MARCO LEGAL
Quisiera aclarar que los personajes que aparecerán en el transcurso de la narración pertenecen 100% a Akira Toriyama, al igual que su magnífica obra, DB, DBZ.
Notas de Autor:
Muchas gracias a todos y cada uno de sus comentarios. Este capítulo está muy corto, pero tenía mucha impaciencia con darles a conocer la escena en donde saben quiénes son.
Odio entre Vecinos!
Capitulo 3: Verdad
Son Goku ejecutivo de éxito, creía en unas cuantas cosas firmemente. La primera de ellas era el amor a primera vista. Ese momento en que unas miradas se cruzaban por primera vez, el corazón se aceleraba y entonces, sabias que querías vivir para siempre con y por esa persona.
La segunda cosa en la que creía era en el sexo sin compromiso. Lo consideraba la máxima expresión de comunicación entre humanos. Bueno, de acuerdo, aquello sonaba religioso y teniendo en cuenta que estaba relacionado con el sexo, sonaba raro. ¿Qué había de malo en no estar ligado a nadie? Disfrutar esporádicamente de caricias, besos, la compañía de otro ser que al igual que él, deseaba amar y ser amado durante un rato.
Y después de lo que había ido ocurriendo durante las últimas semanas, Goku también creía en la amistad con desconocidos. Y cuando decía eso se refería a gente de la que no sabía ni el nombre. El destino –caprichoso- había hecho que su camino se cruzara con la chica sexy de cabello sedoso y hechizantes ojos negros. Una vez en el supermercado (en el cual se saludaron desde lejos), otra en la cola para comprar cupones (donde estuvieron un rato charlando sobre el dineral que se dejaba uno para intentar salir de la pobreza y vivir el sueño de ser millonario) y más tarde en una cafetería. La mujer había entrado para comprar una caña de crema cubierta con azúcar y él estaba sentado tomando un café mientras leía la prensa.
Goku le había hecho un gesto con la mano para que se acercara y había tenido que insistir hasta cuatro veces para que le dejara invitarle a tomar un café. Considero que había merecido la pena. La pelinegra charlaba animadamente de un día en el que se había tomado un café y le había sentado de pena. Le parecía hipnotizante la manera en que gesticulaba. Lo más irónico del asunto era que ni siquiera sabía cómo se llamaba. Hasta el momento no había tenido la necesidad de saberlo.
Eran dos personas, dos anónimos, charlando sobre la vida y pasando un buen rato. Sin embargo, a medida que el rato iba pasando y que el rubio sentía que realmente conectaban, empezó a querer preguntarlo. La conversación se murió de repente (y Goku no sabía ni de qué había tratado) y esos bellos ojos le miraban curiosos. Sus labios formaban una afable sonrisa y él tuvo que poner toda su voluntad en no mirarlos por demasiado rato.
Le devolvió la sonrisa.
-Tengo que serte sincero. Viendo que nos llevamos bien, empieza a intrigarme bastante tu nombre.-dijo Goku.
-Ah, es cierto. No nos hemos presentado. Me llamo Chichi Gyumao.-contesto la chica con una sonrisa.
-Me es familiar…-
-Tengo un nombre común. Seguro que lo habrás escuchado miles de veces por las calles.- replico después de reír brevemente.
-Supongo que será eso.-articulo su compañero sonriendo derrotado por esa lógica tan sencilla pero aplastante de la joven.- Yo me llamo Goku, Son Goku.-
La sonrisa de Chichi ahora se quedo congelada. Ese nombre sí que le era familiar. -Espera un momento, ¿Dónde vives?-
-Ah, pues en el edificio más hermoso e imponente de Tokyo, al menos según mi criterio. Vivo en el último piso del Edificio Kame House. Está en la calle…- su frase quedo interrumpida por el grito que pegó Chichi. Su dedo índice le señalaba como si acabase de cometer una gran atrocidad. El rubio arqueo una ceja ante este incomprensible comportamiento. ¿Qué se supone que acaba de ocurrir?
-¡Yo también vivo ahí!-exclamo la pelinegra.
-Un momento…-reflexiono Goku que ahora empezaba a encajar piezas.
-¡Estoy segura que eres el inquilino del 10° B! ¡Eres ese Son Goku!-
-¿Tu eres la del 10°A? ¡¿La de los escobazos en la pared?!-
-¡La misma!-respondió Chichi observándole con expresión ofendida.- ¡No seas idiota, devuélveme mi tapete!-
-Lo siento mucho, no sé de qué estás hablando.-dijo él sonriendo con sorna. Oh, claro que lo sabía. Pero ver esa cara de frustración le había gustado demasiado.
-¡Serás…! Tiene una tortuga adorable. ¡Claro que la conoces! ¡La has visto mil veces adornando mi puerta!-
-Es culpa tuya, tú empezaste la guerra.-contesto apurando su café.- Además no he olvidado lo del CD.-
Ahora la que sonrió con sorna fue Chichi. Ella tampoco lo había olvidado. El día siguiente estuvo riéndose cada vez que lo recordaba. Oh, Carmen de Mairena, ¡Que glorioso momento le había proporcionado! Hubiese pagado por ver la cara que se le había quedado cuando tuvo el gatillazo.
-¡Además! Otra cosa muy grave…-hablo Goku seriamente. Movió el dedo índice y le señalo acusadoramente.-¡No eres una cincuentona amargada y fea!-
-¿Eh?-fue lo único que atino decir Chichi con una ceja arqueada.
-Eres una vil mentirosa… Comportándose de esa manera tan amargada. Tendrías que haber sido una vieja cincuentona, quejosa, divorciada y sin ningún atractivo… ¡Y MÍRATE!- se mordió el labio inferior de manera dramática.- ¡Estas buenísima!-
-En serio?... ¡¿Qué?!-emitió la chica con cara de póquer. No entendía al rubio.
-Estabas intentando engañarme. ¡Era tu última venganza! Intentabas seducirme, llevarme a la cama y luego dejarme en evidencia. Y quizás, a pesar de estar tan bien desarrollada puedes ser menor de edad.-
-Creo que estas muy equivocado. Tengo veinte y… ¡Baja la voz!-exclamo en susurro.- La gente nos está empezando a mirar raro.-
-Ah, señorita Chichi, su mente es retorcida a más no poder. Pero no se engañe. Debajo de este escultural cuerpo se encuentra un corazón fuerte que tendrá que rechazar su pecaminosa oferta.-
El rostro de Goku recibió un golpe de periódico por parte de Chichi. El rubio se llevo las manos a la cara horrorizado. Nunca antes nadie lo había golpeado y menos una mujer.
-¡¿Estás loca?! ¡¿Y si me deja marca?!-
-Es un periódico, no te vas a morir por ello.- le aseguro a desgana. No iba a ser compasiva porque pusiera esa mirada de cordero degollado. ¡Le había quitado su felpudo de tortuga (un obsequio de su padre) y la había ofendido! Realmente estaba molesta.
-No tienes corazón alguno. Eres una mujer rara.-
-¿Rara? ¡Tú sí que lo eres! ¡¿Qué demonios te pasa todos los días?! ¡Eres peor que un prostituto! ¿Es que no puedes pasarte ni un maldito día sin meterla en algún agujero?-
-No.-
Chichi se sintió irritada ante esa rápida y escueta respuesta. Cómo había cambiado la situación… de la concordia y la amistad a una rivalidad y discordia profunda. Ese era el hombre que le había estado haciendo la vida imposible en los últimos meses. Ese era el hombre que por las noches tenía sexo con medio mundo en su piso y que no le dejaba dormir por los gritos que pegaban. Ese hombre era el que luego se quejaba si veía su novela. Y encima era el hombre que se creía la victima de todo aquello. Se incorporo y metió la mano en su bolso.
-No iras a sacar una pistola o jeringa, ¿verdad?-dijo con gesto asustado.
-Me haces desear tenerlas, de verdad…-replico Chichi sin expresión alguna en el rostro.- Voy a pagar mi café. No quiero que me invites y deberte ningún favor.-
-No, yo pagare la cuenta. Después de todo yo fue quien insistió en la invitación.-añadió rápidamente metiendo las manos en los bolsillos de su pantalón. Finalmente dio con lo que buscaba ganándole a ella y dejo unas monedas sobre la mesa, las cuales resonaron por unos segundos hasta que se quedaron totalmente quietas sobre la superficie lisa.- 2,80 yenes por ambos cafés. Nos veremos las caras, señorita Gyumao.-
Chichi observo como su vecino se marchaba por la puerta. Se reprendió mentalmente a si misma cuando miro las monedas y de repente cayó en la cuenta de algo.
-Maldita sea. Si tú estúpido café cuesta dos yenes con noventa y cinco…-murmuro levantando la vista hacia la puerta.
Continuará…
