Disclaimer: Fire Emblem no me Pertenece

Nota de autor: Justo hoy dije que no podría actualizar por problemas técnicos (la entrada del cargador de mi Ipad no funciona más D:) pero fui capaz de solucionarlo a la antigua, solo espero que viva muchos años más conmigo TOT

Me quedan muchas parejas para el fic, así intentaré tener capitulo cada viernes :)

En mi perfil quedan los días de actualización de mis fics pendientes.

Advertencias: Posible OOC.


—Robin, es una adolescente, está bien. — Chrom intentó calmar a su aun shockeado amante mientras éste solo asentía ausente—. Los hijos crecen, es normal que cosas como ésta sucedan.

— ¿De verdad?— Preguntó mirándolo con sus ojos avellana tan brillantes que el príncipe de Ylisse hubiera podido arrasar con todo un ejército de resucitados con el fin de quitarle esa expresión.

—Por supuesto— dijo despeinando el cabello blanco—, tal vez solo no sabía cómo decirlo.

Robin se incorporó más tranquilo, es decir; nadie pensaría encontrar a su hija siendo besada por un chico, ¡no había pensado siquiera que se sintiera atraída por él! Pero Chrom tenía razón, tarde o temprano encontraría quien hiciera que su corazón latiera con fuerza y si era alguien que pudiera protégela y viceversa, él lo aceptaría.

—Ya, estoy bien— dijo con una pequeña sonrisa, entonces Chrom levantó el grimorio a un lado de la cama.

— ¿No necesitas esto?

— ¡Chrom!

—Era una sugerencia— se rió con ganas mientras Robin le golpeaba el estómago dejando Thunder a un lado, por supuesto que no iba a lastimar a Gerome por cortejar a su hija.

«A menos que la haga llorar» pensó con seriedad.

—Lo que me recuerda, Lissa estaba buscándonos— Chrom sonrió y se rascó la nuca por olvidar aquello, el estratega roló los ojos antes de tenderle una mano.

—Andando entonces.

— ¿Y mi beso?

Robin medio sonrió antes de agacharse y darle un pequeño roce de labios que difícilmente podía considerarse un beso, el príncipe frunció los labios en un puchero varonil.

— ¿Solo eso?

—Te compensaré después, vamos.

...

—Lucina, deberías sonreír más y preocuparte menos.

Inigo tonteó alrededor de la susodicha mientras la chica intentaba por todos los medios no enterrarle a Falchion en el estómago y dárselo a Minerva de juguete, sospechaba que Gerome no se tomaría a bien que su preciosa mascota terminara llena de sangre.

— ¿Sigues molesta?— Preguntó el chico sin perder el buen humor, lo que causó un suspiro en la chica.

—Más que eso.

—Creo que tu padre merece ser feliz de la forma que decida. —Inigo se puso serio de repente, así que Lucina se tragó la sarta de blasfemias que iba a decir para esperar sus palabras—. No dudo que ame a tu madre, pero...solo ven aquí.

Antes de que la espadachín pudiera reaccionar se vio presa entre los brazos de su compañero de armas y sus mejillas enrojecieron, más el abrazo no duró como a ella le hubiera gustado; pues cuando iba a corresponder Inigo retrocedió.

Lucina volteó confundida solo para ver a su padre con la mano en la empuñadura de su Falchion, estuvo tentada a sonreír; pero en ese momento Robin jaló a Chrom para con él y el aludido soltó un suspiro audible.

—Lucina, necesitamos hablar. —La chica asintió ante su progenitor—. Inigo, ven también.

Robin suspiró en voz alta mientras negaba.

—Lo dejaremos para otro día, Lissa está esperándonos.

Chrom gruñó casi rayando en lo infantil y Lucina lo observó con curiosidad por ver esa nueva faceta de su padre. Ni bien se fueron Inigo soltó todo el aire retenido en sus pulmones.

—Vi mi vida frente a mis ojos— exclamó con una mano sobre su corazón—. Cuantos corazones rotoso habría dejado...—Inigo se interrumpió a si mismo palideciendo al instante.

—Inigo...corre.


A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario es, como han dicho otras autoras:"como manosearme la teta y salir corriendo."

Hayden