AMANTE DE TURNO
CAPITULO # 8
Por: Tatita Andrew
Albert quedo de visitar a Candy al día siguiente, pero había llamado un poco molesto diciéndole que no iba a poder llegar a la hora acordada.
Sin poderlo evitar Candy le preguntó.
-¿Esta todo bien? ¿Algún problema?
Albert al otro lado de la línea pensó que a pesar de que esos días se encontraba de un humor de perro con todo el mundo no debía preocuparla, después de todo era una mujer embarazada y en su estado no tenía que saber ciertas cosas que le preocupaban.
-Porque no debería estarlo.
-Lamento haber preguntado.
-No te preocupes, llamaré en cuanto tenga algún espacio disponible.
-Ok estaremos en contacto.
Candy colgó molesta se miró en el espejo y se había dado cuenta que sin querer se había maquillado peinado y vestido para recibir a Albert.
¿Por qué se hacía aquellas cosas? ¿Es que no iba a aprender nunca?
Su mejor amiga la espera en el comedor.
-¿Y esa cara?
-Albert acaba de cancelar la cita no vendrá.
-Seguro ha sucedido algún problema, a pesar del poco tiempo que lo conozco sé que no haría algo así sin motivo alguno.
-No me interesa lo que haga o deje de hacer, no me afecta en absoluto.
Dorothy que la conocía muy bien la miro incrédula.
-¡Es la verdad! ¿Por qué me miras así? Hasta me había olvidado que venía hoy.
-Sí tú lo dices, alzo los ojos para arriba- solo tengo una pregunta. ¿Por qué te tomaste tantas molestias en arreglarte?
Candy iba a protestar.
-Solo piénsalo Candy.
Archie había pasado a ver como estaba tenía muchos días que no la visitaba y mientras hablaban tocaron a la puerta. Y para sorpresa de la rubia era Albert.
Hoy se había presentado sin anunciar tenía un enorme ramo de rosas en la mano y una gran sonrisa, que termino en el instante en que miro a Archie.
-¿Interrumpo algo?
-Nada importante, yo ya iba de salida. Bueno Candy cuídate y estamos en contacto.
-¿Por qué siempre tiene que estar metido aquí? ¿No tiene nada más que hacer? Le dijo mientras le entregaba el ramo con flores.
Candy fue a la cocina a buscar un jarrón para ponerlas allí con agua, estaba muy sorprendida por aquellas flores en todo el tiempo que estuvieron juntos jamás le había regalado nada. Después se fue a sentar frente a él con un té para él y otro para ella.
-Aunque no es de tu incumbencia, tenía muchos días sin saber de Archie porque estaba viajando por asuntos de negocios.
-No me gusta la forma como te mira.
-Creí que ya había quedado aclarado que solo somos amigos.
-Sí, pero recuerda que la última vez casi que lo encuentro durmiendo en tu cama.
-Mejor es cambiar de tema. Pensé que no vendrías hasta mañana.
-Así es, pero hice un tiempo para venir a ver como estabas, y hablar sobre ciertas cosas que deberían cambiar desde hoy.
-¿Cosas? ¿Cómo?
-Tu trabajo, a pesar de que he escuchado que te va muy bien he pensado en buscar a alguien para que te ayude.
-No necesito ayuda de nadie, no estoy enferma solo embarazada.
-Consulte con un amigo mío que es médico y me informó que el stress no es bueno para el bebé.
-No tienes por qué decidir por mí.
-Te recuerdo que es asunto mío, puesto que también es mi hijo.
Candy tomo aire para tranquilizarse.
-No te preocupes no voy a hacer nada estúpido.
-Te conozco bien sé que eres bastante obstinada y no deseas ayuda de nadie, Por favor ser razonable déjame contratar una ayudante por supuesto yo la pagare, solo será hasta que des a luz.
Candy se indignó por ello.
-Te agradezco por tu preocupación, pero ni mi vida ni mi trabajo son asunto tuyo.
-Claro que es asunto mío, tú y todo lo que te incumbe es asunto mío.
-¿Desde cuándo? Si más no recuerdo hace apenas unas semanas, ni sabía si existía o no.
-Eres asunto mío desde el momento mismo que quedaste embarazada, y si me lo hubieras dicho desde el principio todavía estuviéramos juntos.
-Claro, eso lo dices ahora, te recuerdo que hace apenas unos meses me dijiste claramente que un embarazo no deseado destrozaría nuestra relación.
-Eso no lo dije por ti, si no por las cosas que me habían pasado con otras mujeres, no hagas caso lo que dije en ese tiempo, he venido exactamente para pedirte que te cases conmigo.
Candy que en ese momento estaba dando un sorbo a su café, empezó a toser muy fuerte debido a la impresión y Albert se acercó a golpearle en la espalda hasta que paró de hacerlo.
-¿Es una broma? Atino a decir.
-Por supuesto que no, vamos a tener un hijo sería lo más lógico.
-De lógico no tiene nada, terminamos precisamente porque me dijste en mi cara que jamás te casarías con alguien como yo. ¿Y tu novia?
-¿Cuál novia?
-Annie.
-Que hay con ella.
-Es tu novia, te vas a casar con ella.
-¿Ah sí?
-Claro que sí, la llevaste a conocer a tu familia incluso se quedo hospedada con ellos, y los vi cenando a todos juntos. Es evidente que ibas en serio.
Candy estaba muy dolida, ella que había tenido con Albert más de un año de relación jamás la había llevado a presentar a su familia.
-¿Estas muy bien informada para no querer saber nada de mí?
Candy se sonrojó avergonzada por haberse delatado que seguía leyendo sobre él cuando estaban separados
-No quiero hablar de ese asunto, he venido para hablar de nosotros.
-¿Nosotros? ¿Qué nosotros? No hay ningún nosotros el hecho de que esté embarazada, no hace que los últimos meses no hayan existido ni me hace olvidar la razón por la que terminamos.
Albert estaba molesto por la negativa de Candy tomo aire para calmarse.
Y por supuesto ella siguió hablando.
-No quiero casarme porque estoy embarazada, que te quede muy claro supongo que debo agradecerte porque me lo hayas propuesto, pero te vuelvo a recordar que cuando lo dejamos fue porque me dijiste que no sería la esposa adecuada para ti, me lo dejaste bien claro. No creo que haya cambiado nada desde entonces.
-Es que no entiendes nuestro hijo necesita un padre y una madre y en mi familia cuando dejamos embarazada a una mujer nos hacemos responsables cansándonos.
-No estoy de acuerdo en ello, no vivimos en el siglo pasado, algún día me agradecerás el favor que te estoy haciendo.
-¿Favor? Quieres que te de las gracias por estar negándole a mi hijo la oportunidad de tener un padre y llevar mi apellido grito.
-Es absurdo puedes verlo cuando quieras, además le puedes dar tu apellido sin necesidad de casarnos.
-Solo podré ser un verdadero padre para nuestro hijo si estamos casados, no quiero las cosas a medias.
-Seamos sinceros, los dos somos adultos y no es cierto que sin estar casados no puedes ser un buen padre, podrás verlo cuando quieras y ser parte de su vida, pero no por ello nosotros tenemos que complicarnos nuestras vidas, me dejaste muy tranquilamente hace meses, y con mucha facilidad te olvidaste de mí, además del hecho de que ninguno de los dos quiere retomar la relación.
-No me digas lo que quiero o no quiero porque no tienes ni idea Candy.
Candy sabía que estaba haciendo lo correcto Albert solo estaba ilusionado por el hecho de que iba a ser padre era toda una novedad para él, pero pronto cuando pasaran los meses y se le hubiera pasado la emoción de ser padre, se encontraría casado con ella sin amor, lo de ellos sería un matrimonio vacío. No podría volver a pasar por aquello volver a tener a Albert para luego perderlo, mejor era no hacerse ilusiones y estar como hasta ahora cada cual por su lado.
-Podemos seguir cada cual con nuestra vida- siguió Candy- compartiendo a nuestro hijo tendremos una relación de respeto mutuo, si nos casáramos terminaríamos divorciándonos y odiándonos mutuamente porque no soy ni nunca seré la esposa que tú quieres Albert.
-¿Cómo lo sabes?
-Lo sé porque la mujer con la pensabas casarte Annie, y yo no tenemos absolutamente nada en común. Ella es rica, delgada, educada toda una dama. No puedo competir con eso, y ni siquiera lo voy a intentar.
-¿En ningún momento te he pedido que compitas con ella? Lo que quiero que pienses es lo mejor para el niño, deberías sacrificarte no se trata de lo que tú y yo queramos, sino de lo que nuestro hijo necesita para ser feliz.
-No me vengas con sermones ahora. No sabes por todo lo que ha pasado desde el embarazo, las náuseas, los mareos el cansancio, lo mucho que he engordado ya nada de mi ropa me queda, y me canso con facilidad.
Se sentó a su lado y le acarició la mejilla.
-Lo siento, no imagino por todo lo que has pasado, he sido un grosero. Es que había dado por hecho que ibas a querer casarte conmigo. Que arrogante soy…
Candy hizo todo su esfuerzo por no llorar por las palabras de Albert.
-Sí me lo hubieras pedido seis meses atrás todo hubiera sido diferente, habría sido la mujer más feliz del mundo por tu propuesta de matrimonio, pero no podemos recuperar el tiempo perdido. Ese momento ya paso, ya es historia. Todo ha cambiado si nos casáramos para después divorciarnos sería mucho más traumático para nuestro hijo que tener padres solteros desde el principio.
-Candy yo podría ser un buen marido.
-Y no lo dudo Albert, pero con la mujer adecuada y esa mujer lamentablemente no soy yo. Nunca sería lo que tú querías que fueses y acabarías odiándome.
Albert la estrecho entre sus brazos y la besó con pasión ya estaba harto de hablar, Candy se encontró respondiendo a sus caricias con unas ansias que no sabía que tenía, respiraba entrecortadamente, luego sintió la mano experta de Albert introducirse por debajo de su blusa y llegar hasta su seno el cual apretó con fuerza para luego desabrocharle el sujetador.
No fue hasta cuando se encontraba casi sin blusa que Candy reacciono no quería que Albert la viera así estaba demasiado gorda debido al embarazo algunas estrías estaban apareciendo así que hizo lo mejor y salió corriendo directo al baño no salió de allí hasta después que se calmó mojándose la cara y preparándose para mirar a Albert nuevamente a la cara. Debido a su respuesta era lógico que Albert dudara de que no quisiera casarse con él, se había comportado como una cualquiera.
Albert se acercó en cuanto la vio con una sonrisa.
-Creo que deberíamos terminar esta conversación en la cama.
Candy se quedó fría.
-¿Por qué pones esa cara? -¿Es obvio que íbamos a terminar en la cama?
-Lo que ha ocurrido no ha estado bien.
-¿Por qué dices eso?
-No vamos a casarnos, pero vamos a criar juntos a nuestro hijo así que yo creo que lo mejor es que nuestra relación sea solo de amigos.
-Sí deseo acostarme contigo, dudo mucho que podamos ser solo amigos.
-¿Sí podemos? Te la has arreglado sin mí los últimos meses siempre saliendo con una y con otra no creo que no te haga falta yo para eso.
-¿Así que te me estás haciendo pagar por haberte dejado?
-No te estoy haciendo pagar por nada, yo no soy así.
-Te he pedido que te cases conmigo. ¿No es suficiente para que me perdones? Y arreglar las cosas entre los dos.
-Yo solo quiero lo mejor para los dos.
-Candy porque haces esto, es evidente que quieres estar conmigo como yo contigo, si nos casamos podremos ser felices porque ambos nos deseamos, pero es injusto que los dos deseamos lo mismo y que pretendamos ser solo amigos. Eso es imposible.
-Pues es mi última palabra si de verdad quieres formar parte de la vida de nuestro hijo yo estoy encantada de aceptarte…pero no como marido.
-¿Cuándo es tu próxima cita médica?
-Dentro de dos semanas.
-Dime lugar y hora y allí estaré.
Se levantó molesto y antes de salir por la puerta se dio la vuelta y dijo.
-Ah por cierto Candy llegaré sin flores y sin una estúpida propuesta matrimonial.
Candy sabía que estaba dolido, pocas mujeres se atrevían a rechazar una propuesta de matrimonio de Albert Andrew, todas morirían por casarse con él, pero ella estaba convencida de que había hecho lo correcto, él era un hombre acostumbrado a que las mujeres hiciera su voluntad, pero mejor era ofenderlo ahora a lanzarse a un matrimonio en donde al final terminarían odiándose mutuamente.
Pasaron algunas semanas, el cambio en Albert era evidente la relación entre ellos había cambiado él se mostraba mucho más distante con ella pero por otra lado mucho más involucrado en su vida y en su bienestar.
Al final Candy terminó aceptando la ayudante pagada por Albert, y con razón debía de agradecerle ya que con la enorme panza se sentía cada día más cansada.
Albert la acompañó al hospital y estaba muy feliz al ver a su hijo por primera vez en la ecografía, y sobre todo cuando el doctor les comunico que sería un niño.
Luego fueron a cenar, y para sorpresa de Candy Albert la invitó a quedarse a dormir en su casa, alegando que la veía cansada y tenía toda la razón en esa etapa del embarazo se cansaba con facilidad.
Al final el sueño la venció y Albert la encontró dormida en el sofá. Y para sorpresa cuando despertó en la madrugada no se encontraba en alguna habitación de invitados sino en la misma habitación de Albert y con el abrazándola por la espalda.
Candy se movió para librarse de agarre.
Y sintió la erección de Albert contra su trasero.
-¿Albert?
-Duérmete.
-¿Pero no deberíamos estar en la misma cama?
-¿Desde cuando eres tan mojigata?
-Albert.
Este la abrazó más.
-Tranquila, estas a salvo conmigo.
Candy se preguntaba cómo podía estar tranquila cuando era evidente que Albert la deseaba y por Dios juraba que ella también, quería por un momento olvidarse de la idea absurda de ser amigos y poder disfrutar de su contacto de sus besos. De hacer el amor con él había pasado mucho tiempo.
-Ni lo pienses si no estamos casados no habrá sexo.
-¿Qué dijiste?
-Qué sino quieres casarte conmigo, no vamos a tener sexo.
Se volteó indignada y enojada porque él hubiera podido leerle el pensamiento.
-No me quiero acostar contigo.
Albert soltó una carcajada.
-Te lo digo en serio, no quiero acostarme contigo.
-Mentirosa sonrió Albert.
-Esto es humillante no voy a seguir acostada en la misma cama que tú.
-Lo entiendo perfectamente- sonrió el rubio levantándose- vamos te acompaño a la habitación de huésped, debe ser muy frustrante eso de mirar pero no tocar, he visto como me miras pero si quieres seguir fingiendo.
Candy le tiro que agarró de la mesilla de noche y se lo lanzó pero sin éxito ya que este estaba ya junto a la puerta.
-A veces te odio.
El solo sonrió y ella se quedó llorando por ser tan estúpida ahora se encontraba sola y ya no iba a despertarse en los brazos de Albert, lo mejor era haberse quedado quieta sin provocarlo.
Cuando despertó Albert la recibió con el desayuno en la cama, a pesar de que no quería sentir nada por él, era difícil con lo tierno y atento que era para con ella.
Y todavía le sorprendió más cuando le dijo que quería llevarla conocer a su familia a Escocia.
-¿Pero no me van a dejar viajar? Con tan pocas semanas para el parto.
-Ya lo tengo todo resuelto iremos en mi avión privado.
-¿Y si me llegan los dolores antes de tiempo?
-Tranquila ya hable con el médico de la familia para cualquier eventualidad.
Candy sabía que cuando a Albert se le metía algo en la cabeza nadie podía hacerlo cambiar de opinión así que decidió aceptar al verse sin excusas, solo rogaba para que la familia de Albert no la comparara con su antigua novia Annie Britter.
CONTINUARÁ.
Hola chicas saludos cordiales a todas, a punto de empezar un mes más, y para la que me pregunto que era la Guerra Florida 2015 es un foro rosa, en donde todos los grupos con su galán favorito (Albert, Terry, Anthony, Archie, Stear, Neal, y hasta George tienen sus fanas) todas compiten participando todos los días del mes de abril con algún detalle para ellos ya sea con historias, firmas, hay concursos.
