Capitulo 22
"Oh no" Murmuró Blaine cuando vio quien era el dueño del coche, seguido de quién sería su esposa. "Charles Hurley".
"¿Lo conoces?" Preguntó Barry.
"Algo así" Contestó Blaine, apretando los dientes. Echó un vistazo hacia donde estaba Kurt y lo vio hablando con la madre de Eddy, un amiguito de Tory, sin notar la llegada de Hurley.
"Ese tipo es prácticamente el dueño del club donde pertenece el equipo de su hijo" Contó Barry volviendo la vista hacia los niños corriendo por el campo de juego.
"¿Su hijo juega para el otro equipo?" Barry no tuvo tiempo para contestar, que Hurley ya se había acercado a ellos.
"Mira nada mas… si no es nadie menos que Blaine Anderson-Hummel" El hombre dijo con fingida alegría, extendiendo los brazos. Blaine revoleó los ojos. "Que alegría verlo por acá" Dijo el hombre con demasiado entusiasmo.
"Lo mismo digo" Dijo Blaine con una sonrisa falsa. El hombre estiró la mano y la estrechó con la de Blaine y luego con la del entrenador.
Kurt se quedó atónito cuando vio con quién estaba hablando su marido. La botella de agua quedó a medio camino de llegar a su boca. Se quitó los lentes de sol para corroborar si estaba viendo bien. Efectivamente, estaba en lo correcto, Charles Hurley estaba en el campo de juego hablando con Blaine y el entrenador, junto a una mujer rubia.
"Papá… ¿estás bien?" Preguntó Liz tocándole el hombro a su padre, preocupada cuando Kurt no respondía. Ella siguió la mirada de Kurt y vio hacia la dirección donde se encontraban sus ojos. "¿Con quién está hablando papá?" Pregunto ella, quitándose los lentes de sol como había hecho su padre un momento antes.
"Ese es el padre de Liam, el niño que Tory golpeó en la escuela." Dijo Kurt apretando los dientes.
"Es el padre de la tal Vanessa, entonces" Murmuró Liz, recordando a la chica que la miraba mal en la escuela.
Kurt no había despegado los ojos de Blaine, Barry y ese hombre. "Enseguida regreso" Dijo él. Se levantó y bajó las escaleras de las gradas, lentamente y sosteniéndose de la baranda para no caerse.
"¿Dónde está su marido?" Preguntó el Sr. Hurley a Blaine, con una sonrisa tonta en su rostro.
Antes de que Blaine pudiera contestarle, Kurt se acercó a ellos. "Aquí estoy Sr. Hurley." Dijo Kurt. "Que sorpresa usted aquí"
"Bueno… mi hijo está en el equipo contrario al del suyo, y estamos aquí para apoyarlo". El hombre dijo, siempre queriendo parecer simpático, pero sonando molesto mas que agradable. "¿Cómo está usted, Sr. Hummel-Anderson?" Le preguntó el hombre.
"Muy bien, Sr. Hurley. Disfrutando de un hermoso día con mis hijos y mi marido" Dijo Kurt sonriendo, mientras apoyaba su mano en el hueco del codo de Blaine. Luego Kurt miró a la mujer al lado del congresista, el hombre embarazado pareció reconocerla de algún lado.
"Déjenme presentarles a mi querida esposa, Katrina Ribollini" Sonrió Charles, tomando por la cintura a la mujer. Al oír el nombre, Kurt la reconoció como una super modelo, ahora retirada. Ella era una mujer alta, delgada, con un cabello castaño hasta la cintura. Llevaba una falda tubo hasta la rodilla, negra que hacía resaltar la forma de sus caderas, con zapatos de tacón alto y una blusa floreada fajada en la falda. La mujer estaba bien vestida, pero bastante inapropiada para un juego de niños y de día.
"Mucho gusto, señores" Ella dijo saludando y haciendo un gesto con la cabeza a los hombres. "Lamento no poder haber asistido a la reunión con el director de la escuela de los niños, tuve que asistir a un evento benéfico. Pero mi Charles me contó que los niños hicieron las paces, asique esperemos que ya no haya inconvenientes entre ambas familias" Dijo la mujer, a pesar de sonar sincera, Kurt no le creyó una palabra que salía de su boca. Conocía el ambiente de la moda y el modelaje muy bien, y sabía qué tipo de arpías había.
La sonrisa que Kurt que le brindó fue bastante falsa, no era momento de confrontaciones. "Eso esperamos" Dijo mientras se frotaba el vientre.
"¡Entrenadores!" Gritó el árbitro que dirigiría el juego de los niños.
"Esa es mi señal" Barry dijo, afortunadamente cortando el tenso momento entre los Hummel-Anderson y los Hurley. Los entrenadores caminaron hacia el juez y lo saludaron con un apretón de manos.
"Bueno. Creo que debemos acomodarnos en las gradas. Mucha suerte." Dijo el Sr. Hurley, dándoles a los hombres una de esas muecas con la boca que dice ser una sonrisa, y luego se fue hacia las gradas donde se sentaban los padres del equipo contrario de Tory.
"No puedo creer que este hombre esté aquí. ¿Es una maldición o qué?" Preguntó Kurt retóricamente, viendo como ese hombre y su esposa tomaban asiento.
Blaine besó su mejilla. "No te preocupes, amor, vamos a sentarnos a nuestros lugares" Le dijo tranquilizando a su marido y guiándolo hacia sus asientos apoyando su mano en su cintura. Kurt asintió con la cabeza, pero se detuvieron cuando escucharon la voz de Tory llamándolos.
"¡Papás!" Blaine y Kurt se voltearon para ver a su hijo corriendo hacia ellos, vistiendo la camiseta roja y blanca de su equipo con el escudo de 'Los Halcones', nombre del equipo. "¿Pueden creerlo? Ese niño está aquí" Dijo Tory indignado, cuando llegó a ellos.
"Lo sabemos, Tory. Hablamos con su padre." Le dijo Kurt.
"¡Me la va a hacer difícil, estoy seguro de eso!" Tory dijo, frustrado. A pesar de las disculpas que los niños se habían pedido días atrás en la reunión con el director de la escuela. Ellos no se llevaban bien aún. Su maestra Cecilia hacia lo posible para que ellos se hagan amigos y se lleven bien, pero había algo que Tory no podía superar y era el hecho de que ese niño había insultado a su padre.
"Campeón" Blaine dijo en voz baja y arrodillándose para quedar a la altura de su hijo de diez años. "No hagas caso a nada de lo que te diga, ¿de acuerdo? Tu juega y diviértete, ¿está bien?" Tory asintió con la cabeza.
"¡Tory!" Gritó su entrenador llamándolo desde el medio del campo de juego.
"Anda, ve y diviértete" Sonrió Blaine.
"Lo haré" Dijo Tory antes de salir corriendo a donde Barry lo había llamado. Kurt y Blaine volvieron a sentarse.
Los catorce niños del equipo de 'Los Halcones' (once titulares y tres suplentes), estaban sentados en el césped, escuchando la charla que el entrenador les estaba dando para motivarlos, diciéndoles que deben divertirse y que no importa si ganan o pierdan, lo importante es que jueguen limpio. El otro equipo, 'Los Killers' de camiseta azul, también se había reunido con su entrenador un poco más lejos. Tory podía ver desde su lugar como Liam le clavaba los ojos, parecía haber odio en su mirada. Tory apartó su vista del niño y se concentró en su entrenador.
"Muy bien, Halcones. ¡A divertirse!" El entrenador exclamó y los niños '¡si!', todos juntos.
Los equipos se acomodaron en su lugar en el campo, Tory en su posición de delantero con el número diez en su espalda y la cinta de capitán del equipo. Frente suyo, capitán del otro equipo estaba Liam, aunque so posición en el campo no era la misma que la de Tory, los dos debían permanecer en el centro hasta que el árbitro se acerque a ellos.
"¿Estás listo para llorar como niña, fenómeno?" Dijo Liam, con los ojos sobre los de Tory.
"No si te gano primero, Hurley" Contestó Tory, tratando de ser lo más paciente con este niño, pero fallando en el intento, porque sus puños se apretaron a los costados de su cuerpo.
Antes de que alguno diga algo más, el árbitro se acercó a ellos para decirle las reglas y el partido comenzó.
El juego ya iba por la mitad y 'Los Halcones' iban ganando por dos tantos. Tory había hecho el primer gol abriendo el marcador y el segundo fue ejecutado por Eddy. Mientras tanto 'Los Killers' estaban pasando un mal rato y no había posibilidad de ganarles, ellos no eran tan buenos como Tory y los suyos. Liam echaba humo por la nariz debido a que odiaba perder, ¿y quién no, si vamos a ser justos?. Y Tory estaba pasando un momento muy divertido viendo a Liam embroncado.
En las tribunas, Kurt, Blaine, Liz, Aaron y los padres de los niños del equipo con las camisetas rojas, alentaban y vitoreaban con cada una de las proezas de sus hijos. Los Hummel-Anderson estaban orgullosos de su hijo y de su juego limpio, porque ninguno de ellos había cometido falta contra nadie del equipo de los de azul.
En las gradas de los padres del equipo visitante, el Sr. Hurley Estaba tan enojado como su hijo, porque su equipo estaba perdiendo. Antes de que la segunda parte, luego del descanso comience, Charles Hurley bajó de las gradas y se acercó al entrenador de los azules.
Blaine vio como Hurley se acercó al entrenador y le hablaba cerca del oído. Arrugando el entrecejo en confusión, se dio cuenta que el hombre estaba enojado por el movimiento que hacía con sus manos. Por supuesto no podía oír lo que estaba diciendo, pero se dio cuenta de que le estaba dando algunas indicaciones al entrenador, porque el hombre asentía con la cabeza por cada palabra que el Sr. Hurley le decía. Luego, cuando el congresista volvió a su lugar, el entrenador de 'Los Killers' llamó a Liam y le dijo algo en su oído. Al igual que el entrenador lo había hecho antes, el niño asintió con la cabeza y su mirada fue en dirección al grupo de niños de rojo. Blaine no sabía que significaba todo esa escena, pero comenzó a sospechar de la situación. A su lado, Kurt no se había dado cuenta de nada, él solo comía su sándwich de pollo como si fuera el último que comería en su vida. Blaine sonrió al ver a su marido tan entusiasmado por el juego de su hijo cuando volvió a empezar.
Faltaban diez minutos para que el juego termine y Tory había convertido otro gol, su equipo iba ganando ahora por una diferencia de tres goles. Con la rabia que esto le provocaba, el entrenador de 'Los Killers'le hizo una seña a Liam, que estaba en el medio del campo, esperando a Tory que se acercaba corriendo con el balón pegado a sus pies, esquivando a todos los rivales. Otra vez, Blaine vio la actitud sospechosa entre el jugador y su entrenador, se quitó los lentes de sol y se paró de su lugar, dándose cuenta de la intención del niño. Quiso correr hacia el campo, pero ya era tarde.
Tory corrió hasta cerca del arco, Liam corriéndolo detrás intentando alcanzarlo, pero no pudo, entonces empujó a Tory desde atrás y el niño pisó el balón y luego cayó al suelo rodando un par de vueltas terminando boca abajo hacia el césped.
"¡TORY!" Gritaron al mismo tiempo Kurt y Liz, ambos parándose de sus lugares. El campo quedó en silencio, todos sorprendidos. El árbitro tocó su silbato y se acercó al niño, luego indicó a su entrenador a que se acercara.
Mientras Barry corría hacia donde Tory estaba en el suelo, Blaine lo siguió detrás.
"Tory… ¿estás bien?" Preguntó Barry, mientras se arrodillaba, el niño no respondía, solo gemía de dolor.
"Tory… hijo" Dijo Blaine, también arrodillado al lado de su hijo. Asustado, por que el niño no respondía, suavemente lo dio vuelta y lo vio.
"Duele" Se quejó Tory, con lágrimas en sus ojos, mientras se abrazaba su brazo izquierdo contra su cuerpo.
"Creo que se rompió el brazo" Dijo Barry. Suavemente quitó la mano de Tory que sostenía su brazo y lo examinó. El niño se quejaba de dolor.
"Oh dios…" Murmuró Blaine al ver como el bracito de su hijo estaba medio doblado.
"Duele mucho, papi" Se quejó Tory, ahora llorando con más fuerza.
"Lo se, hijo. Vamos a llamar a la ambulancia" Blaine dijo nervioso mientras acariciaba la frente sudorosa de su hijo. Le levantó la cabeza y la apoyó en su regazo.
"Voy por la ambulancia" Dijo el árbitro. "¡Todo el mundo aléjese!" Les gritó a los niños de ambos equipos que habían formado un círculo alrededor del niño en el suelo, algunos con miradas curiosas y otros con preocupación.
"¡Tory! Oh, por Dios... ¿Qué sucedió?" Kurt dijo cuando por fin había llegado al lado de su hijo. Estaba acompañado de Liz y Aaron. Liz se tapó la boca, asustada e impresionada cuando vio el brazo dañado de su hermano.
"Se… se rompió el brazo" Dijo Blaine, tratando de estar calmado, por Kurt en especial que ya estaba llorando al ver el sufrimiento de su hijo que seguía llorando de dolor.
"Oh no" Murmuró Kurt y con esfuerzo se arrodilló al lado de su marido y su hijo. "No te preocupes, estará todo bien, amor." Le susurró al niño y luego besó tiernamente su frente.
"¿Está bien?" Esa fue la voz del entrenador del equipo contrario, que se había acercado a ellos. Mientras tanto, corriendo hacia el campo, venían dos paramédicos y el árbitro, con una camilla.
Blaine levantó la vista ante la voz del entrenador. "¡TU, HIPÓCRITA!" Dijo con furia, dejó la cabeza de Tory en el suelo, con toda la suavidad que podía reunir en ese momento y se levantó rápidamente enfrentándose al entrenador que lo miraba con una cara de confusión. "¡¿CREES QUE NO TE VI?! ¡¿DÁNDOLE INDICACIONES A UN NIÑO PARA QUE DERRIBE A OTRO?!"
"¿Qué-?" Fue lo único que pudo decir el entrenador de los azules, porque antes de que otra palabra salga de sus labios, Blaine tiró un derechazo justo en la boca del otro hombre, haciendo que caiga al suelo por el golpe.
"¡Blaine!" Gritó Kurt, cuando vio el golpe de su marido al otro hombre. En ese momento, los paramédicos subieron a Tory a una camilla, y Liz ayudó a Kurt a levantarse del suelo. El niño seguía llorando.
"¡¿Estás loco?!" Dijo el entrenador desde el suelo, tocó el costado de su boca y miró su mano ensangrentada. Blaine quiso abalanzarse otra vez hacia él para desquitar toda su rabia pero fue detenido por unos brazos.
"Señor Blaine." Era Aaron quien lo estaba atajando. "Se están llevando a Tory al hospital" Y Blaine volvió en sí.
"¡Esto no va a quedar así!" Dijo con la respiración agitada hacia el entrenador, antes de correr a la ambulancia, buscó con la mirada al Sr. Hurley, pero no lo encontró. Tenía que arreglar asuntos con ese señor, también. Pero ahora no era el momento, su hijo estaba yendo al hospital.
"Necesitamos que alguien acompañe al niño en la ambulancia" Dijo uno de los paramédicos a Kurt.
"Yo… yo voy." Dijo Kurt. Estaba temblando y sus lágrimas corrían por su cara.
"No, tu no, yo voy" Dijo más tranquilo Blaine. Se acercó a su marido y le besó la frente. "Luego te explico" Le dijo, cuando Kurt lo miró confundido y asustado por lo que había pasado un momento antes.
"Está bien" Asintió Kurt, se asomó hacia dentro de la ambulancia y vio a Tory llorando de dolor en la camilla. "¡Te amo, hijo!"
"Señor, por favor…" Uno de los paramédicos, apartó a Kurt suavemente, Liz tomó la mano de su padre y lo alejó del coche.
"Estas son las llaves del auto, lleva a Kurt y Lizzy al hospital. Confío en ti, Aaron" Le dijo Blaine al chico mientras le entregaba las llaves al adolescente.
"No se preocupe, Blaine" Dijo Aaron, dándole una sonrisa.
Blaine miró a Kurt. "Irás tras nosotros con Aaron y Liz, ¿de acuerdo? Quiero que estés tranquilo" Kurt asintió y Blaine besó los labios de su marido suavemente antes de subir a la ambulancia.
"Vamos, papá" Dijo Liz agarrando el brazo de Kurt para ir al auto.
Blaine se sentó al lado de Tory en la ambulancia. Tomó la mano sana de su hijo y le besó los nudillos.
"Me duele, papá… me duele mucho" Lloraba Tory, su rostro estaba colorado por el llanto.
"Lo sé, campeón, todo estará bien" Blaine le dijo en un tono tranquilizador y le dio una sonrisa, tratando de tragarse todo el odio que sentía en ese momento. La ambulancia arrancó y la sirena comenzó a sonar.
En el auto, Kurt seguía nervioso y lloraba por su hijo. "¡Ouch!" Se quejó mientras se inclinaba hacia abajo y se agarraba el vientre.
"¿Papá, estas bien?" Preguntó Liz dándose vuelta desde el asiento del acompañante para ver a su padre doblado de dolor en el asiento trasero del auto.
"¡Con-contracciones!" Dijo Kurt entrecortadamente, sintiendo un dolor agudo en su bajo vientre.
Liz abrió los ojos asustada. "Oh no…" Murmuró. Se quitó el cinturón de seguridad y pasó entre los asientos de adelante para sentarse al lado de su padre en el asiento trasero. Tomó la mano de Kurt y el hombre embarazado la apretó con fuerza.
"¿Qué… qué pasa?" Preguntó Aaron nervioso, mirando por el espejo retrovisor.
"Mi papá tiene contracciones. Tu sigue conduciendo" Indicó Liz, ella también estaba asustada, pero intentó ser lo más racional en ese momento.
"Me siento…" Kurt balbuceaba, sintiéndose mareado. Y de repente todo se volvió negro para él.
"¡¿Papá?!" Liz asustada, zamarreó a su padre, pero él no reaccionaba. "¡PAPÁ!"
