Los días venían siendo tan comunes, y sobretodo este día, que se pasó de corriente y vano, es increíble la cantidad de cosas que pueden pasar por la mente de una pseudo-mujer al encontrarse camino a casa, en las horas de la noche, luego de no recibir ni una sola felicitación o buen deseo, tan siquiera por parte de su compañía más cercana, que al parecer se había olvidado por completo de su día especial.

Completamente deprimida observaba el asfalto empapado por la lluvia a través del cristal del automóvil, pero de pronto se cayó en la cuenta de que este no correspondía al camino acostumbrado. Lo miro expectante pero éste no despegaba la vista de la carretera que se dirigía a Denver. Un rato después las luces de Casa Bonita deslumbraban los ojos, ahora aguados, de Kyle, quien volvía a mirar a Cartman exigiéndole una explicación con su expresión, y éste que ya se encontraba disfrutando de su reacción, se encogió de hombros y comentó.

– Yo simplemente, quisiera reponer lo ocurrido años atrás. Además de pasar un rato agradable contigo, celebrar y disfrutar de la comida exótica y esas cosas, ya sabes.

– Creí que te habías olvidado por completo. –replicó sin borrar un segundo la sonrisa de su rostro.

– Pues te equivocas Kyle. –abrió la puerta de su lado, y fue a abrirle la puerta ofreciéndole su mano para ayudarle a salir.

– Me hubieras dicho y así me hubiera organizado, que pena yo en estas fachas. –replicó tomando su mano y saliendo del coche.

– Hubiera arruinado la sorpresa, además la ropa es lo de menos, venimos por la comida, es un maldito restaurante, no una pasarela.

– Pero-

– Además… de que es visto que si te arreglaste un poco esperando algo hoy, fue divertido ver tu cara de aburrición al creerte que nadie te felicitaría.

– Eres malo. No sabes cómo me sentí. Estaba a punto de llorar camino a casa.

– Hehe… lo siento, pero era parte del plan. –charlaron hasta llegar a la entrada, con él ofreciéndole su brazo y ella apoyada en este de gancho, entonces Cartman se detuvo y conectó sus miradas. El silencio se hizo pesado de momento.

– ¿Qué sucede?... –preguntó luego de un periodo de tiempo medio, llegándose a angustiar por el repentino cambio de actitud.

– Feliz Cumpleaños. –le abrazó, y ella se desarmo en felicidad, busco apretarlo con más fuerza contra sí empinándose.

– Muchas gracias. –respondió riendo en su oído, depositando un pequeño beso en sus labios que no fue correspondido, ahora se preguntaba si acaso era que no sabía besar o por qué coño no le correspondía.

– No hay de qué. –replicó al separarse.

– ¿No hay de qué? –reprochó atónita queriendo romper el hielo generado por su acción anterior, que acaso no sabes que si no fuera por ti, estaría desamparada o incluso peor… pensó en decirle, pero él interrumpió su pensamiento al tomarla de por la cintura para entrar al local, donde disfrutaron de la comida, la música, los shows, etc… Kyle no paro ni un minuto en la noche de sonreír, y más cuando Cartman lo hacía levemente, casi tímido, como si apenas estuviese aprendiendo este gesto, a él le costaba permitírselo pero poco a poco las cosas van aflojando, fue la conclusión de Kyle.

Regresaron a casa entrada la media noche. Sentados en el sofá, viendo la TV mientras se comían cada uno de a burrito acompañado con una cerveza.

– Cartman…

– ¿Mh?

– Emm… he pensado sobre el "regalo" del que hablaste el otro día…

– ¿Mm-hm?

– Y pues yo… quisiera ver de lo que me hablabas… ¿crees que sea posible?

– Mm-hm… –engulló– Déjame hablar con ese loco a ver cuándo podemos ir. –después de haberlo pensado tanto, se esperaba una respuesta un tanto más diferente, quizás una recriminación por haber dudado, o hasta una negativa, pero Cartman se tomaba bastante en serio su palabra y también cuidaba de esta.

Ella subió primero y le espero en su cama, ósea el colchón del suelo, enterándose cuando él se unía al momento del descanso, ya que siempre buscaba aferrarla despertándola eventualmente, esta vez por la cintura desde atrás con ambos brazos, en la conocida tradicional posición "cucharita", ella se abrazó también a sus enormes brazos, reafirmando la tácita unión.

Comprendió entonces que no necesitaba los besos para demostrarle su aprecio, quizás tendría que acostumbrarse a eso, porque mierdas tiene que esperar que se comporte de una manera específica con ella si la quiere, porque la quiere, ¿no?, o acaso ella se está sobrepasando y lo está malinterpretando todo, quizás él solo se aferra a ella para poder controlar sus pesadillas, de lo contrario tal vez que estas engullirían su cordura y realidad; al igual que ella, quien busca la tranquilidad que le brinda la seguridad y así no perder el poco equilibrio que le quedaba.

Pasadas dos semanas también estaba acostada, pero sobre una pequeña camilla en medio de un cuarto gris con una luz cegadora sobre sus ojos, repitiéndose internamente que no tenía por qué estar nerviosa, ni siquiera por el conjunto de animales extraños y deformes, genética e inútilmente alterados que pudo presenciar al cruzar los pasillos de aquella tenebrosa mansión.

Si tan solo pudiese tener a Cartman junto a ella, de seguro eso la haría sentir completamente tranquila. El nivel de confianza que tenía por él podría llegar a considerarse alarmante, por eso se obligó a sí misma a no depender tanto de su compañía, sospechaba que no siempre le tendría alrededor, y si concluía este último paso hacia sus más íntimos y preciados anhelos, era preciso aprender a defenderse por su cuenta, pero estos pensamientos no la salvaban del vacío que sentía cuando no le tenía junto a ella, y más en situaciones complicadas, pero confiaba en la promesa que le había hecho antes de entrar al cuarto, todo estará bien.

Mientras tanto el acompañante sentado junto a un simio de cuatro culos se comía las uñas casi hasta hacerlas sangrar, temía cualquier complicación, recordaba de antaño la inestable salud y defensas de las que esta provista Kyle. ¿Y si la perdiera? ¿Qué sería de él? La idea le aterraba, para empezar, ¿por qué hijueputas busco lo del tratamiento este para las tetas?... mierda verdad que es para verla completa, realizada, feliz con su propio cuerpo… Se mandó un cigarro a la boca, mientras observaba la prohibición de fumar en la pared, se apoyó con los codos en las rodillas, escondió su cabeza entre sus hombros, calo profundo y al rato sintió unos golpes en su espalda, era el simio, que no se calmó hasta que Cartman le entrego su cigarro y para su sorpresa se puso a fumar también, acompañándolo.

– ¡Eureka! ¡Eureka! –anunció el Dr. Mephiso al salir de la habitación en la que habían ingresado a Kyle. Cartman se puso en pie de inmediato para encararle– ¿Cuántos culos eran? ¿Seis? –preguntó mirándolo serio.

– Seis veces te rompo las putas piernas. –frunció el ceño.

– Era broma Eric… parece que estas muy susceptible. –comentó luego de fijarse en la cantidad de cusca de cigarro sobre el suelo junto a la silla.

– ¿Cómo está?

– Excelente, todo salió a pedir de boca. No te preocupes.

– ¿Cuándo podremos irnos? Este lugar apesta.

– Oh, pero que desconsiderado.

– Seguro es por esos simios con todos esos culos tirándose peos al tiempo.

– Oh… no lo había pensado así, creí que era debido a algo más… –se perdió en sus pensamientos un momento– En cuanto despierte. –respondió al volver en sí.

– ¿Así? ¿No más?

– Sí, en cuanto se tome la medicina como es debido, ya le explicaré a ella como es el procedimiento antes de que se retiren.

– Gracias Dr. Mephiso. –le dio la mano, el viejo contribuyo al gesto.

– Con gusto. Hay arreglamos los días para que repares las maquinas, ¿bien?

– Sí… ¿Puedo verla?...

– Adelante.

Era como una estatua de seda que respiraba apaciblemente, permaneció a su lado hasta que empezó a recuperar la conciencia.

– ¿Cartman?... –alzó su mano queriendo atajar el rostro del otro.

– Aquí estoy. –le sujeto la mano extendida entre las suyas, y para sorpresa de Kyle, besó la su palma de su mano– ¿Cómo te sientes?

– Excelente… –y era debido a su gesto anterior, ella sonrió y comenzaron a hablar sin soltarse de la mano, al rato llego el dueño del lugar.

– Permítenos un momento Eric, las últimas indicaciones y se podrán retirar. –éste le soltó la mano y se alejó de la camilla pero se quedó allí sin comprender– ¿Qué esperas?

– ¿Qué dice?

– Sal, sal. –mandó haciendo un gesto con la mano.

– ¿Por qué?

– Porque se va a desnudar, acaso tienes la licencia para ello, ¿eres médico o su pareja? No. ¿O me equivoco? –surgió un silencio incomodo– Entiende que ya estás en presencia de toda una dama. –el implicado se retiró sin responder nada.

– No entiendo porque hizo eso, no veo mucha diferencia en mi pecho, la verdad.

– Porque lo que vamos a hacer es… ¡magia! –ella le miro sin comprender, él camino hasta una esquina y trajo consigo un espejo movible– Mírate. –mandó, ella descubrió su pecho con vergüenza encontró el mismo torso de siempre, pero solo con unas ligeras marcas por la mitad de su costillar. Miro al doctor y este contemplaba su operación fascinado– ¿Te importa si le saco una foto a tu proceso? –preguntó entusiasmado con cámara en mano de una vez.

– Preferiría que no.

– Oh… está bien. Bueno, ¿qué talla quieres?

– Emmm… –se quedó contemplándose en el espejo.

– ¿A, B, C, D?... ¿Cuál? ¿H?

– ¡No!… –reaccionó ante la imagen de su madre– No… ni riesgos. No conviene a mi estatura.

– En ese caso uno pequeño-mediano.

– Si entre B y C. –el viejo se dirigió hasta un gran estante en otra de las esquinas de la habitación, y escarbo en los gabinetes hasta traer consigo un estuche con unas pequeñas inyecciones, similares a las de la insulina.

– Te aplicaras una de estas, empezando mañana sin combinarla con la hora de la insulina por favor, cada tres días en las áreas adyacentes a tus pezones, tus senos empezaran a crecer por la programación que estas preciosas llevaran hasta la mallas celulares que implante en tu pecho, y cuando finalices el proceso, tendrás tus senos del tamaño que deseas. ¿Comprendes?

– Perfectamente. –le entrego el estuche.

– Ah, y algo más, procura no realizar movimientos bruscos que impliquen esa zona, ni tampoco generar mucha presión hasta pasado un mes de haber concluido con las inyecciones. ¿Entiendes?

– Entiendo.

– En ese caso, puedes vestirte y retirarte.

– Se lo agradezco mucho.

– No se preocupe, es un favor por otro favor.

– ¿Y qué clase de favores son esos? –no consiguió atajarse de preguntar antes de que el doctor saliera de la habitación.

– La reparación de mi coche y máquinas de manera ilimitada. –respondió sonriéndole– Pero no te preocupes, no lo ocuparé mucho para que pueda tener el tiempo para ti. –acaso, ¿le guiño el ojo?, bueno al parecer, eso se vio como un tic raro, alguna secuela de su auto experimentación.

– ¿Qué quiere dec- –fue a preguntar pero el doctor salió de la habitación dejándole a medias. Se acomodó sus ropas con extremo cuidado. Al salir Cartman le esperaba pacientemente en la misma silla donde le había dejado. Éste se puso en pie y levantando la maleta de un lado le ofreció el brazo del otro.

– Si hubiera sabido que esto iba a ser ambulatorio me hubiera ahorrado haber preparado esto. –alzo levemente la maleta– Pero supongo que es mejor que pases la noche en la casa que en este escalofriante lugar. –ella sonrió, pero luego su sonrisa se desvaneció al observar a los engendros y pensar que de pronto sus pechos se convertirían en un par de culos.

Se sacudió el pensamiento al salir afortunadamente rápido del lugar. Al llegar a casa, compartieron la cena y luego se fue a dormir en la cama que le correspondía, pues Cartman podría generar presión sin querer sobre su pecho al dormir, por lo que era conveniente para una pronta recuperación, la separación.

En cama contó las jeringuillas, 46 en total, era curioso que se las entregara debidamente separadas, para esa cantidad valdría más tener un bote con el contenido y sacarla con la jeringuilla e inyectar, pero como corresponde a la "magia" resulta misteriosa, así que mejor proseguirá como le advirtieron. Serian 23 dosis, eso significa casi 3 meses y medio durmiendo en soledad, que aburrido… resopló, esperando que las cosas no se pongan feas, y no se refería solamente a sus futuros senos.


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South Park y sus personajes © Trey Parker & Matt Stone. Comedy Central.