Hola. Bueno, todos sabemos lo de Cory. La verdad es que me shockeó mucho su muerte. Me pongo del lado de la familia de Cory y se exactamente lo que se siente perder a un ser querido, en noviembre pasado yo perdí a mi papá y es algo que no puedo superar y creo que nunca podré.
En estos momentos es cuando nos tenemos que unir como fans, no importa si Finn no es nuestro personaje favorito de la serie, o si preferimos a otra pareja. Todos sabemos la gran perdida que sufrió el show, pero es más grande la pérdida de Cory como persona real.
Bueno, tardé en subir este capítulo porque la verdad es que no tenía muchas ganas, pero como dicen por ahí "el show debe continuar" y aunque yo no soy nadie, solo una simple fan, quisiera dedicarle humildemente este capítulo a Cory.
Gracias, y a leer.
Capitulo 4
Kurt salió del baño a la mañana siguiente de darles la noticia de su embarazo a sus hijos, listo para ir a la oficina, a pesar de haber despertado con una horrible jaqueca y un poco mareado. Llevaba un pantalón un poco más grande de lo que usualmente usaba, debido que había estado aumentando de peso en los últimos días.
Blaine, quien estaba frente al espejo del tocador de Kurt, vio como el hombre embarazado se tambaleó un poco, mientras se sostenía del marco de la puerta del baño para no caerse.
"Kurt… ¿estás bien?" Preguntó Blaine, mientras se acercaba a su marido y lo tomó por los hombros.
Kurt había cerrado los ojos por el mareo, los abrió lentamente y miró a Blaine. "Si, solo fue un mareo" Dijo minimizando el leve vahído que había sentido. "No fue nada grave, solo lo normal del embarazo" Le sonrió a Blaine quien seguía mirándolo con preocupación.
"Está decidido, no irás a la oficina hoy" Blaine dijo determinante.
"Pero Blaine, no puedo faltar a mi propia empresa" Objetó Kurt. "Soy el jefe"
"Por eso mismo" Respondió Blaine mientras envolvía sus brazos en la cintura de su marido. "Eres el jefe y dueño de la empresa, por lo tanto puedes tomarte unos días en casa." Blaine le besó con cariño en la mejilla a Kurt, el hombre embarazado se apoyó en el beso y suspiró.
"Creo que tienes razón, me quedaré encerrado aquí… solo y aburrido" Kurt dijo haciendo un puchero.
"Tengo razón, si, pero no te aburrirás. Supongo que querrás llamar a tu padre para darle las buenas noticias ¿verdad?" Kurt asintió. "Además voy a venir a almorzar contigo ¿Qué te parece?"
"Me parece bien" Sonrió Kurt. "¿Te encargarás tú de avisarles a tus padres y a Cooper?"
"Si" Dijo Blaine con un suspiro. "Mamá querrá venir volando cuando se lo cuente"
"Supongo que mi papá y Carole también" Kurt dijo con una sonrisa. "Vamos a desayunar, estos niños de aquí me están pidiendo pancakes, y mis otros dos bebes tienen que prepararse para la escuela" Dijo antes de besarle los labios a su marido y tomarle la mano para salir juntos de la habitación.
Quince minutos después, Kurt, Blaine y Tory estaban desayunando. Como había decidido, Kurt no iría a trabajar, aunque conociéndolo, Blaine sabía que su marido no se quedaría quieto y seguramente algunas llamadas a la oficina iba a hacer. Tory estaba devorándose un plato de pancakes con salsa de chocolate, ya listo para ir a la escuela. Blaine estaba tomando su café mientras leía el periódico.
"¡Liz! ¡A desayunar!" Gritó Kurt desde las escaleras, llamando a su hija mayor que se estaba demorando, como de costumbre.
"¿Qué es lo que hace esa niña que le toma tanto tiempo?" Preguntó Blaine sin despegar los ojos del periódico.
"Se está arreglando" Contestó Kurt, mientras se servía otro pancake en el plato.
"¿Y eso le lleva tanto tiempo?"
"Por supuesto que sí" Kurt dijo mientras se sentaba en la mesa. "La belleza toma su tiempo, Blaine"
"Buen día" Liz dijo cuando entró a la cocina, todos le contestaron. Ella tomó un plato y se sirvió un pancake y cargó en un vaso el jugo de naranja, se sentó en la mesa a comer su desayuno con tranquilidad.
"Vamos Liz, traga rápido. Otra vez llegaremos tarde por ti" Dijo Tory luego de dar un trago de su jugo y tomando su mochila colocándosela sobre el hombro.
"Toronto, deja a tu hermana tranquila" Regañó Kurt, levantando los platos de la mesa.
"Bueno… si tuviera mi propio coche, no tendrían que esperar por mí, conduciría a la escuela yo misma." La adolecente dijo, se colocó la chaqueta y tomó su bolso.
Blaine se quedó paralizado al escuchar a su hija mayor. "¿Tu propio qué?" Preguntó atónito mientras terminaba de colocarse su saco que había quedado a medio camino cuando Liz soltó lo del auto.
"Mi propio coche" Repitió la adolecente.
"Yo no te compraré ningún coche. Eres demasiado joven para conducir" Blaine dijo. Liz miró a Kurt para pedirle que lo ayude, pero Kurt se encogió de hombros dándole la razón a Blaine.
"De acuerdo, me lo compraré yo" Ella dijo.
"¿Y con qué dinero?" Preguntó Blaine de una manera desafiante.
Kurt revoleó los ojos, sabiendo que ésta era una nueva pelea entre un padre y su hija. Blaine y Liz se amaban, por supuesto, pero a veces Blaine era demasiado sobreprotector y Liz es una niña a la cual no le gusta que le estén dando órdenes ni que la sobreprotejan. Ella se siente como un adulto y quiere hacer valer sus derechos como tal; y aunque Blaine siempre le dio lo que quiso, él sentía que su niña era muy joven aún como para enfrentarse a la vida.
"Con el dinero que me deposita el abuelo Tony desde que nací" Contestó ella soberbia.
"Liz, cariño, ese dinero es para tu universidad y lo sabes" Contestó Kurt tratando de ser lo más paciente posible.
"Bueno… entonces le pediré que me regale uno para mi cumpleaños" Ella dijo todavía en el mismo tono soberbio mientras se cruzaba de brazos.
"Ja-ja" Blaine fingió una risa. "No tendrás ningún auto hasta que cumplas dieciocho años" Dijo Blaine.
"¿Por qué no?" Liz dijo dando una patada en el suelo como si fuera una niña pequeña. En ese momento, el timbre de la casa sonó y Tory abrió la puerta. A la cocina entró Aaron.
Aaron Kaprof es un amigo y compañero de escuela de Liz. Su madre Katty y su padre Kevin, conocen a Kurt y Blaine desde el día en que ellos nacieron. Katty y Kurt compartieron la habitación del hospital cuando los dos niños vinieron al mundo, desde ese momento se hicieron muy buenos amigos. Liz y Aaron juegan juntos desde pequeños y ahora son inseparables, ellos se llevan dos días de diferencia y son los mejores amigos. Aaron es un niño muy bueno, educado y un poco nerd, está enamorado de Liz pero ella no lo sabe.
"Porque te lo digo yo que soy tu padre" Contestó Blaine muy tranquilo.
"Buen día" Dijo en voz baja Aaron, un poco incomodo por la pelea de Liz y Blaine.
"Buen día, Aaron" Saludó amablemente Kurt.
"¡Te odio, papá!" Gritó Liz. Tomó la mano de Aaron y lo arrastró hasta la puerta de la casa.
"No, no me odias" Blaine dijo con una sonrisa mientras veía a Liz y su amigo irse hacia afuera
"Adiós Sr. Kurt" Logró decir el chico mientras salía de la casa arrastrado por Liz.
"Adiós, Aaron, saludos a tu madre" Kurt dijo con simpatía, saludándolo con la mano.
"Chau, papá" Saludó Tory con un beso en la mejilla de su padre. Kurt lo despidió con un beso en sus rizos y un pequeño abrazo, el niño corrió hasta el auto.
"Sabes que no lo dice en serio ¿verdad? Lo de odiarte…" Kurt le dijo a Blaine, quien se acercó para besarlo, tomándole la cara con ambas manos y mirándole a los ojos.
"Lo sé, lo sé… es que duele ¿sabes?" Respondió Blaine con tristeza. Kurt besó sus labios con un dulce y sincero beso.
"Hablaremos de esto cuando vuelvas" Dijo Kurt y volvió a besar a su marido, más profundo esta vez. Cuando se separaron del beso, Blaine se inclinó y besó el vientre de Kurt dos veces, un beso de cada lado de su estómago. Kurt sonrió.
"Blaine, los niños te esperan en el auto" Kurt dijo con una gran sonrisa. Blaine se incorporó y le dio otro beso a su marido.
"Cuidate y cuidalos" Le dijo luego de otro beso.
"Lo haré. Adios" Y Kurt acompañó a su marido a la puerta.
Cuando Kurt se quedó solo, decidió que era el momento de hablar con su padre y contarle las novedades. Se sentó en su escritorio y prendió su laptop.
"¡Hola, papá!" Kurt dijo animadamente cuando su padre contestó la llamada a través de Skype.
"¡Hola, hijo!" Respondió Burt. El Sr. Hummel, había sido gobernador de Ohio hace un tiempo y después de eso decidió retirarse de la política cuando terminó su mandato, debido al estrés que le causaba. Ahora estaba viviendo tranquilo como un jubilado, en su casa junto a su esposa Carole. Después de los saludos y los '¿cómo están Blaine y los niños?' y '¿cómo está Carole?', Kurt le iba a contar lo de su embarazo.
"Papá, estoy embarazado" Dijo Kurt con una enorme sonrisa en su cara.
"¡Kurt, hijo! ¡Felicitaciones! ¡Estoy muy feliz!" Decía el hombre mientras reía de la emoción. Kurt tenía lágrimas en sus ojos al ver la reacción de su padre.
"Espera papá, porque aún hay más" Kurt se mordió el labio inferior, dándole suspenso a la situación, Burt lo escuchó expectante. "¡Son gemelos!".
Los ojos de Burt y la boca se abrieron tan grandes como podían hacerlo. "¡Oh por Dios, Kurt! ¡Es increíble!" El hombre sonrió de nuevo. "¡Carole! ¡Carole!" Llamó el hombre a su esposa. Unos segundos después, los zapatos de Carole se escucharon desde el parlante de la laptop.
"¿Qué sucede, Burt? ¿Por qué ese griterío?" Preguntó ella cuando se acercó a su marido, sin notar la presencia de Kurt a través del monitor
"¡Gemelos! Kurt está embarazado de gemelos" El hombre dijo rebotando en su asiento. En ese momento, Carole miró hacia su laptop y vio a Kurt, que la miraba con una sonrisa.
"¡Kurt! ¡Felicitaciones, hijo!" Dijo la mujer con el mismo entusiasmo que su marido. "¿Qué dijeron los niños? ¿Qué dijo Blaine?"
"Bueno, ya conocen a Blaine, él está muy feliz. Y los niños… lo tomaron bien" Respondió Kurt.
"¿Cuánto tiempo tienes?" Preguntó Burt.
"Doce semanas" Respondió Kurt. Se paró de la silla y se puso de perfil a la cámara mostrándoles a sus padres su vientre. "Pero parece que tengo mucho más tiempo" Dijo riéndose mientras se frotaba el estómago.
Los tres se quedaron charlando unos minutos más sobre el embarazo de Kurt, además él les contó que estarían por mudarse a una casa más grande. Burt insistió en ir a visitar a su hijo, pero Kurt les dijo que en cuanto se muden y tengan todo organizado, haría una reunión con toda la familia para festejar las buenas noticias.
