El domingo llego tranquilo, sosegado, hasta que Cartman empezó a removerse frenético despertando a Kyle, quien tuvo que obligarle a despertar para que se calmara, termino flexionándose hacia adelante sobre sus codos respirando agitado mirando en todas direcciones.

– Ya… ya. –logro tomarle la cabeza entre sus manos y así conseguir mirarle fijamente ayudándole a recuperarse. Pasado un minuto suspiro profundo, notablemente más tranquilo– ¿Qué te pasa? –preguntó mirándole con preocupación sosteniendo aún su rostro, como queriendo cavar en lo profundo de su alma a través de la mirada.

– Pesadillas.

– ¿Qué soñaste?

– Sigo… encerrado. –respondió con un nudo en la garganta.

– Siénteme... estoy aquí… contigo... todo está bien. –movió sus pulgares acariciándole las mejillas. Cartman cerró los ojos en concentración. Su toque era angelical. O al menos para él. Era algo así como un bote salvavidas que le traía a la realidad, y casi, solo casi, podía devolverle la vida.

– Gracias… –murmuró mirándole nuevamente, Kyle asintió y sonrió para su interior al alcanzar a deslumbrar un brillo diferente en los ojos de su amigo.

¿Su amigo? ¿Lo seguía considerando solo como un amigo después de aquellos pequeños besos? ¿Después de todas aquellas ocasiones de mutua salvación? ¿Después de toda esa gama de emociones y experiencias por las que pasaron y seguían pasando juntos? Aquellas que los habían enredado en esa extraña relación, y que ahora volvían en recuerdos con pequeños vestigios de todo tipo de sentimientos, pero ahora anclándose más profundos en el fondo del alma.

Un toque arrasó con sus pensamientos y fue sentir un brazo que se aferraba por su abdomen y le llevaba consigo acostándole de nuevo, por lo que esta vez ella procedería a abrazarse de lleno a su pecho, sintiendo como su compañero se tensó un poco, pero gradualmente se fue relajando, aferrándole con fuerza también por la espalda, allí permanecieron, en silencio.

– Sabes Cartman, con lo que me contaste de tus estudios como técnico automotriz, he estado pesando que deberías terminar cuando antes tus estudios para reclamar ese título, ¿no crees? Y quizás luego buscar por ciclos propedéuticos sacar una ingeniería, ¿no te gustaría?

– No lo había pensado. La verdad es que la idea de estudiar no se me había pasado jamás por la cabeza… no lo veo muy viable.

– ¿Cómo no? ¡Claro que sí! Puedes estudiar sábados y así validas dos años en uno viendo lo esencial.

– Pero sacando cuentas eso me tomaría cerca de 4 años. No lo sé…

– ¿Qué tiene? Estarías saliendo de 25. Y terminar una ingeniería te tomaría otros 3 años más. Todavía puedes hacer una carrera antes de los 30.

– No creo qu-

– Si es por el tiempo, –le corto, algo emocionada con el tema, pero a él no le incomodaba esa actitud, en el momento– también he escuchado de programas en los que puedes estudiar en la semana, común y corriente en la jornada que prefieras y puedes sacar hasta 4 años en 1, te tomaría 5 años finalizar todo.

– Lo que menos me preocupa es el tiempo Kyle. El inconveniente es el dinero. En este momento no se tengo la estabilidad económica como para estar pensando en eso.

– Oh... Bueno, míralo como algo a futuro, quizás me esto adelantando y entusiasmando mucho, lo siento. –dijo riendo nerviosa.

– No, está bien. De hecho ahora que lo menciones deberíamos pensar en una manera de que tú también termines tu carrera. –acaricio levemente su espalda, rodando sus dedos.

– Cierto… –poniéndola nerviosa de verdad.

– Mira, ya le buscaremos una respuesta a todo eso, te lo prometo, pero primero, organicemos bien las bases acá, tenemos que armar este fuerte en contra de toda dificultad, ¿te parece?

– Sí… –respondió cerrando sus ojos y acurrucándose contra su pecho, confiando plenamente en cada una de las promesas que le hacía– Sabes Cartman… pienso que… hemos estado más cerca en estos cuatro días que en ocho años de amistad...

– ¿Te refieres a...

– Los abrazos.

– Ah eso… bueno, es porque ya no tienes judiítis. –ella sonrió levemente, algunas costumbres no se pierden, pero solo hasta ahora llegaba a comprender que nunca lo dijo con una verdadera mala intención, y menos ahora, cuando la acurrucaba en su lecho. Pasaron varios minutos de silencio y ella empezaba a dormirse.

– Oye Kyle, –le apretujo un poco más contra sí– tú… crees que… me acepten siendo… ya sabes… un ex convicto…

– Pues yo… para serte sincera Cartman… me siento muy cómoda entre tus brazos… no sé los demás y tampoco me importa lo que piensen, pero si se van a poner de maricas a fastidiar mucho, por decreto puedo joderlos y hacer que te traten justamente.

– ¿Cómo te llamo? ¿Kyle, el abog… la abogada de los pobres? –la aludida se carcajeo.

– Puedes llamarme como quieras. –se le escapó, y se quedó esperando de todo, desde un insulto, hasta quizás, una palabra de cariño...

– Diabética. ¿No es hora de tu insulina?

– Ay carajo, verdad. –se separó y fue en busca de sus medicinas.

Cartman se quedó acostado sonriendo para sí mismo en su interior hasta que se sintió semidormido, así que decidió ponerse mejor en pie e ir al baño, creyó a Kyle en la cocina hasta que vio la puerta del baño entreabierta. Siguió caminando pero con más precaución, y no era que pretendiera asustarle nuevamente, respondía así como por reflejo.

Y por eso a hurtadillas se fue asomando con nada más que sus ojos por el costado de la puerta abierta, encontró el reflejo de Kyle en el espejo con el torso al descubierto, demasiado concentrada en su labor como para notar su presencia, con sus manos en la cintura, en pose de jarrón, se giraba en varios ángulos mirando fijamente su pecho, y de vez en cuando ponía una mano sobre este como esperando encontrarse algo, en vano, por lo que suspiraba afligida, suspiros que retumbaban en los oídos del ahora más parecido a un observador maníaco, el cual se añadió una nota mental y procedió a regresar sobre sus pasos para hacerse notar antes de entrar, tosiendo un poco en el pasillo, donde cruzarían miradas y ella le sonreiría casual.


Así pasaron los días, casuales, junto con las semanas, y los meses. Luego de casi cuatro meses viviendo juntos, las cosas se fueron acoplando poco a poco.

Vivir con Cartman no era algo difícil, como lo había llegado a pensar alguna vez Kyle, siempre se lo imagino como un completo descuidado de la casa y de su propia persona. Sin embargo, resulto ser todo lo contrario, a parte de algunos pequeños, quizás considerados, "malos hábitos", como caminar en medias por toda la casa y utilizar la misma camiseta varios días, él se encargada de lavar su propia ropa, que también solía acumularse un poco, pero a pensar de lo curtida que pudiera llegar a estar, a fuerza la dejaba impecable, al igual que el plato en el que le servía la comida, que era de lo único que ella se ocupaba por completo, la comida, y de resto cada cual se preocupaba por su propias cosas, y no interferían en los asuntos del otro, o no mucho, a veces habían roces, pero eran pequeños y pendejos, por lo que quince minutos después todo volvía a la "normalidad".

Habían dejado de ocupar la sala para dormir y ahora ocupaban el cuarto de Cartman, quien como en reiteradas ocasiones terminó cayéndose de la cama, decidió comprar otro colchón para dejarlo en el suelo y así permitirse un espacio más amplio para dormir, dejándole la cama a Kyle. Quien aun así día de por medio, si no era seguido, se escabullía a su lado en medio de la noche, buscando poner una almohada bajo su cabeza y una cobija sobre su cuerpo, para luego abrazarle, por más que él le insistiría que no le gustaba, Kyle entendía que se refería a las dos primeras acciones, pues la tercera siempre la recibía sin reproches o gruñidos. Pues Cartman había confesado que: no le gustaba dormir con almohadas ni cobijas, ni nada… pero si con Kyle, guardándose este último componente de la ecuación para él.

Por lo que ella bien, en medio de su inocencia, lo desobedecía igualmente, con tal de que estuviese cómodo para descansar como es debido luego de un día atareado en el trabajo, y que no fuese a pescar un resfriado al dormir, ya que siempre se queda expuesto a noches que pueden llegar a ser tan frías, por lo que lo acobijaba, no sin antes abrazarse a él. Y todo esto lo hacía todavía con más gusto, luego de que en una noche cualquiera, él le informara que al hacer eso lo estaba mimando demasiado, además de que así podía responder más rápido a tranquilizarle cuando se veía atacado por las pesadillas y los fantasmas del pasado.

En cierta noche que las llamadas de Stan les despertaron; quien en medio de su ebriedad se ponía todavía más insistente, hacía semanas que había dejado de insistir; Cartman somnoliento y enfado por ser esta la causa de estar levantado a esa hora de la madrugada, tomo el celular de Kyle y lo estalló contra la pared de manera épica, como la cara de Kyle en el acto, pero bueno, esta fue una excusa para salir el fin de semana siguiente a algún centro comercial en Denver a obtener teléfonos celulares nuevos.

Viajaron en el carro que se había fabricado con partes sacadas del deshuesadero con la ayuda de Craig, con quien había establecido también una buena relación de compañerismo, después de que éste les reconociera al escucharles discutir cuando Kyle quiso ayudarle alcanzándole las herramientas que Cartman le pedía. Desde entonces Craig era lo más cercano a un amigo, pues Kyle es una amiga, ¿no?... Aunque eso no parecieran precisamente al andar de gancho por los locales, y la gente al verlos pasar admiraba a una pareja tan singular, y se alcanzaran a escuchar algunos comentarios sobre la dualidad genérica de Kyle, quien no pudo evitar quedarse mirando la imagen sobre el vidrio de las tiendas. Hacia lo que más podía con lo que tenía, al natural, como escucho preferir en una mujer alguna vez "gustaba más" por parte de Cartman, por lo que dejaba de lado los pelos, uñas, tetas postizas y demás artilugios plásticos… ¿Cuánto tiempo más habría de esperar para al fin sentirse completa? Así fuera al menos de manera exterior... se preguntaba, sintiendo como iba muriendo aquella esperanza.

Al volver a casa trajeron consigo además de los móviles, algo de ropa y zapatos, pizza con gaseosa y un par de películas alquiladas. Se sentaron a verlas mientras comían.

– Kyle, pronto será tu cumpleaños. –comento en medio del filme.

– Am… cierto. No había pensado en ello. –mintió.

– Sabes, llevo pensando un rato que regalarte.

– No hace falta que me regales nada. –volvió a mentir.

– Claro que hace falta.

– ¿De veras? –preguntó sonando entusiasmada.

– Te lo estoy diciendo.

– Bueno… ¿Y qué has pensado? –preguntó casual, tratando de no parecer demasiado curiosa al respecto.

– Es algo bastante serio así que préstame atención. –pausó la película.

– ¿De qué se trata? –no respondió– Bien… ya conseguiste asustarme.

– No. No pretendo asustarte. Veras, involucra tu integridad física… no sé cómo decirlo, podrías malinterpretarme y terminaríamos discutiendo. –dijo rascándose la cabeza.

– Eh, no te preocupes. –coloco una mano sobre la suya– Igual, últimamente nuestras discusiones no han sido de gravedad, solo por pendejadas, como siempre. O bueno casi. –le sonrió confiada.

– Bien… –se aclaró la voz– Hace un par de meses que me encontré en ese científico el Dr. Mephisto, que por cierto, ese loco hijo de puta parece hacer encontrado la fuente de la vida eterna porque nada que se muere o envejece ese malparido... Bueno, el caso, entre charla y charla llegamos al tema sobre experimentación con humanos, le pregunte si era posible el desarrollo de… senos… y para mi sorpresa arguyó que ya lo había hecho cientos de veces con injertos de células madre y programación celular, y no sé qué más mierda… el caso es que con una cirugía se pudiese desarrollar tejido mamario de manera "natural". –hubo un periodo de silencio, Kyle le contemplaba con cara de poca credibilidad– Yo tampoco le creí mucho, pero me quede bastante asombrado con unas fotos de evidencia de los procesos que llevo a cabo y… woah.

– Entonces... ¿Me estas sugiriendo que me realice ese experimento?

– No es un experimento, puede tomarse como algo ya patentado. Sería una cirugía y un tratamiento medicinal temporal.

– ¿Por qué? –hubo silencio otro rato.

– He visto cómo te miras y resientes en el espejo Kyle.

– ¿Me has estado espiando Cartman?

– Fue por accidente y solo un par de veces.

– Me estabas viendo.

– No te estaba viendo. No ves que no tienes nada. –Kyle fue a decir algo pero se quedó ad portas, pues tenía razón– Creí que es algo que quieres, terminar tu proceso. –arguyó.

– Sí… lo pensaré. –replicó al rato.

– Bien. Sí.

– Bien. Pon la peli.

– Bien.

– Bien.

Continuaron en silencio el resto de la noche. ¿Y cómo no luego de tan incómoda revelación? Pero de cierto modo, esto alegro a Kyle, pues había dado por muerta su esperanza, aunque sabe perfectamente que lo de "sin tetas no hay paraíso" es una completa charada, era su sueño, la manera en la que se sentía y quería verse. También le alegro el hecho de que Cartman pensara en ella, y buscara los medios de… ¿hacerla feliz? Seguramente, y más después de aquellas miradas tétricas que suele darse al espejo cuando, creía, tenía intimidad. ¿Cuántas veces la había visto en esa situación? ¿Acaso su curiosidad ha llegado más allá, queriendo comprobar, quizás, el tema no tan ameno para su gusto de la otra ocasión?

– Cartman… –no resistió la curiosidad– no me habrás espiado en la ducha… ¿o sí?

– ¿Qué? –le miro contrariado– No. Claro que no. –respondió de inmediato, negando también repetidas veces con la cabeza, como algo… ¿asustado?, esto la hizo reír.

– ¿Seguro?... porque pareces asustado. –al instante su postura de tensiono, su rostro se tornó inexpresivo.

– Seguro. –clavó su mirada en el televisor y no se comentó nada más del asunto.


Bien, acerca de lo de programas en los que puedas ver 4 años en 1, no sé si existan o no, simplemente fue algo que se me ocurrió, y me puse a buscar, y no encontre nada explicito en la primera pagina de San Google, así que me entro la pereza y me dije, no voy a indagar mucho sobre esta información y mejor hago esta aclaración (aunque seria algo bien practico para quien de verdad quiera ahorrarse tiempo, supongo), igualmente la aclaración para el experimento del que habla Cartman, si existe o no, o tal vez en el futuro, es una idea loca que tendrá sus frutos en los próximos capítulos.

Respecto a los nombres de mi querida damisela en apuros, agradezco las sugerencias, pero no me quedaré con lo típico, bueno, no en parte, ya que Kyle seguirá siendo llamada Kyle el resto de la historia, pero cuando mi pequeño gusano de seda se convierta en una mujer completamente y se tenga que presentar ante la sociedad autoritaria y asuntos legales, acudiré a un nombre ligeramente más exótico, pero que a mi parecer, más sensual, que puede estar acorde con la historia y la eventual situación a presentar, ya que de entrada sera vista como una mujer hecha y derecha, y ya de ahí en adelante veremos si la sigo llamando así, o típico Kyle, o las dos. Claro que la sugerencia de variante femenina (Kyle, pronunciado "Kylie") también serian libres de pronunciarla así si quieren, aunque a mí se me dificulte hacerlo, pues me parece que suena raro, pero bueno, solo soy yo :P
O díganle "La diabética", como Cartman xD Haha, que ternura ella esperando algo más "afable" :')

Fin de los anuncios parroquiales. Sus comentarios son bienvenidos y agradecidos. Nos leemos. (: