sonrisa. "Uhmm… me gusta mucho tu trabajo" Dijo mientras se recuperaba del mareo, la joven sonrió. "Felicitaciones, tienes el empleo" Dijo Kurt con una sonrisa.

"Muchas gracias, Sr. Hummel, no se arrepentirá" La mujer dijo con una sonrisa enorme en su rostro. Se paró de la silla, tomó su carpeta y estiró la mano para estrecharla con la de Kurt.

"Bienvenida. Dile a Brenda que tome tus datos y que haga tu contrato" Kurt dijo y la chica salió de la oficina. En ese momento, otra vez Kurt sintió algo que quemaba su garganta, y sin poder evitarlo corrió al baño privado de su oficina. Se arrodilló frente al inodoro y dejó ir su desayuno. Cuando salió del baño diez minutos después, Brenda estaba parada en la puerta.

"Creo que ya hemos vivido este momento" Brenda dijo entregándole un vaso de agua a su jefe y amigo.

"Si, yo creo que es lo mismo" Kurt dijo antes de tomar el agua, se veía y se sentía fatal. "Creo que me iré a casa más temprano." Kurt tomó sus cosas y salió del edificio. Manejó hasta su casa, pero antes pasó por una farmacia a comprar un test de embarazo.

Cuando Kurt llegó a su casa, no había nadie. Blaine estaba en la productora y los niños en la escuela. Aprovechó el momento para hacerse la prueba de embarazo casero.

"Positivo" Leyó en voz alta Kurt con una sonrisa en sus labios. Enseguida posó sus manos en su vientre y sintió un pequeño bulto que antes no se había dado cuenta que tenía. Kurt se preguntó cuánto tiempo de embarazo llevaba ya que tenía una insipiente pancita.

Con toda la alegría que sentía, Kurt pensó en su marido y cuan feliz iba a estar con la buena nueva. Pero lo que le preocupaba eran sus hijos y en como tomarían ellos la noticia. Decidió que no les diría a Lizzy y Tory aún, pero sí a Blaine.

Blaine llegó a su casa, sin sorprenderse de ver el coche de su marido estacionado en la puerta. Kurt y los niños siempre estaban en casa cuando él llegaba.

"¡Llegué!" Blaine gritó desde la puerta de entrada. Kurt salió de la cocina y se abalanzó sobre él envolviendo sus brazos alrededor del cuello. Blaine lo recibió con gusto. "Hola, que lindo recibimiento" Dijo Blaine apretando la cintura de su marido. Kurt besó sus labios con entusiasmo.

"Estoy feliz, Blaine" Kurt le susurró en los labios.

"¿Ah sí?" Blaine preguntó y Kurt asintió con la cabeza mientras se mordía el labio inferior. "¿Y por qué es eso? Además de lo obvio"

Kurt acercó sus labios al oído de su marido. "Creo que estoy embarazado" Susurró. Se alejó de Blaine, pero sin soltarlo y lo miró a los ojos para ver su reacción.

"¿De veras?" Preguntó con esperanza. Kurt asintió con la cabeza y Blaine dio un grito de felicidad alzando a su marido mientras daban un giro sin dejar de reír. "Otro bebé. Te amo" Le dijo Blaine y le dio un gran beso en los labios a su marido.

"Shh... no quiero que los niños lo sepan todavía. Me hice el test y me dio positivo, mañana tengo cita con el doctor para confirmar" Kurt dijo en voz baja mientras miraba hacia las escaleras, pero los chicos estaban cada uno en su habitación sin saber lo que estaba sucediendo.

Al otro día, Kurt tenía una cita con el hijo de su doctor, John Nealey Jr., quien al igual que su padre se especializa en embarazos masculinos. El médico les confirmó la noticia mientras realizaba el ultrasonido.

"Y parece que…" Comenzó a decir el doctor mientras tenía una mano en el transductor sobre el vientre de Kurt y con la otra tecleaba algo en la computadora. "Bueno, Sr. Hummel-Anderson, usted tendrá gemelos" El hombre dijo con una sonrisa. Blaine y Kurt se miraron.

"¿Ge-gemelos?" Preguntó Kurt anonadado.

"Si, aquí está el embrión número uno…" El hombre señaló una manchita blanca en la pantalla. "…y aquí el embrión número dos" Señaló otra mancha al lado de la otra. "Tiene… diez semanas de embarazo y todo parece estar en perfectas condiciones" El médico sonrió.

Los dos hombres estaban en el auto camino a casa y acordaron no decirles nada a los niños hasta la semana doce, como habían hecho con los otros embarazos de Kurt. También discutieron sobre la casa, ahora con dos niños en camino, su actual vivienda les había quedado pequeña. Esa misma tarde, se contactaron con un agente de bienes raíces, quien les hizo un recorrido por algunas de las casas más grandes que no estaban demasiado lejos de su actual residencia. Kurt se enamoró de una gran casa que estaba a solo unas calles de la que estaban viviendo ahora, y luego de hablarlo con Blaine, hicieron su oferta por ella.

Eran demasiadas cosas para decirles a sus hijos, muchos cambios juntos. Kurt y Blaine esperaban que sus hijos no lo tomen de una mala manera y sepan entender la situación.


Ante la palabra 'gemelos' los chicos se quedaron sin habla, otra vez. Kurt y Blaine esperaron las reacciones de sus hijos.

"Gemelos quiere decir dos bebés ¿cierto?" Preguntó Tory dubitativo.

"Si, dos bebés. Entonces… ¿qué piensan?" Kurt preguntó con temor al ver la cara sin reacción de Liz.

"Está bien" Respondió Tory, después de un gran silencio. "Quiero decir, más hermanitos para jugar" Dijo con una sonrisa, se acercó a Kurt y le dio un abrazo que el hombre respondió inclinándose y besando el cabello de su hijo, Blaine revolvió los rizos del niño.

"¿Liz?" Preguntó temeroso Kurt a su hija que todavía no había dicho nada.

Ella estaba mirando el suelo, se mordió el labio inferior y luego levantó la vista, tenía los ojos húmedos. La adolescente se acercó a sus padres y hermano, les brindó una pequeña sonrisa. Kurt le sonrió también, mientras una lágrima escapaba de sus ojos. La chica se abalanzó sobre él y suavemente envolvió sus brazos alrededor de su padre embarazado. "Felicitaciones" Le dijo todavía sosteniendo a su padre cerca, Kurt la abrazó más fuerte y le susurró un 'gracias', aliviado.

Blaine acarició la espalda de su niña, mientras ella se separaba de Kurt, pero todavía tenía un brazo alrededor de los hombros de su papá. "¿Qué les parece si vamos a cenar para festejar?" Blaine propuso, Liz le sonrió y se acercó a él para abrazarlo. Él sostuvo con fuerza a su niña en sus brazos.

"Felicitaciones a ti también" Susurró ella sonriendo.

"Gracias, princesa" Respondió Blaine, giró la cabeza y le besó el cabello.

"Te amo, papito" Ella dijo, todavía envuelta en los brazos de su papá.

"Yo también, amor" Contestó Blaine. "Pero todavía quiero saber sobre ese chico Alex" Blaine dijo, haciendo que su hija se separe del abrazo.

"¡Ay papá!" Ella dijo con una sonrisa y revoleando los ojos. Kurt sonrió al verlos así.

"Bueno. Vayan a cambiarse y arreglarse para salir a cenar" Kurt dijo mientras secaba una lagrima que recorría su mejilla. Tory y Liz corrieron a sus habitaciones, dejando en la sala a sus padres.

"Lo tomaron bastante bien, ¿no?" Acotó Blaine pasando un brazo por la cintura de su marido, mientras que la otra mano se apoyó suavemente en su vientre.

Kurt suspiró. "Así parece. Ahora hay que decirles que nos tenemos que mudar, y eso me asusta más"