Lamentablemente los personajes no me pertenecen, son de la gran Rumiko. Pero cualquier otro colado sí, disfruten.


—¿Cómo sabes que yo…? —Inuyasha estaba desconcertado. ¿Tan mal, bruto, idiota y tan poco tacto había tenido?

Bingo.

—Ahora lo sé

El hanyou sonrió arrogantemente y se acercó a sus labios. Apegándose más a ella, tenía claras intenciones de empezar nuevamente. Pero sus fosas nasales fueron aturdidas por…

¡Por favor que alguien me ayude!

CAPÍTULO 7

"Perdona lo que hago"

PARTE I

Como siempre, el amanecer la hacía despertar de forma forzosa. El sol era aquella fuerza suprema que los obligaba a todos a despertarse, pero Kagome adoraba ser seducida por su cama, es decir, su saco de dormir. No obstante, podía recordar su sueño perfectamente; ¿Por qué su mente le jugaba malas pasadas? Ella tenía claro que era una persona insegura pero tal era el nivel que hasta su subconsciente pensaba que Inuyasha estaba con ella por ser compañeros de grupo. Ella lo amaba, lamentablemente lo hacía. Lo buscó con la mirada, y lo divisó cerca de un río. Hace un par de días que su relación había cambiado, estaban juntos, entonces, ¿por qué dudar?

El universo conspira entre nosotros, eso había dicho.

Y ahí se encontraba él, pensando. ¿En qué? Ella no tenía la menor idea. Sin saber cómo, (caminando claro está), había ido hasta él.

—¿Qué haces?

Inuyasha sonrió irónicamente.

—Estoy de pie. —La miró por el rabillo del ojo y suspiró. ¿Cómo podía estar ella con él? Era una tonta.

Kagome le dio un suave codazo:

—Yo también.

—Estaba pensando… —Con cuidado, colocó un brazo sobre el hombro de su chica y la atrajo a él. Con ese pequeño gesto, Kagome se sonrojó. — Tú…

—Puedes culparme. —Inuyasha la miró sin entender de qué diablos estaba hablando. Parece que dormir en saco le había perturbado la cabeza.

—¿De qué hablas?

—En la noche pensé en: "el universo conspira contra nosotros" —La morena se apartó un poco del chico y sus miradas se conectaron. Dio un leve suspiro.

—No digas eso, ya tuvimos esa conversación. —El tono del hanyou se endureció.

—Lo sé, pero tú lo dijiste ayer… —Le recordó. Colocó una mano en el rostro del chico y le sonrió sin separar sus miradas— y no pude evitar pensar en que quizá esto no estaba destinado a suceder…

Inuyasha frunció el ceño. ¿Estaba cortando con él?

—Kagome

Agarró con cuidado una mano de la chica tratando de apartarla de su rostro sin que el gesto fuese demasiado fuerte

—Perdona que te ame… —¿Qué diablos estaba diciendo esta mujer? Inuyasha volvió a ladear el rostro

—Perdona lo que hago…

Él no iba a soportar más tonterías, era demasiado temprano para ellas.

—Cállate. —Se acerca a ella y le agarra el rostro, incrustando su mirada en ella— Haz sido lo mejor que me ha sucedido durante los pasados 200 años

—Pero… —Kagome no sabía que decir.

—¡Tú eres mi vida!

Y simplemente la besó.

¡Por favor que alguien me ayude!

—No…

Sin pensar ni un segundo, Inuyasha salió de encima de Kagome y ella conectó su salida con ese extraño aroma. ¡Tenían que bañarse! Ella quería tener un momento más con él pero sin más huyó del lugar. La muchacha no había alcanzado a colocarse ni un poco de ropa.

—¡Inuyasha! —Había gritado cubriéndose con una sábana. Pero fue en vano, el hombre ya se había perdido. Él podía irse, pues ella confiaba, ¿Cierto?

Kagome lo iba a odiar después de haber salido de esa manera, pero tenía que ir a ver lo que su olfato le indicaba.

¿Tú nombre?

¿Acaso eso importa?

No.

Vi lo que le sucedió a tu madre, ¿no quieres vengarte?

Malditos recuerdos

¡Por favor que alguien me ayude!

¡Váyanse de mi cabeza!

Tú por la derecha, y yo por la izquierda.

¡Mierda!

Seremos tú y yo, siempre

Era imposible.

Ella había muerto hace muchos años, lo vio con sus propios ojos y no había podido hacer nada. La culpa lo asechaba día a día, y era un temor latente de que la misma situación se repitiera con Kagome. Esperaba que su olfato lo engañara nuevamente y así poder volver con su chica. Llegó al lugar en donde el aroma a flores era más potente y sonrió; nuevamente su mente le jugaba una mala pasada.

—Viniste

Perdona que te ame

Inuyasha levantó la mirada y la vio. Su mundo se detuvo, ¿por qué?

—Azumi. Tú… deberías estar muerta. —No se le ocurría nada mejor. Nunca había sido bueno con las palabras. Pero hasta hace cinco minutos atrás Inuyasha la creía muerta, sus manos comenzaron a temblar y presionó los puños para disimular un poco.

—También me alegra verte. —De un saltó se bajó del árbol y cayó frente al muchacho— Estás diferente, grande, sexy… Malo —Le sonrió y lo vio a los ojos.

—Han pasado casi 190 años. Todos cambian—Inuyasha retrocedió un paso y se cruzó de brazos esperando una explicación— ¿Qué estás haciendo aquí?

—Volví por ti —Pasó un dedo por la mejilla del chico.

Él se estremeció.

—No me refiero a eso. Quiero decir aquí de "aquí", viva.

Los ojos café de Azumi se conectaron con Inuyasha y a pesar de todo le sonrió.

—Si seguía contigo te iban a matar.

El universo conspira contra nosotros

Inuyasha comprendió que estaba haciendo una escena. Refunfuñó y se alejó nuevamente.

—Ya no importa, vuelve a tu tumba falsa. —Le dio la espalda dispuesto a irse donde Kagome.

—Auch.

—Así que, simplemente desaparece

Azumi levantó una ceja, esperaba un recibimiento más acogedor de parte del chico. No lo aceptaba, pero entendía que iba a ser difícil recuperar su confianza

—Se supone que íbamos a ser tú y yo para siempre. —Rápidamente se colocó delante de él y al tratar de tocarle el rostro, Inuyasha agarró sus muñecas.

Él no sabía que sentir, tampoco podía pensar en ello. Azumi estaba viva, ¡viva!

—Te odio —Le escupió mirándola a los ojos— No puedo creer como te atreves a aparecer ahora, después de tanto tiempo… —Le presionó las muñecas— Vete, y no vuelvas más. No quiero volver a verte.

Perdona lo que hago

Azumi podía ser la mejor o la peor persona del mundo. Lo vio a os ojos y sonrió, después bajó la mirada hasta su cintura y vio la espada. La agarró con una gran velocidad y enterró la vieja espada en el estómago de Inuyasha atravesándolo y lo tiró al suelo.

—Eso suena al comienzo de una historia de amor, no el final.

Inuyasha cayó al suelo tosiendo sangre.

—Tengo la intención de conocer a la pequeña Kagome, puede ser que le entretenga jugar.

—¡No te atrevas a…!

Y ella se fue con el tiempo.

Algo le decía que la iba a ver sumamente pronto.


La herida le dolía como un cuerno. ¡Siempre que Azumi aparecía traía problemas! Kagome lo estaba odiando, estaba claro de ello. No había ido a buscarlo, no estaba en la habitación ni en el baño, ¿Dónde estaba esa mujer?

—Aquí estoy —Murmuró al entrar a la habitación con unas cuantas hierbas en las manos.

—¿Dónde estabas? —Le preguntó posesivamente, ¿por qué había salido?

Kagome soltó una sonora carcajada, eso al chico le atravesó el pecho; sí, estaba sumamente molesta.

—¿Dónde estabas tú? Saliste rápidamente sin… —La muchacha lo observó y vio una mancha de sangre brotar desde su estómago. Dejó caer las hierbas al suelo y se acercó a él— Oh por Dios, ¿Qué te ha sucedido?

De enojo, a preocupación extrema. ¿Quién entiende a las mujeres?

—Tuve un pequeño accidente —Susurró Inuyasha, tenía que mentirle y se había prometido el no hacerlo más.

—¿Pequeño? ¡Pareciera que una espada te atravesó!

Bingo, Kagome había aprendido mucho de heridas. A pesar de todo, Inuyasha sonrió orgulloso de su pequeña. Pero jadeó cuando le tocó su magulladura.

—No es nada, sanará en un par de días.

Definitivamente quería desviar la situación.

—Quítate la ropa. —La chica se cruzó de brazos.

—Ya hemos pasado por esto Kagome… —Recordó cuando había sido envenenado por el demonio. Y le sonrió seductoramente.

—Sí, y sabes el cómo termina.

Con gruñidos se sacó el haori y kosode, los dejó en el suelo y se sentó ahí. Kagome fue a buscar su botiquín en silencio, más que molesta, estaba dolida.

—Te repito que no es necesario.

Al llegar a su lado lo miró a los ojos y le dijo:

—Te callas o juró que te colocó sal

Inuyasha guardó silencio mientras la chica lo curaba, por primera vez en mucho tiempo, los silencios eran incómodos. No sabía qué hacer, no podía olvidar su encuentro con Azumi; ¿Por qué había vuelto? Pero tampoco podía evadir el daño que le acababa de hacer a Kagome, su mujer.

—No debería haber salido de aquella manera

—Inuyasha, no quiero escucharte. —Sin importar, él le agarró las muñecas haciendo que soltara sus herramientas y la miró a los ojos.

Kagome no iba a resistir, desvió la mirada con rapidez.

—Perdona lo que hago —La chica presionó los ojos al escuchar esas palabras, era inevitable no perdonar a Inuyasha cuando se disculpaba— Nunca fue mi intención salir de esa manera…

—Entonces, ¿Qué sucedió?

Tenía que mentirle, ¡Tenía que mentirle!

—No puedo decirte. —Mierda, con esto empeoraba la situación. Kagome suspiró y presionó aún más los ojos— Solamente te pido que confíes en mí… —Le tomó el mentón y cuando ella abrió los ojos, sus miradas se encontraron— ¿Confías en mí?

Los ojos de Kagome se inundaron de lágrimas.

—La confianza se gana, tú me prometiste que nunca más ibas a huir; te dije que no lo iba a soportar… —Ella se levantó y pestañeo constantemente para evitar las lágrimas. — Podría dejar pasar que te fueras cualquier mañana, es tu vida. —Se colocó una mano en su pecho y lo vio a los ojos— Pero no esta mañana, creo que entiendes el por qué. —Inuyasha asistió con la cabeza sin decir nada— Bien.

¿Qué le iba a decir? "Kagome, me fui porque encontré a alguien que fue sumamente importante para mí, siento haber cargado nuestro momento mañanero. Ah, y por cierto. Ella me apuñalo y se suponía que estaba muerta", no, no podía decirle aquello.


La noche había llegado y no tenía noticias de Kagome, tampoco la había visto u olfateado. Fue bueno haberla dejado, pero ella se fue a los extremos, y eso lo colocaba de pésimo humor.

—¿Qué sucede Inuyasha?

Al Hanyou le tembló una ceja, no estaba en condiciones de hablar con nadie. Además, tenía todo sus sentidos concentrados en el exterior.

—Nada Miroku, no molestes.

El monje se colocó a reír. ¡Inuyasha no había cambiado en nada! Y él pensaba que teniendo un revolcón iban a mejorar los ánimos.

—A pesar de haberte acostado con la señorita Kagome, tu verga no ha cambiado su sentido del humor —Agarró un plato de sopa y la sopló.

—Cállate Miroku, o te cortaré la cuya y se la daré a Sango con palitos —Amenazó el muchacho. Bajó la mirada, se estaba desquitando con su amigo. Pero él lo estaba provocando. ¡Qué volviera la muchacha de una vez por todas!

—Con palitos… —Murmuró pensativo.

De un momento a otro, Sango apareció junto con Shippo por la puerta, y se sentaron sin decir ninguna palabra.

—¿Dónde está Kagome?

La castaña suspiró y comprendió que Inuyasha estaba sumamente preocupado.

—Se supone que se iba a ir a su habitación. —Recalcó el "su". Inuyasha comprendió que quería estar sola, pero no lo iba a aceptar. Tenían que hablar, él ya se sentía peor que un demonio. Sin esperar u escuchar, salió de la habitación.

—Sango, ¿Crees que sería apetecible comer una verga con palitos?

—¡Miroku! —La muchacha se sonrojó y le dio vuelta un plato de comida en la cabeza.

—¿Qué es una verga? —Preguntó Shippo mirando a Sango.


—¡Kagome! Abre la puerta o la tiro al piso. —Le rogaba ya por enésima vez.

—Los árboles del sector son bastante grandes y cómodos. —El tono de ella aún demostraba enojo pero también cansancio.

—Necesito que hablemos. —Colocó las manos en la puerta y miró hacia el frente— Por favor…

—No quiero. Te pido que sea mañana —Kagome miraba hacia la puerta, contemplando la sombra de Inuyasha y se mordió el labio inferior. Se moría de ganas de abrir la puerta.

—Arg, ¡Eres una tonta, niña malcriada! —Le gritó desde el otro lado de la puerta, de seguro, todos escuchaban su discusión.

Kagome se molestó aún más. Inuyasha bien sabía que ella le abriría la puerta de aquella manera pero que no era la más adecuada.

—¡Eres un animal! —No podía permitir que su voz flaqueara. Con rapidez abrió la puerta y lo vio a los ojos.

Había ganado, pero una vez que comenzaba una pelea… le costaba terminar.

—¡Idiota! —Dile algo más inteligente, ¡Dile que la amas!

—¡Te amo! —Kagome lo miró a los ojos. Mierda, se lo había dicho ella. ¡Inuyasha eres un idiota!

Le perturbaba que ella sufriera por él a cada momento. Y con la llegada de Azumi tenía el presentimiento que las cosas empeorarían.

—¡Entonces deja de hacerlo!

¿Qué? ¡No tendrías que haber dicho eso, pedazo de idiota! A la chica se le llenaron tus ojos de lágrimas, pero no desvió la mirada de la

—¡No puedo!

Inuyasha se quedó quieto. Callado.

—¿Crees que no he tratado? Tú, el tiempo, el universo, ¿recuerdas? —La chica presionó los puños y tembló— A veces siento que amarte, es como amar a un fantasma.

—Kagome, no puedo explicarte; ya te dije eso. Pero debes confiar en mí. —Le agarró una muñeca y la atrajo a él.

Colocó la otra mano en el rostro de la muchacha obligándola a que mantuviera la vista fija en él. Se acercó a sus labios y la vio presionar los ojos, suspiró y le besó la frente; no iba a hacer más que eso, pese a que necesitaba sentir el sabor de su saliva y sus abrazos.

—Siempre te voy amar, recuérdalo.

Kagome bajó la mirada y colocó una mano en la puerta.

—Siempre es mucho tiempo, Inuyasha… —Las últimas palabras salieron en susurro.

—No el suficiente


Sí, lo sé. Me tardé y muuuuuucho; no tengo perdón. ¡Pero el capítulo ha llegado!

A qué se preguntan, ¿quién mierda es Azumi? ¿Por qué tiene se control sobre Inuyasha? ¿Cuándo va a aparecer nuevamente? La verdad, yo también me pregunto lo mismo. Quizá este capítulo estuvo un tanto enredado, pero espero que les haya agradado. De a poco comenzará el tira y afloja entre la pareja que nosotros queremos.

Bueno, este capítulo constará de dos partes, y después espero hacer uno en donde se explique la historia de Azumi e Inuyasha, pero niña/os les aseguro que vienen muchas sorpresas.

miko kaoru-sama: No era mi intención que fueses al hospital (?) Mi fiel seguidora, espero que no me abandones por la tardanza, trataré de subir la segunda parte lo antes posible. ¡Lo prometo!

MeKa6489: Pese a ser fuerte, espero que te haya gustado.

Leesli De Taisho: Este capítulo es la punta del iceberg querida, las sorpresas y el sexo salvaje vienen en el tren de la imaginación. Jajajaja

Azulblue06: Concuerdo contigo Azul, nunca hubo alguien que fuese un verdadero dolor de cabeza, espero poder crear a este personaje y que lo sea.

Kagome Taishou Figueroa: Ay cariño, Levantada la huelga (?) Jajajaj, espero que te guste el capítulo! Estamos hablando pronto, okey dulzura?

stivensgt: LO SIENTO, LO SIENTO, LO SIENTO. Sé que fue más que la otra vez, pero no tenía tiempo se subir, prometo, de verdad prometo subir otro capítulo mañana o de aquí a tres días.

Tsukimi: Dejaré adelantos más seguido (?) Jajaja espero que te guste este capítulo!

Holis: Disfruta el capítulo!

Elvi: Espero que la historia te siga gustando. ¡Muchas gracias!


Sé que si dejo adelantos, es una crueldad. Pero bueno, la crueldad lo aprendí de Kagome Taishou Figueroa (¿?) Jajajaja, no es broma. Bueno aquí va:

En los siguientes próximos capítulos…

Estoy eligiendo no tener que pensar el cómo debes sentirte cada vez que un fantasma de nuestro pasado viene a nuestras vidas


—La vida Inuyasha, no es como la pintan. —Azumi lo mira a los ojos— Me fui por protegerte, pero volví por ti, y no me voy a rendir.

—Estás perdiendo tu tiempo.

—Alguna vez me amaste, puedes hacerlo otra vez.


—Por favor… —Murmuró llorando— Vuelve a mí.


—¿Por qué no huyes de mí, lo más humanamente posible?


—Si ellos mataron a tu madre, mátalos.


—No puedes amar a un fantasma el resto de tu vida.

Cariños y espero sus Reviews!