Querida, querida vida mía,
Chiquilla preciosa mi agonía.
Si amar es pecado yo no sé qué hacer en mi alma
Ahora vives solo tú.
AMANTE DE TURNO
CAPITULO # 6
Por. Tatita Andrew.
A Candy las cosas le iban muy bien a pesar de todos los problemas que había tenido con Albert.
El esposo de su amiga Dorothy era un hombre muy bueno, leal y sobre todo la había ayudado económicamente para que continuará con su negocio de ventas por internet. Se llamaba Tom y a pesar de que también venía de un lugar humilde como Candy no había dudado en acogerla en su casa y brindarle ayuda cuando más la necesitaba.
Archie desde que se había enterado del embarazo de Candy todo su enamoramiento había desaparecido por arte de magia, volvió a ser el amigo atento de siempre, la trataba como una hermanita.
Tenía casi seis meses sin haber visto a Albert, y tal vez era lo mejor, pero constantemente lo veía en las revistas y periódicos de las personas ricas, con diferentes bellezas colgadas de su brazo, tan delgadas y elegantes como muñecas barbie, pero la que resaltaba entre todas era una joven de cabello negro llamada Annie Britter hija de una poderosa familia todos comentaban que se iban a casar lo más pronto posible y que las dos familias estaban encantadas con esta unión.
Al verlos juntos Candy se dio cuenta que ese era la mujer para Albert, de una buena familia como él, y muy hermosa.
Decidió no pensar en aquello y arreglarse para la cena de esta noche, el embarazo la hacía lucir muy hermosa su cara resplandecía, su vientre ahora abultado se notaba a través del vestido morado con bolas blancas que realzaba sus curvas.
Dorothy, Tom y Archie la habían invitado a cenar a uno de los restaurantes más lujosos de la ciudad por motivo que su negocio de ventas por la internet, estaba en su mejor momento, Candy estaba segura que muy pronto dejaría de darle molestias a su amiga y podía darle una mejor vida a su bebe.
En el restaurante todos charlaban animadamente Archie como siempre era el rey de la velada, contado anécdotas que solo a él le pasaban y ella por supuesto estaba un poco cohibida algunas personas en la otra mesa empezaban a mirar para allá, y no podía creer lo que veían sus ojos allí a dos mesas de ella estaba Albert con dos parejas mayores que él, y la misma mujer con quien salía en todas las revistas y que todos aseguraban sería pronto su esposa. Cuando sus miradas se encontraron supo que estaba perdida.
La mesa contigua a la suya estaba haciendo demasiado escándalo para un restaurante exclusivo y con gente seleccionada. ¿Acaso no sabían aquellos que allí se buscaba tranquilidad? Volvió a sonreírle a Annie mientras su padre hablaba de negocios con el padre de ella.
Algo en la mujer de la otra mesa llamaba mucho su atención, no sabía si era el cabello rubio que le caía sobre los hombres, y le traía recuerdos sobre Candy. ¿Qué habría sido de ella? Lamentaba que las cosas entre ellos hubieran terminado de esa manera, desde el día que estuvo en su oficina no había sabido nada de ella, intento contactarla para ver si estaba bien. Pero era como si la tierra se la hubiera tragado.
Miraba detenidamente, no aquella mujer no podía ser ella, se dijo así mismo pero no por ello dejaba de mirarla. No conocía a ninguna de las personas en la mesa, pero cuando el hombre que estaba de espaldas se volteo y acaricio su mano pudo ver claramente, que era aquel patán que se había acostado con ella semanas después de terminar.
Annie reclamaba su atención.
-¿Albert?
Pero el solo podía seguir mirándola y cuando sus miradas se cruzaron pudo ver claramente que era Candy. Su Candy.
Dorothy miraba preocupada a su amiga.
-¿Candy te sientes bien?
Tom también había notado el cambio en ella.
-De pronto te pusiste pálida, estas mareada.
-No me siento bien, por favor podemos irnos.
Deseaba huir de aquel lugar.
-No faltaba más.
Archie junto a Dorothy se levantaron para asistirla.
Albert intento levantarse pero su madre lo miraba con curiosidad.
-¿Albert a donde vas? ¿Parece que hubieras visto un fantasma?
Y así era supo que no podía dejar a sus padres y los de Annie para ir tras ella. Pero decidió que no iba dejarla ir sin saber de ella.
-Smith
-Si señor.
-Sigue a las personas que acaban de salir del restaurante. Y luego regresas y me comunicas la dirección exacta.
-A sus órdenes.
Cuando llegaron a la casa de su amiga Candy estaba un poco más serena.
Dorothy le llevaba un vaso de agua con azúcar.
-¿Te sientes mejor? Dime la verdad se que esa palidez no se debió al embarazo o me equivoco.
-Tienes razón Dorothy, pero lo ví.
-A quien viste.
-A Albert.
-¿Albert? En el restaurant.
-Sí estaba allí mismo con varias personas, y la mujer con quien dice la prensa que se casará.
-¿Y te vio?
-No se, creo que no, pero no se. ¿Qué voy a hacer?
-Te lo advertí Candy, no fue bueno ocultarle lo de tu embarazo, después de todo el es tan responsable como tú.
-No, Dorothy, no puedo hacerlo, el siempre quiso casarse con alguien de su mismo nivel, imagina ahora un hijo a escondidas. Lo cuidaré sola.
-Amiga pienso que haces mal, pero como siempre te apoyaré.
A la mañana siguiente Candy pensaba que todo había quedado allí. Su amiga había salido con su esposo a visitar unos parientes. Pensó que se le había quedado de nuevo las llaves, y al abrir allí estaba Albert.
-Hola Candy
CONTINUARÁ….
Chicas capitulo pequeño pero vendrá más.
