HERMANDAD
STAN
La historia de los hombres es la historia de sus desencuentros con Dios, ni él nos entiende a nosotros ni nosotros lo entendemos a él.
Me mire fijamente en el espejo, era la misma imagen de todos los días desde hace más de treinta años claro con el estrago de los años, esa era la cara de un viejo, pero esta vez no pude evitar preguntarme quién era, si ahora quién diablos sería yo. Lo había recuperado a él o al menos eso deseaba pensar, estaba de nuevo ahí, no sólo había sido un sueño que me había atormentado por décadas, él realmente estaba ahí. Toqué mi barbilla el dolor que todavía se sentía me lo confirmaba, muchas veces pensé en cómo sería ese momento en el que nos volviéramos a reencontrar, siempre pensé que le pediría perdón y él haría lo mismo sin embargo lo que pasó fue que nuestros viejos rencores salieron a flote. Mierda al parecer esos años de miseria no nos habían enseñado nada. Por una vez quería escuchar un gracias de sus labios, acaso era tan malditamente difícil de decir.
-De verdad no vas a agradecerme ¿cierto? –le dije, no es que quisiera pleitesía de su parte, únicamente una pequeña palabra que me dijera que todos esos años habían valido la pena.
No hubo respuesta, solamente su mirada furiosa y el silencio.
-¡Bien! Bajo una condición. Aléjate de los niños, no los quiero en peligro. Porque hasta donde yo sé, son la única familia que me queda. Después de esas palabras ninguno dijo nada, esas cosas que callamos fueron las que nos llevaron hasta este punto y ni siquiera por saberlo éramos capaces de ceder.
Fui a mi habitación y golpee la pared, ahora que Ford estaba ahí, a pesar de que volviera a estar a mi lado la pregunta permanecía ¿Acaso valió la pena?
En menos de unas cuantas horas perdía de nuevo mi vida, ¿era justo lo que me pedía?, le devolvería su nombre, su casa, y tal vez volvería a empezar donde se habían quedado sus inútiles investigaciones pero eso dónde me dejaba a mí. Obtener una nueva identidad no era difícil, sin embargo por qué tendría yo que renunciar una vez más, es que acaso no había perdido ya lo suficiente que el destino ahora quería quitarme esto.
Me senté en la cama y quise pensar en que sería lo mejor por hacer, era obvio que me tendría que marchar. Las lágrimas comenzaron a brotar de tal manera que no me di cuenta, se supondría que ese día de reencuentro debería de estar lleno de felicidad pero por el contrario era triste, jodidamente triste y me sentí más solo que nunca tanto que mi corazón dolía.
Sujete mi cabeza apretando mis sienes, porque esto se sentía más como una derrota que como a una victoria. Por qué no estaba dispuesto a bajar al sótano y decir lo siento, pensé que eso era lo que me impulsó por treinta años pero ahora todo era incluso más confuso. Me deje caer en la cama y volví a pensar en mi vida, en todas esa cosas que desaparecieron entre mis manos en un instante.
Recode lo que le dije, "Vaya hermano que resultaste ser. Te importan más tus estúpidos misterios que tu familia". Extraño que las utilizara alguien más en mí, si esas palabras que yo le dije antes de que despareciera, ahora entendía perfectamente porque las había utilizado sin duda vaya hermanos que resultamos ser. Pasaron diez años desde que Ford cruzo el portal, diez años de intentos fallidos para traerlo de vuelta y dos desde que nuestra madre había muerto. Por primera vez en mucho tiempo regrese a Glass Shard Beach, por muchos años me falto el valor suficiente para siquiera acercarme a unos estados de distancia pero ese día la nostalgia me impulso a hacerlo. Recorrí esas viejas calles en las que crecimos, en las que vivimos tantas cosas juntos, en las que comenzó esta maldita historia, en las que la ira nos inundó el corazón, pero el coraje no me fue suficiente para pasar por la vieja casa por lo que decidí ir directamente al cementerio. En el camino compre flores, iba en busca tal vez de un poco de redención, tal vez en medio de ese lugar podría confesar todo lo que pasó sin temor a ser juzgado, en realidad nunca supe bien porque decidí ir. Tranquilo, lleno de árboles, un poco de viento salado tocaba mi rostro, a decir verdad parecía un lugar prefecto para descansar por la eternidad.
Ahí estaban tres tumbas compartiendo el apellido, fue menos extraño de lo que imagine el ver que una de aquellas llevaba mi nombre. Le pedí disculpas a mi madre y a mi padre por haberlos defraudado, por las promesas rotas, por las mentiras, por todo lo que había dicho y hecho, porque se fueron de este mundo y nunca supieron la verdad, esperaba que donde se encontraran supieran todo lo que ocurrió además lo que hacía con el afán de que él regresara. Miré una vez más la tumba que llevaba mi nombre me pareció que no era del todo falsa ya que sin duda Stanley Pines estaba muerto, el Stanley niño que soñaba con viajar por el mundo en compañía de su hermano ya no existía ahora únicamente estaba yo.
Decidí marcharme el nudo que se formó en mi garganta amenazaba con asfixiarme, me despedí, fue extraño sabía que no tendría una respuesta.
-¡Vaya que si tienes lo cojones para presentarte después de tantos años! –dijo una voz detrás de mí.
Sonreí, esa fue mi idiota reacción, me sentí feliz, ahí estaba él, intente acercarme me continuo hablando.
-¿Por qué te presentas ahora? ¿Acaso las suplicas de mamá nunca fueron suficientes para que vinieras? ¿Es que no eras tú mejor que todos nosotros? ¡Responde maldita sea Stanford! –dijo lleno dolor.
Tenía veinte años que no nos veíamos además está el hecho de que los éramos gemelos fue lógico que no me reconociera, apreté mis puños fuertemente dentro de mi chaqueta y solamente pensé por nada en este mundo dejes que te vea las manos.
-Shermy es más complicado de lo que parece –dije tratando de que se calmara un poco.
-¡No me llames así! Así era como me llamaban mis hermanos y en lo que a mí respecta tú no lo eres –dijo con todo el coraje que su voz era capaz de expresar.
-Lo siento Sherman, es solo que ocurrieron muchas cosas que no entenderías –hubiera querido decirle en ese momento todo lo que había ocurrido.
-¿Qué no lo entendería Stanford? Eso crees, no, el que no lo entiende eres tú. No entiendes que el que se quedó aquí a vivir el dolor de nuestros padres fui yo, no, tú no entiendes que fui yo quien los vio apagarse día a día, que fui yo quien vio como nuestro padre se volvió una sombra gris después de que ese idiota muriera. Que fui yo quien vio como nuestra madre todos los días miraba por la ventana con la esperanza de verlos llegar, y después de verte a ti una vez más, no, tu no la viste como fue muriendo lentamente. ¿Acaso sabes que agonizo por más de una semana? Además que en sus últimos momentos lo que dijo fueron sus nombres, ¡dime acaso sabias eso Stanford! ¡Dime maldita sea! ¡Dime por qué te olvidaste de todo nosotros! –al decir esto él lloraba como jamás lo había visto.
No pude responder nada, además que podría decir que justificara todo lo que ese imbécil y yo habíamos hecho. Siempre pensé que mi familia me había abandonado, pero yo también lo había hecho sólo que resultaba más conveniente culpar a todo los demás.
-Hermano no sé qué decirte… -respondí tratando de controlarme lo mejor posible.
-¿Hermano? Vaya hermano que resultaste ser. Te importan más tus estúpidos misterios que tu familia. –Dijo recordándome mis propias palabras, en efecto era una mierda de hermano, olvide a mis padres, lo olvide a él y únicamente de concentre en mi dolor.
-Sherman déjame explicarte, podemos volver a ser una familia –le decía, incluso no me di cuenta en que instante saque las manos de mis bolsillos.
-No, Stanford entre tú y yo no hay nada más que decirnos, quisiste fingir que no existimos. ¿Por qué pretender ahora que te importo? Nunca intentes siquiera buscarme, para mi tú no eres NADIE.
Sus palabras se quedaron grabadas en mi mente, en efecto tenía muchos años sin ser nadie y ahora fingía ser alguien más. Sin que se nos diéramos cuenta una mujer y un joven de unos veinte años se acercaron a nosotros, supe inmediatamente quienes eran pero no me atreví a pronunciar una sola palabra, ella supo o imagino quién era pero no dijo nada, él la última vez que me vio era un bebé era obvio que no recordaría, el muchacho nos observaba lleno de intriga hasta que por fin se atrevió a preguntar.
-¿Qué pasa papá? ¿Quién es él? –al decir esto me miró fijamente.
-Nadie hijo, él no es nadie. Creo que no me siento muy bien otro día regresaremos a visitar a tus abuelos y a tu tío –al decir esto los tomo de la mano y se marchó. Esa fue la última vez que vi a Shermy.
Ahora Ford me volvía a pedir que fuera nadie, que renunciara a lo poco que tenía, tal vez estaba en su derecho a pedirlo, pero de la misma manera en que yo ignoraba todo lo que tuvo que pasar Sherman en ese tiempo, todo lo que perdió, todo lo que vivió, todo lo que nunca se pudo reparar, era ser un desgraciado egoísta. Si un maldito egoísta, como lo fui por esos veinte años, como sin duda lo seguía siendo.
Por qué no podíamos entendernos fuimos en algún momento una familia, estuvimos juntos, crecimos juntos, nos amamos y al parecer nunca nos entendimos, estuvimos llenos de desencuentros, de desgracia, de orgullo, de dolor, hasta el punto que parecía que los Pines jamás podrían volver a estar juntos.
¡Maldita sea! ¿Es que acaso no le importa todo lo que he perdido? Él mi hermano gemelo, él era mi mejor amigo, a quien le dedique la mitad de mi vida, por qué este sentimiento de fracaso se apodera más de mí. Por qué en estos momentos de desesperación regresa con más intensidad y me repite mil veces… ¿Acaso valió la pena?
Me levante de la cama y golpee una vez más la pared, ese extraño acto siempre me permitía recobrar un poco de mi cordura, después de unos cuantos golpes vi un papel muy que había sido deslizado por debajo de la puerta lo levante y lo leí.
Querido Tío Stan:
Gracias por dejarnos pasar este verano en la Cabaña del Misterio, siempre he sabido que tú no eres "El chico malo", no, tú eres el mejor tío del mundo. Por ti ahora tenemos al tío Ford, te confieso algo yo no sabría qué hacer si perdiera a Dipper, pero no se lo digas. Te quiero con todo mi corazón, siempre serás mi tío favorito.
Con cariño Mabel
Esa niña sí que sabía hacerme sonreír, tal vez esta era una nueva oportunidad para resarcir lo roto, esos dos niños representaban la esperanza para los Pines.
Sonreí como en aquella ocasión hace trece años cuando él toco mi puerta y los vi primera vez.
CONTINUARA…
Notas del autor:
Sin duda la relación entre los Stan's es muy compleja, pero para mí entendimiento ambos perdieron su vida, Ford dentro del portal y Stan por querer regresar a su hermano. Sin duda el personaje de Stanley nos genera más empatía porque podemos imaginar con más facilidad lo que vivió todo ese tiempo, en el caso de Ford creo que su personalidad todavía no es del todo clara pero el también sufrió la ruptura de su familia. Ahora porque utilizar a Shermy, desde una perspectiva lógica él fue quien se quedó con su familia, es hermano Pines que también nos podría contar su drama familiar desde la normalidad sin nada sobre natural.
Creo que fue un capítulo extremadamente emotivo, en el próximo conoceremos otro poco de Ford y su descenso a la locura.
Posdata: lo resubí ya que cometí un enorme error de temporalidad ya que también quería dar a entender que el bebé que vimos en el capítulo de los Stan's era el padre de los gemelos.
GRACIAS POR LEER Y ESPERO SUS COMENTARIOS.
