Muchas gracias a todas las que postearon mi fic! De verdad se los agradezco, y lamento haber subido este capítulo tan tarde; solamente que no tenía inspiración. Jajaja
Además quería agradecer a las personas que agregaron a esta historia como una de sus favoritas o la siguen, de verdad muchas gracias!
Ahora sin más darles la lata les digo; estos personajes no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi
CAPÍTULO 2
Y si sus sentidos de Hanyou no fallaban, Kagome se había ganado un resfriado. Tenía temperatura, ¿Cómo le llamaba ella? Ah sí, fiebre.
Mierda
Al besar cuello en la noche, pudo percatarse que la chica se moría de frío. ¿
Y cómo no lo iba a hacer? Si él casi la devora en medio de la lluvia; menudo inconciente. Por suerte las cosas no llegaron más allá.
Doble mierda.
La muchacha estaba recostada dentro de su saco de dormir abrazada a Shippo. Al llegar anoche, agradeció mentalmente que todos estuviesen dormidos, sino los habrían bombardeado con interrogatorios.
Inuyasha se aferró a Tessaiga y cerró los ojos, ¿Las cosas cambiarían ahora?
No,
Es decir,
¡Por supuesto que sí, idiota!
Ayer en medio de una lucha interna, logró aclararle sus sentimientos, pero le dejó bien claro que no se arrepentía de las cosas que él hizo y estaba seguro qué, en el fondo y de forma inconciente, los volvería a cometer una y otra vez. Y no quería hacerle daño. Pero si le pedía que se alejara era como pedirle a Naraku que le enterrara un tentáculo en el pecho.
—Estás sospechosamente callado —Murmuró Kagome, después de haberle estado viendo durante unos minutos.
Inuyasha siguió con los ojos cerrados y medio sonrió, ¿Qué debía hacer ahora? Prácticamente no había podido dormir en toda la noche, pues le daba vueltas y vueltas a la situación. ¿Cómo sería la relación ahora? O mejor, ¿cómo ella se lo tomaría ahora?
Abrió los ojos y observó a Kagome, ella seguía acostada con Shippo entre sus brazos. Sango estaba en el fondo de la cabaña y Miroku a su izquierda. Sería un perfecto momento para hablar, los demás no parecían tener ganas de despertar.
—Inuyasha… —La muchacha lo volvió a llamar. Y cada vez que mencionaba su nombre sentía una leve corriente recorrerlo de pies a pies. — Las cosas no van a cambiar, no te voy a pedir nada…—Le aseguró, mostrándole la sonrisa más convincente que pudo. Lo que menos deseaba era que Inuyasha se alejara de ella, o hiciera cosas por obligación.
El chico la miro de forma profunda, su mirada parecía oro fundido. ¡Se veían tan condenadamente atractivo!
—Voy a recolectar comida para el viaje.
Y con ese "voy" quiso decir "vamos". Así que cuándo Inuyasha salió de la cabaña y la muchacha se levantó con sumo cuidado, dejando al pequeño Shippo recostado.
Estaba recién amaneciendo: A penas se veían los rayos de sol que salían por la colina al final del paisaje. No había nada de movimiento en la aldea. Kagome miró a Inuyasha y lo siguió en silencio. ¡Cómo tenía frío! Estaba completamente segura que tenía un poco de fiebre.
—¿Te sientes muy mal? —Preguntó Inuyasha de repente. Esa era una de las preguntas que más le incomodaba. Si le admitía que se sentía mal, se golpearía contra un árbol.
—No, estoy bien. —La chica pareció contestar demasiado rápido, tanto que pareció mentira. Las orejas de Inuyasha dieron un tirón y ella se mordió el labio inferior. ¿Acaso nunca podría mentirle a Inuyasha?
—No me mientas Kagome, en la noche te vi temblar.
Al llegar al río, ella se arrodilló a la orilla y se lavó la cara suspirando y respondiendo lo primero que se le vino a la mente.
—Hacía frío.
Inuyasha bufó.
—Mentirosa.
Kagome presionó los ojos al sentirlo arrodillarse a su lado. Èl la miraba con el ceño extremadamente fruncido; detestaba que le mintiera y era peor si él sabía la verdad.
—¡Estaba mojada! —Cayó sentada al suelo mirándolo de la misma manera— ¿Acaso no lo recuerdas? No alcancé a secarme antes de acostarme.
Silencio.
Inuyasha se sonrojó y miró hacia el río. ¿Cómo no se iba a acordar? Aún podía sentir cada parte de su cuerpo amoldarse al suyo y el tan solo pensarlo, se le acumulaba una corriente eléctrica en el bajo vientre. Sus manos sudaban así que las metió al agua rápidamente simulando que se las lavaba
¿Debilidad?
Una mierda. Estás perdiendo facultades, macho.
—¡No tendrías que haber venido tan tarde! —Le soltó sin pensar.
—¡Está bien! ¡Pero si no me hubieses ido a buscar, no me hubiese mojado tanto y no te abría interrumpido!—Sin previo aviso, Inuyasha le agarró la muñeca empapándole la manga y la tira hacia él; quedando a penas separados por unos centímetros. El chocolate y el dorado de fundieron y tan solo con eso podían demostrarse un sinfín de sentimientos.
—Ya hablamos ayer de eso. —Sentenció. Corrió suavemente sus dedos por su brazo hasta que su mano se acomodó en su cuello y la otra se enroscó a su cintura. — Y es mejor que te haya quedado claro. Pues no pienso repetir nada. —Sacó un mechón de cabello de su cuello y acercó su nariz a el. ¿Por qué su aroma lo atraía tanto? ¡Lo estaba volviendo loco!
Kagome estaba nerviosa, sentía como su piel se erizaba ante cada toque que él le daba. Su corazón comenzó a latirle a mil por hora y enterró sus manos en la hierba. Temblaba, y ahora no era precisamente de frío. Sintió sus labios en su cuello besándolo, jamás pensó que Inuyasha pudiera ser tan atrevido en casi menos de un día.
Después de unos momentos, sintió los labios de su hanyou subir por su barbilla hasta toparse con sus labios y al tenerlos en contacto, no dudó en responder el beso con gran esmero.
Se besaron lentamente, el hanyou subía y bajaba sus manos por la cintura de la chica. Tratando de mantenerla apegada lo más posible, de una extraña forma logró colocar una pierna a cada lado de la muchacha y atraerla a su centro. Sintió como le mordió el labio inferior pidiendo permiso para entrar en su boca y la recibió gustosa. Enterró las manos en el cabello de Inuyasha y se acercó más a él.
El Hanyou rompió el beso y murmuró en sus labios:
—Somos una causa perdida, sin importar lo que hagamos. —Dijo corriendo los labios por su mejilla hasta su oreja.
La muchacha se sorprendió
—Te haz cargado el momento… —Dijo tirando un poco sus cabellos y sintió como él sonrió.
Prosiguió tenía que sacarse toda la mierda que llevaba dentro.
—No te quedarás conmigo al terminar la búsqueda. —Kagome se separó rápidamente de él y lo miró a los ojos, y él la mantuvo fuertemente por la cintura. — Quiero que te quedes en tu época, con tu familia, tu escuela y a donde vas a rendir esas porquerías de papeles.
—Inuyasha no…
—Necesito saber que estarás bien. —Le dijo colocando un dedo en sus labios y acariciando suavemente su mejilla con una garra. Ni siquiera se habían acostado y le pedía que se fuera. ¿Qué sucedía? — Creo que el universo se encuentra conspirando contra nosotros.
—¿El universo? —Lo miró y se acercó a él, llevando las manos dentro de su kosode y teniendo contacto con su piel. Aquella que había curado tantas veces y que ahora tocaba con otro interés. — ¿Desde cuándo tu escuchas al Universo?
Inuyasha se tensó ante el contacto, ¡Tenía que terminar su discurso! ¡Lo había pensando toda la noche!
—No escucho a nadie. —Le aseguró en medio de un gruñido al sentir sus manos en su piel— Pero toda la noche estuve pensando y…
—Entonces no pienses… —Murmura Kagome y se acerca a su cuello besándolo suavemente escuchando los gemidos del Hanyou— Porque dices puras tonterías —Inuyasha gruñó. —No voy a dejar que nadie me diga como vivir mi vida, que debo hacer o a quien debo querer. —Se sorprendió al sentir sus labios en su pecho. ¿Desde cuándo Kagome era tan rápida y atrevida? Pero no lo pudo negar, aquello le gustó
—¿Entonces no te importa nada? —Preguntó al borde de perder la cordura.
Kagome se separó de él y lo miró a los ojos:
—Solo me importas tú.
Y solo eso bastó para que Inuyasha dejara todos sus pensamientos de lado. Se lanzó sobre ella como una bestia salvaje y se devoró sus labios sin detenerse a pensar. El ritmo era acelerado, extremadamente acelerado. Poco a poco se fue recostando sobre ella hasta dejarla acorralada entre su cuerpo y el suelo, la chica sonrió y se separaron unos momentos.
—Se supone que recolectaríamos comida…
—Ahora es otra la que se a cargado el momento —Le sonríe y desliza una mano hasta su muslo enroscándola en su cintura y se apega más a ella. Embistiéndola suavemente. Parecía un juego, ambos estaban completamente vestidos, pero ellos sabían que eso acabaría pronto. Inuyasha tenía el Haori y su Kosode a medio abrir y la chica deslizaba sin pudor sus manos por sus perfectos abdominales. Inuyasha introdujo las manos por su polera de colegiala levantándola un poco, y gruñó al sentir sus pieles tocarse; si sentía eso ahora, como iba a ser cuando se unieran literalmente.
—¡Inuyasha! ¡Kagome!
Sus amigos habrían despertado.
Ellos se miraron a los ojos, definitivamente tenían ganas de desaparecer. Escucharon las voces aún más cerca e Inuyasha se levantó rápidamente metiéndose al río.
—¿Qué haces? —Murmuró
—Solo sígueme el juego.
Cuando los demás integrantes llegaron, Inuyasha estaba dentro del río y Kagome afuera observándolo, aparentemente estaba nerviosa.
—¡Que rico, pescado!
—Cállate enano y ven a ayudarme —Le dijo Inuyasha a Shippo y el pequeño se metió al río.
—Señorita Kagome, que bueno que haya regresado. Inuyasha ya se encontraba de muy mal humor.
Eso es normal, pensó Kagome y le sonrió.
—Kagome te extrañé demasiado —Dijo Sango abrazándola y siendo correspondida al instante.— Ya estaba cansada de esos dos.
—No creo que hayas quedado tan cansada. —Murmuró la chica sonriendole.
Sango se enrojeció. Definitivamente tendrían que conversar.
Se habían retirado de la aldea hace un par de horas emprendiendo camino hacia el Norte, ahí les había llegado el rumor que había un gran demonio que poseía fragmentos de la perla. Pero nadie sabía si era verdad o no, Inuyasha insistió en partir de inmediato.
—¿Cuánto más seguiremos viajando? —Preguntó Shippo— Estoy cansado.
—Ni siquiera has caminado —Inuyasha le respondió cortante. ¿Y cómo no estarlo? Si nuevamente no había podido terminar con Kagome.
—Creo que deberíamos descansar Inuyasha. Ya va anochecer y se dice que aquel demonio recorre estos prados al caer la noche, hay que estar preparados. —Miroku miró a los alrededores, no había ninguna cabaña o algo en donde pudiese pedir acilo.
—Está bien —Respondió el albino de mala gana. —Voy a buscar leña para hacer una fogata.
Y así el grupo se dividió, Kagome y Sango estaban buscando comida. Shippo acompañó a Miroku a recorrer el lugar e Inuyasha fue a buscar leña. Todo estaba aparentemente tranquilo, demasiado tranquilo en realidad. Y eso no le gustaba para nada al grupo; además, solamente habían escuchado del demonio, pero nadie les había dicho como era, etc. Inuyasha estaba bastante incomodo por aquello.
Definitivamente esto no olía nada bien.
Había caído la noche y todos estaban recostados. Cuando todos se durmieron, Inuyasha se recostó al lado de Kagome haciendo guardia. Y ella de inmediato se acurrucó en su pecho buscando su calor. ¿Cómo había podido vivir sin sentir esa sensación? Kagome había sido la única persona que jamás lo había rechazado; gracias a ella pudo aprender a confiar y a tener amigos. Gracias a ella pudo descubrir que era el verdadero cariño.
Bajo una mano hasta su cintura y la observó dormir. Se veía tan tranquila, tan pacifica… Su flequillo le tapaba un poco el rostro y él se lo acomodó con cuidado. No quería que nadie le hiciera daño, y no pudo evitar pensar que él sería la bestia que algún día se la devoraría.
La vio sonreír y la atrajo más hacia él. La muy tramposa no estaba dormida, ¿Quería jugar?
Pues el juego a empezado.
—Deberíamos estar desnudos —Le murmuró sensualmente en su oído. Introduciendo una mano dentro de su camisa. Acariciando su espalda suavemente con sus garras.
—Fue tu idea, no la mía… —Dijo adormilada y bajó la mano hasta su abdomen.
Sintió la mano del hanyou bajar hasta su cadera y se rió un poco. Pero estaba demasiado cansada. Inuyasha bufó arrogantemente y se quedó mirando los alrededores. Cerró los ojos colocando un brazo atrás de su cabeza y se permitió dormitar unos momentos.
Hasta que sintió unas ramas romperse, de inmediato se despertó.
Sentía un aroma a demonio, pero muy débil, era como si estuviese a kilómetros de distancia, pero aún así, las ramas se habían roto extremadamente cerca de ellos. No sabía si despertar al grupo o no. Entonces vio a Kirara, la pequeña se había despertado al igual que él.
Algo no estaba bien.
Colocó una mano en la mejilla de la muchacha y la despertó con cuidado. Nunca pensó que podía ser tan delicado. La dejó apoyada en un árbol y se levantó:
—Es hora de levantarse par de flojos. —Dijo Inuyasha de forma autoritaria. —Algo se acerca.
Le pareció extremadamente extraño, el aroma a demonio era cada vez más tenue.
—Algo ya está aquí —Murmuró una voz desconocida, sorprendiéndolos a todos.
Inuyasha se volteó y fue el primero en recibir un ataque.
Espero les haya gustado este capítulo.
Serena tsukino chiba: Decidí continuarlo, jaja. No sé cuántos capítulos tendrá pero te prometo que habrá lemon en alguno de ellos. Ojalá te haya gustado este capítulo!
Miko kaoru-sama: Aquí hay otro capítulo! Espero te haya gustado el final de este (?)
MagdalenaReybel: Muchas gracias! Espero te haya gustado este capítulo!
