Capitulo 8
La familia Hummel-Anderson estaba sentada en la mesa cenando. Liz casi ni podía probar bocado por los nervios que sentía, le iba a pedir permiso a su papá Blaine para salir en una cita con Axel. A Blaine se lo notaba de muy buen humor, un poco cansado, pero había llegado a su casa con una sonrisa. Kurt miró a su hija, que estaba sentada frente a él en la mesa, le hizo una seña para que comenzara a hablar. Ella se aclaró la garganta y miró a Blaine.
"¿Papá…?" Ella dijo vacilante, pero Blaine no la miró, creyendo qué la chica hablaba con Kurt. "¿Pá…?" Repitió la joven, esta vez tocó el brazo de su padre. Kurt miraba a su hija y le dio una sonrisa para que la ayudara a tomar coraje.
"¿Mmmm…?" Murmuró Blaine, ya que tenía la boca llena de comida.
"Uhmm… quería… preguntarte…" Comenzó a decir ella, otra vez miró a Kurt, él le hizo una seña de que siga adelante.
"¿Cuánto?" Blaine dijo mientras sacaba su billetera del bolsillo trasero de su pantalón.
"No, papá-" Liz dijo tocando la mano de su padre para que no saque dinero de su billetera.
"¡Si ella va a tener dinero, entonces yo también!" Tory dijo parándose de la mesa y corriendo al lado de Blaine.
"Toronto. Siéntate y come" Regaño Kurt al niño, pero él no se movió del lugar y extendió su mano con la palma hacia arriba esperando a que su padre le dé algo de dinero.
Blaine le sonrió a su hijo y le dio unos billetes. El niño tomó el dinero y contento volvió a sentarse en su lugar a comer. Kurt revoleó los ojos ante la acción de su hijo. Blaine miró a Liz y también le dio algunos billetes a ella, Liz se sintió un poco culpable, se encogió de hombros y tomó el dinero.
"¿Tu también quieres dinero?" Preguntó Blaine a Kurt en tono de broma. Blaine sabe muy bien que su marido es una persona independiente cuando se trata el dinero. Es decir, los dos son dueños de diferentes firmas y trabajan muy bien, no necesitan del dinero del otro. Ambos comparten los gastos de la casa, pero cada uno tiene su propio dinero.
"No, gracias, mi amor. Ya te reventé la tarjeta de crédito" Kurt dijo ladeando la cabeza y con una sonrisa, siguiendo con la broma que le hacía su marido.
"Ok" Blaine guardó su billetera. Kurt se acercó a su marido y le dio un pequeño e inocente beso en los labios.
"¿Podemos volver aquí? Gracias" Liz dijo mientras agitaba las manos delante las caras de sus padres.
"Si, cariño. Lo siento, continúa" Kurt dijo mientras tomaba espagueti con su tenedor.
"Lo que… quería preguntarte. O más bien quería pedirte permiso…" Liz comenzó a dudar y no le salían las palabras, no sabía porque estaba tan nerviosa. Blaine la miraba expectante, esperando a que diga lo que tiene que decirle. "…para salir el viernes… al cine." Ella dijo tratando de sonar casual.
"¿Es todo?" Preguntó Blaine, Liz asintió. "Sí, claro. No tienes que ahogarte en un vaso de agua, ya has salido con tus amigas muchas veces"
Liz miró a Blaine, y luego a Kurt, quien le hizo una seña para que le diga que no es con sus amigas con quienes va a salir.
"En realidad, papá… voy a salir con… con un chico." La situación ya se estaba tornando bastante incómoda para la chica, pero al parecer Tory lo estaba disfrutando. El niño escondía pequeñas risitas detrás de sus manos.
"Con Aaron. Bien, me agrada ese chico." Blaine dijo antes de tomar el vaso de agua y llevárselo a la boca.
"No con Aaron. Con Axel, en una cita" Liz dijo. Blaine casi se ahoga con el agua. Tosió un poco mientras Kurt palmeaba su espalda.
"¿Con… Alex?" Preguntó Blaine, luego de un rato cuando por fin se calmó de su ahogo. Liz asintió con la cabeza. "No lo sé, Liz. Estás muy chica para salir a citas"
"Papá, di algo" Liz dijo ente dientes a Kurt.
"Blaine, no es chica, va a cumplir dieciséis años. Ya tuvimos esta charla antes." Kurt dijo con dulzura, sujetando la mano de su marido sobre la mesa.
"¿Tu que le dijiste?" Blaine le preguntó a Kurt.
"Dijo que sí" Respondió Liz por su padre. "Por favor, papá." Ella le rogó.
Blaine revoleó los ojos y suspiró. "No lo sé, déjame pensarlo." Respondió él.
Liz iba a protestar, pero Kurt le hizo señas para que no diga nada y ella obedeció, y no habló más durante la comida. La familia siguió con la cena, y luego de comer, era el turno de Blaine y Tory para juntar la mesa y lavar los platos.
La chica estaba un poco triste y a la vez enojada. Caminaba hacia las escaleras para subir a su cuarto y Kurt la siguió detrás.
"No te preocupes, yo me encargo de él" Le susurró Kurt a su hija. Ella le dio una sonrisa y se fue por las escaleras un poco más esperanzada.
Blaine estaba sentado contra el respaldo de la cama, revisando mails a través de su celular, mientras Kurt salía del cuarto de baño en pijama. Kurt se recostó al lado de su marido y apoyó la cabeza en el hombro, Blaine seguía con lo suyo.
Lentamente, Kurt se fue acercando más a Blaine y posó la mano en el pecho del otro hombre. Kurt acarició el pecho de Blaine sobre la camisa de su pijama azul, y muy despacio llegó con los dedos hasta el cuello de la camisa, donde se expone la piel desnuda y comenzó a acariciarle suavemente con la yema de los dedos. Blaine sonrió, pero siguió con la vista fija en su teléfono celular.
Como Blaine ni siquiera lo miraba, Kurt levantó la cabeza y comenzó a darle pequeños besos en el cuello de su marido, mientras que introdujo la mano dentro de la camisa y acarició uno de los pezones de Blaine. Esto si llamó la atención del hombre.
"¿Kurt…?" Blaine dijo sonriendo.
"¿Mmm…?" Murmuró Kurt contra el cuello de Blaine.
"Sé lo que estás haciendo, cariño" Blaine dijo y sintió como Kurt apretaba su pezón entre los dedos, haciendo que se le ponga la piel de gallina ante el tacto sugestivo.
"¿Ah si? ¿Y que estoy haciendo… además de querer hacer el amor con mi marido?" Kurt ahora había bajado la mano hacia el estómago de Blaine hasta toparse con el elástico del pantalón de su pijama, los besos llegaron a la mandíbula dejando rastros húmedos tras su toque. Blaine cerró los ojos, ya estaba comenzando a sentir la excitación.
"Estás usando tus artimañas para obtener algo que quieres" Blaine dijo con la respiración entrecortada cuando la mano de Kurt entró en su pantalón y le acariciaba el miembro suavemente.
"¿Y está funcionando?" Kurt preguntó bajando la voz, con sus labios rozando la oreja de su marido, Blaine gimió cuando sintió el cálido aliento de Kurt contra su oído.
"Eso… eso depende… de… lo que estés… mmmm… buscando" Blaine dijo interrumpiéndose cada vez que Kurt movía la mano que estaba en su pene. Kurt no contestaba y seguía mordisqueando el lóbulo de la oreja de Blaine. "Es por lo de Liz ¿verdad? Porque si es por e-" Y Kurt se alejó de repente de Blaine y se sentó en la cama, de brazos cruzados.
"Blaine, ya tuvimos esta charla antes. Tenemos que dejar que crezca" Kurt dijo un poco enojado.
"Es que no… no conozco a ese chico. ¿Qué tal si no es bueno con ella? ¿Qué tal si la obliga a…? ¡Dios! ni siquiera puedo pensarlo"
"Nunca lo sabrá si no sale con él y lo conoce" Kurt dijo ya cansado de la situación.
"¿Por qué no lo conoce en la escuela? ¿O aquí? ¡Que lo traiga aquí!" Blaine dijo como si esa fuera la opción más obvia, Kurt revoleó los ojos.
"Blaine, no serían ellos mismo si tu estuvieras alrededor suyo, vigilándolos como un chaperón. Tienen que estar solos, conocerse bien y-"
"¿Solos? Kurt… ¡es una niña!" Blaine dijo mientras se ponía de frente a su marido.
"No, Blaine, no es una niña. Ya tuvimos esta conversación antes y creí que lo habías entendido." Kurt dijo en tono bajo, Blaine lo miró fijo. Si, ya tuvieron esta conversación antes. Kurt tenía razón, su niña ya no es una niña. "¿Eh? ¿Qué dices, amor?" Kurt volvió al tono sugerente de antes y le dio un beso en la boca de Blaine entre cada palabra dicha.
Blaine suspiró, esperaba no arrepentirse de la decisión. "Está bien, que salga con Alex."
Kurt sonrió. "Axel" Corrigió y le dio un gran beso en los labios.
"Como sea" Murmuró Blaine contra los labios de su marido. "¿Qué hay de eso de querer hacer el amor?" Preguntó Blaine con una inocencia fingida.
"Tonto" Kurt dijo riendo y estrelló su boca contra la de Blaine en un beso apasionado y hambriento.
Después de hacer el amor, Kurt se quedó dormido en el hombro de su marido. Blaine no podía conciliar el sueño, se quedó pensando mientras miraba el techo de su habitación.
Cinco años atrás.
Blaine estaba jugando con su hijo en su habitación. Estaban disfrazados de superhéroes con toallas atadas alrededor de sus cuellos imitando las capas. Era un sábado por la mañana, Lizzy estaba durmiendo y Kurt en la oficina.
"Bueno, ahora tenemos que buscarnos un nombre y un superpoder" Blaine dijo mientras terminaba de atar la toalla alrededor de su cuello. Tory colocó una mano en la barbilla, pensando en un nombre, cuando escucharon la voz de Lizzy en la puerta del cuarto.
"¿Papá?" Lizzy dijo con la voz temblorosa. Blaine se dio vuelta y miró a su hija con las mejillas empapadas de lágrimas. "¿Puedes venir un minuto, por favor?" Ella pidió, sus manos se retorcían juntas delante de su estómago.
"Si" Blaine dijo con un tono preocupado. "Enseguida vuelvo, piensa en un nombre" Le dijo a Tory, se levantó del suelo y caminó hasta la puerta de la habitación con su hija. "¿Qué sucede?" Le preguntó con el mismo tono de preocupación. Lizzy lo tomó de la mano y lo alejó un poco de la puerta.
"Me vino… me vino mi período" Susurró Lizzy, sin mirar a su padre, tenía las mejillas sonrojadas.
Blaine se quedó con la boca abierta y sin habla, mirando a su hija sin saber que decirle. Ella dejó caer algunas lágrimas y lo abrazó, él respondió abrazando fuerte a su niña.
"¿Quieres que llame a la tía Rachel?" Preguntó Blaine suavemente cuando recuperó el habla. Lizzy negó con la cabeza. "¿A la tía Santana?" Otra vez la jovencita negó y Blaine comenzó a acariciarle el cabello. "¿A la abuela Carole?" Intentó preguntando otra vez, pero de nuevo obtuvo una negativa. "¿A la abuela Diane?" Preguntó por último.
"No." Respondió esta vez Lizzy. "Quiero hablar con papá" Ella dijo, con la voz amortiguada por la camisa de Blaine.
"De acuerdo." Dijo Blaine. "Ve a tu cuarto, yo llamo a papá" Lizzy asintió y él le dio un beso en la cabeza.
Cuando Lizzy entró al cuarto, Blaine suspiró y sacó su teléfono del bolsillo.
"Hola, amor. Me encanta que me llames al trabajo, pero no puedo hablar, estoy muy-" Kurt comenzó a decir cuando atendió el teléfono. Tenía muchos papeles en ambas manos y el teléfono estaba sostenido entre su hombro y su oreja.
"Kurt…" Baine interrumpió la verborragia de su marido.
Kurt dejó los papeles sobre la mesa y tomó el teléfono con una mano, alarmado por el tono de su marido. "¿Qué sucede, Blaine?"
"Es Lizzy, ella tuvo su… menstruación" Susurró Blaine. Kurt sonrió.
"Blaine, pásame con ella." Pidió Kurt. Blaine se acercó al cuarto de su hija y golpeó la puerta. Lizzy salió, todavía tenía las mejillas húmedas. Blaine le dio el teléfono y ella volvió a encerrarse al cuarto.
El hombre se apoyó en la pared, a esperar a que la conversación entre Lizzy y Kurt termine. Tory salió de su habitación y miró a Blaine.
"Vamos a jugar, papá. Ya pensé un nombre" Dijo entusiasmado el niño de cinco años.
"Si, ya voy, campeón" Respondió Blaine y Tory volvió a su cuarto.
Luego de un par de minutos, Lizzy abrió la puerta de su dormitorio, se la veía más calmada.
"Papá quiere hablar contigo" Le dijo mientras le entregaba el teléfono. Blaine sonrió y le dio una sonrisa a su hija, ella se la devolvió y se encerró en su cuarto otra vez.
"Blaine, escucha. Ella ya sabe todo lo que tiene que hacer. Se dará un baño, tú cámbiale las sabanas y cuando salga de la ducha dale un ibuprofeno y un vaso de agua. ¿Si?" Instruyó Kurt y Blaine respondió con un suave 'si'. "Yo estaré en casa en cuanto pueda" Fue lo que le dijo Kurt antes de que ambos cuelguen la llamada.
Luego de hacer el cambio de sábanas y Lizzy salió de la ducha, Blaine entró a su cuarto con una píldora y un vaso de agua. Se las dio a su hija y ella las tomó, luego se acurrucó otra vez en su cama. Blaine se inclinó y le besó la sien luego de darle una caricia. Caminó hasta la puerta, pero frenó cuando escuchó la voz de Lizzy hablándole.
"Gracias, papi" Ella dijo.
Blaine sonrió tan grande como sus mejillas le permitieron. "De nada, princesa" Le respondió y salió de la habitación, cerrando la puerta tras él.
Blaine suspiró al recordar aquel día. Ser padre de una mujer no es nada fácil para dos hombres. Él miró a Kurt, y luego a su vientre mientras le apoyaba una mano sobre las sábanas.
Ver crecer a los hijos es doloroso, pero él sabía que ellos tenían que pasar por todas esas etapas; y mientras él esté ahí, los ayudaría a superarlas.
