Capitulo 26

La puerta del ascensor se abrió y Blaine salió disparado como un cohete de la cabina. Caminó con furia el pasillo del lujoso edificio de oficinas hasta que se topó con la puerta color caoba al final. Se paró enfrente y leyó el letrero: "Hurley Abogados y Asociados", gruñó de ira al leer ese nombre. Tomó un profundo respiro y giró el picaporte sin siquiera golpear antes y esperar una respuesta.

Con la respiración agitada, los puños apretados en los costados del cuerpo y su corazón latiendo a mil por hora, Blaine visualizó el lugar. Cuando encontró la oficina caminó hacia ella, ignorando a la recepcionista que lo llamaba.

"¿Señor…?" La joven dijo, pero Blaine hizo caso omiso a su voz y siguió caminando con rabia hacia esa otra puerta. "¡Señor! ¡Señor no puede entrar ahí!"

Blaine abrió la puerta con fuerza, haciendo que la misma golpee contra la pared. Con los puños apretados al costado del cuerpo y el ceño fruncido, el hombre se encontró con una oficina vacía.

"¡Mierda!" Murmuró entre dientes y con rabia. El señor Charles Hurley no estaba allí.

Una hora antes, Blaine había ido a buscar al entrenador del equipo de futbol donde jugaba el hijo menor del congresista Charles Hurley. Primero quería ajustar cuentas con ese pobre hombre, pero Blaine confirmó sus sospechas de que había sido mandado por el congresista a lesionar al menor de los Anderson-Hummel, a través del hijo de Hurley durante un juego el domingo pasado. El entrenador lo confesó casi llorando de miedo, mientras Blaine los sostenía fuerte de las solapas de su camisa. Con más rabia que antes, Blaine condujo hasta el edificio de oficinas donde se encuentra el despacho de Hurley.

"Señor, por favor, retírese. No puede entrar ahí" Dijo la mujer, la recepcionista del despacho de abogados. Blaine miró furioso a la mujer de corta estatura, delgada y con gafas gruesas.

"¡¿Dónde está?! ¡¿Dónde está ese maldito de Hurley?!" Gruñó Blaine, mientras miraba hacia todos lados, buscando al hombre con la vista. Sentía ira, ganas de matar al hombre que se había metido con su hijo, un niño de tan solo diez años.

La mujer se había puesto nerviosa al ver los ojos inyectados de sangre de Blaine. "El… el señor Hurley está de… de viaje por Europa, señor" Dijo la mujer con voz temblorosa. Blaine la miró por fin y notó el susto de la mujer mientras le hablaba. Tomó un respiro, ella no tenía la culpa de nada.

"¿Y porque yo tengo que creerte?" Le dijo entrecerrando los ojos, con las manos en la cintura.

"Eso es problema suyo, señor. Ahora le pido que por favor se retire de esta oficina… por favor."

"¡No me iré hasta que el malnacido de tu jefe aparezca y de la cara!" Gritó Blaine. La joven recepcionista saltó del susto.

"¿Qué significan estos gritos?" Otra voz femenina dijo detrás de Blaine. El hombre giró y vio a una mujer, de mediana edad, vestida formalmente. Tal vez una asociada de Hurley, sacó la conclusión Blaine. "Llama a seguridad, Betty" Le pidió a la recepcionista, la mujer asintió y corrió hacia el teléfono, marcando un número, Blaine no escuchó esto último, enceguecido por la ira.

"Estoy buscando al idiota de Hurley. ¡¿Dónde está?!" Gritó otra vez Blaine, esta vez a la mujer que apareció unos segundos antes.

"Le voy a pedir señor que no grite." Dijo la mujer, con paciencia. "Ya se le dijo que el señor Hurley no se encuentra en el país. Ahora por favor, retírese por las buenas o le pediré a los muchachos que lo saquen de aquí a la fuerza." Blaine no respondió, levantó las manos y caminó hacia la puerta de salida, si el hombre no estaba entonces no tenía nada que hacer allí. Clavó la mirada en los dos enormes hombres de seguridad que habían entrado, antes de girar y mirar a la mujer con quien había hablado antes.

"Dígale al imbécil de Hurley que Blaine Anderson-Hummel estuvo aquí, y que si se mete una vez más con mi familia, me encargaré personalmente de él. Y mejor que dé la cara, y no se escabulla detrás de sus matones" Dijo con bronca, mirando a los dos hombre fornidos que lo rodeaban.

"¿Es una amenaza, señor Anderson-Hummel?" La mujer dijo cruzándose de brazos y con un tono de burla en su voz.

"No." Respondió Blaine. "Es una advertencia."


Kurt y Tory salieron del ascensor y caminaron hasta la recepción de las oficinas principales de 'Kurt Hummel', la empresa de indumentaria de Kurt.

Ambos, padre e hijo, habían ido a ver a sus respectivos doctores. Tory fue visto por el traumatólogo, que le dijo que su lesión en la muñeca estaba bien y que por eso le quitó el yeso para remplazarlo por una venda. Mientras que a Kurt su médico, el doctor Nealey Jr. le hizo una ecografía para ver cómo estaban los gemelos. Afortunadamente también fueron buenas noticias para él y sus bebés en su vientre de veintiséis semanas, a excepción de unos dolores de espalda normales por el peso de dos bebés.

Ahora, Kurt aprovechó que salió de su casa y Blaine no estaba, para ir a la oficina y hablar con Jean Hurley y preguntarle cuáles son sus intenciones.

En el momento en que llegaron, una de las modelos de la empresa salía de la sala de ensayo. Ella es un joven morena, alta, delgada y muy bella. Llevaba puesto un vestido morado de la última colección de Kurt.

"¡Tania!" Exclamó Tory, entusiasmado cuando vio a la modelo.

"¡Hey! Hola, Tory" Dijo ella mientras se acercaba hacia ellos. Tory y Liz son muy conocidos entre los empleados de la empresa, desde que eran niños pequeños que visitan el lugar de trabajo de sus papás. "Hola, Sr. Hummel" Saludó con una sonrisa a Kurt.

"¿Cómo te va, Tania?" Le respondió Kurt. Tania Binks es una supermodelo muy reconocida, que ha estado trabajando desde los doce años en la empresa de Kurt. Ella ahora tiene veinticuatro y es la modelo principal de 'Kurt Hummel'.

"Muy bien" Respondió Tania. "Hace mucho tiempo que no te veía, Tory. ¿Dónde has estado?" Le preguntó la modelo.

Tory miraba embelesado a la mujer. "Bueno… he estado ocupado, tu sabes." Dijo haciéndose el galán con la joven. "Soy un futbolista, ahora" Tory dijo presumiendo, Kurt se tapó la boca con la mano para ocultar su sonrisa.

"Oh, eso es genial Tory." Tania le revolvió el cabello al niño.

"Si, lo es" El niño dijo muy serio y Tania se rio. "¿Estás ensayando?" Le preguntó a la joven, quien asintió con la cabeza. "¿Y está Anastasia también?" Anastasia es otra modelo, ella es rusa y muy famosa en el mundo de la moda.

"Si, también está ella" Tania respondió sonriendo al niño. Miró a Kurt, él también sonreía, su hijo era un galán que tenía locas a todas las modelos de la compañía. Muchas de ellas lo conocen desde que era un bebé y le tienen mucho cariño.

Tory asintió y giró para mirar a su papá, Kurt se puso serio. "Papá, iré con las chicas, de seguro me extrañan" Dijo Tory.

"Oh. Si, seguro, cariño" Kurt dijo tratando de aguantarse la risa.

El niño volvió a mirar a Tania y le tomó la mano, ambos caminaron hacia la sala de ensayo.

"¿Sabías que si me hago futbolista profesional ganaré millones de dólares?" Kurt escuchó decir a su hijo, mientras iban por el pasillo que conduce a la sala de ensayos que posee una pasarela donde las modelos ensayan con las prendas de la nueva colección.

Kurt sonrió otra vez y negó con la cabeza, su hijo era todo un 'Don Juan.' Suspiró y giró para caminar hacia su oficina, en el camino saludó a la secretaria, que lo miró extrañada.

Cuando abrió la puerta, no se sorprendió de ver a Brenda sentada detrás de su escritorio. Desde que él está de licencia por paternidad, era ella quien se encargaba de hacer la mayoría del trabajo de Kurt.

"Hola, Brenda" Saludó el hombre embarazado. Brenda se sobresaltó y levantó la vista de los papeles que estaba leyendo.

"¡Kurt! ¿Qué haces aquí? Deberías estar en tu casa descansando" Dijo la mujer mientras se paraba de la silla y se acercaba a su amigo. "¿Sabe Blaine que estás aquí?" Le preguntó de brazos cruzados, casi como si estuviera regañándolo.

Kurt revoleó los ojos. "Estoy bien, Brenda. Estamos bien. Vengo de una cita con el Dr. Nealey" Contestó Kurt y se acarició el vientre. "Y no. Blaine no sabe que estoy aquí" Kurt dijo en voz baja, mientras se quitaba la chaqueta y la colgaba en el perchero al lado de la puerta.

"Sabes que no hace falta que vengas hasta aquí, yo puedo llevarte lo que necesites a tu casa."

"Solo pasé a saludar, Brenda. No es la gran cosa" Kurt dijo mientras caminaba del otro lado del escritorio y observaba el desorden de papeles que su asistente había dejado sobre él.

"¿A saludar?" Preguntó Brenda, confundida, pero luego se dio cuenta. "Tu vienes a hablar con Jean ¿verdad?" Le preguntó entrecerrando los ojos.

"Oh, no. Me descubriste" Kurt dijo con sarcasmo.

"Kurt, no puedes estresarte, no es bueno para ti ni para los bebés"

Kurt resopló "Brenda, te lo dije. Estamos bien. Además, necesito saber que se trae entre manos Jean. Quiero saber si fue enviada por su padre o algo así" Kurt dijo mientras se sentaba en su silla del escritorio. Brenda abrió la boca para hablar, pero Kurt no le permitió decir nada. "Envía a Jean para que hable conmigo, y luego despéjame este lío de papeles, por favor" Ordenó Kurt, señalando el papelerío en la mesa.

Sin más nada que hacer ni decir, Brenda se dirigió a la puerta. "Ah, y Brenda… vigila que Tory no se meta en los camarines de las modelos, por favor." Brenda asintió y salió de la oficina.

Cinco minutos después, Jean se asomó por la puerta de la oficina de Kurt.

"Sr. Hummel ¿quería verme?" La joven dijo con timidez.

"Si, Jean. Por favor, adelante y siéntate." Kurt señaló la silla del otro lado de su escritorio.

"Gracias" La chica sonrió nerviosa y se sentó donde su jefe le había indicado.

"Entonces…" Comenzó a decir Kurt, mientras apoyaba su barbilla sobre su mano. "¿Cómo estás? ¿Te sientes cómoda trabajando aquí?" Le preguntó con una sonrisa.

"Oh, si" Respondió la joven. "Si, muy bien. Aquí todos son geniales." Dijo, un poco más tranquila, aunque seguía nerviosa porque no sabía hacia donde esta conversación se dirigía.

Kurt asintió. "¿Y la paga?" Le preguntó entrecerrando los ojos. "¿Estás conforme con tu salario?"

"Si, señor, muy conforme"

"Mhhmm… bien" Kurt murmuró, bajó su mano y echó hacia adelante su cuerpo un poco más cerca de la chica, teniendo en cuenta el escritorio en medio y su vientre. "Jean… iré al grano aquí." Y con esas palabras, la joven volvió a tensarse. "Sé que tu padre es el congresista Charles Hurley"

"Si" Contestó Jean, confundida.

Kurt asintió con la cabeza. "¿Sabías tu que tu padre y mi padre se enfrentaron políticamente?"

"Bueno… no lo sabía, Sr. Hummel" Respondió Jean, pero seguía sin entender el punto de la conversación. "No hablo con mi padre desde hace algunos años, desde que le confesé mi homosexualidad"

Kurt se sorprendió con la declaración. "Entonces… ¿no estás aquí porque tu padre te envió a espiarnos?"

Los ojos de Jean se abrieron. "¿Qué? Oh no, Sr. Hummel. Nada de eso. Como le he dicho, desde que le confesé a mi padre que soy homosexual no hablamos. De hecho el me echó de su casa en el instante en que se lo dije"

"Oh, Dios mío." Kurt murmuró horrorizado, se sentía fatal por sospechar de la joven. "Lo siento tanto, Jean. De verdad creí que tu…" Decía avergonzado.

"Oh, no se preocupe, Sr. Hummel. Sinceramente ya estoy acostumbrada a que este tipo de cosas me sucedan. Pero le repito que yo no tengo relación con mi padre. Él y mi madre se divorciaron cuando yo era pequeña, y luego él se casó con esta supermodelo y formó su propia familia con ella." La chica contaba con melancolía en sus ojos, mientras que Kurt escuchaba atento. "Yo seguía viéndolo, a él y a mis medios hermanos. Aunque en realidad nunca me quisieron. Luego cuando salí del closet no tuvieron reparos en echarme de su casa, y desde ese momento yo no hablo con ellos."

Kurt se sentía mal por la chica. No podía creer como un padre podía hacerle algo así a su propia hija. "Eso es terrible" Susurró Kurt. Se echó hacia atrás en la silla y se acarició el vientre. Él jamás le haría algo así a ninguno de sus hijos.

"Sr. Hummel, siento si mi papá quiso hacerle algún tipo de daño. Yo sé que a veces puede ser muy cruel."

"No, Jean. Tú no tienes la culpa de nada." Kurt dijo rápidamente. "Además no fue tu padre quien nos hizo algún 'daño', como tú dices, al menos no directamente. Fue Liam, su hijo menor"

"Oh, sí. Ese niño puede ser el mismo demonio, si lo desea." Contó Jean. Kurt estaba de acuerdo, pero no dijo nada.

"De todas maneras, Jean. Te pido disculpas si te hice sentir incómoda en algún momento con esta preguntadera.

"No se preocupe, Sr. Hummel. Ni usted ni nadie me hacen sentir incómoda aquí. Es un buen ambiente de trabajo y por sobre todo son buenas personas. Lo felicito por lo que ha logrado, y en especial por su hermosa familia. Recién conocí a su hijo, es todo un caballerito" Dijo Jean con una sonrisa.

Kurt se rio. "Si, lo es" Dijo. "Gracias, Jean. Y una vez más, discúlpame por sospechar de ti"


Holaaaaaa!

Perdón! No me maten por la tardanza en actualizar! Como saben, estoy a full, estudiando y trabajando. Realmente se me hace muy difícil escribir, no tengo tiempo, pero hago lo que puedo. Es un capitulo cortito, ya sé, pero se vienen cosas buenas para la pareja y algunas travesuras de Liz y Tory…

Gracias por la paciencia! Besossss!