Capitulo 13
"Entonces… ¿aceptas la invitación de mis padres a cenar el sábado?" Liz le preguntó a Axel. Los dos estaban apoyados en la fila de casilleros del pasillo de la escuela, enfrentados y tomados de la mano, mientras compartían algunos inocentes besos entre palabras.
"Por supuesto que sí." Respondió Axel. "Ellos suenan geniales" Dijo apretando la mano de su novia. Liz sonrió.
"Lo son. Están muy ansiosos por conocerte, en especial mi papá Blaine. Le pidió prestado a mi abuelo Burt su escopeta" Ella dijo en broma, Axel abrió grandes los ojos, asustado. "Es broma" Liz dijo enseguida al ver la reacción de el chico parado frente a ella.
"Eso espero…" Axel dijo, pero no fue una broma, estaba nervioso de verdad. Liz se acercó y le dio un beso tranquilizador en los labios, Axel sonrió sobre la boca de la chica y ella le devolvió la sonrisa.
Cuando se separaron, Liz sintió una mirada penetrante sobre ellos, en especial sobre ella. Una joven bonita, de pelo largo castaño y ojos color miel la estaba mirando de arriba abajo, mientras caminaba con una mano en su cintura y meneando las caderas haciendo que su falda corta se balancee de un lado a otro siguiendo el movimiento. Los ojos de esa chica pasaron del cuerpo de Liz al rostro de Axel.
"Hola, Axel" La chica dijo muy coquetamente al novio de Liz moviendo sus largas pestañas, sin importarle que su novia esté frente a él. Liz levantó las cejas, mirando entre la joven y su novio.
"Hey, Nessa" Contestó distraídamente Axel.
"¿Quién es ella?" Preguntó Liz, no parecía celosa, solo molesta. "¿Por qué me miró de esa manera? Y peor… ¿Por qué te saludó como si quisiera arrancarte la ropa con los ojos?"
"Es solo una chica nueva, su nombre es Vanessa Hurley. Compartimos algunas clases, es… agradable. Su padre es congresista, o algo así" Contó Axel, restándole importancia a la joven.
Liz levantó una ceja, esa tal Vanessa no le gustaba nada. Tendría que confiar en su novio, pero también tener los ojos bien abiertos para vigilar a esa chica nueva.
"Oh, mira la hora…" Liz dijo de repente mirando su reloj. "Tengo ensayo de Glee. ¿Hablamos más tarde?"
"Si." Los dos adolescentes se dieron un beso de despedida. "Adios"
"Adios" Saludó Liz, y salió corriendo al salón de coro, donde su profesor (y tío) Finn Hudson y sus compañeros la estaban esperando para un nuevo ensayo.
Blaine subió las escaleras de la casa con un vaso de jugo de naranja recién exprimido para su marido. Lo había preparado junto a unas palomitas azucaradas para Tory. Desde lo que había ocurrido en la mañana, ese mismo día, Tory se la pasó viendo películas en el sillón de la sala de la casa, Kurt y Blaine lo habían acompañado en algunas de Disney, pero ahora estaba solo.
Cuando Blaine llegó a su habitación, donde unos minutos antes, Kurt le estaba mostrando la ropa que había comprado para sus gemelos, él no estaba allí, ni tampoco las bolsas de compras. Blaine caminó hacia el cuarto de los bebés y allí estaba su marido, apoyado en el marco de la puerta, con las manos acariciando suavemente su vientre y la cabeza descansando sobre la madera del marco. Blaine se acercó por detrás y pasó su brazo que no sostenía el vaso, alrededor de la cintura de Kurt. Blaine comenzó a trazar círculos con la palma de la mano sobre el estómago de su marido
"¿En qué estás pensando?" Preguntó Blaine con la voz amortiguada por el hombro de Kurt.
Kurt suspiró y apoyó su mano sobre la de su marido, sobre su vientre de diecisiete semanas de embarazo.
"En Tory… en Lizzy… en lo bebés…" Susurró Kurt. "Tengo miedo" Dijo mientras intentaba tragar el nudo que tenía en la garganta y la angustia que le ocasionaba aquella situación.
"¿A qué le temes, amor?" Preguntó Blaine, dulcemente.
"A que nuestros hijos pasen por lo que pasamos nosotros cuando éramos casi unos niños, Blaine. No quiero que sufran lo que yo sufrí cuando iba a la escuela…" Kurt se ahogaba entre sollozos mientras hablaba. "Es- es horrible… pensar que no-"
"Hey…" Blaine susurró, enfrentándose a su marido y tomando una mejilla con su mano. "Tranquilízate." Limpió una lágrima que corría por la mejilla de Kurt con el pulgar. "Ellos no van a sufrir como tu… ni como yo tampoco. Nosotros estamos aquí, acompañándolos para que eso no suceda. Además… nunca fueron acosados por nadie, esta es la primera y última vez. Por eso debemos hablar con los padres de ese niño y explicarles como son las cosas" Decía Blaine. Kurt asintió.
"Lo sé, tienes razón. Aún así… siento que es mi culpa." Kurt dijo mirando al suelo, acongojado.
"Hey… mírame" Blaine levantó el rostro de Kurt obligándolo a que lo mire a los ojos. "Esto no es tu culpa. ¿Cómo podría serlo? ¿Eh?" Kurt se encogió de hombros. "En todo caso, es culpa de la sociedad intolerante, ¿no lo crees?. Pero aquí estamos nosotros para cambiar eso, tal como lo hicimos siempre, luchando por nuestros derechos. No hay nada que no se pueda solucionar" Le dijo antes de darle un beso en la comisura de los labios. "Ahora… ¿qué tal si te serenas? Por los bebés… y por Tory, que no te vea así." Blaine sacó de su bolsillo un pañuelo de tela y se lo entregó a su marido.
"Gracias. Siempre sabes cómo hacerme sentir mejor" Murmuró Kurt, mientras pasaba el pañuelo por su rostro secando las lagrimas que había derramado.
"Bueno… para eso estoy." Blaine dijo seductoramente, se inclinó y besó a Kurt. "Tu jugo" Dijo mientras levantaba el vaso que había estado sosteniendo. Kurt sonrió y lo tomó, murmuró un 'gracias' y tragó un sorbo. El líquido es fresco sobre su garganta, aliviándole el nudo que tenía.
"Mmm… dulce, como a mí me gusta" Murmuró.
"Me alegro" Sonrió Blaine.
"Sabes…" Comenzó a decir Kurt. "Hoy sentí el movimiento de los bebés por primera vez" Dijo con una sonrisa iluminándole el rostro. Con todo lo sucedido con Tory, había olvidado de decirle a Blaine, pero luego lo recordó y se sintió bastante tonto al olvidarse un acontecimiento así.
"¿De veras?" La sonrisa de Blaine se hizo aún más grande y los ojos se llenaron de felicidad. "¡Eso es fantástico!" Blaine apoyó las manos en cada lado de la cintura de Kurt. "¿Cuál de los dos bebés fue? ¿O fueron ambos?"
"Bueno, eso es difícil de decir. Lo siento por todos lados dentro mío, yo creo que fueron los dos" Kurt dijo mientras se miraba el vientre. Blaine se inclinó hasta estar a la altura del estómago de Kurt y le dio dos besos exageradamente ruidosos, uno de cada lado de la panza. Kurt dejó salir una pequeña carcajada y pasó los dedos por los rizos de su marido mientras seguía dándole pequeños besos en la piel expuesta de su vientre, Blaine le había levantado la camisa hasta revelar su barriga.
Liz llegó de la escuela y entró a su casa, casi corriendo. Todos los días, ella espera a su hermano menor a la salida de la escuela, excepto los días que tiene ensayo con el Club Glee, esos días alguno de sus padres iba por el niño a la escuela. Entró a la casa, demasiado rápido, pero se detuvo de golpe cuando vio a Tory en el sofá, en pijama y comiendo palomitas de maíz mientras miraba alguna de esas películas de acción que ella odiaba. Extrañada por la imagen, subió las escaleras, siguió la voz de sus padres.
"Yo creo que deberíamos poner las dos cunas una al lado de la otra. Aquí, y… aquí" Escuchó Liz la voz de su papá Kurt, se dio cuenta de que estaban en el cuarto de sus hermanitos no nacidos.
"Si, y la cómoda justo aquí" Blaine dijo. Liz entró al cuarto y vio a sus padres parados en el medio de la habitación vacía.
"No, Blaine. La cómoda irá aquí" Kurt dijo señalando el lado contrario donde Bline había indicado, miró hacia la puerta y vio a su hija mayor parada allí. "Oh… hola, Lizzy." Kurt dijo sonriendo. Blaine dio medio giro y miró a Liz.
"Hola, princesa. Estábamos discutien-"
"Papá, papá…" La chica dijo, parecía enojada. "¿Porqué está el hobbit en pijama y comiendo palomitas en la sala? Parece que no fue a la escuela hoy, y yo tuve que ir, y-"
"¡Elizabeth!" Regañó Kurt. "Ya te dije que no hables así de tu hermano."
"Si. Hoy no tuvo un buen día" Blaine dijo. El ceño fruncido de Liz desapareció de su rostro, para convertirse en una expresión de preocupación.
"¿Porqué? ¿Qué sucedió?" Ella preguntó.
Kurt y Blaine le contaron por lo que había pasado esa mañana Tory. Liz se sintió mal por él.
"Es terrible. Pobre hobb- Tory" Dijo ella corrigiéndose enseguida. La joven se quedó pensativa por unos segundos. "Iré a hablar con él". Liz dijo, salió de la habitación dejando a sus padres.
Liz bajó las escaleras y caminó hasta la sala, donde su hermano menor se encontraba, ella sonrió para sus adentros y se acercó a él.
"¿Qué onda, enano?" Preguntó Liz, mientras se sentaba al lado de Tory en el sofá. Subió las piernas hasta apoyarlas en la mesa de café frente a ellos y metió la mano en el balde de palomitas que el niño estaba comiendo.
"Hola, tonta" Respondió Tory, sin despegar los ojos del televisor.
"¿Qué estamos viendo?" Preguntó Liz.
"Rápido y furioso 10" Contestó Tory, todavía viendo la televisión y con la boca llena de palomitas.
"Me gustaba más cuando Vin Diesel tenía abdominales" Comentó Liz. Los dos se quedaron en silencio unos minutos, viendo la película. Liz miró a su hermano, muy concentrado en lo que estaba mirando. Ella tomó aire y cuando quiso hablar, fue interrumpido por Tory.
"Supongo que papá te lo dijo, ¿verdad?" Preguntó el niño.
"Si, ellos me lo dijeron." Liz le dijo, mirando a su hermano, esperando que dijera algo más pero él no lo hacía. "¿Quieres hablar de ello?" Se animó a decir ante el silencio del niño.
Tory suspiró, dejó el balde de palomitas sobre la mesa. "Es… es solo un niño nuevo y tonto de mi escuela. Su nombre es Liam Hurley y él-"
Al escuchar el apellido del niño, Liz lo interrumpió sorprendida. "Espera… ¿dijiste Hurley?" Ella preguntó mientras se sentaba enfrentada a su hermano.
"Si, Hurley." Respondió Tory.
"¿Hurley? Y… ¿dijiste que es nuevo en la escuela?" Liz se había dado cuenta de que conocía ese apellido.
"Si, eso dije ¿qué eres sorda?"
Liz ignoró el comentario del niño. Es solo una chica nueva, su nombre es Vanessa Hurley, recordó lo que su novio le había dicho ese mismo día. "Y este niño nuevo… ¿tiene una hermana mayor?"
"No lo sé…" Respondió Tory y por fin miró a su hermana. "¿Por qué?"
"Porque creo que conozco a su hermana" Tory abrió los ojos. "Y es por eso que me miraba de esa manera" Murmuró para ella misma.
"¿Qué?" Tory arrugó el entrecejo.
"Su tonta hermana estaba mirándome raro hoy. Axel me dijo que su padre es congresista… pero ese no es el punto" Ella sacudió la cabeza y miró a su hermano a los ojos. "El punto es que no debemos dejar que gente como esa se meta con nosotros. Lo mejor que podemos hacer es ignorarlas. Tu y yo sabemos muy bien quienes son nuestros padres, y sabemos también que son los mejores del mundo…" El niño asintió ante las palabras de su hermana. "Así que dejemos que ellos vivan en su ignorancia, porque no saben nada de nuestra vida. ¿De acuerdo?" Liz le sonrió a su hermano.
"De acuerdo." Respondió Tory y ambos chocaron sus manos.
Los dos niños no se habían dado cuenta que Kurt estaba allí escuchando y observando la charla que tenían. El sonrió orgulloso de las palabras de su hija y recordó como ellos siempre fueron tan unidos.
9 años atrás.
"¡Papito, papito!" Lizzy gritó mientras corría a la cocina.
Es domingo por la noche y Kurt estaba cocinando la cena, y Blaine estaba tomando una ducha. Lizzy y Tory estaban jugando sobre la alfombra de juegos de Tory en la sala de estar. El día había estado muy caluroso y la noche parecía ser igual de cálida. Habían pasado una hermosa tarde en la piscina y ahora iban a cenar bajo las estrellas.
"¿Qué sucede, Lizzy?" Preguntó Kurt, dejando lo que estaba haciendo, preocupado al ver a su hija gritando así.
"¡Tory! ¡Tory puede caminar!" Dijo la niña, saltando de alegría y aplaudiendo mientras lo hacía. Tenía puesto un vestidito floreado, de esos que usas cuando estás en la playa.
Kurt corrió hasta donde se encontraba su hijo, detrás de él lo siguió Lizzy. Tory estaba sentado en la alfombra, con un patito de hule en la mano, el niño solo llevaba pañales y una camiseta celeste.
"¿Tory?" Kurt dijo, el niño volvió la atención hacia su padre y le sonrió mostrando unos pocos dientes, mientras le mostraba el patito con el que estaba jugando.
"Mira esto, papi" Lizzy dijo. La niña, se puso de cuclillas frente a su hermanito, a solo un metro de distancia del bebé. "Ven Tory, ven aquí conmigo, bebé" Decía la niña mientras le estiraba los brazos.
El bebé miró a su hermana y largó una pequeña carcajada. Con las piernas temblorosas, Tory se sostuvo de la silla que había a su lado y lentamente se puso de pie, haciendo fuerza con los brazos.
"Oh Dios, Tory" Kurt dijo sorprendido de ver a su bebé poniéndose de pie sin ayuda. Claro que lo había hecho antes, pero siempre con ayuda suya, de Blaine o incluso de Lizzy, y daba algunos pasitos de la mano de sus padres.
"Ven, Tory" Seguía diciendo Lizzy. El niño se soltó de la silla tambaleándose y dio un paso para cercarse a su hermana. Los ojos de Kurt se inundaron en lágrimas, y para evitar algún accidente del niño se colocó de rodillas detrás del bebé.
Con unos pasitos más, Tory llegó a su hermana y se tiró encima de ella. La niña lo abrazó y el bebé se reía.
"¡Oh, Tory! Muy bien, bebé. Puedes caminar." Kurt se acercó a sus hijos y los abrazó a los dos juntos. Luego tomó al niño en sus brazos y le llenó la cara de besos. "¡Mi bebé camina!" El niño reía a carcajadas, sabiendo que había hecho algo bien.
"Hey… ¿Qué está pasando aquí?" Blaine dijo cuando bajó las escaleras, tenía el pelo mojado por la ducha que había tomado.
"¡Tory camina!" Kurt exclamó con una gran sonrisa en su rostro.
"¿De veras?" Preguntó Blaine, también sonriendo. Se acercó a su familia y se arrodilló en el suelo.
"Si, le enseñé yo" Lizzy dijo orgullosa.
"Wow.. Eres una excelente hermana mayor" Blaine le dijo y besó el cabello de la niña.
"Mira esto" Kurt dijo. Apoyó a su bebé con las piernas en el suelo y Lizzy se puso de cuclillas delante de él, tal y como lo había hecho antes. El bebé dio unos pasos hasta llegar a su hermana.
"Oh Dios" Murmuró Blaine. Cuando Tory llegó hasta Lizzy, todos aplaudieron. "¡Muy bien, campeón!" Blaine dijo tomando a Tory y levantándolo hacia arriba y luego haciéndole cosquillas en la pancita cuando lo bajaba. El niño se reía a carcajadas.
Los tres se quedaron allí unos momentos, haciendo caminar a Tory, hasta que logró hacer más de unos cuantos pasos.
Kurt sonrió ante aquel hermoso recuerdo. Liz siempre ha sido un ejemplo para su hermano menor, ella le enseñó muchas cosas. Él volvió su atención a sus hijos.
"…y si ellos no quieren dejarnos en paz, ¡entonces les patearemos el trasero a esa perra y su tonto hermano!"
"¡Elizabeth!" Regañó Kurt. Liz y Tory giraron su cabeza y vieron a su padre allí escuchándolos.
"¿Qué?" Liz dijo, haciéndose la inocente. Kurt sonrió y revoleó los ojos.
A veces Liz no era un buen ejemplo.
