Capitulo 24

Liz resopló en frustración mientras pasaba el dedo por la pantalla de su teléfono para colgar la llamada que estaba haciéndole a su novio por decimoquinta vez, y la llevó derecho al correo de voz.

"Aquí tienes" Dijo Aaron, extendiéndole el café en un vaso de plástico a Liz. "No sé si es bueno y definitivamente no es de Starbucks, pero huele bien. Tiene tres de azúcar, como te gusta a tí" Sonrió Aaron.

Liz le devolvió la sonrisa y agarró el café de la mano de su amigo, mientras que guardaba el celular en el bolsillo trasero de su pantalón. "Gracias, Aaron" Liz dijo mirando directamente con seriedad a los ojos de su amigo.

El chico frunció el ceño y rio. "Es solo café" Dijo antes de tomar un sorbo de su propio vaso.

"Lo sé, pero no es solo el café…" Liz dijo mirando hacia sus manos, que sostenían su infusión, luego levantó la vista. "Es… por todo. Gracias por todo esto." Dijo ella y Aaron bajó lentamente el vaso de su boca para mirarla mejor y los latidos en su corazón comenzaron a ser más rápidos. "Tu siempre estás conmigo… con mi familia, acompañándonos." Dijo ella sincera. Los ojos de Liz estaban brillosos, con lágrimas amenazando con escapar, abriéndose por primera vez al chico frente suyo. Ella adora a Aaron, aunque a veces no lo demuestre, él es el único que siempre está al pendiente de ella.

Aaron tragó audiblemente el líquido caliente y amargo. Podía aprovechar esta oportunidad para declararle su amor a Liz y decirle por qué siempre estaba a su lado y confesarle que nunca quisiera dejarla ir. No sabía si era el momento apropiado, aquí en el hospital, a media tarde con Kurt y Tory recostados en una cama esperando a ser dados de alta para ir a casa. Pero si no era ese el momento, en el que ella estaba siendo sincera con él y él se sentía valiente, entonces no sabría si tendría otra oportunidad. ¿Estaba siendo muy egoísta?

"Liz, tu sabes que yo quiero mucho a tu familia." Susurró con voz temblorosa, dando un paso más cerca de ella, y Liz no retrocedió, se quedó mirándolo, esperando a que siga. Y la chica no sabía si quería escuchar lo que seguramente estaba por decir su amigo, pero no podía decir nada, las palabras no querían salir de su boca, asique se calló. "Liz… yo te quiero… más que como un amigo" Susurró Aaron. Dejar salir esas palabras era lo más liberador que podía sentir. Liz seguía sin poder hablar.

Lentamente y con temor a ser rechazado, levantó su mano y la apoyó en la mejilla de Liz, pero el rechazo no llegó. Los hermosos ojos de Liz enmarcados con sus largas pestañas negras, se abrieron grandes al sentir el toque de Aaron y su corazón se aceleró. Aaron alternó su vista entre los ojos avellana y los labios rosados y brillosos por el labial de la chica, esperando por una señal. Liz abrió un poco la boca y suspiró, Aaron sonrió y lo tomó como una invitación. Acercó su rostro a escasos centímetros del de ella, inclinándose un poco y Liz levantó la cara para coincidir con la altura y encontrarse con la boca de él.

Liz podía sentir el perfume de Aaron y el cálido aliento que emanaba de entre sus labios. El pecho de Liz subía y bajaba con cada respiración y cerró los ojos en anticipación. Aaron rozó la punta de su nariz con la pequeña y respingada de Liz, oliendo el aroma dulce y a la vez picante de la chica, sintiendo su calor y la suavidad de la piel del rostro bajo la palma de la mano, también viendo como los ojos cerrados de Liz temblaban y sus mejillas estaban coloradas. No podía creer que estaba tan cerca de la chica que le quitaba el aliento todos los días cuando la veía, y quería disfrutarla con cada uno de los sentidos.

Aaron cerró el espacio entre ellos y conectó sus labios con los de la chica, apenas tocándolos. Liz abrió un poco más la boca y Aaron la besó con más fuerza, pero con suavidad al mismo tiempo. Café, menta, el brillo labial de fresa de Liz y el gusto propio de cada uno eran los sabores que se mezclaron cuando sus lenguas por fin se rozaron. El brazo que Liz tenía libre lo pasó por detrás del cuello del chico, y Aaron dejó la mejilla de ella para posar la mano en la delgada cintura de Liz. Los vasos de café en el medio de ellos, aplastándose contra sus cuerpos.

La sensación de besar a Liz era… inexplicable, sus labios suaves y carnosos eran lo más delicioso que Aaron podría haber probado. Sentía que se estaba enamorando cada vez más de esta preciosa chica, si es que eso era posible. Creía que podría besarla para siempre.

Para Liz también era agradable besar a Aaron. Nunca lo hubiera creído, pero Aaron era un besador increíble, muy tierno y dulce. Había algo que estaba haciéndole cosquillas en el estómago de Liz y le encantaba la sensación. Pero también sentía… ¿culpa?. Ella tiene novio, y era a su mejor amigo a quién estaba besando ahora, y lo peor era que no quería detenerse.

Liz y Aaron estaban inmersos en la boca del otro, despreocupados del mundo, disfrutando uno del otro. Necesitaban aire, respirar y hablar de esto. Y además estaban besándose en el medio del pasillo de un hospital, pero a ninguno se le ocurrió separarse. Hasta que…

"¡Liz!" Se escuchó la inconfundible voz de Rachel, retumbando en las paredes blancas. Los ojos de Liz se abrieron y no les quedó otra alternativa a los dos adolescentes que apartarse. "¡Por fin encuentro a alguien! Estuve buscándolos por todo el hospital. Finn está aparcando el auto." Decía Rachel, pero los ojos de Liz seguían clavados en los de Aaron y viceversa, ambos con la respiración agitada y abrumados por lo que acababa de suceder entre ellos. "Blaine me envió un mensaje de texto, pero no entendí. ¿Qué sucedió, Liz?" Rachel no paraba de hablar. Los dos jóvenes quitaron la mano del cuerpo del otro y Liz dio unos pasos hacia atrás alejándose de Aaron.

Liz pestañeó y volvió a pensar con claridad. Miró a su tía y Rachel esperaba a que su sobrina hable. "Uhmmm… Tory se fracturó el brazo jugando fútbol…" Dijo la chica, cuando recuperó el habla. Rachel jadeó preocupada con una mano en el pecho. "y mi papá tuvo una contracción y se desmayó… presión baja"

"¡Oh por Dios! ¿Y cómo están?" Preguntó Rachel, preocupada. Aparentemente ella no se dio cuenta del beso entre Aaron y Liz, aunque era muy evidente que algo había pasado entre ellos.

"Bien, los dos están muy bien" Respondió Liz, sonriendo para tranquilizar a su tía. Desvió un poco la mirada y vio a Aaron, parado en el mismo lugar donde había estado antes de romper el beso, pero ella apartó enseguida sus ojos.

"Gracias a Dios" Rachel dijo suspirando dramáticamente y miró hacia arriba. "¿Dónde están?"

"Están en la habitación 501, los dos juntos."

"Enseguida voy para allá. Avísale al tío Finn si lo ves, por favor cariño" Rachel dijo antes de dar un beso en la mejilla de su sobrina y salir caminando apresuradamente, los tacones haciendo ruido contra la fría cerámica, hasta la habitación de Kurt y Tory.

Liz no quería mirar a Aaron, no sabía que decirle, se sentía muy incómoda con la situación. Todo había pasado tan rápido, que seguía sin poder creerlo. Aaron buscaba su mirada, pero no quería acercarse para no asustarla.

La chica se aclaró la garganta y sacó el celular de su bolsillo, como para tener algo que hacer con sus manos temblorosas. "Voy a… voy a llamar a… a Axel" Ella dijo mirando hacia el suelo.

Esas palabras mataron a Aaron. La sola mención de ese chico lo ponía como loco, más aún después de la chispa que ambos habían sentido en ese fantástico beso que compartieron.

Liz levantó un segundo la vista y miró a su amigo, luego caminó hasta la salida pasando por su lado y rozando el hombro con el del chico.

Aaron quiso tomarle la mano cuando ella pasó por su lado, pero caminó tan rápido que no tuvo tiempo de hacerlo, en cambio la llamó. "Liz…" Pero Liz no escuchó y siguió caminando hacia afuera lo más rápido como sus piernas podían permitirle.

Cuando cruzó la puerta de salida, casi chocó contra alguien.

"Hey, Liz" Era Finn que estaba entrando al hospital.

Liz levantó la vista y miró a su tío con una sonrisa. "Hola, tío Finn. La tía Rachel me dijo que estaría en la habitación 501 con mi papá y Tory." Dijo ella en voz baja.

"Gracias, linda" Sonrió Finn. "¿Tu papá está bien?" Le preguntó cuando la miró con más atención y notó su expresión. La chica asintió. "¿Y tú, estás bien?" Otra vez asintió, sonriendo. Finn frunció el ceño y la dejó pasar. "De acuerdo. Voy a ver a tu papá, entonces." Dijo el hombre, apoyando una mano en el hombro de su sobrina.

"Está bien" Dijo ella en voz baja. Finn le sonrió y antes de irse le besó el cabello con ternura, Liz se apoyó en el contacto y luego Finn se fue.

Liz suspiró y salió a la calle, necesitaba aire y pensar en lo que había pasado.

"¿Qué hice?" Se preguntó ella misma, dejando caer un par de lágrimas.


Rachel entró al cuarto, enérgica como siempre, pero se detuvo cuando vio a su cuñado y sobrino durmiendo en la cama. A su lado estaba Blaine, sentado en la silla, velando por el sueño de Kurt, Tory y los gemelos.

Antes de que Rachel comience con su verborragia habitual, Blaine le hizo una seña para que baje la voz al hablar.

"¿Qué pasó?" Susurró la mujer cuando vio la muñeca enyesada de Tory. Blaine se levantó de su asiento y se paró al lado de Rachel.

"Ven, vamos te lo diré afuera" Dijo Blaine en voz baja. La mujer asintió y siguió a Blaine hasta afuera de la habitación.

Cuando llegaron al pasillo, Finn llegó corriendo hacia ellos.

"Blaine ¿Qué sucedió con Kurt y Tory? ¿Dónde están?" Preguntó Finn, preocupado.

"Están durmiendo ahora." Blaine le contestó. "Están bien. Tory tiene la muñeca fracturada y Kurt sufrió una baja de presión y contracciones, pero está mejor y los bebés están bien."

"Que alivio" Rachel dijo mientras largaba un suspiro.

"Si, pero hay algo más" Blaine dijo, Finn y Rachel escucharon atentamente. Blaine les contó a sus cuñados y amigos todo lo que había visto en el juego y sus sospechas al padre del niño que empujó a Tory.

"¡Eso es terrible!" Jadeó Rachel.

"¿Qué vas a hacer?" Le preguntó Finn.

"No lo sé" Negó Blaine, sin saber aún. "Peo lo que sí sé es que esto no se va a quedar así"

"Hola" Escucharon la voz suave de Kurt detrás de ellos.

"Kurt ¿Cómo te sientes?" Rachel le preguntó mientras caminaba hasta su amigo y lo abrazaba.

"Estoy bien" Contestó sonriendo.

"Deberías estar en la cama, Kurt" Blaine le dijo casi regañándolo.

"Lo sé. Es que escuché sus voces y salí" Le respondió Kurt. "Vamos a entrar, Rach. No puedo estar separado de mi bebé ni un segundo" Kurt tomó la mano de la mujer y ambos entraron a la habitación, dejando a Finn y Blaine afuera.

"Finn… ¿recuerdas aquella vez en que buscamos a Kaofsky en el cuarto de hotel para exigirle que deje en paz a Kurt?" Blaine le preguntó de manera sombría, Finn asintió. "Bueno, creo que debemos hacerlo, pero no con Karofsky."


Liz volvió a entrar al hospital, tenía lágrimas en sus ojos. Cuando por fin pudo comunicarse con su novio Axel y le dijo que lo extrañaba y lo necesitaba, el chico inventó una excusa estúpida para no estar con Liz. Ella no sabía cómo sentirse, tenía un torbellino de emociones dentro de su pecho y no tenía idea de cuál de todas sus emociones era la que la hacía sentir peor.

Ese beso con su amigo le hizo sentir cosas que nunca había sentido con su novio, era una linda sensación. Pero a la vez la culpa la carcomía, porque había engañado a Axel. Y eso se sumaba a la bronca que le daba que su novio no la acompañe en este momento y a los nervios que había pasado preocupada por su padre y sus hermanos.

¿Qué iba a hacer?

Con un suspiro, la adolescente se secó las lágrimas que habían caído a su mejilla y entró al hospital. Mientras iba caminando hasta la habitación de su padre, casi se choca contra Aaron.

"Liz" Dijo el chico, tomándola de la mano para que ella no huya otra vez.

La chica lo miró con grandes ojos, y todo el aliento se fue de sus pulmones. "Aaron" Dijo ella con apenas un hilo de voz. Su corazón se aceleró dentro de su pecho, nunca pensó que este chico le provoque este tipo de sensaciones.

"¿Estuviste llorando?" Le preguntó el chico, arrugando el entrecejo, al notar la hinchazón en los ojos de la chica. Aaron posó su mano sobre la mejilla de Liz y acarició su piel enrojecida con el pulgar.

Liz se apoyó en el toque y cerró los ojos. ¿Qué me está pasando?, se preguntó ella misma al sentir la calidez de la mano de su amigo. Rápidamente abrió los ojos y miró hacia el suelo. "No" Susurró ella.

"Liz… ¿podemos hablar de lo que sucedió antes?" Le preguntó Aaron. Se moría de ganas de besarla y abrazarla, pero no quería asustarla, otra vez.

"Uhmm… ahora no, tengo que ir con mis papás y mi hermano" Dijo ella, sin mirar a su amigo. No podía mirarlo a la cara otra vez sin sentir mariposas en el estómago. Pasó por al lado de su amigo, tal y como lo había hecho anteriormente, huyendo de él y Aaron no la detuvo. Esta vez ella sí miró hacia atrás para ver a Aaron, el chico le daba la espalda, y ella siguió caminando.

Mientras seguía caminando, su teléfono celular sonó. Cuando lo sacó de su bolsillo sonrió al ver un mensaje de Axel, su novio.

"Estoy yendo al hospital. Lo siento. Te amo xoxo" –Axel.

"Yo también te amo" Murmuró ella mirando su teléfono. EL beso con Aaron quedó atrás y al fondo de sus emociones.


Hola!

Gracias a todos por los saludos de cumpleaños! Lo pasé muy bien

Qué les pareció el capítulo? A mí me encantó escribir el beso Laaron (el nombre de mi OTP en este fic, jeje)

Muchas gracias por leerme! Besosss!