Cuarto capítulo de esta historia, espero que os guste mucho, veo que este fan fic está teniendo bastante aceptación, cosa que me alegra muchísimo ya que es el primero que escribo ^^ Sin más, os dejo con este nuevo capítulo.
Capítulo 4: (Vi) Game over
Vi bajo del coche detrás de Caitlyn con el corazón acelerado por la rabia. Jinx, la bala perdida, era sin duda peor que un grano en el culo. Al principio las apariciones de la peli – azul fueron "relativamente" pacíficas. Pegaba cuatro tiros, explotaba un par de bombas y se iba por donde había venido, haciendo escándalo pero sin llevarse a nadie por delante. Sin embargo, últimamente, parecía que la poca cordura y moral que le quedaba habían desaparecido por completo y empezaba a llevarse a gente inocente por delante con el único objetivo de llamar la atención de Vi y Caitlyn, pero, sobre todo de Vi.
- Comandante Leroux, informe de la situación por favor. – Ordenó Caitlyn a un bigotudo policía.
- Parece que la criminal se ha encerrado en una de las aulas con tres alumnos y, según sus palabras textuales, "no piensa salir hasta que la Manazas y la Sombrerotes se presenten ante ella para jugar un rato". – Explicó el comandante. Vi chasqueó la lengua, visiblemente asqueada, apretó los puños con ira y empezó a correr hacia la puerta, escuchando los pasos de Caitlyn detrás suyo mientras les gritaba órdenes a sus demás oficiales.
- Sabes que debemos ir con muchísimo cuidado ahí dentro, ¿verdad? – Inquirió la sheriff, completamente seria. – Esta vez no estamos solas.
- Lo sé cupcake, está todo controlado. – Espetó Vi. En su interior, solo tenía ganas de apalizar a aquella loca. Una vocecilla en su interior le imploró que se calmara, que no era para tanto, sin embargo, la chica estaba dolida… Sabía que aquella noche podría haber pasado algo especial entre ella y Cait y en vez de eso se encontraban allí, persiguiendo a una criminal sin dos dedos de frente que delinquía solo por el placer que le daba ver sufrir a los demás.
Llegaron a la puerta del aula donde se había encerrado Jinx. Las dos chicas se miraron durante unos largos segundos, azul y violeta encontrándose, perdiéndose entre una marea inconexa de sentimientos. Caitlyn desvió la mirada primero, mordiéndose el labio inferior.
- Prométeme que actuarás con cuidado, Vi… - Musitó la sheriff, cargándose el rifle a la espalda con las mejillas ligeramente sonrojadas y la vista perdida en el infinito.
- Te lo prometo cupcake. – Contestó la peli – rosa, acariciándole la barbilla con delicadeza. - ¿Protocolo de combate número 2? – Caitlyn asintió con la cabeza, un poco atontada, Vi le sonrió y dejó que se alejara para buscar una buena posición donde apuntar con su rifle.
Cuando la sheriff había desaparecido de su vista, Vi suspiró una vez, cargó sus guantes hextech y reventó la puerta del aula de un puñetazo. Tres chicos de aproximadamente 15 años la miraron asustado atados cada uno a una silla con varias bombas a sus pies. Tras inspeccionar detenidamente la habitación no encontró ni rastro de Jinx. Vi no se fiaba un pelo de aquella situación, pero no podía hacer nada más que acercarse a aquellos chavales y desatarlos. Cuando se arrodilló ante el primero se dio cuenta que las bombas funcionaban con un detonador externo a ellas. Vi tragó saliva, inquieta. Liberó al primer chico y dejó la bomba en una esquina. Desató al segundo sin ningún problema. Cuando llegó al tercero, percibió algo extraño en el… Mantenía la cabeza fija en el suelo, con un pañuelo negro rodeándole prácticamente toda la cara. Cuando levantó la vista, Vi se encontró con unos grandes ojos rojos que le hicieron dar un paso para atrás. "Jinx…".
- Hace tiempo que no juegas con espinas, Manazas. – Con un movimiento rápido, Jinx se levantó de la silla en la que estaba sentada y apuntó con su lanzador de cohetes a Vi, que no tuvo tiempo de preparar su escudo. Un pequeño cohete impactó en sus guantes haciéndola retroceder varios pasos.
- No estoy de humor para juegos, maldita loca. – Escupió Vi. Intentó cargar sus guanteletes, sin embargo, uno de ellos parecía haberse roto. "Da igual, con uno me basto y me sobro"
Vi se abalanzó hacia Jinx, que parecía preparada para la acometida, saltó hacia la derecha y esquivó con agilidad a la peli – rosa, que reventó una mesa. La criminal aprovechó para tirarle otro cohete que impactó en la espalda de la oficial, haciendo que su respiración se viese entrecortada por un momento. Cuando se recuperó, volvió a cargar su puño, esta vez, dando un golpe en el suelo y mandando una gran ola de energía hacia donde estaba Jinx, que, rápidamente, saltó hacia la izquierda, volviendo a esquivar el ataque de su enemiga.
- Estás mucho más torpe Manazas, ¿es que no te deja luchar tu querida sheriff? – La peli – azul se subió a una silla riéndose a carcajadas de Vi, que estaba en una esquina, carcomida por la rabia. Sin ni si quiera contestar, se lanzó hacia Jinx, cogiéndola por la cintura y cayendo las dos al suelo. Cargó su puño y lo estampó en la cara de la criminal, que seguía riéndose. Cuando la oficial estaba a punto de descargar su segundo puñetazo, notó el cañón de una pistola en su estómago. – ZAP!
Una enorme descarga eléctrica azotó el cuerpo de Vi, haciendo que se retorciera en el suelo, incapaz de mover ningún músculo. A penas podía respirar, se había quedado hecha un ovillo en una esquina, notando como todo su cuerpo se había quedado paralizado.
- Vamos Pum, Pum, es tu hora de jugar con nuestra querida oficial. – Los ojos de Jinx se iban agrandando conforme parecía ir derrotando a Vi, haciendo que su expresión de loca aún fuera más exagerada.
Vi sacó fuerzas de flaqueza y preparó su escudo antes de que Jinx empezara a pegarle tiros con su ametralladora. En su interior, esperaba que Caitlyn estuviera lista para disparar y acabar con aquel sufrimiento. Justo en el momento en que su escudo estaba a punto de caer, vio el puntito rojo de la mirilla del rifle de la sheriff. Por desgracia, la alegría de Vi al ver aquella señal entre ceja y ceja de la cara de Jinx debió ser tan evidente que hasta aquella psicópata pudo darse cuenta de que algo estaba a punto de pasar, girándose, extrañada al oír un disparo a lo lejos.
La bala destinada a la cabeza de Jinx acabó en su hombro, haciendo que su ametralladora cayera al suelo. Vi empezó a levantarse "es ahora o nunca". Sin embargo, las risotadas de la criminal no hacían más que minarle la moral.
- Así que la sombrerotes estaba esperando su momento. – Espetó. Su expresión estaba completamente ida. - ¡SE QUE ME ESTÁS OYENDO SHERIFF, PAGARÁS CARA TU INSOLENCIA VIENDO MORIR DELANTE DE TI A QUIEN MÁS QUIERES!" – Vi se había incorporado y estaba preparada para cargar encima de Jinx cuando se percató de lo que tenía entre las manos; el detonador de las bombas que había desperdigadas en el aula. - ¿Sabías que estamos en un séptimo piso, Manazas?
Jinx empezó a reírse, Vi a correr y de lejos, escuchó como Cait gritaba su nombre. Deseó que la sheriff no estuviese demasiado cerca y pudiese salvarse. Vio a la peli – azul saltar por la ventana mientras apretaba el detonador. Las bombas explotaron, haciendo que su cuerpo se estampara contra la pared. Su consciencia se esfumaba por momentos, el suelo parecía estar desapareciendo, sus oídos pitaban exageradamente. Se dejó caer al vacío más profundo… Parecía que el juego se había acabado.
