Kyle despertó primero. Se quedó contemplándole, se había girado boca abajo, mientras que ella permanecía boca arriba con su brazo rodeándole la cintura todavía, al parecer no se habían despegado un segundo. Contemplo el tatuaje de ese brazo, un tribal que se enredaba alrededor hasta subir por su hombro para después bajar por su pecho y omoplato. Luego le miro la cara, no supo cuando tiempo permaneció allí fija, tampoco le importaba, era bueno contemplarle así, dormido, pues se podía reflejar en él algo de armonía, que se le escapaba en cuando mirabas sus ojos despiertos cargados de algo que se parecía a la agonía.
Quiso reflexionar sobre sus destinos, y cierta culpabilidad que en los ratos de soledad, los cuales no fueron pocos, le allanaba en los pasados años, y más ahora que tenía el principal implicado tan cerca. Pero no le fue permitido, sus pensamientos se vieron interrumpidos.
– Kyle si me sigues mirando así, me vas a gastar. –dijo Cartman sin abrir los ojos.
– Um… lo siento. –replicó volviéndose a mirar el techo. Cartman abrió sus ojos encontrándole directamente de perfil, su aspecto no era muy distinto al acordado de la última visita, con los años su rostro se había pulido y sus facciones eran bastante andróginas, al igual que su cuerpo, pues nunca se destacó por su musculatura, era más bien pequeño y ágil. Pensó que era una lástima haber tenido que pasar tantos años para llegar a una situación como la actual, y bajo tantas desventuras, se obligó a salir de estos pensamientos debido al silencio incomodo que se había formado.
– ¿De verdad te hiciste operaciones correctivas en el rostro? –preguntó acercando un poco más su rostro al de ella tratando de encontrar leves marcas que lo confirmaran.
– No. –se giró encontrando sus miradas, bastante cercanas– La verdad es que no.
– Oh… yo si decía… porque sigues siendo igual de horrible… –dijo riendo levemente, quizás un poco nervioso… aunque su sonrisa seguía sin llegar a sus ojos, no como en la noche con el arma… pensó Kyle, pero prefirió sacudir el recuerdo, era demasiado perturbador.
– ¡Hey! –frunció el ceño– Hace unos días dijiste que era la mujer más linda que has visto. –replicó con reproche, sonriendo levemente también.
– Eso fue solamente porque tienes mi riñón. ¿Cómo lo llevas con él? –preguntó ubicando la mano sobre su ombligo por encima de la camiseta.
– Ha sido la única forma en la que me sigues jodiendo después de tantos años.
– ¿Hablas en serio? –su rostro se preocupó.
– No. –rió– Me salvo la vida. –siguió sonriéndole mientras se contemplaban– Sabes… cuando quieres estás dispuesto a salvarme, eres como un héroe personal o algo así.
– Los héroes reciben un beso después de su acción heroica, ¿no? –comentó divertido, cerrando momentáneamente los ojos, recordando cuando solía imaginarse tal situación, pues con las constantes visitas de Kyle, sus anécdotas de las pocas pendejadas que seguían pasando en el grupo y el interés en el proceso de sacarlo de la cárcel, se había llegado a ilusionar con que algo los unía más allá de una ene-amistad.
– Tienes razón. –escuchó, al abrir los ojos se encontró de lleno con los ojos esmeralda, mientras que unos labios sutiles se acoplaban levemente a los suyos en escasos tres segundos– Gracias… –le sonrió sincera y dulce, dejándole de piedra.
– Era broma, no era nece- –volvió a besarle interrumpiéndole, otros diez segundos de un beso plano, pues sus labios no se movieron como sus ojos no se cerraron, no Cartman, contrario de Kyle, quien si se entregó y acaricio con tersura sus labios inferiores antes de separase. Luego se contemplaron en silencio y de un momento a otro Cartman se separó girándose boca arriba, estirándose, bostezando y colocándose en pie camino a la cocina, ahora la de piedra era Kyle.
Se quedaron pensando, uno apoyado en la mesa de la cocina bebiendo agua, la otra sentada sobre el colchón abrazando sus piernas. ¿Por qué habían dicho lo que habían dicho? ¿Por qué habían hecho lo que habían hecho?...
Después se encontraron en el sofá desayunando como si nada. Se organizaron para ir de nuevo al supermercado ya que los sábados y domingos no se trabaja en el taller. Aprovecharon para comprar ropa para Cartman, quien estaba algo contraído en el lugar. Llevo dos pares de camisetas y camisillas blancas y negras, otros dos pares de calzoncillos y medias, un par de pantalonetas y un jean, Kyle no se inmiscuyo mucho en el asunto después de que le mirara de muerte ante una pequeña recomendación que le hizo.
– ¿Qué te pasa Cartman? Estas actuando raro. –preguntó al salir de la zona de ropa masculina y dirigirse a la de comida.
– Hay demasiada gente aquí. Así no era antier.
– Sí. Los fines de semana suele llenarse más, supongo.
– Qué mierda… –resopló tomando un enlatado en su mano.
– Cartman no deberíamos llevar tantos enlatados.
– No sé tú Kyle, pero yo no sé cocinar.
– Yo sí sé cocinar.
– ¿En serio? –le miro incrédulo.
– Sí, tuve que aprender al vivir solo en Denver, ya que no tienen en cuenta una dieta para diabéticos en la mayoría de los locales de comida, además de que no confió mucho en ellos, me aterroriza que me salga un pedazo de uña o hasta una rata, casos se han visto, por lo que es mejor cocinar en casa, resulta más saludable, tanto mental como físicamente, al menos para mí.
– Bien… –fue lo que se le ocurrió decir luego de tal cátedra– ¿Y qué quieres llevar?
– Cualquier cosa menos eso, –respondió señalando el objeto en su mano– estoy harta de ellos en estos dos días. No los soporto. Los encuentro asquerosos, con ese "juguito" que se forma. Gas. –hablo de una manera más… como decirlo… ¿afeminadamente natural?... suponía Cartman que le contemplaba un tanto hipnotizado o extrañado, o curioso, creo que sería la palabra más adecuada, al verla revolotear por el almacen.
Llevo pan, cereal, arroz, pasta, huevos, una cantidad limitada de verduras, tubérculos, frutas, lácteos, ya que sin nevera no habría donde conservarlos, carnes y aceite para freír, también algo de dulces, quizás le sean útiles para sobornar en cualquier circunstancia que lo amerite, habría que comprobarlo, ya que no le había visto consumir nada de ese tipo en todo este tiempo. Cartman tampoco se inmiscuyo mucho en sus elecciones luego de hacer un comentario y que Kyle eventualmente también le mirara de muerte.
Llegaron a la casa y descargando todo en la cocina Kyle se quedó allí mientras que Cartman se cambiaba, vistiéndose con una de las pantalonetas y camisetas nuevas, de una manera más cómodo. Entro en la cocina ubicándose tras de ella sin ser detectado.
– ¿Te ayudo? –preguntó cerca de su oído. Kyle dio un pequeño salto en su lugar dejando caer la cuchara metálica con la que estaba revolviendo el agua salada que ocupaba el fogón.
– CA. RA. JO… Cartman, ¿por qué insistes en asustarme? No es gracioso. –dijo colocando una mano sobre sus pechos. ¿Pechos? Pero si soy más plana que una tabla de cocina, se lamentó para su interior la desdichada dama, perdiéndose momentáneamente en pensamientos fugaces, por lo que no se percató de Cartman pasado un momento.
– Kyle… Kyle… –giró su cabeza hacia un costado, desde donde Cartman le miraba levemente preocupado– Lo siento… yo no quise…
– No te preocupes. –recupero la cuchara de la mano del otro quien la había levantado– Gracias. –iba a continuar con lo que estaba haciendo, fue al grifo para lavar la cuchara y al girarse Cartman continuaba allí– ¿Qué quieres hacer?
– No sé… dime tú que hacer.
– ¿Qué sabes hacer? –Cartman levanto su mirada al techo un momento.
– ¿Cortar? –contrarrestó conectado sus miradas alzando levemente esas particulares cejas triangulares, como si la pregunta le doliera un poco.
– Bien… podrías partir estas papas en palitos. –le señalo la tabla donde las tenía lavadas y listas para preparar– ¿Te parece? –tomo uno de los cuchillos y se lo extendió.
– Sí. –Cartman lo acepto tranquilamente y se digirió hacia la tablilla.
¿Qué mierda era aquello? ¿Algún tipo de prueba? ¿Acaso lo estaba ensayado? Se preguntaron ambos. Cartman se dedicó a lo suyo procurando una absurda perfección, por lo que Kyle no tuvo que preocuparse de asignarle alguna otra tarea. Cuando finalizó, le pidió que le esperara en la sala mientras ella terminaba con todo. Por lo que él se quedó viendo TV hasta que al rato ella le llamo.
– ¿Qué tal? ¿Te gusta? –él se mandó una cucharada de arroz.
– Cualquier cosa es mejor que la basura que comía en prisión… pero esta aceptable, sí… me gusta… espera, ¿qué carajo es esto?, ¿qué le paso a las papas?
– ¿Qué tienen?
– Están más pálidas que tu trasero.
– Las hice al vapor. –respondió sonriente sentada frete a él, degustándose también con su preparación.
– ¿Por qué no las fritaste? –demandó.
– Para hacer algo más saludable.
– ¿Saludable? ¿Quieres matarme de hambre? Mira como estoy por todos estos años comiendo mierda "saludable" y ahora que salgo me vienes con lo mismo.
– Yo te veo igual de gordo. –bromeó.
– ¡Hey! Que mentira. Cállate de una vez, no me hagas patearte las…
– Ya no tengo bolas Cartman.
– ¡Nah-Ah! Cállate carajo. No quiero pensar en eso… igual no es algo que haya comprobado. –quiso decir lo segundo para sí mismo, pero se le escapo.
– Quieres decir que… ¿Te gustaría echar un vistazo? –al parecer ella se divertía con el tema.
– ¡No! Joder. Estamos comiendo Kyle, ¿te importaría?
– Sí, bien… solo digo que así como estas… estas bien… te ves bien… y deberías cuidarte. No sé como empezamos hablando de tubérculos y terminamos hablando de genitales…
– Kyle… ya.
– Ok Cartman, relájate. Es solo que una cena sin tema de conversación es bastante aburridor. Es como estar cenando solo. –ambos conocían bien esta situación, él se había acostumbrado, pero ella al verse con la oportunidad de salir de aquella costumbre quiso aprovecharlo.
– ¿Qué no sabes que al comer y realizar otra actividad no se aprovechan los nutrientes de la comida? Es "saludable" comer en silencio. –arguyó.
– ¿Ahora si te interesan los nutrientes? –reprochó.
– ¿Qué hay de Kenny?
– ¿Ah?
– Querías un tema. Te pongo un tema. No he sabido nada de Kenny, ¿Qué carajos paso con él?
– Está en Rumania.
– ¿Rumania? –preguntó exageradamente sorprendido.
– Sí. Es lo último que supe de él, se fue a Rumania a triunfar como cantante, ah, y se llevó a Butters como director de su grupo de baile, aunque yo creo que es más como su bailarín personal.
– Par de maricas. –se presentó un largo periodo de silencio.
– ¿Qué significan tus tatuajes? –soltó Kyle luego de remorderse internamente varias veces el cachete.
– ¿Qué paso con Kitty? –contrarrestó de inmediato, no quería hablar de ello.
– Am… pues, después de todo este tiempo, creo que estará muerta.
– Mmm-hmm… –clavo su vista en el plato que ya estaba limpio– Bien… –lo tomó– bien. –replicó sin mirarle y se escabucho en la cocina.
Después cruzó como fantasma en dirección a la sala, Kyle termino su cena solo, lavo su plato que era lo que restaba sucio, después se cambió por su pijama y acomodo sentada junto a Cartman, contemplando la TV en silencio, después busco acomodarse en un lado de la cama dándole la espalda a su compañero pero sin cerrar sus ojos, mirando la pantalla de reojo, hasta que pasado un rato esta se apagó, sintió como el otro se acomodaba en el otro lado, después se acercó procurando no mover mucho el lecho y acomodo un brazo al aire rodeándole la cintura, dejándolo apoyado en su mano que se cerraba en un puño para que se quedara allí lo más estable posible, no le tocaba pues podría despertarle, pero Kyle ya se había percatado y se durmió con una pequeña sonrisa en los labios al sentir la tranquila respiración de su compañero en su nuca, que le brindaba una luz de la paz que ahora añoraba para ambos.
Me gusta es cap, así como me gusta el ron de Vinola (me gusta, me gusta, me gusta) Me gusta, me gusta Lola (me gusta, me gusta, me gusta)(8)
¿Creen que Lola sea un buen nombre para Kyle-mujer frente a las "autoridades"? Lola Broflovski... Haha, creo que no suene mucho... :P ¿Qué piensan?
Sus comentarios son bienvenidos y agradecidos. Nos leemos. (:
