Capitulo 11
Tory estaba en el patio de juegos de la escuela, era la hora del recreo y había llevado una pelota de futbol con él, para pasar el rato. Junto a él estaban sus amigos Frankie, Eddy y una niña que siempre estaba con ellos, Julie. Los cuatro niños se pasaban la pelota unos a otros con los pies, sin molestar a los demás niños que compartían el patio de la Escuela Primaria Thomas Jefferson de New York.
"¡Aquí, Tory! ¡Aquí!" Gritaba Eddy mientras agitaba los brazos.
Tory, que tenía el balón, levantó la cabeza y vio a su amigo pedir por ella, entonces Tory hizo el pase a su amigo. Pero el niño la pateó con demasiada fuerza que llegó a golpear la cabeza de otro chico que estaba pasando por ahí.
Al ver como el balón golpeó la nuca de ese otro niño, Tory se sintió culpable y arrugó su carita como si estuviera sintiendo el dolor él mismo. "¡Lo siento!" Gritó Tory, pero no obtuvo respuesta del niño.
Liam, el niño golpeado, tomó la pelota y giró sobre sus talones. Estaba rojo de rabia y por la humillación de haber sido golpeado frente a toda la escuela. "¿Quién fue?" Dijo con los dientes apretados. Tory se acercó a él amigablemente, si hay algo importante que le enseñaron sus padres es a no ser conflictivo con los demás y tratar a sus compañeros con respeto.
"Fui yo." Tory dijo acercándose al niño con culpabilidad. "Lo siento, amigo ¿Estás bien?" Preguntó el niño amistosamente.
"No soy tu amigo" Liam dijo con ira, pero en voz baja, todavía sosteniendo la pelota muy fuerte en sus manos. Tory y sus amigos lo miraron con sorpresa al ver la reacción de este niño.
"Uhmm… de acuerdo" Dijo Tory encogiéndose de hombros. "¿Podrías devolverme mi balón por favor?" Pidió siendo amable con el chico nuevo. Liam es un niño nuevo en la clase de la Srita. Clapton, la misma clase de Tory.
"¿Y si no quiero devolverte tu balón?" Liam dijo acercándose a Tory. Era algunos centímetros más alto que Tory, pero a él no lo intimidaba. Los niños que estaba jugando en el patio, de pronto pararon de hacer sus actividades y se reunieron en un círculo alrededor de Tory y Liam.
"Uuuhhhh…" Los niños que estaban alrededor corearon juntos.
"¡Ya cállense!" Julie les dijo, mirándolos a todos. "Vámonos, Tory"
"Si, vámonos." Tory dijo mirando a Liam. "Quédate con ella, tengo muchas más en casa" Tory dijo señalando la pelota. Se dio media vuelta y comenzó a alejarse del otro niño.
"Si, vete. Hazle caso a tu noviecita. Fenómeno" Tory se paró en seco cuando escuchó esa palabra de la boca de Liam. Lentamente se dio vuelta y miró al chico.
"¿Cómo me llamaste?" Preguntó entrecerrando los ojos, había un sentimiento de ira creciendo dentro de él. Todos los niños de pronto se quedaron en silencio
Liam se rio y miró a todos los demás buscando complicidad, pero nadie le respondió. "Fe-no-me-no" Dijo lentamente. "Mi padre dice que niños como tu son engendros del demonio y no deberían nacer…" Mientras Liam decía esto, esa ira creciendo dentro de Tory se había hecho muy grande. "¡Tu eres un fenómeno y tus padres son unos monstruos que arderán en el infierno!"
La respiración de Tory se aceleró, sus fosas nasales se dilataron y apretaba los dientes. Sin pensarlo, Tory se abalanzó sobre el niño, cayendo los dos al suelo. Tory y Liam comenzaron a golpearse, no muy fuerte, pero lo suficiente como para sentir de dolor. Los niños de alrededor fomentaban la pelea, vitoreando y alentando por Tory. Frankie y Eddy trataban de separarlos, pero era imposible.
"¡Ya basta! ¡Ya basta!" Gritaba desesperada Julie.
La Srita. Clapton y otra maestra que estaba junto a ella, corrieron hacia donde estaba el tumulto de niños y gritos. Caminando entre los niños, llegaron al centro, viendo como dos niños se golpeaban tirados en el suelo, ninguna de las dos maestras los había distinguido.
"¡Deténganse!" La Srita. Clapton ordenó, pero ninguno de los niños escuchaba. Se acercó a ellos y tomó al niño que estaba encima del otro y lo alejó, mientras él seguía tirando patadas y manotazos. La otra maestra levantó y sostuvo en sus brazos al otro niño que había quedado en el suelo. La Srita. Clapton miró al niño que ella estaba sosteniendo. "Tory" Susurró ella asombrada mientras miraba al niño con las mejillas rojas, despeinado y con la ropa arrugada.
Kurt estaba caminando por el centro comercial, comprando algo de ropa para sus bebés. Se había levantado temprano en la mañana para hacerse una prueba de sangre con el Dr. Nealey, solo para asegurarse que la salud de sus bebés dentro de su vientre esté en perfectas condiciones. Blaine le había dicho que tiene que ser más optimista y dejar de preocuparse tanto por ello. Kurt le contestó que estaba siendo hipócrita, ya que él es el primero en preocuparse por todo, Blaine le dio la razón.
Ahora que no estaba yendo a la oficina y tampoco estaba recibiendo llamadas de su asistente, estaba muy relajado y tranquilo. Por eso quiso hacer algunas compras, mientras su marido estaba en el trabajo y los niños en la escuela. Él disfrutaba bastante de este momento a solas, no es que reniegue de su familia, pero a veces necesita estar sin todo el ruido de la casa. Además tenía que aprovechar que aún podía moverse libremente antes de que su enorme vientre se lo impida.
Se acercó a la caja registradora, sosteniendo una gran pila de ropa y cosas de bebé, todo por dos. Apoyó las cosas sobre el mostrador y saludó a la chica que estaba del otro lado, ella le contestó muy simpática. Mientras la joven pasaba las prendas por la máquina, miraba a Kurt entrecerrando los ojos, como si lo conociera de algún lado. Cuando terminó y embolsó todo, Kurt le extendió su tarjeta de crédito.
"¿Usted es… usted es Kurt Hummel? ¿Kurt Hummel, el diseñador?" Ella dijo sonriendo cuando leyó el nombre en la tarjeta.
"Si, ese soy yo" Contestó Kurt con una gran sonrisa. Le encantaba que la gente lo reconozca.
"¡Oh por Dios! ¡No puedo creerlo!" Decía la chica muy entusiasmada. "Soy su fan número uno" Ella dijo haciendo sonrojar a Kurt. "De veras, no le miento. Tengo todos sus diseños… bueno no todos, pero me gustaría. Su sentido de la moda es simplemente exquisito, el mejor"
"Oh… gracias. Me alegra que te guste mi trabajo, pongo todo de mí en mis colecciones" Kurt dijo con humildad, todavía sonrojado.
"Es impresionante." Dijo la chica sin dejar de mirar a Kurt. "Es mucho más guapo en persona, el embarazo le sienta perfectamente" Halagó la joven.
"Bueno, muchas gracias. Eres muy amable" Kurt dijo mientras acariciaba su vientre.
"¿Podría… firmarme un autógrafo, por favor?" Preguntó la chica, un poco tímida.
"Si, por supuesto" Contestó Kurt. A pesar de que a veces era reconocido en las calles, no estaba acostumbrado a que la gente le pida autógrafos.
La chica se inclinó bajo el mostrador y sacó una revista 'Vanity Fair', la abrió en una de las páginas donde salían fotografías de una modelo usando ropa de su creación y Kurt posando a su lado, caminando por una pasarela. Ella se la entregó junto con un marcador, Kurt lo tomó sonriendo cuando reconoció el día del desfile.
"Para…" Comenzó a escribir Kurt, pero se detuvo a mirar a la joven.
"Lindsay" Ella contestó con una enorme sonrisa.
"Para Lindsay, con amor… Kurt Hummel" Escribió Kurt con su perfecta caligrafía. Luego le devolvió a Lindsay el marcador y la revista.
"Gracias. Mi hermana se va a desmayar cuando se entere que conocía al gran Kurt Hummel" Ella dijo sosteniendo la revista en sus manos.
Kurt firmó el recibo de la tarjeta de crédito y tomó las bolsas que la joven empleada le entregaba, pero antes de irse sacó de su bolsillo una tarjeta de presentación y se la dio a la chica.
"Ten. Ve a la empresa, presenta esta tarjeta y ellos te darán un recorrido por las oficinas y talleres de 'Kurt Hummel', además te darán un obsequio. Trae a tu hermana contigo."
"Muchas gracias, Sr. Hummel" Lindsay dijo muy feliz.
"De nada. Adiós, Lindsay" Kurt dijo y salió de la tienda.
Kurt estaba caminando hacia la salida del centro comercial con las bolsas en la mano, para pedir un taxi e irse a casa, cuando su teléfono celular sonó en su bolsillo.
"¿Hola?" Dijo en el teléfono.
"Sr. Hummel-Anderson, habla Stella, secretaría del director de la Escuela Primaria Thomas Jefferson…" La voz de una mujer sonó del otro lado de la línea.
Kurt detuvo su caminata, nunca llamaban de la escuela de Tory. Algo está pasando, pensó Kurt. "¿Qué le sucedió a mi hijo?" Preguntó muy asustado y preocupado.
"Nada grave. Toronto se metió en una riña con otro de sus compañeros de clase, y es preciso que venga por él para hablar con el director" Dijo Stella.
Kurt no podía creer lo que esta mujer le decía, su niño nunca haría una cosa así, mucho menos en la escuela. "¿Qué? ¿Toronto? ¿Mi Tory?" Preguntó, todavía sin creerlo.
"Si, señor. El director lo está esperando"
"De acuerdo. Voy enseguida" Kurt cortó el teléfono y apuró el paso.
Mientras iba en el taxi, intentó llamar a su marido, pero al parecer Blaine tenía su celular apagado. Resignado, dejó de intentarlo, luego recordó que Blaine estaba en una reunión. Estaba nervioso, y podía sentir a los bebés moverse dentro de él pero no podía disfrutarlo, debido a su preocupación por su otro hijo.
