Capítulo 30
El auto de Brenda dobló en la esquina de la casa Anderson-Hummel. Aliviada, miró a Hillary sentada en el asiento del acompañante, respirando con tranquilidad. Afortunadamente, la hinchazón en su rostro que le había causado la alergia al maní fue disminuyendo desde que una enfermera del hospital le había aplicado una inyección. Ahora solo le había quedado un leve tono rojizo a su piel.
"¿Cómo te sientes?" Preguntó Brenda.
"Muy bien. Mucho mejor" Sonrió Hillary.
Brenda le devolvió la sonrisa, sintiéndose contenta de que había resuelto el problema por ella misma. Pero esa sonrisa de borró enseguida cuando sus ojos volvieron hacia el camino y su entrecejo se arrugó.
"¿Pero que-?" Dijo al ver que la acera de la casa estaba llena de autos. Confundida, aceleró y aparcó donde pudo. "¡¿Qué es esto?!" Exclamó al notar que la puerta de la casa estaba abierta y jóvenes entraban y salían de ella. Algunos con botellas en las manos, otros riendo y algunos fumando. Enojada, salió del auto, sin molestarse en cerrarlo con llave y encender la alarma. Sin decir una palabra, Hillary la siguió detrás.
Mientras se iba acercando y esquivaba a los chicos que estaban parados en los costados (¡y sobre el césped del jardín delantero de Kurt!), podía escuchar la música proveniente de adentro, junto con los griteríos típicos de adolescentes.
La asistente, furiosa, entró a la casa y lo que vio la hizo hervir la sangre. ¡Se estaba celebrando una fiesta en la casa! Habría cien jóvenes bailando, tomando, gritando… en fin, ¡era un total descontrol!
Con todas las fuerzas que sus cuerdas vocales podían permitirle comenzó a llamar a Liz.
"¡Liz!" Gritaba Brenda para ser escuchada por sobre la música, mientras caminaba hacia adentro, apartando a las personas que estaban allí. Por supuesto ninguno se movía de sus lugares, ignorándola como si no existiera.
Lo peor vino cuando vio que nadie estaba usando portavasos. "Oh no" Murmuró espantada al ver las aureolas de agua empapando los costosos muebles. "¡Bájense de ahí!" Regañó a unos jóvenes que estaban bailando como locos sobre el sofá. "¡Liz!" Volvió a gritar, pidiendo por la chica. "¿Has visto a Liz?" Le preguntó a una chica al azar, pero ella la miró con desconfianza y la ignoró. "¿Has visto a Liz?" Volvió a intentar, pero nadie la escuchaba.
Mientras seguía buscando a la chica, miró hacia un costado y vio a Tory y su amiguito Eddy jugando a los videos juegos con otros adolescentes, gritando y riendo.
"¡¿Tory?!" Gritó Brenda. Enseguida el niño miró hacia ella.
"Uy" Murmuró el niño dejando rápidamente sus controles al ver a la mujer.
"¡¿Qué está sucediendo aquí?!" Pregunto furiosa.
Y Tory hizo lo mejor que pudo hacer: poner cara de inocente y ojos de cachorro "Yo le dije a Liz que esto no era una buena idea, pero ella no quiso escucharme" El niño se defendió fingiendo ingenuidad.
Brenda revoleó los ojos y dio un profundo respiro. "¿Dónde está tu hermana?" Le preguntó tratando de tranquilizarse. El niño solo contestó frunciendo los hombros demostrando que no sabía. "Está bien. Ve a tu cuarto."
"No, pero estamos jugan-"
"¡Ahora, Toronto!" Brenda jamás les gritaría a hijos ajenos, pero en esta instancia ya había perdido la paciencia.
Tory refunfuño y amagó para salir hacia su cuarto, pero en cuanto Brenda le dio la espalda, el niño volvió a su juego, desobedeciendo a la mujer.
Luego de lo que parecieron ser horas, pero en realidad habían pasado solo unos minutos, Brenda localizó a Liz, bailando muy acaramelada con su novio. Dio una zancada y llegó hasta la adolescente.
Los brazos de Liz estaban rodeando el cuello de Axel, mientras que los del chico rodeaban la delgada cintura de la joven. Sus frentes estaban juntas y una sonrisa adornaba el rostro de cada uno. No bailaban al ritmo electrónico de la música que sonaba, sino que lo hacían a su propio ritmo: lento y pasional.
De fondo y apoyado contra la pared, viendo el 'espectáculo' que su amiga estaba dando con su novio, estaba Aaron. El chico se veía entristecido y no podía despegar los ojos de Liz, celoso. Todavía estaba dolido por el desplante que la adolescente le había hecho luego de aquel hermoso beso que compartieron en el hospital. Aun así, no podía dejar de pensar en ella. Y a pesar de que otra chica le hablaba animadamente en la fiesta, el no parecía escucharla, en su cabeza y corazón solo había lugar para Elizabeth Anderson-Hummel.
"¡Liz!" Llamó Brenda, enfadada. La joven volteó a mirarla y se soltó de su novio enseguida.
"Oh, Brenda" Respondió Liz con una sonrisa. "Qué bueno que estás aquí ¿Y Hilly?" Parecía ser sarcasmo lo que salía de la boca de Liz. En ese momento, Axel se acercó a ella y le susurró algo en el oído, la joven asintió con la cabeza y el chico se fue de allí.
Furiosa, Brenda se cruzó de brazos. "¿Quieres explicarme que significa esto?"
"Una reunión de amigos" Respondió simplemente Lizzy, y Brenda revoleó los ojos.
"¿Reunión de amigos?¿Qué no dijo tu papá que nada de fiestas? ¡Tu padre me matará! ¡Y luego a tí! ¡Y luego yo reviviré para matarte nuevamente!"
"Que exagerada eres, Brendis" Sonrió Liz con socarronería.
La asistente de Kurt tomó un respiro y trató de calmarse. La ironía y el sarcasmo de la joven la estaban sacando de quicio.
"Has que se vayan, Elizabeth." Le pidió con toda la calma que podía encontrar.
"¡¿Qué?! No puedo echarlos así como así. No se irán hasta que la fiesta se acabe"
"¡Bueno, entonces has que se acabe!" Brenda le gritó por fin, sacando toda la ira que estaba conteniendo, pero era como si no hubiera dicho nada para Liz. Mientras tanto, la fiesta seguía su curso. Los chicos no dejaban de bailar, de gritar, de reír. Liz miraba alrededor, satisfecha con el resultado de su primera fiesta.
"Me temo que eso no será posible" Muy tranquila le respondió Lizzy.
"Entonces llamaré a tus padres y los pondré al tanto de la situación" Brenda sacó su teléfono celular de su bolso y buscó el número de su jefe.
"No molestarías a mi padre, ¿verdad, Brenda? Tu sabes que él necesita este descanso." Brenda suspiró. Lo que decía Liz era cierto, Kurt necesitaba tiempo de relax para que su embarazo no tenga complicaciones. Mordiéndose el labio inferior, Brenda guardó su teléfono. "Además…" Siguió Liz, luego de festejar internamente. "Hay alguien que quiero presentarte."
"¿Qué? Liz, este no es-"
"Shh, shh…" Liz tomó los hombros de Brenda, la hizo girar y fue empujándola mientras le hablaba. "¿Hace cuánto que estás sola?" Le preguntó mientras la movía como a una muñeca.
Brenda, confundida, arrugó el entrecejo. "¿Qué?"
"¿Cuánto hace que no tienes novio?" Volvió a preguntar Liz, al mismo tiempo que caminaba detrás de Brenda, tomándola de los hombros por entre la multitud de adolescentes alocados.
"Bueno… yo…" Dudó la asistente.
"Mucho, ¿verdad?" Brenda asintió resignada ante la pregunta de Liz. Era cierto, hacía bastante tiempo que no tenía una cita, ni que hablar de un novio formal. "Bueno, por eso quiero presentarte…" Liz frenó a Brenda delante de un joven, no un joven… ¡un hombre!. Y uno muy guapo.
Brenda levantó las cejas, este hombre tenía la sonrisa más hermosa que había visto y le estaba sonriendo a ella.
"Brenda, él es Eric, tío de Axel. Eric, ella es Brenda"
"Un placer." El hombre de la hermosa sonrisa extendió su mano y Brenda se la estrechó sin decir nada. "Eres más hermosa de lo que me habían dicho." Alagó el hombre con una voz gruesa y un fuerte acento escocés.
Brenda se sonrojó y rió como una adolescente.
"Bueno, los dejo para que se conozcan" Liz los dejó y sonrió triunfante volviendo a bailar con su novio.
Ya con la fiesta en marcha y con Brenda entretenida, nada podía salir mal. ¿O sí?
Hola! Volvíiiiiiiii!
Si, he vuelto, después de no sé cuánto tiempo. Esta vez vuelvo para actualizar más seguido.
Perdón por la espera! No tengo excusas, solo que no tenía muchas ganas de escribir. Pero de repente, me vino una super inspiración y ¡acá estoy!
Gracias por los mensajes privados, las reseñas, los favoritos y todo. Espero no decepcionarlos con este capítulo un poco corto, pero es porque las actualizaciones van a ser sin tanto tiempo entre una y otra.
Gracias otra vez! Nos leemos en el próximo capitulo!
Besos!
Yan!
