Capitulo 17
Kurt golpeó la puerta del dormitorio de su hija mayor y esperó la respuesta.
"Adelante" Liz dijo del otro lado. Kurt abrió la puerta y asomó su cabeza adentro.
"¿Liz, cariño, estás ocupada?" Preguntó Kurt con suavidad.
La adolescente levantó la vista de la tablet y sonrió a su padre. "No, solo estoy reblogueando imágenes de moda en Tumblr" Contestó ella.
"Bien. Necesito pedirte un favor." Kurt dijo mientras entraba en la habitación de Liz.
"Si, lo que quieras, papá" Contestó Liz, dejó la nueva tablet, regalo de su cumpleaños sobre la mesa de noche y puso toda su atención en su papá.
"Sabes que tu padre no me deja conducir en este estado, y quería pedirte si-"
"¡Si!" Gritó feliz la chica, dio un salto y se paró de la cama. "¡Vamos!. Te llevaré a donde quieras. Cualquier cosa por sacar a mi bebé del garaje" Ella dijo tirando de la mano de su padre. Kurt sonrió.
Liz ya tenía su licencia de conducir y estaba muy feliz. El día después de su cumpleaños numero dieciséis (bueno… no al día siguiente porque era fin de semana, sino al lunes siguiente), ella fue a hacer la prueba acompañada por Blaine. La gente que le tomó la prueba, la había felicitado, era una excelente conductora. Blaine estaba orgulloso de ella y de sí mismo, porque fue él quien le había dado las lecciones de manejo.
"No podemos tomar tu auto, Liz, es muy pequeño y necesito comprar muchas cosas. Además Tory tendrá que venir con nosotros." Explicó Kurt.
"Oh" Dijo un poco decepcionada la chica, pero luego sonrió. "No importa. Conducir es conducir." Ella contestó.
Los tres subieron al auto de Kurt, Liz en el asiento del conductor, Kurt en el acompañante y Tory en el asiento trasero. Kurt se aseguró que el cinturón de seguridad de Tory esté bien abrochado, y lo mismo con el suyo. Confiaba en su hija, pero por las dudas no quería correr riesgos.
Al llegar al supermercado, Liz estacionó el auto perfectamente. Los tres bajaron y Kurt tomó un carro. Entraron y comenzaron a hacer las compras. Tory colocaba en el carro bolsas de dulces y chocolates que Kurt se negó a comprar.
"Por favor, papi." Pidió el niño, haciendo ojos de cachorro sabiendo que su padre nunca se resiste a esas miradas.
"No hagas esa cara, Toronto." Regañó Kurt, pero el niño seguía haciendo el mismo gesto. Kurt suspiró. "Solo una" Le dijo. Tory levantó el puño en señal de triunfo y eligió su bolsa favorita y devolvió las otras a la góndola. Kurt miró a su hija, que estaba llevando el carrito. "Es tu culpa, tu le enseñaste esa cara." Le dijo Kurt, mientras elegía un frasco de mermelada de frutillas.
Liz sonrió. Recordó que esos ojos de cachorrito la ayudaron en muchas ocasiones, pero también la metió en problemas.
"¿Qué es tan gracioso?" Preguntó Kurt.
"Es que recordé cuando me perdí en el supermercado y papá estaba como loco buscándome por todos lados" Ella dijo, sonriendo ante el recuerdo. Los ojos de Kurt se abrieron bien grandes, él no sabía de eso.
"¿Te perdió en el supermercado?" Preguntó Kurt horrorizado. Liz comenzó a contarle la historia.
A los seis años de edad, Lizzy sabía perfectamente lo que quería, y lo quería ahora. En este momento ella quería helado de chocolate, pero su padre Blaine no quería comprárselo.
"Lizzy, tu padre me mata si te compro helado y lo comes antes de la cena. Además el helado no está incluido en la lista que dejó" Explicó Blaine con paciencia a la niña, ella tenía el ceño fruncido y los brazos cruzados sobre su pecho.
Kurt estaba en muy ocupado trabajando, la Semana de la Moda se acercaba y el hombre estaba atestado de trabajo. Blaine se había encargado de la casa él solo por los últimos cuatro días y se estaba volviendo loco. 'No entiendo como hace Kurt', pensó Blaine.
Lizzy y el pequeño Tory de nueve meses eran buenos niños, pero eso son… niños, y a veces no se comportaban muy bien. La niña era bastante caprichosa y malcriada, en especial con Blaine, ya que él siempre concedía sus caprichos. En este momento Blaine se estaba arrepintiendo de hacer a su hija de esa manera.
Tory es un bebé, y todavía no camina y por eso requiere de otros cuidados. El bebé era muy apegado a Kurt, ya que siempre estaba con él, y cuando Kurt se iba y lo dejaba, el niño gritaba por su padre. Blaine hacía lo imposible para calmarlo, a veces lo lograba, otras… no.
"Pero yo quiero helado" Liz dijo casi llorando.
Cuando Blaine estaba por abrir la boca, el juguete que estaba sosteniendo Tory, se cayó al suelo del local. El niño estaba sentado en el asiento del carrito de compras y cuando vio su juguete que aterrizó en el piso, estiró sus bracitos como queriendo tomarlo.
"¡Quiero helado!" Gritó Lizzy, mientras Blaine se inclinaba y levantaba el juguete de Tory.
"Nada de azúcar dije, Lizzy" Intentó decir Blaine con una voz seria y apuntando a la niña con el dedo índice. El hombre guardó en el bolso el juguete, pues no podía dárselo a su niño ahora que estaba contaminado con el suelo del supermercado. El bebé vio a su papá alejar su juguete de él y comenzó a hacer un puchero.
"Por favor, papito" Lizzy dijo, ella sabía que no iba a ganarle a su padre si no era haciendo ojos de cachorrito. Blaine suspiró y revoleó los ojos. "¿Por favor?" Repitió la niña.
En ese instante, Tory comenzó a llorar fuerte al no tener la atención de su padre.
"Oh no, no, no bebé. No llores" Blaine dijo intentando calmar al pequeño, pero era imposible, Tory lloraba con lágrimas cayendo sobre su rostro coloradito.
"¿Papi…?" Lizzy intentó otra vez. Blaine levantó al niño llorando del carro y lo colocó en su cadera.
"Oh Dios…" Murmuró Blaine mientras mecía al niño en sus brazos, que no paraba de llorar. Miró a Lizzy y no pudo dejar de pensar que sus hijos hacían lo que querían de él. "De acuerdo" Le dijo.
"¡Gracias, papi!" La niña dijo con un salto de alegría. Blaine sonrió y se encargó de calmar al bebé en sus brazos.
"Shh… shh… Tory, no llores" Le decía, pero el niño no cedía. "Por favor, bebé" Pidió Blaine susurrando.
El bebé seguía llorando y sujetó la camisa de su padre con fuerza en la manito. Entonces a Blaine se le ocurrió algo. Cada vez que el niño veía el teléfono celular de sus padres, lo quería agarrar, al bebé le encantaba meterse el aparato en la boca, pero sus padres se lo negaban. Blaine sacó el teléfono de su bolsillo y se lo dio a su bebé.
"No llores, Tory. Mira lo que te da papá." El hombre le dio el celular al niño, y este inmediatamente se calmó. "Eso es bebé, ya no llores" Le dijo con dulzura mientras secaba las lagrimas del bebé con sus manos. Blaine se enfrentó a la góndola de las mermeladas y pensó cual era la que siempre llevaba Kurt. "Lizzy… ¿Es esta la que papá compra?" Preguntó el hombre mientras tomaba un frasco de mermelada de frutilla, no escuchó respuesta de su hija asique giró para preguntarle. "¿Lizzy?" El hombre llamó a su hija, pero ella no estaba a la vista. "Oh no. ¡¿Lizzy?!" Intentó otra vez, un poco más fuerte. Pero no la veía.
Desesperado, Blaine caminó hasta el final del pasillo y miró a ambos lados para buscar a su hija, pero seguía sin verla. El hombre recorrió los pasillos del supermercado, con Tory rebotando en su cadera, afortunadamente el niño no lloraba.
El corazón de Blaine estaba acelerado en su pecho, mientras corría por el local en busca de su hija. Algunas personas que estaban comprando le preguntaron sobre las características de la niña, y lo ayudaron a buscarla. 'Oh Dios, mi princesita. Kurt va matarme', pensó Blaine.
"¿Señor?" Escuchó una voz gruesa que venía detrás de él. Blaine se dio vuelta y vio al hombre de seguridad caminando hacia él, luego bajó la mirada y vio que de la mano llevaba a Lizzy. Blaine respiró hondo y se acercó a la niña. Sintió como el alma le volvía al cuerpo.
"Lizzy… Dios, hija… ¿Por qué te fuiste? No le hagas esas cosas a papá. Casi me matas de un susto." Blaine dijo mientras se arrodillaba frente a Lizzy y la abrazaba con la mano que no sostenía a Tory.
"Lo siento, papito. Yo quería helado." Dijo la niña con voz tímida.
"Lo sé, princesa. Pero sabes que no debes alejarte de papá." Blaine le dio un beso en la frente y se quedó un segundo más de lo debido, despejando de su mente las horribles cosas que pasaron por su cabeza.
"Lizzy, no te separes de tu padre y sé una buena niña, ¿de acuerdo?" El hombre de seguridad le dijo a Lizzy.
"Si, señor" Lizzy contestó con la mirada al suelo y un tanto avergonzada. Blaine se puso de pie.
"Gracias señor por encontrarla" Dijo Blaine estrechando la mano del vigilante. El hombre sonrió y volvió a su puesto de trabajo.
"Ahora, vamos por tu helado y a pagar por las compras." Blaine le dijo mientras tomaba la mano de su niña. "Y Lizzy… no le digas esto a tu padre, ¿sí? Será nuestro pequeño secretito."
"¡Oh por Dios!" Exclamó Kurt. "No puedo creer que me haya ocultado eso tantos años."
"Papá… por favor. Como si tu nunca hubieras perdido a Tory." Liz dijo con una sonrisa.
"¿Qué dices? Yo nunca los perdí, a ninguno de ustedes. Siempre estuve atento a los dos" Se defendió Kurt.
"¿Estás seguro, papá?" Desafió Liz, se cruzó de brazos y esperó a que Kurt recordara.
Kurt tuvo que salir corriendo de su casa, con sus dos hijos pequeños a cuestas, por una emergencia en Vogue. A pesar de que estaba preparando su propia empresa, él todavía trabajaba para Isabelle Whright.
El hombre estaba en su casa, disfrutando de su día libre junto con Lizzy y Tory, que estaba en la terrible edad de los dos años. En el momento en que Kurt recibió la llamada de Brenda, protestó, no tenía con quien dejar a los niños, porque Blaine se había ido un par de días a arreglar unos asuntos en la sede de la productora que tenía en Miami. Asique Kurt vistió a sus dos hijos y los llevó con él a la empresa.
Bajó del ascensor, agitado por correr, con Tory en sus brazos y Lizzy tomada de la mano de su padre. Hacía un calor sofocante y Kurt estaba cargado con el bolso que tenía mudas de ropa para sus hijos y lo que necesitaban, su portafolio, y algunas carpetas. Haciendo equilibrio, salió del elevador. Brenda lo estaba esperando en la puerta.
"Ayy… por fín llegas, Kurt" Dijo la chica, mientras tomaba el portafolios de la mano de Kurt. La mano del mismo brazo donde sostenía a su bebé.
"Hola, Brenda" Saludó Lizzy, y corrió delante hasta la oficina de Kurt. Eran muy pocas las ocasiones en las que sus hijos visitaban su lugar de trabajo, pero cuando Lizzy veía todo eso, ella se emocionaba mucho.
"Hola, preciosa" Saludó Brenda con una sonrisa, caminando junto a su jefe. "Lo siento, Kurt" Se disculpó ella.
Kurt resopló. "No importa, Brenda, ya estoy aquí… en mi día libre… con un calor agobiante… y con mis dos hijos." Dijo él, enojado. Llegaron a su oficina, donde Lizzy ya estaba sentada en la silla del escritorio de su padre. "No puedo creer que el cadete perdiera una carpeta completa con diseños." Dijo Kurt, muy enojado.
"Lo sé. ¿Lo despido?" Preguntó Brenda con pena.
"No… cámbialo de área." Le ordenó Kurt a su asistente. El chico de los mandados era apenas un adolecente que dejó embarazada a su novia y tenía que trabajar para mantenerla, y Kurt no tenía el corazón para despedirlo.
Brenda sonrió aliviada "De acuerdo" Le dijo ella e hizo una anotación en su cuaderno.
"Bien… comencemos de vuelta. Lizzy, ven aquí, cariño." Pidió Kurt, dulcemente. La niña se levantó del escritorio y se fue al lado de su padre. "Por favor, mira a tu hermano mientras yo hablo con Brenda" Kurt dejó a Tory en el suelo alfombrado, sentado al lado de Lizzy. El hombre revisó en sus cajones y les entregó a los dos niños una hoja de papel y unos cuantos bolígrafos de colores. "Necesito que se queden quietito los dos aquí, ¿de acuerdo?" Lizzy asintió con la cabeza, pero Tory solo lo miró con una sonrisa, sin entender
"Papi" Fue lo que Tory dijo, y estiró la manito a su padre.
"Si, amor. Papi tiene que trabajar, quédate quietito" Kurt se volvió hacia Brenda y comenzaron a trabajar, dándoles la espalada a los niños.
Unos minutos después, Kurt estaba ocupado hablando con su asistente. LIzzy estaba acostada boca abajo en el suelo mientras dibujaba muy entretenida. Tory se paró de su lugar ya aburrido de hacer lo mismo, con el garabato que estaba haciendo en la mano y se agachó al lado de su hermana.
" 'izzy" Llamó el niño a su hermana apenas pronunciando su nombre, pero la niña no le hacía caso. "¡'izzy!" Repitió el bebé.
"No me molestes, Tory, estoy dibujando un vestido, como hace papá" La niña le contestó a su hermanito, sin dejar de mirar hacia su papel.
El niño estuvo a punto de llorar, cuando vio desde la puerta abierta de la oficina de Kurt a Isabelle pasar por allí. Ella llevaba un vestido amplio que le llegaba hasta la rodilla y se movía mientras ella caminaba pisando con sus tacones. Tory la miró y sonrió, él amaba a Isabelle. Entonces el niño salió de la oficina, tras la mujer, con su dibujito en la mano.
"No puedo creer que estemos haciendo esto otra vez." Suspiró Kurt de frustración, mientras pasaba sus manos por el rostro.
"Mira papito lo que dibujé" Lizzy dijo parándose al lado de su papá.
Kurt sonrió y tomó el papel que ella le estaba entregando. "Está muy bonito, amor" Le contestó. Giró hacia donde había dejado a su otro hijo, le llamó la atención que el niño estuviera tan callado. Pero al no verlo allí, el rostro de Kurt empalideció más que de costumbre. "¿Dónde está Tory?" Preguntó.
Brenda también miró. "No lo sé… estaba aquí hace un momento"
"¡Oh por Dios! ¡Tory!" Pidió Kurt con desesperación mientras miraba hacia su alrededor en la oficina y no vio al niño. De pronto se dio cuenta de la puerta abierta y el corazón le latía muy fuerte. "Las escaleras" Murmuró Kurt y salió corriendo de la oficina.
Buscó a Tory por todo el piso, pero nadie lo había visto. Varios empleados lo ayudaron a buscarlo, incluso llamó al guardia que cierre la puerta de salida. Se sentía horrible, un mal padre, quería morirse ahí mismo. Ya había comenzado a llorar, cuando escuchó la voz de su jefa detrás de él.
"¿Se te perdió algo?" Preguntó Isabelle. Kurt se dio vuelta y vio a la mujer con su bebé en los brazos.
"¡Papi!" El niño dijo con una sonrisa enorme en su rostro, como si no se hubiera cuenta de lo que había hecho.
Las piernas de Kurt se habían debilitado y casi se cae cuando corrió a buscar a su hijo. "Tory, bebé." Kurt tomó al bebé en sus brazos y lo abrazó muy fuerte contra su pecho. "No hagas eso, bebé, no le hagas eso a papá" El hombre susurró. Miró al niño y le dio muchos besos en el rostro. "Gracias, Isabelle" Le dijo aliviado a la mujer.
"No hay problema" Ella dijo con una sonrisa. "Quiso darme este dibujo que hizo para mi" La mujer le mostró el papel que el niño le había dado.
Kurt sonrió. "Él te ama, Isabelle."
"Si, lo sé. Ahora, ve a casa, no deberías estar aquí un día como hoy." Regañó ella.
"Si, vamos a casa." Murmuró Kurt.
Kurt se quedó con la boca abierta, había olvidado ese episodio. Escuchó una carcajada y se volvió para mirar a Liz, doblándose de la risa.
"¿De qué te ríes?" Kurt dijo enojado, con las manos en la cintura.
"De nada, papá… de nada" Liz dijo entre risas y se fue a la siguiente góndola junto a Tory.
Kurt frunció el ceño y miró a su vientre de diecinueve semanas. "Nunca apartaré mi vista de ustedes dos" Dijo mientras se acariciaba el estómago. Suspiró y siguió con las compras, pero antes se aseguró de que sus hijos estén cerca.
Hola!
Actualicé rápido, no?
Bueno, este capítulo no tiene mucho que ver con la trama, pero me gustó la idea y quise escribirla. Un poco de fluff antes del drama que se viene. No se asusten, no es nada taaaaaaan grave…
Gracias por leerme!
Besosss!
