-¡¿Se puede saber por qué no me lo habías dicho?! - exclamó Nabiki apuntándolo con el dedo índice.
Ranma achicó la mirada y le respondió entre dientes: -No soy adivino Nabiki, de qué mierda estás hablando.
En ese momento entró Kuno al cuarto y el muchacho se enderezó instintivamente desde su posición sentado en flor de loto sobre su futón.
-¿Qué haces aquí?
-¿Cómo puedes decir eso? - le reprendió el joven sacando la espada de su cintura para amenazarlo - ¡Qué pretendes, Saotome, ¿Acaso eres idiota?!
El ojiazul se levantó de sopetón poniéndose en posición defensiva.
-¿Viniste a pelear, Kuno?
-Hey Kuno, cariño, no vinimos a pelear. Guarda la maldita katana - habló Nabiki en timbre autoritario, sin quitarle la mirada de encima a Ranma quien de pronto se supo en peligro. Su sexto sentido le pedía a gritos que arrancara por la ventana - Ya lo sabemos todo, Ranma. Esta noche pretendes irte a buscar al asesino de Akane, ¡¿Qué demonios pretendes con eso?! - contrajo su rostro en una clara expresión de dolor- ¿No ves que sólo nos dañas con esos arranques impulsivos? Todos queremos vengar a Akane, créeme, pero salir a tontas y a locas no es la manera.
-Tú eres de pensar las cosas Nabiki, yo no puedo más con esto - desvió la mirada y agregó -Siento que se lo debo.
-Pero si sales sin un plan o una pista sólo perderás el tiempo y nos enfermarás a todos de los nervios - le explicó la chica acercándose para sentarse en el futón frente a él- Con Kuno hemos estado investigando el caso.
Ranma enarcó una ceja y miró a Kuno quién permaneció junto a la puerta. El joven por algún motivo parecía distinto, más centrado, tal vez más maduro.
-Y nos llamó la atención que integrantes de mi propia familia me ocultaran información importante - prosiguió la castaña arrugando el ceño ligeramente.
-No sé de qué hablas -murmuró.
-Hablo de la deuda de papá. Esa deuda de la que sólo Akane y tú sabían - le recordó y Ranma agrandó los ojos un instante, sorprendido.
Separó sus labios para defenderse, pero no fue capaz. Aquello de la deuda fue hacía como un año y ya no lo recordaba, pero ahora que Nabiki se lo mencionaba cayó en la cuenta de que un detalle importante se le había pasado por alto.
Flash back
Una de sus peleas con Ryoga había resultado en Ranma empapado y transformado en mujer, cubierto de moretones y arañazos de un animal pequeño, probablemente de un cerdito embravecido.
"No puedo creerlo. Ese maldito P-chan sí que se pasó esta vez"; pensaba la pelirroja arrastrando los pies hacia el dojo, no porque quisiera entrenar puesto que su cuerpo no estaba en condiciones para hacerlo, pero había descubierto hace mucho que el olor único que despedía aquel espacio le transmitía la misma paz que experimentaba cada vez que se encaramaba al techo a contemplar las estrellas. Y como era plena tarde y el sol en lo alto brillaba en todo su esplendor, no lo pensó demasiado y se dirigió al dojo de dónde no saldría quemado por ningún rayo ultravioleta.
Sin embargo, cuando estaba por entrar voces familiares desde el interior le anunciaron que el dojo estaba ocupado. Pensó en irse porque coincidía en que escuchar conversaciones ajenas era de mala educación, pero no pudo evitar quedarse a escuchar porque las palabras sueltas le hicieron saber que el tema, en parte, lo incumbía a él.
-Papá, sé sincero conmigo. Llevo rato intentando saber y tú sólo cambias el tema, ya dime ¿Qué tan grave es la situación? ¿Cuánto dinero debes?- dijo Akane, hincada en el centro del dojo frente a Soun quién lo estaba demasiado recto, tenso tal vez, pudo inferir el susodicho asomado levemente.
-Es que hija, tú no deberías preocuparte por eso - contestó Soun - Sólo preocúpate por tu estudios y por tu relación con Ranma. Los he notado más cercanos últimamente.
-¡Papá! - exclamó la chica denotando la poca paciencia que tiene -Ya dime, ¿CUANTO DINERO DEBES?
El hombre de larga cabellera lanzó un suspiro largo. Akane se había percatado de su preocupación como nadie lo había hecho hasta ahora. Por eso, aprovechando que se había dispuesto a meditar un poco, le interrumpió pidiendo una explicación al semblante que andaba trayendo últimamente.
Le confesó hacía unos minutos que atravesaban problemas financieros y lo lamentó profundamente al vislumbrar angustia en el rostro de su hija menor. Supo que aquel había sido un error, por tanto en son de reivindicarse, se ha estado negando a dar la información completa de dicho desliz verbal. Después de todo no estaba dispuesto a ser el porqué de su congoja y preocupación puesto que fue él quién se metió en líos, él buscaría la manera de solucionarlos... sólo que hasta el momento no hallaba respuestas y con el transcurrir de los días el asunto se ennegrecía.
La miró fijo unos segundos admirando el fuerte carácter de Akane, el brillo en sus ojos y la determinación que mostraba le hicieron ver cuán fuerte es "su pequeña". Incluso más que él.
-Por favor papá, confía en mí. No te reprocharé ni nada, lo prometo - la mano de la chica alcanzó la grande de su padre, ejerciendo una presión leve.
Tal vez, era eso lo que necesitaba. Alguien con quién compartir sus preocupaciones, pero no sería su hija. No, por ningún motivo.
-Akane, yo me encargaré de todo, lo prometo. Estaremos bien - le dijo buscando sonar seguro, pero pensando en que dudaba seriamente de sus palabras.
La chica apretó los labios y se levantó del suelo diciendo: BIEN, como quieras, papá.
Ranma quién había estado asomado a la entrada se retiró de golpe pensando que su prometida saldría del dojo, pero no oyó pasos acercarse por lo que volvió a asomarse, y lo hizo justo cuando ella exclamó:
-Pero creo que olvidas que tenemos una muy buena espía en casa. Alguien que me puede sacar hasta veinte fotos en un día sin que me de cuenta. Si le cuento que andas en cosas extrañas, ella de seguro investigará de qué se trata y me llegará con respuestas mañana mismo. Sabes cuánto le gusta a Nabiki dárselas de detective.
-¡¿Osas chantajear a tu padre?! - sollozó el hombre cubriendo su rostro con ambas manos.
-¡Papá, no seas manipulador!- respondió Akane.
-¿Eh? - retiró las manos y miró a su hija con una ceja enarcada -¿Yo soy el manipulador?
-¡Papá!
Soun respiró hondo y exhalo. Sabía que le convenía confiar en Akane antes de que ella recurriera a Nabiki y así se enterara Kasumi, y quién sabe quién más.
-En un principio debía un millón de yenes... - confesó avergonzado y acongojado.
Y por supuesto que la reacción de su expresiva hija no se hizo esperar.
-¡¿Qué?! ¡¿Un millón de...?!
Inmediatamente Soun se levantó y le tapó la boca a su hija para que no acabara la oración.
-¡SHHHHH! NADIE LO PUEDE SABER - le reprochó y cuando ella se hubo calmado la soltó.
-¡¿CÓMO QUE... ?! - carraspeó, se cruzó de brazo y agachó el rostro conteniendo las repentinas ganas de golpear a alguien- ¿Cómo que un millón de...? Espera, ¿dijiste en "un principio"? ¿Qué quieres decir con que en "un principio"? - elevó el rostro y lo fulminó con la mirada. De pronto Soun se sintió reducido a una rata y su hija se transformó en una enorme gata buscando despedazar a su roedor.
-Pues eso... que eso fue "en un principio". E-El banco te cobra intereses, ¿Qué no te lo han enseñado en el instituto? Dios, qué enseñan en las escuelas en estos tiem...
-¡Papá! - lo interrumpió -Déjate de tonterías y contéstame: ¿CUÁNTO DEBES AHORA?
-No tanto más - sonrió nervioso retrocediendo, susurrando - Debo cerca de un millón y medio.
-¿Qué? No te escuché.
-Debo cerca de un millón y medio- repitió un poco más alto, pero con timbre inseguro.
Akane gimoteó y escondió con sus rostro con ambas manos con frustración.
-C-Creí que sería una buena inversión - se intentó justificar el pobre hombre - Mi amigo me aseguró que el negocio daría frutos en poco tiempo y, bueno...
-¿Y qué pasó con él? - exclamó la chica viéndolo ahora con esperanza- Si le explicas la situación él debería ayudarte, después de todo fue él quién te metió en este lío.
-E-Es que... -titubeó. Akane entrecerró la mirada y él tragó duro: - Él desapareció.
-¿Cómo que desapareció?
-Eso. Desapareció. Se esfumó. Ya no está - enfatizó con sus manos al borde de uno de sus llantos histéricos.
-¿Qué?! - exclamó la chica roja de ira-¿Papá, qué clase de amigos tienes?! ¿Cómo pudo hacerte esto?!
En ese momento la pelirroja se hizo presente en el dojo llamando la atención de los dos.
-Disculpen, pero... - musitó más preocupada que avergonzada -No pude evitar escuchar.
Akane la recorrió con la mirada y aunque no viniera al caso, le preguntó con rabia: -¿Y a ti qué rayos te pasó? ¿Te pasó un camión por encima o qué?
-Ranma... - pronunció Soun con voz temblorosa.
-No se preocupe señor Tendo, no le diré a nadie - prometió Ranma viendo directamente a Akane, como si la promesa en lugar del hombre hubiera sido a ella- Todo estará bien.
-No, no lo estará- contradijo Soun agachando el rostro - Pueden hasta embargarme la casa.
El dojo se sumió en un silencio tenso por algunos segundos.
Fin del flash back
-¿Qué pasó luego? - quiso saber la mediana de las Tendo tras oír atentamente el relato del joven.
-Nada, no pasó nada. Akane un día llegó a mi cuarto diciendo que no me preocupara por el asunto de la deuda... - y sus ojos volvieron a perderse en un nuevo recuerdo.
Fash back
Akane agarró su brazo para detenerlo. La última clase había finalizado y Ranma se dirigía a imprimir los panfletos, empaparse en agua fría y vestirse provocativa para atraer público masculino con el fin de dar a conocer el dojo y así subiera el ingreso familiar. Según había calculado esa misma noche que se enteró de los problemas financieros que preocupaban a Soun, sólo necesitaría reclutar un total de cincuenta alumnos, y en unos meses conseguirían pagar la deuda con ayuda de algún trabajo esporádico que buscaba conseguir.
-Deja de promocionar nuestro dojo con panfletos después de clases - le soltó de sopetón y le sonrió agitada - Te he visto.
El muchacho Saotome enrojeció hasta la raíz del cabello y se soltó del agarre de su prometida.
-¿Me has estado espiando?!
Ella arrugó el ceño y se enderezó. Respiró hondo buscando recuperar el aire que le robó la carrera de alcanzar al chico y le contestó:
-No te estaba espiando, idiota. Te encontré por casualidad el otro día. Vaya que eres egocéntrico Ranma, el mundo no gira entorno a ti.
-Bien, entonces ¿Qué haremos? - se cruzó de brazos sabiendo que no era el momento para otra de sus discusiones -¿Encontraste alguna manera de ganar dinero mejor que la mía?
Akane lo quedó viendo fijamente unos segundos y luego sonrió.
-Sí, tengo unos amigos que me pueden ayudar.
-¿Amigos? ¿Qué amigos? - arrugó el ceño extrañado, según sabía las únicas amigas de Akane eran las chicas de su clase y no adivinaba como ese par podría ayudarlos.
-Sólo unos amigos, tú... no te preocupes, lo tengo todo calculado - quiso tranquilizarlo.
-No, Akane - la contradijo seriamente - Explícame de qué se trata.
La chica le explicó con ademanes acalorados que un amigo suyo acababa de llegar a Nerima, se llamaba Yashiro y eran amigos cuando niños, antes de que él partiera a Tokyo en cuarto grado por el empleo de su padre. Su familia había instalado una panadería, le ofrecieron un puesto para atención al cliente y la paga era buena, según le dijo, y agregó además que había investigado el tema y resulta que no era tan grave, pues podía pagar la deuda en cuotas.
-... Así que no te preocupes. Todo estará bien - le sonrió y ante su sonrisa él no tuvo nada más que decir.
Fin del flash back.
-¿Así que Yashiro está aquí? - se preguntó Nabiki a sí misma en un susurro - Cómo odio no tener el control de todo.
-¿Quién es ese sujeto? Tal vez él sepa algo - infirió Kuno.
Ranma iba a decir algo más cuando Nabiki se le adelanto: -¿Alguna vez la viste trabajando en esa panadería?
-Sí, la vi sólo un par de veces porque queda muy lejos de aquí - le dijo - Pero nunca conocí al tal Yashiro. No estuvo ahí las veces que fui... Nabiki, ¿Ese chico realmente existió?
Ranma nunca antes dudó de las palabras de su prometida, pero ahora, con toda la atmósfera de misterio que ronda su nombre cae en la cuenta en que tal vez confió demasiado porque es en las mentiras donde se hallan las verdades que valen la pena. Si hubiera puesto en duda sus aseveraciones, habría indagado un poco más y quizás... echado un vistazo a aquel mundo de Tendo Akane que excluía a la familia y a él mismo. El sólo pensarlo lo hería cual daga en el corazón.
-¿Cómo te atreves a dudar de sus palabras! Mi dulce Akane no era una mentirosa- exclamó Kuno sacando su arma pero Nabiki de una sola mirada lo detuvo.
-Guarda esa maldita cosa - le habló entre dientes y el hombre quién bien sabía que con la mediana de las Tendo no se juega, guardó el arma de mala gana pero prometiéndose que en cuanto finalizara la discusión se las arreglaría con Saotome. Hablar mal de ella era ensuciar su memoria y eso el joven Tatewaki no lo permitiría.
-¿Y bien? - insistió Ranma. Nabiki volvió a enfocarlo, pero con un extraña expresión en el rostro.
-Sí, era amigo de Akane cuando niños, pero nunca compartí con él. No lo sé, Ranma... Algo me huele muy mal en todo esto. Mañana mismo vamos a esa supuesta panadería.
Se sentía desvalida y sola, como nunca antes. Llevaba su propio corazón entre sus manos. Su mente repasaba el hilo de errores que la llevaron a esa situación.
Ella sólo quería ayudar, pero resultó herida. Los hechos la fulminaron y acabó en la puerta de un supuesto enemigo pidiendo socorro. Ignoró las advertencias que le hicieron con anterioridad sobre aquel sujeto, porque quiénes se las dieron, en quiénes confió ahora la buscaban para matarla y ella de pronto se halló perdida, sin escapatoria, viviendo los días con un miedo aplastante que la retorcía en pesadillas por las noches y se camuflaba en el día, cuando debía afrontar a su familia con la sonrisa de siempre y el llanto escondido en el fondo de sus ojos castaños.
-Necesito ayuda - le dijo con la voz ahogada.
El sujeto, un hombre de treinta y tantos años con una vida de vicios plasmada en el rostro, se sorprendió al reconocerla. La joven, quién siempre lucía fuerte, decidida y guerrera fue reducida a una pequeña chica, vista como la adolescente que todavía era, vestía ropas masculinas, su corto cabello azulado desordenado y los ojos irritados por el llanto. Una imagen deplorable, sin duda. Todavía más miserable le pareció cuando cayó en la cuenta de que había acudido a él sabiendo que podía matarla apenas verla únicamente por ser del bando contrario. Chequeó alrededor cerciorándose de que estuviera sola y luego volvió a enfocarla todavía confundido.
Entonces ella dijo:
-Por favor... Ellos me están buscando, quieren matarme y no puedo con ellos. Necesito ayuda - cerró los ojos y lágrimas recorrieron sus mejillas sonrosadas por el calor de esa noche funesta.
Esa noche Tendo Akane abandonó por completo las reglas que han sostenido su vida hasta ese entonces: Nunca mostrarte débil y nunca pedirte ayuda a un hombre; y es que comprendió consternada que nunca supo con certeza lo que es ser realmente fuerte. Ella era una chica, pese a todo, era una chica y aunque su fuerza era admirable se enteró que existían contrincantes masculinos más poderosos que ella.
Despertó sobresaltada a mitad de la noche, sudada y con un nombre familiar atorado en la garganta. Ese nombre que acudía a ella cuando se sentía perdida, pero que no pronunció esa noche. No lo hizo porque amaba al hombre que respondía a dicho nombre, y porque lo amaba no lo llamó.
Inhaló profundo y se quitó las frazadas de encima violentamente. Se incorporó y a oscuras reconoció su habitación.
Vivía en un apartamento pequeño con Taro. El jefe los había reunido para trabajar y enviado a Tokyo por seguridad de la chica. Le había explicado a solas que confiaba en el Taro, que ante cualquier eventualidad él seguro la ayudaría porque en el fondo tiene buen corazón.
El jefe había hecho creer a todos que la chica muerta no se trataba de Haru sino de Tendo Akane, una chica que se parecía a ella pero que no lo era, y entonces cesaron los rumores instantáneamente, dejaron de verla extraño o lanzarle preguntas capciosas, de esta manera también Taro accedió a irse con ella Tokyo porque según le había escuchado decir, él no estaba dispuesto a correr riesgos innecesarios puesto que era evidente que Haru estaba involucrada en "algo grande" y estar a solas con ella lo intuía arriesgado.
Todos creían en el jefe, todos lo admiraban por su coraje y su entereza. El hombre había probado drogas por primera vez a los nueve años y no las soltó más, arrastraba un pasado con olor a mala suerte y ratos amargos, pero en el fondo se preocupaba por su clan, a su manera pero lo hacía. Por eso cuando esa noche Tendo Akane, más conocida como Haru, llegó a él deshaciéndose en verdades y secretos que hasta entonces se había guardado, no le ofreció abrazos ni palabras de tiernas, pero sí una pipa, crack y heroína, lo que para él sí contaban como consuelo.
Volvió a acostarse y se arropó de nuevo. El colchón crujió y ella cerró los ojos buscando conciliar el sueño. En el cuarto de al lado Taro caminaba de un lado a otro, podía sentirlo, podía oír sus pisadas graves. Seguramente estaba fumando algo o esperaba los efectos. Taro tenía problemas para dormir, lo sabía, por lo mismo cada noche acudía a fármacos fuertes, marihuana prensada, morfina o lo que sea para descansar, de lo contrario se transformaba en una bestia embravecida que se subía por las paredes y lanzaba improperios a medio mundo con los ojos rojos y expresión de desconsuelo mezclada con rabia.
-Duerme Akane, duerme - susurró evocando una mirada grisácea, esa sonrisa perfecta, ese hombre de quién todavía estaba enamorada. El único capaz de llevarle paz a aquel agujero de miseria.
A veces, cuando estaba sola, se llamaba a sí misma Akane para que no se le olvidara.
Continuará...
¡Hola! Ha pasado tiempo. Si leíste hasta aquí te doy mis gracias infinitas y espero hayas disfrutado leer el capítulo tanto como yo lo hice al escribirlo.
Lucy me escribió preguntando el por qué de mis historias inconclusas e indefinidas desapariciones. Creo que justificarme con el tema de la universidad no sería justo, puesto que tengo tiempos libres, así que no sería correcto utilizarlo como excusa; siendo sincera, estoy... "algo así" como escribiendo un libro. Sé que me falta bastante, que quizás piensen que no tengo talento, pero escribir es algo que ciertamente disfruto y estoy agrupando, editando y escribiendo "relatos". No es la gran cosa, lo sé, pero eso hago en mis tiempos libres :( jaja.
Si quieren saber de mí o contactarse conmigo más seguido pueden enviarme un mensaje privado con su FACEBOOK para agregarlos. Digo si quieren :B.
¡Un abrazo! y nuevamente, muchas gracias.
akane-kun19: Hola :) espero este capítulo haya satisfecho algunas de tus dudas, ¿Me cuentas que te pareció? Un beso.
cristaniakarly . com (tuve que escribirlo así porque de otra manera la página borraba tu nombre, lo siento): Ahí está, espero lo hayas disfrutado. Siento la tardanza, ¡Suerte en todo!
Lucy: Tus palabras fueron muy dulces. Fue gracias a ti que me animé a escribir este capítulo que empecé y terminé hoy mismo (leí tu comentario la noche anterior). Espero te haya gustado y me cuentes tu parecer, ¡Un abrazo!
Askfghj: Creo que sí demoré un poco XD, detalles. Espero estés bien :) Un beso.
