Capitulo 20
Liz entró a su casa cuando volvió de la escuela, doblada al medio por el dolor. Se desplomó en el sofá y subió los pies en la mesa de café frente al sillón. Estaba en unos de esos días femeninos y no tenía ni las ganas ni las fuerzas para subir a su habitación. Dejó su mochila en el suelo, al lado de ella y gritó pidiendo por su papá.
"¡Papá!" Gritó la adolescente, mientras apretaba con la mano la parte baja del abdomen al sentir otro cólico fuerte. "¡Papito!" Llamó de nuevo, con la cara arrugada de dolor, los ojos cerrados, y la cabeza apoyada en el respaldo del asiento.
"¿Elizabeth… que son esos gritos?" Kurt dijo mientras bajaba las escaleras, tenía el teléfono en su oreja. "Brenda, te espero en un rato" El hombre estaba hablando por teléfono con su asistente y colgó cuando vio a su hija tirada en el sofá. Estaba trabajando en su estudio cuando escuchó que su hija lo llamaba.
"Papi…" La chica dijo lastimosamente cuando vio a su padre acercarse a ella. "Me siento mal" Liz frunció la cara por el dolor.
Kurt suspiró. "Baja los pies de la mesa" Le ordenó y la chica lo hizo. "¿Qué tienes?" Le preguntó, pero luego cayó en la cuenta de la fecha del mes en la que se encontraban. "Oh si, ya lo sé. No me digas nada. Voy por el analgésico y un vaso de agua" El hombre dijo y caminó hasta la cocina.
"Gracias" Respondió en voz baja Liz y cerró los ojos.
En ese momento, Blaine entró a la casa caminando muy seguro hasta la cocina, pero se frenó cuando vio a su hija mayor en la sala. Él se acercó lentamente y sin hacer ruido, creyendo que la chica estaba dormida. Se quitó el saco y los zapatos, para estar más cómodo.
"¿Lizzy?" Llamó suavemente, mientras se sentaba al lado de su niña. "¿Estás bien?" Le preguntó cuando la chica abrió los ojos y lo miró. Ella negó con la cabeza. "¿Te sientes mal?" Preguntó otra vez y colocó la palma de la mano sobre la frente, para tomarle la temperatura. "No tienes fiebre." Se dijo a sí mismo. "¿Comiste algo que te hizo mal?" Le interrogó pero Liz no respondió, solo revoleó los ojos y volvió a cerrarlos.
"Está en uno de esos días, amor" Kurt dijo contestando a todas las preguntas que su marido le había hecho a su hija y que ella no respondió. Kurt traía consigo un vaso de agua y las pastillas.
Blaine miró confundido a Kurt y luego a Liz mientras ella se metía la pastilla en la boca y tomaba agua. "¿Qué días?"
"Los días femeninos, Blaine" Le dijo Kurt, casi sin paciencia, su marido podía ser tan distraído a veces.
"Oh" Fue lo único que pudo articular Blaine.
De alguna manera estos temas eran demasiado incómodos para él, siempre recordó a su madre sufrir por aquellos días femeninos. Luego cuando se había hecho amigo de Tina Cohen-Chang en la escuela secundaria y ella le decía que no quería salir de su casa debido a… eso, él desaparecía tres o cuatro días de la vida de la chica. Ella se ponía de mal humor o demasiado cariñosa, no tenía niveles intermedios.
En cambio, Kurt estaba más acostumbrado a lidiar con este tipo de situaciones. Blaine creía que era porque él siempre tuvo amigas mujeres y vivió rodeado de chicas toda su adolescencia y primeros años de la universidad cuando él vivía con Rachel y Santana en el mismo loft.
Los pensamientos de Blaine se esfumaron cuando Kurt se sentó en una de sus piernas e inocentemente pasó un brazo por detrás de su cuello.
"Hola" Susurró Kurt, le dio un pequeño beso en los labios.
"Hola, amor" Sonrió Blaine y besó su mejilla.
Liz suspiró y dejó el vaso sobre la mesita de café, haciendo sonar el vidrio contra la madera. Los dos hombres la miraron, recordando que su hija estaba ahí. Ella se volvió a acomodar en el sofá quejándose de dolor.
"¿Crees que para mañana estarás mejor?" Preguntó Kurt, todavía sentado en la pierna de su marido.
"¿Qué hay mañana?" Liz preguntó confundida.
"Mañana es el partido de apertura del campeonato de fútbol del equipo de Tory. El quiere que todos estemos allí para apoyarlo" Blaine dijo sonriendo.
"Oh, cierto, lo había olvidado" Dijo Liz en voz baja "Si, para mañana estaré mejor" Ella dijo sonriendo.
"Qué bien. Tenemos que estar ahí para alentarlo, el está muy feliz y ansioso por estrenar la nueva camiseta diseñada por mi" Kurt dijo con orgullo.
Hace un tiempo, el entrenador del equipo donde Tory juega, le había pedido ayuda con los colores y los tipos de tela para usar en el nuevo uniforme. Kurt no solo quería opinar sobre ello, sino que se ofreció a diseñarlos y fabricarlos, sin ningún costo. El entrenador aceptó gratamente y Kurt comenzó a diseñarlos enseguida. Hace una semana cuando llegaron los uniformes, los repartieron entre los niños, cada camiseta tenía el nombre de cada integrante del equipo. Ellos estaban muy felices y amaban el nuevo diseño, estaban ansiosos por entrenarlos.
Blaine besó la mejilla de Kurt y acarició su vientre de veinticuatro semanas. "Aaron está preparando una bandera con el nombre de Tory." Blaine dijo sonriendo. Liz frunció el ceño al escuchar el nombre de su amigo, se imaginó que él también iba a ver a su hermano, Tory y él eran muy buenos amigos a pesar de la diferencia de edad. Liz deseaba que Tory se lleve igual de bien con su novio como lo hace con su amigo.
"¿Puedo invitar a Axel?" Preguntó Liz.
"No"
"Por supuesto" Kurt dijo sonriendo, a la vez que Blaine le daba una respuesta negativa. Cuando Blaine iba a volver a hablar, su marido le tapó la boca con dos dedos. "Por supuesto que puedes invitarlo, Liz." Kurt le dijo.
Liz sonrió y se levantó del sofá lentamente. "Genial. Voy a llamarlo entonces" Ella dijo mientras tomaba su mochila y camina muy despacio hasta su habitación, todavía estaba adolorida.
Cuando la adolescente desapareció a su habitación, Blaine miró a Kurt. "¿Por qué, Kurt? ¿Por qué ese chico tiene que estar en todo momento?" Blaine preguntó retóricamente.
"Es su novio, Blaine. Ella quiere integrarlo a nuestra familia." Kurt dijo mientras acariciaba la mejilla de Blaine.
"Si, pero el no- mmph" La frase de Blaine fue interrumpida por los labios de Kurt contra los suyos.
"Shh" Kurt calló a su marido otra vez, cuando se separaron del beso.
"Kurt, el no me cae bien y además-"
"Shh" Otra vez Kurt lo besó en los labios. "Ca…" Beso. "lla…" Beso. "te" Beso. "… y bésame." Kurt lo besó profundo ahora, mientras enredaba sus dedos en los cabellos de la nuca de su marido. Blaine también lo besaba con fervor y acariciaba el vientre de Kurt con una mano, sintiendo la piel estirada.
"¿Cómo te sientes?" Le preguntó Blaine a Kurt en un descanso del beso, mientras no dejaba de tocar su barriga.
"Bien…" Respondió simplemente Kurt. "Con un poco de dolor en la espalda, pero está bien, es normal. Más aún cuando llevo dos pequeños pateadores en lugar de uno" Añadió con una sonrisa.
Blaine se inclinó un poco hasta quedar a la altura del vientre de su marido, levantó su camisa y quedó expuesta la piel de su estómago, esa piel que seguía tan suave, blanca y cándida a pesar de haber pasado por tres embarazos. Kurt sonrió y se mordió el labio inferior.
"Hey, ustedes" Blaine dijo con los labios rozando el vientre de Kurt. "Compórtense ahí dentro." Decía a la vez que no dejaba de acariciar la pancita, que era un poco más grande que la de sus otros embarazos. "No le hagan daño a papá, ¿de acuerdo?" Les dijo a sus bebés, pero no obtuvo ninguna respuesta. "Los amo" Blaine besó el vientre dos veces y luego se enderezó para besar la boca de su marido. "Te amo."
"Yo también te amo" Kurt respondió y le dio otro beso, pero se separó de repente. "¡Blaine! Hay que ir por Tory a su práctica" Kurt dijo alarmado y miró el reloj en su muñeca para verificar la hora.
"Yo voy por él. ¿Vienes conmigo?" Le preguntó mientras los dos se levantaban el sofá.
"No puedo, estoy esperando a Brenda." Respondió y Blaine arrugó el entrecejo. "¿Qué? Viene a traerme unos cheques para firmar. Hay que pagarles a los empleados y proveedores. La gente tiene que seguir viviendo, Blaine. El mundo no se detiene porque Kurt Hummel está embarazado" Dijo en un tono defensivo.
"Mhmm. Está bien. Me voy" Blaine besó otra vez a Kurt y salió de la casa.
Liz llegó a su habitación, se quitó los zapatos y se recostó en la cama a esperar a que el dolor en su bajo vientre pase. Mientras tanto, llamó a su novio.
"Hola, bebé" La voz de Axel sonó del otro lado y como por arte de magia, Liz se sintió mejor.
"Hola" Dijo ella sonrojada ante el apodo, todavía no podía creer que su novio sea el chico más dulce de toda la escuela.
"Creí que hablaríamos después de cenar."
"Lo sé, es que no pude aguantarme" Sonrió Liz y bajó la mirada tímida, como si Axel la fuera a ver. "Además quería hacerte una invitación."
"¿Una invitación?" Preguntó sorprendido Axel.
Liz asintió con la cabeza, pero luego recordó que su novio no podía verla. "Si. ¿Tienes algo que hacer mañana por el mediodía y la tarde?"
"Uhmm… no que yo recuerde" Axel dijo, y por el tono de voz parecía que estaba sonriendo.
"¡Genial! Mañana es el primer partido del campeonato de futbol de mi hermano, y bueno… es algo así como una tradición hacer un picnic mientras vemos el juego. Y quería invitarte… a que vengas con nosotros… y eso." Dijo Liz con nerviosismo mientras jugaba con un mechón de su cabello. Se mordió el labio inferior esperando la respuesta de su novio.
Desde que Tory juega en la Liga de Futbol para Niños, la familia se reúne para verlo hacer su deporte favorito. De paso ellos aprovechan para pasar un día de campo con otros padres de los niños que integran el equipo. Se sentaban en las gradas o a veces tiraban una manta en el césped y disfrutaban de los días soleados.
Axel tardó más tiempo de lo debido en contestar y Liz miró a su celular para verificar si la llamada se había cortado, pero no. Arrugó el entrecejo. "¿Hola? ¿Axel, sigues ahí?"
"Uhmm… sí, aquí estoy. Es que… mi madre… mi mamá me estaba hablando" Dijo el chico, pero se trababa con sus propias palabras.
"Oh, okey." Liz sonrió al parecer sin notar la tartamudez de su novio al hablar. "Entonces… ¿vienes conmigo y mi familia a un día de campo?" Preguntó esperanzada la chica.
"Uhmmm… Lo siento, Liz… es que mañana…. Mañana tengo algo… algo que hacer. Sí, mañana estaré ocupado. Recién lo recordé" Otra vez las palabras de Axel se trababan en su boca y dejó salir una risa nerviosa.
Liz se sintió algo decepcionada, ella quería compartir ese momento con su novio y su familia, pero al parecer Axel tenía otros planes.
"Oh." Dijo ella, se sentó en la cama y trajo sus rodillas cerca de su cuerpo. "De acuerdo, no hay problema" Ella dijo fingiendo su voz, para que no parezca que no le gustó la respuesta que su novio le había dado.
"Lo siento, bebé. Pero es que tengo que hacer esto con mi madre. Te prometo que te lo recompensaré" Axel dijo, pero no parecía que lo sentía de verdad. Otra vez Liz ajena a los tonos de voz de su novio, sonrió.
"Eso espero, Axel McLean" Dijo ella.
Axel se rio. "Debo colgar, bebé. Mañana hablamos. Adiós" Y sin esperar respuesta, Axel colgó.
"Adiós" Dijo apresurada Liz, pero su novio ya no estaba en el teléfono. Con un suspiro la adolescente se volvió a recostar en su cama. Los dolores habían comenzado a molestarla otra vez.
Kurt estaba con su asistente Brenda en su estudio. La mujer había llegado hacía cinco minutos y ya le había dado a Kurt una pila de papeles para firmar, entre ellos algunos cheques. La muñeca de Kurt ya le dolía por escribir veinte veces su nombre.
Brenda le hablaba sobre cómo estaba funcionando todo en la empresa y le dijo que no se preocupara. Todo estaba marchado de maravilla, e incluso las ventas habían subido desde que se hizo público el tercer embarazo de Kurt. El hombre sonrió ante esto.
"Tendré que tener más hijos, entonces" Dijo en broma y luego dejó salir una carcajada. Pero se detuvo cuando leyó el nombre del siguiente cheque que tenía que firmar. . Hurley, Jean, leyó Kurt. "¿Hurley?" Dijo en voz baja pero Brenda lo oyó.
"Jean es la diseñadora de zapatos, ¿recuerdas? Ella es increíble, es una buena mujer y trabajadora. Nunca llega tarde y…" Brenda hablaba, pero Kurt no la escuchaba.
El hombre embarazado había fijado la vista en un punto en la pared. Hurley, pensó otra vez. ¿Cómo Charles Hurley?. Kurt no quería sospechar de la chica, pero ese no era un apellido muy común. ¿Serán familia o es casualidad?, se preguntó.
Pero si ellos, Jean y Charles estaban familiarizados de alguna manera, y conociendo la opinión de ese hombre sobre los homosexuales, entonces… ¿Qué hace Jean trabajando para Kurt? ¿Será mandada por Charles Hurley? ¿Con que intención? Kurt no lo sabía, pero tenía que averiguarlo.
