Capítulo 11 (Jinx): Salvar el mundo

Jinx corría por unos antiguos e intrincados túneles. Sus armas botaban en su espalda, descontroladamente. La chica cogió a chispitas y envió un rayo hacia atrás. Un quejido ahogado le hizo saber que había acertado uno de sus objetivos. Sin embargo, era consciente de que había por lo menos diez hombres tras ella. Giró a la derecha por un túnel más estrecho que los demás y fue a parar a un alcantarillado público. Intentando caminar con el mayor de los silencios, Jinx se escurrió por el túnel hasta llegar a una pequeña escalera.

- ¡Allí! – gritó una voz grave. El pánico recorrió el cuerpo de la chica, que empezó a subir las escalerillas a toda velocidad. Cogiendo a Pow – Pow, empezó a disparar a ciegas mientras con una sola mano subía con dificultad.

- ¡Cogedla, pedazo de inútiles! – Gritó una voz femenina. - ¡Y vosotros tenéis sangre noxiana?

Jinx llegó al final de la escalera y reventó la tapa de la alcantarilla, saliendo a una calle de las afueras de Piltover en plena madrugada. Un borracho la miraba con estupefacción, pero ella no le prestó atención, salió corriendo con la voz de aquella mujer persiguiéndola sin remedio.

Cuando pensaba que los había dejado atrás, recorriendo los suburbios que tan bien conocía, una flecha se clavó en su hombro. Con una mueca de dolor, Jinx se la arrancó en seguida, viendo como un líquido verde supuraba de su herida. Mordiéndose el labio con furia, cargó con Espinas, esperando a que su nuevo oponente saliera de su invisibilidad.

- Eres una niña mala, Jinx… - Otra flecha salió disparada a su derecha, pero la chica tuvo tiempo de esquivarla y lanzar un pequeño cohete en esa dirección. Un enorme cubo de la basura explotó, llenándolo todo de porquería. Los enormes ojos rojos de Jinx buscaban a aquella rata apestosa con avidez, pero entre el polvo y la oscuridad no lograba localizarla. – Vuelve con nosotros antes de que nuestra querida amiga se enfade…

- ¡Sal de dónde estés ratucha de tres al cuarto! – Gritó Jinx, desesperada.

Una risa estridente vino de su izquierda y la chica volvió a tirar otro cohete, reventando una pared de ladrillo, dejándolo todo lleno de escombros y polvo. Jinx decidió refugiarse dentro del edificio que había destrozado y esperar a que Twich saliera a la vista. Su corazón latía a toda prisa… Por una vez en su vida era lo suficientemente consciente de que debía llegar a su objetivo sin armar mucho escándalo, pero antes… Tenía que escapar.

- Se acabó el juego, Jinx. – La voz femenina resonó a su espalda. Una mujer la miraba con unos brillantes ojos verdes. La cicatriz en su ojo izquierdo hacía que su expresión de ferocidad y peligro se viese aumentada. La peli – azul había llegado a temer aquella mujer. Sabía que con sus cuchillos podía dejarte en el suelo hecho picadillo y la pequeña Jinx no quería convertirse en comida para perros. – Sal de ahí, no te haré daño, te lo prometo.

- ¡Y una mierda! – Gritó la chica, saliendo de su escondrijo y tirando una granada hacia Katarina, que tuvo que apartarse a un lado para no sufrir el impacto. Jinx tiró una granada tras otra, alejándose cada vez más de sus perseguidores, hasta que rodeada de humo, sacó su lanzacohetes y miró al cielo. "Debo salir de aquí…" Disparó el lanzacohetes y de un salto, se subió encima suyo. Sin embargo, cuando salía despedida, notó como un cuchillo se clavaba dolorosamente en su pierna. Jinx lo arrancó de su piel, intentando no gritar. La empuñadura del arma mostraba una "S" grabada… Katarina era una bestia sin control.

Jinx apretó un pequeño botón en su cohete para que bajase la intensidad con la que surcaba los cielos. Antes de la muerte de Viktor, la peli – azul había conseguido que añadiese la opción a su lanzacohetes de poder disparar "Travelcanons" para poder ir de un lado a otro sin tener que explotar nada y por lo tanto, delatar su posición y poner en peligro su propia vida.

La chica cogió a espinas y lo miró durante largo rato en silencio.

- ¿Qué debo hacer, espinas…? No puedo volver… Me matarían

- Deberías ir a ver a la Sheriff de Piltover. – Anunció la pistola.

- ¿A la sombrerotes? - Preguntó ella, meditando la idea… - ¿Crees que ella y la manazas podrían hacer algo?

- Son las únicas que pueden… - Respondió Espinas con voz trágica.

- Creo que es la primera vez que dices algo en lo que estemos de acuerdo, viejo amigo. – Jinx redirigió su cohete y levantó los brazos, sintiendo como cortaban la brisa nocturna. - ¡JINX MISIÓN SALVAR EL MUNDO!

A/N: Lo siento por el capítulo tan cortito, solo es para que sepáis que no estoy viva y que... Vuelve Jinx a la acción. Todavía estoy decidiendo si nos trasladaremos a Noxus en el siguiente capítulo o seguiremos en Piltover. Gracias por vuestra paciencia, reviews y la lectura de este fanfic. Un abrazo a todos ^^