Capitulo 9

Blaine llegó a casa al mediodía para almorzar con Kurt, ya que odiaba que el hombre embarazado almuerce solo, mientras Blaine está en el trabajo y los niños en la escuela. Abrió la puerta de la casa y entró.

"¿Kurt? Estoy en casa, amor" Dijo desde la puerta, cerrándola detrás de él. Al no obtener respuesta, y no ver a su marido en la sala, caminó hacia la cocina. Kurt tampoco estaba ahí. Subió las escaleras y mientras se dirigía al dormitorio que compartían juntos, escuchó voces que provenían del estudio de Kurt. La puerta estaba abierta y se asomó para ver a su marido, sentado en el escritorio y Brenda parada a su lado, inclinados los dos mirando una serie de papeles sobre el escritorio.

"No lo sé, Brenda. Estos se ven muy… baratos." Kurt dijo sin notar la presencia de su marido en el lugar.

"Si, tienes razón. ¿Y qué opinas de estos?" Brenda, quien tampoco notó la presencia del otro hombre, le mostró a su jefe otros papeles.

Antes de que Kurt pudiera contestar, Blaine se aclaró la garganta llamando la atención de los dos. Kurt levantó la vista y se sorprendió de ver a su marido parado frente suyo.

"Hola, cariño. No te oímos entrar" Kurt dijo un poco nervioso mientras se quitaba los anteojos y los apoyaba en su escritorio. Brenda se enderezó y miraba hacia cualquier lado, excepto a Blaine.

"Kurt… ¿qué crees que estás haciendo?" Blaine dijo en un tono acusatorio, dio unos pasos más dentro del estudio.

"Uhmm… Brenda me trajo… unos papeles para firmar" Kurt dijo defendiéndose y señaló los papeles delante suyo. Desde que se enteraron del embarazo, la pareja acordó que Kurt no trabajaría hasta que los bebés nacieran. Debido a la edad de Kurt y el embarazo múltiple, sumado a un aborto involuntario que había tenido hace varios años y un parto prematuro, Kurt corría riesgos ahora más que nunca. Cualquier tipo de estrés o disgusto que pudiera tener, podría ser perjudicial para su vida y la de sus hijos. Por eso Blaine prefería que se quede en la casa, tranquilo.

"Kurt…" Dijo Blaine, perdiendo la paciencia, sabiendo que no era solo unos papeles para firmar lo que la asistente había traído consigo para su jefe. "¿Trabajas desde aquí?" Preguntó Blaine, pero Kurt no respondió, Blaine lo interpretó como una respuesta afirmativa. "¿Todos los días cuando yo no estoy en casa?" Preguntó luego de un suspiro. Kurt seguía sin responder y no se atrevía a mirar a su marido a la cara. "¿Brenda?" Blaine dijo mirando a la mujer para que le responda.

"Uhmmm… ¿si?" Ella respondió y tampoco miró al marido de su jefe.

"¡Brenda! ¿Así es como quieres ser mi socia, traicionándome?" Kurt dijo mirando a su asistente y amiga.

"Lo siento, Kurt. Yo también me preocupo por ti" Brenda dijo encogiéndose de hombros, Kurt revoleó los ojos.

"Kurt, no la regañes a ella. Estoy seguro que tú la obligaste a venir" Acusó Blaine, Brenda asintió con la cabeza y se ganó otra mirada desaprobatoria de su jefe.

"¿Qué querías que hiciera, Blaine? No pude evitarlo. Además me aburro mucho aquí solo, sin tener nada que hacer" Kurt dijo haciendo un puchero. Blaine se acercó un poco más al escritorio.

"¿Te aburres? Creí que estabas organizándola fiesta de cumpleaños de Lizzy"

"Si, pero... eso marcha bien, ya está todo listo y no tengo nada que hacer." Kurt dijo otra vez haciendo un puchero. Brenda, lentamente comenzó a guardar las carpetas y papeles en su portafolio. "Son solo unos papeles, amor" Kurt se paró y se acercó a su marido. "Nada que me cause estrés, lo prometo" Dijo frente a su marido y pasando los brazos alrededor de su cuerpo.

"¿Estás seguro?" Blaine preguntó acariciando los costados del vientre de su esposo. Kurt asintió con la cabeza y le dio un pequeño beso en los labios.

"¿Qué haces en casa, de todas maneras?" Kurt preguntó.

"Bueno… pensé en venir a almorzar con mi guapo marido y pasar lo que queda del resto del día con él, hasta que lleguen los niños" Blaine dijo inocentemente.

"Mmmm… me vendría bien un sándwich de pavo" Kurt dijo antes de darle otro beso a Blaine esta vez más prolongado.

"¿Te quedas a almorzar, Brenda?" Blaine preguntó cuando él y su marido se separaron del beso.

"No, gracias, quedé en almorzar con los chicos de la oficina" Dijo la mujer. "Adiós" Saludó a los dos hombres y salió de la casa. Ellos le devolvieron el saludo y bajaron a almorzar juntos en la cocina.


Más tarde, los chicos ya estaban en la casa de vuelta de la escuela. Liz se estaba preparando para su cita con Axel. Blaine recordó la cita de su hija desde el momento en que se levantó y recordó el día que era.

Tratando de saber un poco más sobre la cita, Blaine tuvo como idea llevarle algunos bocadillos al cuarto de su hija.

"¿Crees que con esto me vería sexy?" Liz le preguntó al monitor de su computadora, obviamente ella está en una comunicación por skype con alguna de sus amigas. Parecía que recién salía de la ducha, tenía puesta su bata rosa con su nombre bordado en ella y una toalla envuelta como un turbante en su cabeza. Ella sostenía delante de su cuerpo un vestido negro en una percha.

"¿Sexy?" Blaine dijo un poco asustado y otro poco sorprendido de escuchar esa palabra en la boca de su pequeña niña. La adolescente se asustó cuando vio a su padre parado en la puerta de su cuarto y escuchó su voz.

"¡PAPÁ!" Liz gritó y escondió en su espalda el vestido que le mostraba a su amiga. "¿Por qué no golpeas antes de entrar? Ya no soy una niña" Liz dijo y Blaine pudo escuchar las risitas de la chica que estaba del otro lado de la llamada.

"Lo siento." Blaine dijo mientras entraba en el cuarto sosteniendo una bandeja. "Te traje leche y galletas" Dijo con una voz dulce. Dejó la bandeja sobre el escritorio de su hija y miró a la computadora. "Hola, Hillary" Saludó a la chica en la pantalla con una sonrisa.

"Hola Sr. Hummel-Anderson" Saludó la jovencita moviendo la mano. "¿Cómo está?" Preguntó ella demasiado animada.

"Bien ¿Y tú?" Blaine dijo respondiendo a Hillary. Liz revoleó los ojos, de la misma manera que Kurt hace.

"Gracias, papá" Liz dijo empujando a Blaine hasta la puerta, antes de que Hillary conteste y su padre se quede hablando con su amiga.

"De nada, hija. Adiós Hillary" Blaine dijo antes de que Liz lo saque por completo de su habitación. Cuando logró que Blaine se fuera, Liz cerró la puerta con llave.

"Es tan tierno. ¿Por qué lo tratas de esa manera, Liz?" Hillary dijo.

"Se pone insoportable." Ella dijo, tomó de nuevo el vestido y lo presentó delante de su cuerpo, como había hecho antes de que su padre interrumpa. "Entonces… ¿este?"

"Sexy" Dijo Blaine cuando entró en la cocina. Kurt se dio vuelta para mirar a su marido.

"Gracias, tu también te ves sexy." Dijo Kurt antes de morder la manzana que estaba comiendo.

"No, no tu…" Dijo Blaine, Kurt levantó las cejas. "No… si… es decir, tu eres sexy" Dijo de inmediato acercándose a Kurt. "Es Liz. Ella dijo que quería verse sexy para su cita"

"¿Y?" Kurt dijo y Blaine casi enloqueció.

"¡¿Y?! Kurt, ella estaba mostrándole a su amiga un pedacito de tela que apenas la cubriría" Blaine dijo como enojado.

"¡Hey!" Kurt levantó su dedo índice delante de su marido. "Ten cuidado con lo que dices, ese 'pedacito de tela' es mi creación, mi arte"

"Lo siento, amor. No es el vestido. Es… es-" Blaine se sentía mal, no sabía cómo expresarse. "Kurt yo también fui adolescente. Se lo que hace la ropa ajustada en un chico con las hormonas alteradas. Me pasaba contigo cuando usabas esos jeans" Blaine abrazó a Kurt, el hombre embarazado se ruborizó.

"Blaine, amor… tienes que relajarte. Te volverás loco." Kurt dijo tomando la cara de su marido en sus manos.

"No creo que pueda hacerlo" Susurró enterrando su rostro en el hombro del otro hombre.

"Papá." Blaine y Kurt miraron hacia donde venía la voz. "¿Quieres jugar conmigo a las luchas?" Preguntó Tory estirándole a Blaine un control de una de sus consolas de videojuego.

"Por supuesto, campeón" Blaine dijo con una sonrisa, tomando el control de la mano de su hijo. Los dos caminaron hacia las escaleras.

"Si, Blaine. Intenta liberar tensiones con ese juego" Kurt dijo burlándose un poco de la tensión de su marido.

"Lo dudo" Respondió Blaine mirando desde su hombro.

Kurt revoleó los ojos y sonrió ante la ternura que le daba los celos que tenía Blaine por su hija mayor.

Blaine miró su reloj, exactamente dos horas después. Todavía estaba jugando con su hijo a todos los juegos que tenía. Por un rato, se relajó. Pero ahora, a diez minutos de la cita de Liz, los nervios volvieron a él.

"Tory, tengo que irme. Faltan unos minutos para la cita de tu hermana y tengo que vigilarla" Dijo mientras se levantaba de la cama, dejando el control sobre ella. "Volveré. No hagas trampa" Advirtió mientras caminaba hacia la puerta.

"No te prometo nada" Tory dijo. Blaine sonrió y bajó las escaleras.

Kurt estaba sentado en el sofá hojeando una revista. Blaine se sentó a su lado, apoyó su cabeza en el hombro de su marido y acarició el vientre de Kurt. Unos ruidos de tacones se escuchó bajando las escaleras. Kurt y Blaine voltearon para ver. Liz llegó a los pies de las escaleras y Kurt se levantó para mirarla.

"¿Cómo me veo?" Preguntó la chica. Estaba vestida con un vestido color coral, ajustado en la cintura y suelto en la falda. No era el vestido que ella le mostraba a su amiga, pero aún así a Blaine le parecía muy corto. El cabello lo tenía lacio y usaba unos zapatos con un taco bajo.

"Hermosa" Kurt dijo sonriendo, Liz se sonrojó.

Blaine aceptaba que su hija se veía hermosa, pero también creía que era demasiado para una primera cita.

"Esa falda es muy corta" Blaine dijo mientras se paraba al lado de su marido. Kurt y Liz revolearon los ojos. "Vuelve antes de las nueve de la noche" Dijo mientras se cruzaba de brazos. Kurt le dio un codazo en las costillas. "Nueve y media" Otro codazo. "Diez." Otro codazo, esta vez más fuerte. "¡Ouch!... Diez y media" Dijo finalmente. Kurt asintió con una sonrisa.

Desde afuera se escuchó la bocina de un auto sonar.

"¡Oh por Dios! ¡Ahí está! ¡Ya llegó!" Liz dijo mientras saltaba entusiasmada. "Adiós" Dijo ella, besó en la mejilla a cada uno de sus padres y corrió a la puerta.

"¡Liz! Espera a que se acerque a la puerta y-" Dijo Blaine.

"Ay, papá. No seas anticuado" Y con eso Liz salió de la casa. Blaine miró por la ventana y vio subir a su hija al auto del chico.

"¿Yo anticuado? Ese chico es poco caballero, ni siquiera le abrió la puerta del auto" Dijo Blaine indignado.

"Blaine…" Kurt dijo riéndose y alejó a su marido de la ventana.

"¿Qué? A ti te gustaba cuando yo tenía esos detalles contigo" Blaine colocó sus manos en la cadera.

"Amor… eso fue hace más de veinte años, y ya era bastante anticuado" Kurt dijo sonriendo. "Ven, ayúdame con la cena". Blaine suspiró y tomó la mano de su marido. Tal vez estar ocupado en algo lo alejaría de los pensamientos que tenía en ese momento acerca de su hija.


La cita de Liz con Axel estaba yendo viento en popa. En el autocine estaban viendo "Cantando bajo la lluvia", los viernes era día de clásicos y aunque la chica había visto esa película muchas veces con sus padres, esta vez era diferente.

Miradas de reojo, risitas tontas, manos que se rozan dentro del recipientes de palomitas y… un beso. El primer beso de Liz. Un poco torpe e inocente al principio, lleno de nervios y timidez, pero su primer beso, mientras de fondo se escuchaba a Gene Kelly cantando, la película había quedado olvidada. El sonrojo en sus mejillas delataba su falta de práctica, pero Axel tenía experiencia suficiente para los dos. Cuando sus labios se chocaron por primera vez esa noche, Liz juró que podía ver y oír fuegos artificiales que los iluminaban el cielo para los dos. Y para completar su noche perfecta, esas cuatro palabras mágicas salieron de la boca de Axel en un susurro cerca del oído de Liz.

"¿Quieres ser mi novia?"