¡PERDÓOOOON! Sé que abandoné el fic por un par... de días, fue poquito. (?) PERO EN MI HUMILDE DEFENSA, LES DIGO QUE NO FUE MI CULPA! Mis adorados profesores me bombardearon con millones de trabajos que me exprimieron las ideas y el tiempo. Al igual que en estos momentos. De hecho, me iba a tirar a huelga por culpa de alguien coff* coff* pero no quiero morir joven, con su amenaza mi inspiración volvió. ¡Y uff, eso sí que es difícil!
Ahora, sé que el aparecer de Kikyo fue... ¿What the fuck?
Pero ya verán, ya verán. Muajaja.
Mis queridas niñas, ¿Qué les gustaría leer? ¡Me gustaría escuchar sus ideas! Yo tengo varias, pero no se las voy a comentar para no hacer spoilers... a menos que ustedes quieran.
Aviso, estos personajes lamentablemente no me pertenecen, son de la gran Rumiko. ¡Disfruten!
—No te preocupes —Dio unos cuántos besos en su cuello para tratar calmarlo— Hay que purificar el veneno que aún tienes dentro de tu organismo.—Inuyasha ladeó la cabeza y ella le sonrió un poco. Más bien, fue una sonrisa forzada.
El hanyou agudizó su olfato, y al mirar hacia la entrada su corazón dio un vuelco
—Kikyo.
CAPÍTULO 5
"Una gota"
Mierda,
Mierda,
Dos mierdas,
¡E invocaba al Dios de las mierdas!
¿Por qué los problemas no podían sacar un número y acercarse en una fila ordenada? El Hanyou percibió como la temperatura del ambiente bajaba de forma abrupta. Por segundos se dedicó a observar en donde se encontraba y que le sucedía a los árboles y el como la temperatura arrasaba con todo a su paso. Abrazó a Kagome apegándola a su pecho como cual enredadera, tratando de conseguir un poco de calor. Mas no apartaba la vista de la entrada, la sacerdotisa se acercaba lentamente, o al menos eso pensaba él.
Aún así había ciertas cosas que aún no entendía, ¿Cómo era tan débil para perder el conocimiento? ¿En qué momento? ¿Qué hacía Kikyo en ese lugar? Ellos no habían terminado de atar cabos, cerrar u abrir historias. Aunque ahora no se encontraba en condiciones de estar en un trío pasional. Finalmente, ¿Por qué diablos sentía un calor intenso y después un frío que te cala los huesos ¿Por qué diablos sentía un calor intenso y después un frío que te cala los huesos? Al descender nuevamente la temperatura, sus manos comenzaron a temblar de forma descontrolada, luego sus piernas fue tal el temblor que Kagome tuvo que actuar de sostén. Al Hanyou siguió con la vista enfocada en la sacerdotisa y después todo se volvió negro.
—¿Recuerdas a la primera persona que mataste?
No tenía esquizofrenia, pero aún así podía escuchar su voz.
Observó sus ojos rojos cargados de sed y odio. Sus garras estaban más largas que lo usual y sus voluptuosos colmillos sobresalían de sus labios. Inuyasha gruñó y presionó sus puños fuertemente, tanto que sus nudillos se colocaron de color blanco.
—Fueron solamente humanos. —Hizo tronar los huesos de sus manos— Recuerdo como disfrutamos el tener su sangre en nuestras garras — El peli-plateado se acercó a Inuyasha y este retrocedió unos pasos con una cara de evidente sorpresa. No quería tener aquellos recuerdos en su memoria, ya que no fue algo de lo que se haya sentido orgulloso, es más, estuvo más de tres días refregándose las manos en el río para quitar el aroma, ¡pero no se salía!—No es fácil vivir con la culpa.
—Déjame en paz… —Más que una amenaza, fue una petición. Miró su cabello negro y sus manos humanas. Observó a su alrededor, seguía en el castillo, pero estaba vacío. ¿Dónde se encontraban los demás? ¡Por qué se encontraba malditamente solo!
—Tu humanidad es tu peor debilidad. —Aseguró mediante unas carcajadas crueles— ¿Por qué no la apagas?
¿Apagarla? Y no pudo evitar pensarlo. El latido de su corazón se detuvo y nuevamente presionó sus ojos junto con sus puños. Quizá así fuese todo mejor, ya no se preocuparía de ser un medio demonio, se dejaría llevar por sus instintos, como siempre debió ser.
Pero pensó en Kagome.
—No.
La contraparte se acercó a Inuyasha con gruñidos de bestia y lo tomó por la solapa del haori. Inuyasha humano, miró de forma desafiante al youkai. ¡Claro que no la iba a apagar! ¡Tenía amigos, una familia! Sí, le costó comprender, pero él tenía más de lo que alguna vez pudo desear.
—¿Crees que ellos estarán contigo toda tu vida? —El youkai acercó su rostro a Inuyasha y le sonrío—Yo soy tú. Sé lo que quieres. ¡Apágala!
Se despertó bruscamente gritando de dolor.
—Al parecer es peor de lo que pensé.
Inuyasha llevó una mano a su pecho, por sobre de su corazón y agarró su piel. Trató de enfocar la vista y se encontró con la sacerdotisa. ¿Sería una nueva alucinación? ¿Con qué jugaría el veneno ahora? Aún jadeaba, pero podía articular algunas palabras entre bocanadas de aire.
—No… deberías haber… venido. —Aseguró mirándola de forma reprobatoria.
Las frías facciones de Kikyo, se modificaron al soltar una breve risa.
—También me alegro de verte.
De pronto Inuyasha se sintió culpable. Había sido extremadamente tosco con ella. ¿O no? Se llevó una mano a su frente y se limpió el sudor que emanaba de ella.
—¿Dónde están todos?
Kikyo, encogió los hombros y se dedicó a informarle sin darle la debida importancia.
—La exterminadora y el monje fueron a investigar el castillo. —Ella, estando viva o muerta, jamás llamaba a las personas por su nombre. Con sus manos se acarició sus cabellos con cuidado— Kagome junto al kitzune fueron a recolectar unas hierbas medicinales.
¿Qué?
Sus orejas dieron un tirón. ¿Kagome con Shippo? ¡Estaba prácticamente sola! ¿Por qué no había ido Kikyo? ¿Por qué los había dejado a solas? Estúpida niña.
—Debo ir a buscarla. —Se levantó de inmediato, y evitó hacer una mueca de dolor. ¡Con un demonio! Su cuerpo ardía completamente, además le dolía cada extremidad de su cuerpo; era como si hubiese tenido mil batallas y a la vez solo una.
—No, no debes. —Su voz se alteró tan solo unos instantes— Tu obligación es descansar. Ella lo quería así
Inuyasha gruñó, no tenía por qué ocupar a Kikyo de mensajera. ¡Tendría que haberse quedado con él!, ¡Lo peor de todo es que en ese momento, no se le ocurría ningún insulto para catalogar a su pequeña.
—Estoy perfectamente —dio un paso, y sus piernas temblaron. Estúpido veneno. Estúpida debilidad. ¡Estúpidos insultos que no se le venían a la mente cuando más los necesitaba!
—No alcanzarás a cruzar la puerta —Aseguró Kikyo en medio de una sonrisa, sin más, se dedicó a observar con tranquilidad la piensa en la Inuyasha iba a alojar. Era bastante espaciosa, con un gran futón y un extraño sistema de calefacción. No lograba entender como los humanos habían cambiado tanto. Pues, cuando ella vivía, jamás le hubiesen dado algún alojamiento al Hanyou.
Kikyo miró por sobre su hombro y observó como Inuyasha trataba de luchar consigo mismo, vaya, pasaba el tiempo y él no dejaba de ser un testarudo.
«Tres… Dos… Uno» pensó la sacerdotisa con los ojos cerrados y escucho el golpe seco contra la madera. Pero Inuyasha no alcanzó a morderse la lengua y soltó un alarido de dolor; al mismo tiempo que se reabría la herida.
—¿Qué te hirió? —La muchacha se volvió hacia él y lo ayudó a levantarse. Con un rápido movimiento qué, hasta el mismo Inuyasha se sorprendió, lo tendió nuevamente en el futón.
—Una espada. Y una muy extraña. Ese demonio me las va a pagar. —Dijo a regañadientes, apretándose la herida de su hombro. — Habían tratado de curarme pero…
—Pero fue un estúpida la táctica que ocuparon. —Inuyasha rió mentalmente, a Kikyo se le estaban pegando sus insultos— Eso servía como distracción, no es tan fácil de curar una herida de "un demonio mata demonios" —Dijo con una voz extremadamente graciosa, que a ambos les arrancó un par de carcajadas. Él había olvidado lo que era estar con Kikyo y pasarla bien al mismo tiempo. La sacerdotisa se descorrió un mechón de cabello rebelde y volvió a guardar compostura— Voy a retirar tus vendajes.
El hanyou tragó duro. A pesar de estar nervioso, tenía tantas preguntas en su cabeza que no sabía cómo comenzar. Pero todo se desvaneció al momento que sintió las frías manos de Kikyo tocarle su pecho y comenzar a quitarle sus vendajes. Ella nunca lo había tocado, siempre pensó que no era digno para ello. Pero ahora que lo hacía, no sabía cómo reaccionar.
—Sé que tienes muchas dudas. —Lo interrumpió y él escuchó con mucha atención— Tienes veneno en tu sistema…—¡Demonios, eso ya lo sabía! —No en gran cantidad pero si tóxico. Eso te produce alucinaciones…
No iba a soportar que le dijese cosas que ya se daba por enterado.
—Eso ya lo sé, pasan a cada momento por mi cabeza. —Dijo extremadamente irritado.
—Si te mueves, más rápido avanza. —Retiró todos los vendajes y acercó un paño con agua tibia a sus heridas. El muchacho hizo una mueca de dolor y Kikyo rió— Deja de moverte. —Ordenó entre suaves carcajadas.
—Deberías atarme.
—No me tientes. —Bromeó la chica.
¡Sí Kikyo bromeó! Inuyasha estaba sorprendido. ¡Detengan el mundo que me quiero bajar!
Presionó el paño y emitió un quejido.
—¿Qué sucede contigo Inuyasha? Se supone que nada te causaba dolor…
Retiró el paño ensangrentado e iba a repetir el mismo paso anterior, pero Inuyasha la detuvo agarrándola por su muñeca, y clavando la vista en sus ojos.
—Haz cambiado. —Aseguró la sacerdotisa. Y bajo la mirada, incapaz de seguir manteniendo el contacto visual.
—Igual tú… —De un momento se comenzó a sentir culpable por quien sabe qué motivos.
—Pero solo uno de nosotros, eligió un buen camino.
¡Remordimiento a las tres en punto!
—Kikyo…
—No. Dejémoslo así —Volvió a colocar el paño sobre su herida. Y lo miró fijamente— Tampoco soy buena con las palabras
Ella nunca pensó en espiar.
¡De una forma u otra siempre se enteraba de lo que sucedía!
Trató de moverse, pero sus pies se mantuvieron ahí. ¿Qué sucede Kagome? ¿No se suponía que no ibas a sufrir más? ¡Y no lo iba a hacer!
Shippo había ido a buscar a Sango y Miroku, pues se suponía que todos iban a cenar juntos, pero ya se le había quitado todo el apetito. Se apoyó en la pared y presionó los ojos. ¡No podía vivir con inseguridad toda su vida! ¡Eso no estaba bien! No estaba dispuesta a lloriquear por ese idiota. Respiró profundamente tres veces y entró, encontrándose con la mirada sorprendida de Inuyasha.
—Las hierbas están aquí. —Murmuró con simpleza.
—Podrías vivir mil vidas y jamás merecer a esa chica
Inuyasha se colocó ambas manos en su cabeza presionando con dureza sus ojos. ¡Sal de mi cabeza!
—Ningún demonio es decente en esta época. —Murmuró el Hanyou mirando sonriente a su contra parte.
—Ningún Hanyou, nunca ha sido decente. Eso ya lo sabes. —El youkai mostró sus colmillos sonriendo de forma malvada.
—Lo dices por tu naturaleza. Ya sabes que somos uno.
El youkai hizo tronar sus huesos.
—Lo digo por tu padre.
—No te atrevas a hablar de mi padre. —Aseveró.
No es que le interesara, pero tarde comprendió, que su madre lo había elegido por algo. Al igual que Kagome a él. Pero su contraparte logró captar sus pensamientos y comenzó a reírse con sorna.
—¿Cuánto tiempo pasará antes de que ella cambie por estar contigo?
Auch.
Nunca había pasado esa idea por su cabeza. ¡Kagome no cambiaría por estar con él! ¡No lo iba a permitir! Sintió la rabia fluir por su interior.
—¿Recuérdame por qué estamos hablando? Preferiría tirarte los dientes. —Esta vez tenía más posibilidades. Pues era medio demonio y tenía a colmillo a su lado.
—Porque no eres capaz de pelear. —Su contraparte se acercó a Inuyasha, pero esta vez, a diferencia de las otras. Él no retrocedió.
—Soy capaz de romperte es los brazos y desfundar a colmillo al mismo tiempo. Pero antes de desfundar a colmillo, su parte demoniaca lo hirió en el hombro.
Rápidamente se despertó sudoroso. Tratando de enfocar su vista.
—¿Te encuentras mejor?
Pudo distinguir la suave voz de Kagome. Y con tu mano tentativa trató de agarrar la suya, pero no obtuvo respuesta.
—Ya he escuchado antes esa pregunta… y si respondo corro el riesgo de una bofetada —Soltó una suave carcajada y se colocó una mano en su herida; pero no encontró nada.
Kagome corrió con suavidad el pelo de Inuyasha que cubría su frente y suspiró.
—Kikyo curó todas tus heridas. —Pudo adivinar sus pensamientos y le respondió antes de que le preguntase— Y ya se marchó. Creo que está por los alrededores del bosque. —Se colocó las manos en sus piernas mirándolo a los ojos— Ella dijo que al despertar estarías mejor. Y qué… podrías moverte. —Kagome se levantó dejándolo recostado.
—Entonces, espero poder una conversación sin desmayarme como niña. —Él podía sentir una cierta tensión en el ambiente. Y no le agradaba para nada.
—Todos tienen momentos de debilidad. —Ella se estiró y fue hacia la puerta.
¿A dónde diablos iba?
—No me agrada. —Se sentó en el futón y se miró su pecho, de verdad que no tenía ninguna herida.
—Hay muchas cosas que no nos agradan. —Sentenció, y así cortó de raíz la conversación.
Ella abrió la puerta y de inmediato entró el resto del grupo. Shippo saltó de inmediato al regazo de Inuyasha que estaba perdido en sus pensamientos.
—Hay algo extraño bajo el castillo —Sango entró con Kirara entre sus brazos. Vio a Inuyasha recuperado y se alegró internamente. Nunca había visto tan mal al hanyou, siempre se recuperaba. ¡Esta vez les había dado un gran susto! —Kirara ha estado inquieta todo el día.
—¿Todo el día? —Las orejas de Inuyasha dieron un tirón— ¿Cuánto dormí?
—Casi dos días… —Murmuró Shippo. ¡Ahora podía entender la preocupación de sus amigos! Si ellos hubiesen dormido casi dos días, él hubiese estado demasiado preocupado.
—No he sentido ninguna presencia…
¡Bravo! Segunda pregunta inteligente en menos de un minuto.
Shippo lo miro enojado. ¡Había estado demasiado preocupado por el Hanyou y él le restaba importancia!
—Eso es porque tontasha decidió jugar a la princesita. —Saltó de inmediato de las piernas de Inuyasha y este lo miró enojado.
—Cuándo no esté Kagome, enano, te haré e vomitar, comértelo, luego volver a vomitarlo y comértelo de nuevo. —La voz tenebrosa le erizó los pelos al pequeño.
¡Pero no iba a dejarse notar, eso sí que no!
—¡Si te das cuenta cabeza dura, Kagome no está!
Inuyasha miró por todas partes. ¡Cómo había sido tan imbécil como para no darse cuenta! ¡Mil veces Inuyasha!
Se levantó rápidamente, pero el monje le bloqueo la entrada. El hanyou lo miró de forma extremadamente reprobatoria.
—Miroku, apártate.
—No es mi interés meterme en su trío… —Sango le dio un zape, y se reclamó mentalmente por decir aquello. — Pero ella estaba bien…
—¡Miroku! —Sango lo agarró de la oreja y lo apartó de la puerta. Luego miró al hanyou— Déjala tranquila, debe estar dándose un baño o algo, estuvo cuidándote desde que Kikyo se fue. Merece un descanso.
Cada uno se había ido a su habitación, pues ya era de noche. Pero el hanyou estaba extremadamente inquieto. ¡No tenía ningún rastro de Kagome! Bueno, no era que su olfato lo ayudase demasiado. Pero desde que despertó tenía algunos problemas, esperaba que eso se detuviera en algún momento.
¿Qué le sucedía a la muchacha?
Caminaba de un lado a otro en su habitación. Estaba teniendo paciencia.
Un momento,
¿Desde cuándo él había tenido paciencia?
Salió rápidamente de la habitación. Todo el castillo estaba a oscuras. No podía escuchar nada más que los grillos cantar en patio central. Y ahí estaba ella. ¿Acaso estuvo en ese lugar todo el tiempo?
—¿Aprobé lo que tu llamas examen?
Kagome levantó rápidamente la mirada y se encontró con la suya. No había sido capaz de estar en la misma habitación que él. No lo quería.
—¿Qué?
Trató de hacerse la desentendida.
—Puedo ser un hanyou, Kagome. —Inuyasha se acercó a la muchacha y esta se levantó, sin quitarle la mirada de sus irises ambarinas. — Pero no soy idiota. Ahora dime, ¿aprobé?
Ella presionó los ojos, no lo había puesto a prueba apropósito.
—No.
Se acercó más a ella, tanto que sus cuerpos casi se tocaban. Pero se transmitían calor. Un calor que ella necesitaba desde lo más adentro.
—Eres mi debilidad. ¿Lo entiendes? —Esta vez sí que no entendió a que venía el comentario. Entonces recordó su anterior conversación. Su cuerpo tuvo un leve contacto con el suyo y suspiro. — Tienes la capacidad de provocarme miedo, y no me gusta sentir miedo. ¡No me gusta!
Mierda, esta conversación se estaba yendo por los hilos.
—Es un sentimiento... —La muchacha rodó los ojos y se abrazó a sí misma, así se sentía más segura.
—Lo es, ¡pero es malo!
Ya se le estaba agotando la poca paciencia que tenía. ¡Era una niña tonta!
—Entonces deja de sentirlo. —Así de fácil. E Inuyasha se preguntó si alguna vez su niña dejaría de decir tonterías.
—¡No puedo! ¡Eres tan imprudente! No puedo dejar que te suceda algo. Además, ¿Dejarme con Kikyo a solas? ¿¡Acaso no se te ocurrió algo mejor!? —Nuevamente estaban volviendo al punto de encuentro, y esta vez ella no lo dejaría escapar.
—¿Quieres hablar de lo que pasó con Kikyo? —Acercó su rostro a él. Sus labios casi se rosaron, pero habló sin temor apegada a ellos. Mientras Inuyasha tembló ante su contacto, ¿Acaso no podía ser menor seductora en estos momentos? ¡Ella no sabía la tentación que era para él! —Está bien, hablemos. Pero no lleves la conversación por las ramas.
Inuyasha gruñó y apegó su cuerpo al de ella, comenzando con el contacto poco a poco.
—No metas a Kikyo en el asunto, esto es tuyo y mío. Lo que sucede Kagome… —La apegó a él por la espalda baja. Y bajó las manos hasta sus caderas. — No sé qué decir… —La colocó rápidamente contra un pilar de madera, haciendo que abriera una pierna y él pudiese encajar mejor. La muchacha no aguantaba la respiración. ¡Este hombre la estaba volviendo loca! Introdujo las manos dentro de su polera y le sonrió. Definitivamente se irían por las ramas. — No sé qué hacer… decir o pensar. Todo lo que sé, es que ahora mis instintos me dicen que te arranque la ropa aquí mismo. —Habló apegado a sus labios y la muchacha trato de mirar a los alrededores cerciorándose que no había nadie. — Y besar cada parte de tu cuerpo.
Ante esa declaración Kagome se sintió a morir. ¿Quién no lo haría? El hanyou se apegó más a ella, y besó la comisura de sus labios.
—Pero no puedo quitarme la idea de la cabeza que yo voy a ser quien te parta en mil pedazos. —Colocó una pierna en su muslo y la empujó a él, arrancándole un gemido. — ¿Quieres que te lo diga todo de una vez? No puedo dejar de imaginar cómo sería sentir tu cuerpo contra el mío…
—Basta. —Le pidió Kagome y lo apartó de un empujón, mientras caía sentada en el suelo. Con la respiración extremadamente agitada. ¡Ella era humana por Dios! Siempre la tentaba, deseaba estar con él. ¡Pero parecía que fuese un juego! ¡Él no tomaba nada en serio! Primero le decía todas y luego se iría. Inuyasha sintió algo extraño dentro de él. Y la muchacha lo miró a los ojos—No voy a permitir que me digas todas estas cosas… —Estaba jadeando, pero trató de guardar la compostura y se levantó mirándolo fijamente— Para que luego te apartes… Y me dejes mal.
A Inuyasha le costaba entender el por qué Kagome era tan sensible ante él. Ninguna mujer lo fue, y siempre pensó que ninguna lo sería; hasta que llegó ella. La muchacha se levantó con ayuda del pilar, y trató de controlar su respiración. Tenía que alejarse de él, ¡Ahora!
Rápidamente pasó por el lado de Inuyasha, pero él percibió todo en cámara lenta. ¿Por qué siempre le sucedía eso? Sintió un frío recorrerlo de pies a cabezas. Entonces logró comprenderlo todo.
—Kagome…
No sería él quien la mataría por estar con ella. Él la mataría si seguía haciéndole daño.
—No.
Una vez le dijo que se dejara llevar…
Se acercó rápidamente a ella, volteándola y besándola con pasión de forma inmediata. A la chica le costó reaccionar. Sentía las manos de su chico recorrer su cuerpo y llevarlas al borde sus pechos. Era presente de toda la pasión contenida, que ahora mismo estaba liberando. Rápidamente correspondió. La temperatura del ambiente aumentaba considerablemente. La golpeo contra la entrada de la habitación que le habían prestado a él y ella jadeó. Con un tirón le arrancó la camisa y comenzó a besar su cuello.
Ahora lo haría.
OMG!
¿Les gustó? Espero que sí, niñas sus revierws me ayudan a inspirarme, y les digo que ando bastante corta de imaginación; malditos profesores! ¡Anímenme con un comentario por favor!
miko kaoru-sama: Linda! Siempre es un agrado leer tus comentarios. ¡Me ayudas demasiado! Muchas gracias. Jajaja cariño, lo de la cachetada si sucedió. Es que nuestro Inuyasha fue bombardeado por millones de alucinaciones y no estaba muy claro de que era real o no. ¡Créeme que yo también quiero verlo sufrir! Jajaja, pero eso ya vendrá, ya vendrá. Primero el lemon.
serena tsukino chiba: Odio los cliché. Realmente, jajaja por eso quiero darle un giro diferente a la historia. ¡Espero poder sorprenderte más adelante!
Landcaster Lee: Cariño, todas queríamos lemon, jajajaja pero ya vendrá, ya vendrá. Gracias por tu comentario!
Azulblue06: Muuuuuuuuuuuuuuuuuchas gracias. De verdad amo tus comentarios. Los problemas vendrán más adelante. Te haré un spoiler (?) Jajaja en un principio todo debería ir bien, como siempre quisimos. Pero sabemos que no todo es color rosa. Entonces, ¿qué sucederá? Alguien aparecerá y hará que Inuyasha dude, pero no porque este enamorado de otra persona, sino porque va a ver lo que le sucede a Kagome por estar con él y va a decidir…. BASTAAA SE ACABARON LOS SPOILERS. Jajaja besos!
Desirena: ¡No nena! Kagome no llorara, ella ya se cansó de aquello. Tratará de tomarse todo con la mayor madurez posible. Pero obviamente habrá momentos en donde hasta nosotros lloraremos con nuestros protagonistas. ¡Te lo prometo!
Nelliel-sama: Yo tampoco quería! Jajaja enserio, pero sino Inuyasha se iba a volver loco por las alucinaciones. Pero nadie sabe qué puede pasar más adelante. Ah no, jajaj yo lo sé. Muejeje besos!
JessM21: Tardé, y demasiado. Lo siento demasiado! Espero que te haya gustado este capítulo! Besos! Ahhh pd: CONTINUASTE TU FIC MARAVILLOSO! CONTINUA QUE LO DEJASTE N LA MEJOR PARTEEE
stivensgt: Lo ideal era que pensaran eso! Jajaja de verdad me alegro que haya sucedido lo que esperaba. Besos! Espero te guste!
Taijiya Sango Figueroa: No me mates! Y si quieres hacerlo… eso es lo mismo que yo siento cuando tú nos dejas así en tu fic! BEBE DE TU PROPIA MEDICINA REINA! TE ADORO, espero te haya gustado este capítulo.
Canciones que ocupé para este capítulo
Incomplete, Back Street boys
Stop crying your heart out
Down
All this time
Y otras que ya no me acuerdo como se llamaban.
BESOS A TODAS Y NO SE OLVIDEN EN COMENTAR!
XOXO
