Capítulo 6 (Caitlyn): Punto y aparte
"¿Cómo has podido fallar?" Caitlyn saltó un tramo de escaleras roto, cayendo elegante y grácil al suelo. "Tiene que estar viva". La adrenalina la empujaba a seguir corriendo pese al humo que se adentraba en sus pulmones. Tras ella, una patrulla de policías y paramédicos, la seguían con esfuerzo. "¿Dónde estás?". Algo le llamó la atención a su izquierda. Los googles de Vi yacían en el suelo lleno de escombros. "Tienes que estar cerca…". Como un lobo acechando a su presa, Caitlyn bajó la marcha de su carrera a contrarreloj y empezó a buscar más detenidamente. Necesitaba algo, ni que fuese un atisbo de su respiración entrecortada.
- Vi… - Llamó. La desesperación corría por sus venas. Había visto como la parte del edificio en la que estaba situada el aula se desmoronaba sin que ella pudiese hacer nada. Pese a la altura de la que había caído, Caitlyn aún tenía esperanzas de encontrar a su compañera. – Vi, contéstame… - De repente, entre el silencio y la calma de los escombros y el humo, escuchó una tos no muy lejana. - ¡VI! – Llamó, esta vez a viva voz, acercándose a toda prisa hacía aquella débil tosecilla.
- Cait… - La estaba escuchando, era ella, no cabía ninguna duda. Aceleró el paso, esta vez llevada por la euforia.
Lo primero que vio fue la punta de uno de sus guantes. Vi yacía medio sepultada tras una montaña de escombros. Sin embargo, sus enormes guantes hextech parecían haber amortiguado gran parte de la caída. Caitlyn se acercó a ella, con miedo a pisar en algún lugar equivocado y acabar las dos bajo el edificio. Se arrodilló a su lado, con lágrimas en los ojos. En aquel preciso instante en que su bala había fallado, Cait había sentido como todo se le escapaba de las manos. "¡SE QUE ME ESTÁS OYENDO SHERIFF, PAGARÁS CARA TU INSOLENCIA VIENDO MORIR DELANTE DE TI A QUIEN MÁS QUIERES!" Las palabras de Jinx aún resonaban en su cabeza. "A quien más quieres…"
- Cait… - Vi parecía semiinconsciente, con heridas por todo su cuerpo, pero nada realmente grave, al menos, a primera vista. – Cait, yo… - Caitlyn se acercó más a ella, posando el dedo índice encima de sus labios entrecortados, haciendo que dejase de hablar, suavemente.
- Te sacaré de aquí Vi, te lo prometo. – Susurró la sheriff, acariciándole la mejilla con dulzura. La peli-rosa cerró los ojos, dejándose mecer y agarrando a Caitlyn por su vestido, como si tuviera miedo de que esta pudiera desaparecer.
Los paramédicos y los policías no tardaron en llegar. Entre todos lograron sacar a Vi del edificio y llevarla a una de las ambulancias que habían llegado después de la explosión. Caitlyn no se separó de su oficial en ningún momento, agarrándole de la mano hasta que uno de los médicos las separó definitivamente, llevándosela al hospital.
- Sheriff, debo pedirle que sea paciente. Su compañera ha recibido múltiples daños y está muy malherida, cualquier movimiento en falso nos podría llevar a una gran desgracia. – El médico subió a la ambulancia y miró a la chica, imponente. – Venga al hospital y allí recibirá noticias.
Caitlyn vio como le cerraba las puertas del vehículo en sus narices. Una sensación de abandono y soledad asoló su magullado corazón. Estaba desorientada, perdida en un torrente de acontecimientos y emociones que era totalmente incapaz de controlar. Sus pensamientos se acumulaban uno tras otro, ametrallándole la cabeza. En menos de media hora había estado a punto de perder a Vi, pero ahora, se la habían vuelto a llevar de su lado. Caitlyn no sabía qué hacer, estaba en medio de la calle, rodeada de bomberos y policías, sucia y con las lágrimas aún secas en sus ojos.
- Cait. – Una voz grave la llamó por la espalda. Hacía tiempo que no la escuchaba, tan solo cuando a veces coincidían en el campo de la justicia.
- Ezreal… - Caitlyn se abalanzó encima del explorador, y sin querer, todos los sentimientos que se acumulaban en su cuerpo decidieron salir en forma de llanto incontrolado. El chico acunó a su amiga con ternura. Conocía a la sheriff prácticamente desde que eran niños y pocas veces la había visto desmoronarse de aquella manera. Había llegado hacía escasas dos horas de su última exploración y había decidido visitar a Jayce, que salía por la puerta, blanco como la leche, después de que un oficial de policía le reportara lo ocurrido en el edificio universitario. Ezreal decidió quedarse al lado de Caitlyn mientras Jayce seguía a la ambulancia para esperar los resultados de Vi.
- Vamos pequeña, tenemos que hablar de muchas cosas. – Susurró él cuando pareció que Caitlyn conseguía recomponerse. Avergonzada por sus propias lágrimas se apartó en seguida del rubio, que sonrió comprensivo. Poco a poco consiguió recomponer los muros alrededor de su corazón, suspiró y se encaró con Ezreal, que seguía mirándola con comprensión.
- Llévame al hospital, Ez, debo estar a su lado. – La determinación brillaba en los ojos de Caitlyn pese a que su rostro se había convertido en una inexpresiva máscara de aparente tranquilidad.
El chico la llevó hasta su coche y empezó a conducir en silencio. Cada pocos minutos Caitlyn notaba la penetrante mirada azul de Ezreal clavada en ella. Suponía que el chico tendría muchas preguntas. Se maldecía a si misma por ser tan débil y a la vez se preguntaba cuanto hacía que aquella extraña debilidad estaba en ella. ¿Por qué había llorado? ¿Quizá era porque había sido una incompetente al fallar aquel tiro y poner en peligro la vida de uno de sus oficiales? Se rio para sus adentros… Vi no era un simple oficial más… Vi era su compañera desde hacía ya casi dos años. Día tras día habían estado juntas en múltiples misiones donde sus vidas se veían en peligro y lo único que podían hacer era confiar en que la una le estaba cubriendo la espalda a la otra. Y aquella vez, Caitlyn había fallado. "Verás morir a lo que más quieres". Otra vez aquellas palabras de Jinx resonaron en su cabeza… ¿Qué demonios sabía aquella psicópata de sus sentimientos? Enfadada, Caitlyn miró por la ventana temiendo que quizá la peli-azul supiera muchísimo más que lo que ella misma estaba dispuesta a aceptar. A su izquierda Ezreal carraspeó incómodo.
- Ya hemos llegado, Cait. – Anunció. El hospital general de Piltover se alzaba ante ellos. Una estructura de varios metales colocados en extrañas formas creaban un enorme edificio que se mimetizaba con los demás rascacielos de la ciudad.
Caitlyn bajó del coche a toda prisa y entró en el hospital decidida. Sin embargo, no tenía ni idea de dónde podrían haberse llevado a Vi… Miró a su amigo, perdida. Un atisbo de ansiedad volvió a asomarse por sus ojos azules.
- Planta 6, Jayce está con ella. – A penas había pronunciado el número de planta Caitlyn había salido disparada hacia las escaleras.
Peldaño tras otro llegó sin aliento y buscó el enorme martillo de Jayce pasillo tras pasillo, hasta que al fin, lo vislumbró en la lejanía, apoyado en la pared. La chica empezó a correr otra vez hasta llegar al lado del defensor del mañana, que la observó, nervioso.
- Sigue inconsciente Cait… Los médicos han dicho que debemos dejarla descansar. – Caitlyn cogió su rifle y apuntó al chico sin miramientos, su mirada parecían cuchillos directos al alma.
- Ni se te ocurra barrarme el paso Jayce o estás muerto. – Él levantó las manos y se echó a un lado.
Caitlyn abrió la puerta con cuidado. Vi yacía en la cama, inconsciente. Prácticamente todo su cuerpo estaba vendado o escayolado, su respiración era casi imperceptible y el latido de su corazón solo se reconocía por el constante pitido de la máquina que tenía al lado. La sheriff se acercó una silla y se sentó a su lado, sin atreverse a tocarla por miedo a hacerle daño. Una lágrima solitaria empezó a caer por sus mejillas. En su garganta ardían muchísimas palabras que ni si quiera sabiendo que Vi no podía oírlas se atrevía a pronunciar. No podía permitirse perderla, no podía porque en el fondo sabía que aquella chica con el pelo rosa, violenta y alocada era lo que la mantenía con vida día tras día. Era consciente de que no podría seguir adelante sin tener su pícara sonrisa o sus ojos violetas para perderse en ellos. Y todo aquello, todos aquellos sentimientos que la atormentaban y la seguían, eran incapaces de salir de sus gélidos muros. Sin embargo, en aquel momento, la imagen de Vi, débil, magullada y el haber sentido que posiblemente la había perdido para siempre, hicieron que Caitlyn pronunciaran las dos palabras que marcarían un punto y aparte en su vida.
- Te quiero… - Susurró, dejando que el sueño se apoderase de ella, acomodando su cabeza al lado de la mano de Vi, que, casi imperceptible, se cerró en lo que parecía un auto reflejo.
A/N: La verdad es que me ha gustado mucho escribir este capítulo... Esos sentimientos de Caitlyn, simplemente me encanta escribirlos. Espero que os haya gustado el capítulo, no dudéis en dejarme una review, siempre se agradecen y ayudan a seguir ^^
